Ricardo Vicente López – 18-2-15
El periodista e investigador argentino, Eduardo Febbro, realizó en París una investigación (Agosto del 2003) sobre los poderes internacionales que no aparecen en la superficie de la información pública. Si bien los resultados son hoy un poco desactualizados, sus reflexiones mantienen su valor:
¿Quién gobierna el mundo? ¿Los líderes del grupo de los ocho países más desarrollados del planeta, el G8, que se reúnen una vez por año en distintos lugares del planeta? ¿Acaso son los “técnicos” del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, o tal vez los 15 jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea? ¿Quién y cuándo toma las decisiones? Las declaraciones finales que se publican al término de las cumbres entre poderosos son a menudo vacías, apenas un manojo de orientaciones vagas que no reflejan el curso del mundo. ¿Dónde se toman entonces las decisiones? ¿Quién las elabora? Detrás del telón de la política-espectáculo existe una serie de cenáculos casi secretos donde, sin testigos indiscretos, casi sin periodistas y hasta a veces sin mujeres, se juega el auténtico destino del mundo.
Son, sencillamente, poderosas organizaciones secretas compuestas por magnates de las altas finanzas, estrategas, hombres políticos de gran vuelo y militares cuya existencia confirman la afirmación de Benjamín Disraeli (1804-1881), Ministro de Finanzas británico de la Reina Victoria: «El mundo está gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre los bastidores».
El Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) surgió a partir de una invitación del profesor de economía de Suiza Klaus Schwab (1938), economista y empresario alemán. Reunió en 1971 a líderes de opinión europeos para discutir cómo innovar el mundo comercial dado que, según él, se estaba perdiendo terreno ante la avanzada socialista. El Foro recién toma alguna relevancia a mediados de la década de los 70, cuando amplían las invitaciones a personajes extra-europeos. Comenzó, entonces, a reconocerse en el mundo con el simple nombre de Davos. Pero fue la participación de los representantes del neoliberalismo en los ochenta: la Primera Ministra británica, Margaret Thatcher y el Presidente estadounidense Ronald Reagan, que Davos pasa a ser un encuentro de primer orden.
Dice Wikipedia:
El Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) o también llamando Foro de Davos es una fundación sin fines de lucro con sede en Ginebra que reúne anualmente en el Monte de Davos (Suiza), conocida por su asamblea anual en Davos, Suiza. Allí se reúnen los principales líderes empresariales, los líderes políticos internacionales y periodistas e intelectuales selectos para analizar los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo
Según su página: www.dw.de/davos,el la organización del Foro está financiado por 100 empresas miembros. La empresa miembro típica es una empresa global con más de cinco mil millones de dólares de facturación. La asamblea anual reúne a los Directores Ejecutivos de las 1000 empresas miembro del Foro, además de políticos selectos, representantes de academias, organizaciones no gubernamentales, líderes religiosos y los medios de comunicación. La participación en la Asamblea Anual es solamente por invitación. Alrededor de 2200 participantes se reúnen para el evento de cinco días y asisten a aproximadamente 220 sesiones del programa oficial.
Sus integrantes insisten en que su objetivo es «mejorar el estado del mundo», y a prueba que exhiben es la denuncia de su fundador, Klaus Schwab, que advirtió al mundo que «la globalización sólo beneficia a unos pocos». El objetivo de los encuentros no es «tomar decisiones ni llegar a acuerdos», sino fomentar el debate y, sobre todo, los contactos a nivel político y empresarial en un marco que se ha calificado de «mercado de ideas». Ello ha posibilitado acuerdos para «fusiones empresariales, lanzamiento de tendencias sociales o fomento del diálogo político».
Davos es una ciudad demasiado pequeña como para albergar al Foro Económico Mundial, y tal vez, dicen (con cierta ironía) «precisamente allí reside su encanto». «De allí no se sale así no más». En la época de reuniones, el viaje al aeropuerto de Zúrich demora dos horas debido, a las calles heladas y resbaladizas. La alternativa, el ferrocarril, no es mucho mejor. ¿Podría decirse que funciona como una fortaleza?
El responsable de la seguridad es la Policía del Cantón de Graubünden, ha sido muy reticente para hablar del tema., dijo que “El equipo se compone de policías de todo el territorio suizo”. Sin embargo, los días de reunión del Foro, la ciudad parece preparada para el ataque de un ejército. Se dan cita allí la Seguridad de todas las potencias mundiales.
