Mirando al mundo L– De qué se trata la posverdad – columna nº  100  – 22-3-17

Para continuar nuestra tarea de esclarecer los orígenes de la mentira estructural y orgánica voy repasar la versión de la historia de guerras del siglo XX, de acuerdo a cómo fue publicada por el relato oficial. Mostrar qué  ocultaba, qué agregaba o cómo presentaba esa versión, de modo tal que aparecieran los “buenos” actores y los “malos” (siguiendo el estilo Hollywood). Su objetivo, como no es tan difícil suponer, fue: convencer al mundo (y, en parte, lo lograron) de quiénes eran los personajes respetables (democráticos liberadores) y quiénes eran los perversos (comunistas y dictadores). Esa versión no dejaba dudas acerca de quiénes eran los que tenían el derecho a regir los destinos de los pueblos y perseguir y asesinar a los que se opusieran a esos propósitos. El ejemplo más claro fue la pedagogía aplicada por los drones artillados.

Vladímir Simonov, historiador y analista político, en un artículo que tituló de un modo que ya anunciaba lo que contenía: Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial (16-4-2016). El comienzo de su trabajo se centra en un hecho histórico conmovedor: el encuentro de las tropas aliadas con las del ejército rojo frente al río Elba (25-4-1945). Este encuentro significaba el fin a la terrible Segunda Guerra Mundial. Con el relato de ese momento comienza a desarrollar una historia espeluznante. Ella demuestra qua la información está disponible, que sólo hay que buscarla y tener el coraje de publicarla:

Encontré al coronel retirado Albert Kotzebue en Chicago, a mediados de los años 80, quien fuera en aquel momento, abril de 1945, teniente de infantería del Ejército de los EEUU. Estaba cuando lo entrevisté estudiando Jurisprudencia en la Universidad. Le quedaban solamente dos años de vida, pero entonces sólo Dios lo sabía. Me regaló una copia de imprenta del The Stars and Stripes (Estrellas y barras), periódico del Ejército estadounidense, que contenía el texto histórico que el reportero de guerra Andy Rooney había remitido como crónica de aquel encuentro:

«Los yanquis se encuentran con los rojos – Los ejércitos estadounidense y ruso se encontraron a 75 millas al Sur de Berlín, dividiendo Alemania en dos partes y cubriendo el último espacio que  quedaba entre los Frentes del Este y el Oeste. El encuentro, del que informaron ayer a un mismo tiempo en Washington, Moscú y Londres, se produjo a las 4.40 de la tarde de este miércoles, en Torgau, en el río Elba… La mejor descripción de los soldados rusos es la siguiente: ellos son igualitos que los estadounidenses… Uno se siente invadido del sentimiento de incontenible alegría, puesto que se abre un grandioso mundo nuevo».

Kotzebue fue un actor importante de aquel encuentro que vivió con un sentimiento de alegría. Me relató aquel momento histórico con estas palabras:

Tomé conmigo a 28 hombres y siete jeeps y empezamos a abrirnos paso hacia el río. Realmente se trató de una tarea difícil, porque nos seguía una compacta muchedumbre: refugiados y desertores del Ejército alemán, algunos disfrazados de mujeres. Era imposible ahuyentarlos. Hasta el Elba había unas 20 millas, pero logramos llegar. En la otra orilla del veloz río se veía personas vestidas de color caqui, que llevaban unos gorros de campaña característicos del Ejército Rojo. Lanzamos al aire dos bengalas verdes, lo que significaba: somos aliados, todo está O.K. Solamente después de intercambiar determinadas palabras y contraseñas, los rusos dieron la señal: “pasen a nuestro lado”. Encontramos dos botes y cruzamos. Durante toda la noche nos deleitamos en aquel banquete de los vencedores, escuchando sus ruidosos brindis. Hacia el amanecer aparecieron un acordeón y varias guitarras. Los estadounidenses les enseñaban a los rusos a cantar «Swany-river», y los rusos a los nuestros la «Katiusha»…

Aquel miércoles del 25 de abril de 1945, Kotzebue, junto con el teniente Gordeev (este era el apellido ruso que recordaba el teniente, ahora coronel), escribían la Historia contemporánea en el Elba.

