Ricardo Vicente López – 23-9-15
Lo que hemos hecho hasta aquí es revisar el Informe Oficial sobre el atentado del 11/9 a través de personalidades importantes del establishment estadounidense. Probablemente, más de un lector se haya sorprendido de lo que se enteró. Ahora vamos a aspirar a algo mucho más increíble, para aquellos que desconocen el tema: hacer una recorrida histórica por los varios atentados similares, con una matriz operacional parecida, en diferentes épocas y lugares, ante escenarios políticos desiguales. Todos ellos revelan un mismo modus operandi y una misma línea política internacional de conquista y sometimientos.
El Doctor Atilio Borón – ya citamos sus antecedentes en la columna del 16-9-15− hace un planteo histórico que permite intentar el seguimiento de esa historia:
Mentiras semejantes fueron expresadas por el gobierno de los Estados Unidos a lo largo de la historia. Comienza por la guerra con México y, tal vez, la denuncia de armas de destrucción masiva en Irak puede ponerse como una mentira que cierra provisoriamente esa cadena.
En esta columna vamos a hacer un rápido y sintético recorrido que nos abra un panorama más amplio de lo que podemos saber, a veces desordenada o fragmentariamente, lo cual no permite una mirada abarcadora y más explicativa.
La conquista del territorio de México
La guerra de Estados Unidos – México fue un conflicto bélico que enfrentó a ambos países entre 1846 y 1848. El prestigioso historiador, Howard Zin, autor de La otra historia de los Estados Unidos – Desde 1492 hasta el presente (versión en castellano 2000), nos cuenta cómo se desarrolló este episodio. A consecuencia de las pretensiones expansionistas de los Estados Unidos de América, cuyo primer paso fue la creación de la República de Texas, luego anexada. El presidente James Polk dio la orden de cruzar el Río Grande, porque no estaba claro que éste fuese la frontera con México. La frontera tradicional estaba a 150 Km al norte. Esa orden era una provocación que incitó una escaramuza la cual fue motivo suficiente para la declaración de Guerra a México. Él había ya declarado en 1845:
Que se lleva a término la gran medida de la anexión, y con ello, el tema de la frontera y las reivindicaciones. ¿Quién podrá detener ahora el torrente que invadirá el Oeste? Tendremos abierta la carretera hacia California.
En 1846 la guerra de conquista había comenzado y en febrero de 1848 México se rindió y Nueva México y California fueron anexadas a los Estados Unidos.
La voladura del crucero Maine en el puerto de La Habana
En Febrero de 1898 estallaba el crucero Maine anclado en el puerto de La Habana, donde había llegado para “proteger” los intereses norteamericanos amenazados por el inminente triunfo de los patriotas cubanos sobre los colonialistas españoles. El Maine era un buque obsoleto en el momento de su entrada en servicio, debido a varios factores tecnológicos. Por tal razón podía ser sacrificado. Su voladura se produjo el 15-2-1898. Nunca quedaron claras las causa y no hubo una comisión de investigación, sin embargo se le adjudicó la autoría a España. El atentado ocasionó la muerte a gran parte de su tripulación, 250 víctimas, y ese fue la razón que justificó su intromisión en el conflicto: le declaró la guerra a España, ya vencida por los cubanos, y se quedó con Cuba, Puerto Rico y las Filipinas.
El ataque japonés a Pearl Harbor
El 7 de noviembre de 1941, el Gabinete de Franklin D. Roosevelt discutió la posibilidad de si los Estados Unidos estaban en condiciones entrar en guerra con Japón; se encontraba ante los impedimentos constitucionales. No podía tomar la ofensiva, era necesario que el adversario la empezara. Los japoneses comenzaron a planificar el ataque a esa base militar. El presidente estaba informado porque los servicios de inteligencia habían decodificado la clave que utilizaba la armada nipona. El presidente y sus colaboradores más íntimos sabían, por lo tanto, lo que se preparaba. Roosevelt ordenó a los portaaviones norteamericanos nuevos partir inmediatamente de Pearl Harbor rumbo a Midway junto con toda su escolta de cruceros, destructores y naves de aprovisionamiento. De este modo los japoneses consiguieron el 7 de diciembre sólo hundir una escuadra de acorazados veteranos de la I Guerra Mundial.
Roosevelt había conseguido su propósito, entrar en la II Guerra mundial. El costo fue alto, con más de 2400 muertos y 1778 heridos, más la pérdida de varias naves y aviones de combate. Pero el rédito al finalizar el conflicto compensaría enormemente esas pérdidas.
Ataque en el Golfo de Tonkín
El Congreso de los Estados Unidos el 7-8-1964, autorizó al Presidente Lyndon B. Johnson para actuar de manera integral contra Vietnam del Norte. La razón alegada eran las agresiones en contra de naves norteamericanas en el Golfo de Tonkín. La Resolución es de importancia histórica porque dio autorización al presidente de EE.UU, sin la declaración formal de guerra del Congreso, para usar fuerza militar en el sudeste de Asia.
En 1999 la Biblioteca LBJ (Lyndon B. Johnson) hizo públicas unas transcripciones telefónicas entre el presidente y el Secretario de Defensa, Robert McNamara que dejaron en claro que engañaron al Congreso ocultando las operaciones secretas que se llevarían a cabo con intención de provocar un ataque, aunque nunca se produjeron. Documentos recientemente desclasificados proporcionaron todavía más pruebas de que el Gobierno de Johnson fingió el incidente del Golfo de Tonkin.
Otras mentiras nunca aclaradas
Todavía está fresca la colosal mentira preparada por la Casa Blanca en relación al asesinato de John F. Kennedy, según la cual el magnicidio fue obra de un personaje alienado. Esta absurda versión fue refrendada por el llamado Informe Warren de la Corte Suprema de los Estados Unidos. El informe fue despedazado por los críticos y, sin embargo, permanece como la versión oficial del asesinato de JFK.
Las armas de destrucción masiva encontradas en Irak y denunciada ante la Asamblea de las Naciones Unidas, también fueron una mentira. Entonces, como afirmó Michael Moore en octubre de 2010: «Así que… resulta que el presidente Eisenhower no estaba inventando todo aquello acerca del complejo militar-industrial» − consultar la columna del 8-4-15−.
