Ricardo Vicente López – 25-2-15
El club Bilderberg es una sociedad impenetrable nacida en 1954 a raíz de una reunión que tuvo lugar en el Hotel Bilderberg, situado en una pequeña localidad cercana a Amsterdam (Capital de los Países Bajos). Sus organizadores fueron la familia real holandesa y el magnate David Rockefeller (1915). A esta reunión asistieron 67 personas, todas ellas pertenecientes a las capas más altas de la sociedad. Miembros de las monarquías europeas, prominentes banqueros y grandes personalidades de la esfera política, desarrollaron varias jornadas de reuniones en las que se debatían temas de índole político-económica con proyección internacional. El propósito declarado del Grupo Bilderberg era:
Hacer un nudo alrededor de una línea política común entre Estados Unidos y Europa en oposición a Rusia y al comunismo.
La intención fue fomentar la unidad atlántica, frenar el expansionismo soviético y favorecer el desarrollo económico de los países del área occidental. Todo ello bajo la condición del secretismo.
El éxito del encuentro animó a los organizadores a preparar una conferencia anual. Se creó un comité designó al diplomático polaco Jozef Retinger (1888–1960). Este secretario mantenía un registro de los nombres de los asistentes y detalles de contacto, con el objetivo de crear una red informal de individuos que se podrían invitar unos a otros en privado. Banqueros, políticos, miembros de la realeza, financieros internacionales o dueños de los principales medios de comunicación son ejemplos de los miembros del club Bilderberg.
El grupo se reúne una vez al año en complejos de lujosos edificios pertenecientes a lo más selecto de la hotelería de Europa y Norteamérica. En mayo de 2014 se realizó la 62ª edición de la reunión anual del Club Bilderberg. Para esta reunión se eligió hotel Marriott de Copenhague, donde como siempre, todo discurrió en el más absoluto secreto. Aunque desde el club se insiste en que «sus reuniones no tienen un carácter oficial y es sólo un foro de discusión privado», está claro que es el encuentro internacional más importante del mundo, en el que se toman decisiones concretas que nos afectan a todos.
Todas las ponencias y deliberaciones, que se celebraron en un hotel de Copenhague, discurrieron en el más absoluto secreto: a puerta cerrada, sin acceso de los medios y sin publicación de conclusiones. Aunque desde el club se insiste en que sus reuniones no tienen un carácter oficial y es sólo un foro de discusión privado, hay quien tiene claro que Bilderberg es el encuentro internacional más importante del mundo, en el que se toman decisiones concretas que nos afectan a todos.
Ese año, gran parte de las conversaciones han girado en torno a posibles conflictos armados en Rusia, China y Oriente Medio. Y es por ello que la presencia militar ha sido especialmente importante.
En la lista de invitados de este año figuraban el Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen; el General Jefe de las fuerzas estadounidenses en Europa, Philip Breedlove –que según informa Charlie Skelton en The Guardian fue acompañado de altos cargos del ministerio de Defensa estadounidense–; el ex-Director de la CIA, David Petraeus; el jefe del MI6 (el servicio de espionaje británico), Sir John Sawers; así como numerosos ministros de exteriores europeos, entre otros el de España, José Manuel García-Margallo (que acudió acompañado de Mercedes Millán Rajoy, diplomática española y sobrina del presidente).
Cristina Martín Jiménez, periodista y escritora, autora de Perdidos: ¿Quién maneja los hilos del poder? Los planes secretos del Club Bilderberg (2013) es consciente de que sus afirmaciones pueden costarle campañas de suspicacias y difamaciones, pero está convencida de que lo que se habla en Bilderberg es de extrema importancia:
“Tienen una maquinaria de desprestigio hacia las personas que lo investigamos y lo tachan de conspiranoia, para que creamos que no están haciendo nada. Dicen que son unas reuniones informales a las que las personas acuden a título personal, y por eso no nos tienen que informar de nada. ¿Has visto las personas que hay ahí? Van los ministros, los reyes, la OTAN, el FMI… Esas personas no se desplazan para hablar del tiempo”.
La periodista de investigación Magda Bandera, publicó una nota que comienza con esta descripción:
Cada año en el mes de mayo una caravana de limusinas negras se dirige hasta el hotel escogido por la organización. En su interior, un centenar de banqueros, jefes de gobierno, economistas, presidentes de multinacionales, académicos y responsables de los medios de comunicación. Todos ellos se encierran durante un intenso fin de semana pocos días antes de la reunión del G8. El sistema de seguridad para proteger a este grupo es tan elitista como sus miembros. Entre ellos, varios agentes de la CIA. La prensa está prohibida. Nadie informa sobre lo que allí se debate, no hay fotos oficiales. Las reuniones anuales de esta selecta asociación, conocida como Club Bilderberg, se celebran desde 1954 en “una atmósfera de estricto secretismo”. Así las define la mismísima Enciclopedia Británica. Ellos se defienden de las acusaciones de “oscurantismo” alegando que no son “un club secreto, sino privado”.
Sobre importancia de estas reuniones, la revista The Economist escribió hace unos años que: “Cuando alguien hace escala en Bilderberg, ya llegó”. En una entrevista que Magda Bandera mantuvo con Arcadi Oliveres, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona, Vicepresidente de Justícia i Pau, le informó sobre la financiación del Club:
Bilderberg tiene mecenas y entre ellos se destaca la familia Wallenberg, la principal fortuna de Suecia, gracias a ser accionista mayoritaria de las empresas Electrolux, Ericsson y ABB. Uno de los datos más llamativos de todo este entramado es que una de las hijas de Wallenberg está casada con Kofi Annan. El ex-secretario general de Naciones Unidas lo fue antes de Bilderberg. Significa, como mínimo, que cuenta con la aprobación de una importante parte del establishment norteamericano.
Daniel Estulin (1966), periodista de investigación, ha escrito un libro, La Verdadera Historia del Club Bilderberg, en él sostiene:
El Club Bilderberg no es una sociedad secreta. No se trata tampoco de una nueva teoría conspiradora sobre el dominio del mundo. El Club Bilderberg es totalmente real y tangible. Existe como institución oficial y se han publicado algunos artículos sobre él. La prestigiosa BBC británica, por ejemplo, le dedicó su atención el 27 de septiembre de 2005. Sin embargo, en más de cincuenta años de reuniones en las que se ha producido una concentración inusitada de poder y dinero en el mismo momento y en un solo lugar, nunca se ha filtrado ninguna información de lo que se debatía en el Club Bilderberg. Directivos de este Club han afirmado que esa discreción es necesaria para que los participantes en los debates puedan hablar con libertad, sin ver al día siguiente sus declaraciones reflejadas en los periódicos. El 11 de septiembre de 2001, el Club Bilderberg inició una guerra que «no tendrá fin mientras vivamos». Esa guerra no se libra en aras de la justicia. Su único fin es el petróleo.