En la próxima columna desarrollaré  la conclusión sorprendente del artículo de Vladímir Simonov.

XV.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 21-3-17

Siguiendo el análisis sobre los dos conceptos que aparecen hermanados en el discurso público: la democracia y el capitalismo, pero que contienen contradicciones profundas e insolubles, voy a presentar opiniones de personajes importantes y significativos del escenario internacional.

El primero es George Soros (Hungría, 1930) es un magnate multimillonario, especulador financiero; presidente del Soros Fund Management y fundador de Quantum Fund. Es conocido por ser «el hombre que provocó la quiebra del Banco de Inglaterra» con una apuesta financiera a la devaluación de la libra esterlina en 1992. Con estos antecedentes no es esperable que se defina de modo tan críticamente clara. En su libro La crisis del capitalismo global (1998) afirma:

Está muy extendida la suposición de que la democracia y el capitalismo van de la mano. Lo cierto es que la relación es mucho más compleja. El capitalismo necesita a la democracia como contrapeso porque el sistema capitalista por sí solo no muestra tendencia alguna al equilibrio. Los duelos del capital intentan maximizar sus beneficios. Si se les dejase a su libre arbitrio, continuarían acumulando capital hasta que la situación quedase desequilibrada… El fundamentalismo del mercado pretende abolir la toma de decisiones colectivas e imponer la supremacía de los valores del mercado sobre los valores políticos y sociales… Lo que necesitamos es un equilibrio correcto entre la política y los mercados, entre la elaboración de las reglas y el acatamiento de las mismas.

Nos encontramos ante una definición cercana a la del Profesor Thurow. Ambos denuncian que el matrimonio: democracia-mercado no existe, o que en todo caso se llevan muy mal. Él demuestra la existencia de una tensión peligrosa que pone en serio riesgo la estabilidad del sistema.

Agrego además el análisis de un académico de mucho prestigio, que presenta sus análisis en esta misma dirección. Me refiero al  sociólogo alemán Ulrich Beck (1944-2015), profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics de Londres; Profesor y Director del Instituto de Sociología de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich. Sostuvo en uno de sus libros, que lleva por título ¿Qué es la globalización? (1998) lo siguiente:

Cuando el capitalismo global de los países más desarrollados destruye el nervio vital de la sociedad del trabajo, se resquebraja también la alianza histórica entre capitalismo, Estado de bienestar y democracia… El trabajo remunerado sostiene y fundamenta constantemente no sólo la existencia privada, sino también la propia política. Y no se trata “sólo” de millones de desocupados, ni tampoco del Estado de bienestar, ni de cómo evitar la pobreza, ni de que reine la justicia. Se trata de todos y cada uno de nosotros. Se trata de la libertad política y de la democracia…

Esta muy seria su advertencia. Denuncia el peligro que está corriendo la sociedad moderna capitalista, puesto que lo que está en juego es el futuro mismo del sistema, de seguir por este camino. Su punto de análisis, muy poco frecuentado por otros investigadores, es la desocupación  creciente. Vuelvo a insistir sobre la fecha de la publicación de este libro: 1998, hace casi veinte años. Los pronósticos y la gravedad de la advertencia han quedado desactualizadas frente al cuadro del mundo global actual. Ellos intuyeron el riesgo, paro no imaginaron la ceguera de los dirigentes políticos y de los dirigentes empresariales que fueron corriendo el límite de la tolerancia de los pueblos hasta el borde del abismo, donde nos encontramos hoy.

Dice José María Mardones (1943-2006), Doctor en Sociología y filósofo vasco, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, Profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco, ofreció en 1991una especie de necrológica sobre el capitalismo:

La realidad -más allá de las debates por las causas- no puede ponerse en duda: se desvaneció la ilusión de una sociedad justa e igualitaria y nos estamos acostumbrando al “realismo” del gris mate de una cotidianidad sin horizonte moral y con un escepticismo producido por el “tráfico de influencia” y la corrupción en la financiación de los partidos, la especulación, etc.

