Ricardo Vicente López – 18-3-15
La revolución industrial inglesa (1750-1800) abre un camino enorme para el desarrollo del capitalismo liberal, el crecimiento de las empresas es explosivo pero desigual. Las empresas compiten y algunas se desarrollan y otras desaparecen. Las más agresivas dan lugar al nacimiento de las multinacionales: nacidas en un país, se van expandiendo mundialmente. En el siglo XX se han convertido en poderosos agentes de la globalización. Actúan con una estrategia mundial para obtener los máximos beneficios.
El revolucionario ruso Vladímir Lenin (1870-1924) estudia este proceso y publica El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916) en el cual anuncia que la época del capitalismo de librecambio ya había terminado. Denuncia que los países más adelantados (Gran Bretaña, Alemania y los EEUU), han concentrado grandes masas de capital por lo que se habían transformado en grandes monopolios que acaparan sectores enteros de la producción. Además describió la fusión de los capitales industriales y bancarios: todo ello convertía al capitalismo en imperialismo. Un importante investigador de la historia de las multinacionales John Kenneth Galbraith (1908-2006), economista estadounidense de origen canadiense, advirtió en 1972 los riesgos que se corrían con este tipo de empresas, que generaría profundas y graves consecuencias económicas, sociales y políticas.
La historia económica habla de procesos, estructuras económicas, pero rara vez habla de los dueños: los señores capitalistas. La historia de la familia Rockefeller, una de las más importantes, poderosas y reconocidas en Estados Unidos es un buen ejemplo de la trayectoria y de la capacidad para acumular fortunas multimillonarias. La dinastía fue fundada por John D. Rockefeller (1839-1937), quien creó un vasto imperio empresarial, especialmente en el sector petrolero y, a partir de allí la familia ha contado con importantes empresarios, ejecutivos y políticos de renombre.
Es hijo de una familia de inmigrantes alemanes, y desde muy joven mostró una peculiar fascinación por los negocios. Cursa estudios en la Escuela Comercial de Cleveland, para luego convertirse en un hábil ganador de gran cantidad de dinero. Crea una firma de corretaje e invirtió en el negocio del café. Más tarde incursiona en la industria petrolera en 1863 invirtiendo en la firma Clark & Andrews, que posteriormente se denominará Rockefeller & Andrews (1867). Con esta firma absorbió una cantidad de refinerías.
El éxito de este negocio le permitió fundar la famosa Standard Oil (1870), con un capital inicial de más de un millón de dólares. Esta nueva empresa absorbe a la Rockefeller & Andrews y adquiere cuanta refinería le es posible, extendiendo su negocio al transporte, la extracción y la distribución. Finalmente, John D. Rockefeller logra crear, junto con otras compañías, la South Improvement Company (1871), asociada con los transportistas de petróleo. Esto obliga a las demás refinerías a venderle sus empresas. Sólo tres meses después, la Sout Improvement Company es disuelta por el gobierno e los EEUU, pero ya para entonces se había apoderado de 22 de las 25 refinerías de Cleveland. Después le siguió una rápida expansión nacional e internacional, que se vio consolidada con la creación de la Standard Oil Trust, que concentra más del 95 % del petróleo estadounidense. Esta empresa también se disuelve tras un juicio por monopolio. Como resultado aparece la Standard Oil Company, que reagrupa todas las inversiones de Rockefeller y se convierte en la más poderosa compañía del mundo.
En esta época John D. Rockefeller pasa a ser el hombre más acaudalado del planeta y crea la Fundación Rockefeller y la Rockefeller University. Se retira de sus actividades empresariales a los 72 años, cuando la Standard Oil se ve obligada a dividirse en 30 compañías diferentes. Al fallecer en 1937, deja una fortuna de más de 900.000 millones de dólares.
Hereda la jefatura familiar Nelson Rockefeller (1908–1979) que se dedicó a la política en el Partido Republicano. Llegó a ser Gobernador de Nueva York, candidato a la presidencia en dos ocasiones y Vicepresidente de los Estados Unidos. Su carrera política sólo podía ser superada por su fortuna personal, que se calculaba en unos 1000 millones de dólares.
Sin embargo el menor de los seis hermanos David Rockefeller (1915) que sigue vivo en la actualidad ha sido el personaje del siglo XX: fue banquero, empresario y filántropo. Fue presidente del JP Morgan Chase y se convirtió en el patriarca de la familia, dirigiendo los negocios y proyectos familiares desde entonces. Ha desempañado múltiples puestos de importancia, habiendo recibido múltiples reconocimientos. Su fortuna actual se calcula en unos US$ 3.600 millones. Es miembro del afamado y también polémico Grupo Bilderberg y fundador de la Comisión Trilateral.
Fortuna y propiedades
La familia ha acumulado una de las fortunas más grandes del siglo. Alcanzó su máximo poder durante la era de Rockefeller I, cuando su fortuna sobrepasó los US$ 600.000 millones y controló el más grande monopolio de la historia.
