4 marzo, 2026

1 comentario en «Siglo XXI señores, ¡por favor!»

  1. Buenos días Ricardo, creo que es cierto lo que planteás sin embargo me parece que la solución que se propone en tu columna es bastante difícil de llevar adelante.¿Por qué?, simple, muy simple:

    a)El «Currículum» se puede llevar adelante, la cuestión es que es un «documento» muy manipulable entonces si lo hace la persona que quiere ser presidente/a va a modificarlo en su favor (obviando lo que le sea inconveniente). Se le puede pedir a alguien de la «oposición» (suponiendo que exista alguien que pueda cumplir esa función) que haga el currículum pero de seguro caería en ese chicaneo chabacano al que ya nos tienen acostumbrados los políticos de hoy en día («se acostó con tal», «La pareja le es infiel», «Hizo tal cosa, pero no tengo pruebas», etc.). Excepto que forjen una de las hoy famosas «amistades democráticas», es decir, somos todos amigos para llegar al poder o, al menos, vivir cerca de él. Yo no cuento tus miserias, vos no cuentes las mías y así vivimos de la política barata mientras el pueblo cree que somos opuestos (hay miles de casos…Cafiero, «Chacho» Álvarez, el innombrable, los Saadi, etc.).

    b)Otro problema va ser el de la monografía, yo creo que con el nivel de los políticos hoy en día, vamos a ver más de uno que presenta una monografía sacada de Internet o hecha por algún asistente. Aparte…tengamos en cuenta que una medida así -como la de «medir» el nivel intelectual, o si está preparado o no para la Presidencia de la Nación- son medidas claramente discriminatorias, y nosotros, los demócratas, jamás permitiríamos ese tipo de bajezas (imaginate que si antaño se hubiese implementado tal medida no podriamos haber disfrutado de uno de los mejores -y menos reconocidos- Presidentes de la Historia Argentina…Rodriguez Saá).
    Es por eso que veo complicado el aplicar tu solución, al menos hoy, no olvidemos que muchos maestros son acusados por los padres de discriminar a sus hijos por ponerles un «1» -no olvidemos que «0» no se puede poner más porque el jóven, al ver esa nota se siente mal, cae en un pozo depresivo y se da una sobredósis de «Barney», en cambio con un «1» o un «2» se entristece un poco, pero levanta la vista, toma el control de la situación, aprieta el botón rojo, prende el Televisor -con mayúscula, como todo Dios- y se pone a mirar Tinelli, a disfrutar de la vida)-. A eso le llamo «igualdad» mal entendida…y no creo que seamos inocentes víctimas.
    Chau y ¡EXITOS!
    Tino.

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