Aparece un señalamiento muy importante respecto de la estabilidad de los gobiernos: el problema de las expectativas, tan importantes para la salud de una sociedad.

Mirando al mundo XLIX– De qué se trata la posverdad – columna nº 99 –15-3-17  

El tema que analizamos en la columna anterior, bastante complejo por cierto, voy a retomarlo con un ejemplo local.

El prestigioso periodista especializado en deportes, Ezequiel Fernández Moores – del equipo del programa “Arqueros, ilusionistas y goleadores” por la 750, escribió en La Nación (1-3-2017) un artículo que titulo: De la TV Pública al cable made in USA.

Que comienza de este modo:

La AFA, respondió en su momento en el expediente judicial denunciando supuestos incumplimientos para justificar por qué rompió unilateralmente en 2009 el contrato que tenía con Televisión Satelital Codificada (TSC, la sociedad Torneos-Clarín). La indemnización final podrá tal vez bajar esa cifra a 1500 millones. Pero, como ya le avisó Fox-Turner, todo le será más fácil a la AFA si les da a ellos el nuevo contrato de la TV. Porque Turner es Time-Warner; Time Warner es AT&T(compañía estadounidense de telecomunicaciones); AT&T es DirecTV; DirecTV es Torneos; Torneos es TSC (Televisión Satelital Codificada); TSC es TyC Sports; TyC Sports es Clarín; y Clarín es Cablevisión. Según me dice una fuente que es parte de la disputa “Les dijo el Gobierno –-, «van a tener otra vez el fútbol, pero no aparezcan ustedes, pídanlo con otro nombre”.

No hay la menor duda de la importancia que tiene el dinero de las grandes corporaciones en un deporte como el fútbol; esto ha deformado lo que tenía de deporte de competencia, y ha ido perdiendo lo que el  juego tenía de gracia y frescura, al quedar todo sometido al triunfo=dinero. Comenta Fernández Moores en otro pasaje:

El otro día me invitaron a la Embajada británica para hablar con un especialista en materia de seguridad en los estadios. Y en la charla me llega a decir que el fútbol inglés creó leyes especiales para combatir a los hooligans[1] a tal punto que la policía me reconoció: “Si tuviéramos estas leyes del fútbol para la lucha contra el narcotráfico, solucionaríamos algunos problemas”. El fútbol logró avanzar por sobre derechos constitucionales de los ciudadanos y la policía estaba feliz porque podía actuar con más eficiencia. Terminaron con los hooligans creando una isla legal especial para el fútbol.

El negocio del fútbol, en el que hay grandes cantidades del dinero de inversores financieros, equivale a decir del sistema financiero internacional, logra que los gobiernos promulguen las leyes  que el negocio requiere. Una frase dicha en un encuentro de financistas desnuda mejor el tema: “El fútbol es un negocio excesivamente grande para dejarlo en manos de la gente del fútbol”. Se puede entender la penetración del concepto de business marginando, en lo posible, todo aquello que pudiera interferir en sus objetivos. Equivale a decir: el mundo global tiene un objetivo superior: el lucro, al que deben subordinarse todos los demás. Ante este valor del dinero la verdad queda subordinada, o sirve a ese propósito o no es verdad.

Por ello, todo lo comentado y analizado en la columna anterior ha intentado mostrar cómo funciona un mundo en el que el dinero es el valor superior que lo rige. Y cómo esto no es algo nuevo, sino que se fue definiendo e imponiendo a lo largo del siglo XX (aunque viene de mucho más atrás) en lo que denominado en la etapa posterior a las grandes guerras como el capitalismo financiero o la financiarización del mundo. Debo aclarar que el concepto de financiarización, relativamente nuevo, razón por la cual la Real Academia no lo ha incorporado, debe ser entendido, según los especialistas, como:

Un término que describe un sistema que intenta reducir todo el valor intercambiado a un instrumento financiero. El propósito original de la financiarización es lograr reducir cualquier producto o actividad productiva a términos financieros: inversión, plazo y rentabilidad.

La globalización es un proyecto propuesto y sostenido por el poder de ese perverso maridaje entre los grandes bancos internacionales y/o inversores (Davos) y las multinacionales, caracterizado por la financiarización del mundo. Todo este complicado funcionamiento se mantiene oculto por los grandes medios. El ciudadano de a pie no conoce esto. La posverdad es, entonces, la aceptación hipócrita de los resultados de este proceso: la pobreza extrema y la riqueza obscena.

[1] La Real Academia Española, lo define así: «Hincha de fútbol  británico de comportamiento violento y agresivo». Se ha realizado una película sobre ellos: https://www.youtube.com/watch?v=X16h3surOp8

XIV.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 14-3-17

 Sigamos los pasos de las reflexiones del Doctor Lester Thurow, ya que nos ofrece la particularidad de analizar el sistema capitalista como un todo, dentro del cual hay dimensiones con ciertas autonomías que tienen sus propias reglas: la política, la economía, la cultura, las ideologías, etc., pero que por detrás de ellas hay un entramado de relaciones que las determinan, por ello nos propone pensar:

Estamos hablando de una sociedad que en teoría, está basada en la democracia y en la economía de mercado pero donde, en realidad, sucede que la democracia es derribada, destruida, por la economía de mercado. En ella el verdadero poder pertenece a la ley del mercado o a los que poseen los recursos financieros, mientras que los votantes no tienen poder alguno. Las exigencias financieras prevalecen frente a los objetivos políticos, la precariedad es la norma y la posibilidad de contar con elementos solidarios está completamente desmantelada. La ley de mercado hace la apología del individualismo. La democracia hace la apología de la solidaridad. Son virtudes contrapuestas.

Estamos frente a un análisis que no se mueve dentro de las reglas de la descripción de los procesos sociales. Se exige e impone correr el telón que encubre los reales mecanismos que determinan esos procesos. Por ello se atreve a desnudar la verdad que ocultan, por regla general, los textos académicos en los que se apoyan los discursos políticos. Sostiene:

Las verdades eternas del capitalismo -el crecimiento, el pleno empleo, la estabilidad financiera, el aumento de los salarios reales, el dejar operar a los mercados- parecen haberse esfumado, así como los enemigos del capitalismo[1]. Algo dentro del capitalismo ha cambiado para causar estos resultados. Si el capitalismo pretende sobrevivir algo tiene que ser modificado para alterar estos resultados inaceptables.

Los “resultados inaceptables” a los que se refiere son los siguientes: se ha producido una redistribución de los salarios que se incrementan de modo superior en los mejor remunerados y decrecen en los que perciben menores salarios. De lo cual resulta que la brecha que separa el sector beneficiado del sector perjudicado se ensancha de forma preocupante. Dicho con otros términos: en la década del setenta, lo que ganaban los pertenecientes al 10% superior de la escala social, era siete veces mayor que lo que recibían los ubicados en el 10% inferior, una relación  de 7 a 1. En la década de los noventa esa relación se había extendido a 11 a 1, los menores ingresos habían perdido cuatro punto porcentuales en sus remuneraciones.

Thurow le agrega a lo que muestran esos números una consideración de orden sociológica:

Lo que importa son las expectativas de la clase media. Las expectativas frustradas de la clase media causan revoluciones, y ahora se le ha dicho a la clase media que sus viejas expectativas están desactualizadas y que van a ser menos los miembros de ella capaces de poseer hogares propios. Van a vivir en un mundo muy diferente donde la desigualdad crece y los salarios reales caen para la mayoría de ellos. La era de los aumentos de sueldo anuales ha quedado atrás; no pueden esperar niveles de vida crecientes a lo largo de sus vidas ni la de sus hijos.

Vuelvo a recordar que esto está dicho en 1996, lo cual leído hoy, veinte año después, nos permite descubrir la capacidad anticipatoria que tienen sus reflexiones, tanto más cuando los Estados Unidos de estos tiempos han conocido las revueltas sociales producidas por un movimiento que se autodenominó el 1% frente al 99%. Wikipedia comenta:

Somos el 99% (en inglés original We are the 99%) es una lema político usado inicialmente por el movimiento Occupy Wall Street y extendido por numerosos países del mundo que reivindica a la mayoría de la población (el 99%), frente a la mínima parte de la población más rica. Dicha minoría estaba tomando las decisiones económicas, políticas y sociales en contra de los intereses de inmensa mayoría de la población.

Nos debe llamar la atención el deterioro de las remuneraciones, dado que otros diez años después se planteaba la cuestión en otros porcentajes: Si en los noventa se criticaba una relación de 11 a 1, ahora se está denunciando, según el Nuevo informe Oxfam: “El 1% más rico posee más de la mitad de la riqueza mundial”. La capacidad anticipatoria del Doctor Lester Thurow ha sido largamente superada. Esto nos impone una pregunta: Si el investigador alertaba sobre las posibles revoluciones de las clases medias ¿qué pasó que ha soportado tanta desigualdad? Más adelante intentaré decir algo sobre este tema.

[1] Hace referencia a la implosión de la Unión Soviética: “el peligro comunista”.

Mirando al mundo XLVIII– De qué se trata la posverdad -columna 98 – 8-3-17  

Lo dicho en columnas anteriores respecto de la mentira como técnica o estrategia de la información de los grandes medios, merece ahora un análisis más detallado. Un punto de referencia incuestionable lo encontramos en el discurso que el General Eisenhower pronunció en 1961, en el acto de trasmisión de la presidencia a John F. Kennedy. Allí afirmó:

Esta conjunción de un inmenso sistema militar y una gran industria armamentística es algo nuevo para la experiencia norteamericana. Su influencia total (económica, política, incluso espiritual) es palpable en cada ciudad, cada parlamento estatal y cada departamento del gobierno federal. Existe y existirán circunstancias que harán posible que surjan poderes en lugares indebidos, con efectos desastrosos. Nunca deberemos permitir que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestras libertades y nuestros procesos democráticos.

Doce años después, en el encuentro que realizó la Conferencia Nacional sobre la Reforma de los Medios se volvió a tratar el tema y se informó que la concentración de los medios de comunicación en EE.UU., y las estrategias para frenarla, fueron el tema central. En la reunión posterior del 2008 se debatió otra vez el tema de los medios y sus dificultades para la libertad de expresión:

En esa oportunidad se realizó una encuesta entre los miles de participantes para estudiar las ideas que imperaban. Una de las preguntas de esa encuesta consultaba si creían en la existencia de un complejo militar-industrial-mediático que promueve la dominación militar mundial de EEUU: El 87% dijo que sí. La expresión complejo-industrial-militar se enriqueció con el agregado de mediático, como un modo de referirse a la nueva complejidad que se detectaba a partir de la década de los ochenta. Los participantes coincidieron sobre el crecimiento del poderoso grupo de dominación global que existe dentro del gobierno de EEUU, en los medios y en la estructura política nacional, que se extiende por sobre el planeta. Esa estructura está compuesta por un grupo neo-conservador de unos pocos cientos de miembros comparten la meta de afirmar la potencia militar estadounidense en todo el mundo.

Agrega la página www.democracynow.org sobre el tema:

Este Grupo Global de Dominación, se ha convertido en una poderosa fuerza a largo plazo en unilateralismo militar y procesos políticos de EEUU, en el que cooperan los grandes contratistas militares, los medios corporativos y las fundaciones conservadoras.

Este poder, que fue creciendo desde la Guerra Fría, período que comienza con el final de la Segunda Guerra (1945), se prolongó hasta la disolución de la Unión Soviética (1991). A partir del 11 de septiembre, con el atentado contra las Torres Gemelas (2001) incrementó su poder adquiriendo la forma de Guerra Global al Terrorismo. La Conferencia Nacional sobre la Reforma de los Medios definió cuál era el estado del problema:

La agenda de dominación global también incluye la penetración en los Directorios de los grandes  medios corporativos en EEUU. En 2006 solo 118 personas tenían la calidad de miembro de las juntas directivas de los diez mega-grupos del “big media”[1]. Estos mismos 118 individuos se sentaban al mismo tiempo en los Consejos Directivos de 288 corporaciones nacionales y transnacionales. Cuatro de las diez mayores corporaciones de medios tienen en sus juntas directivas representantes de las mayores compañías contratistas del ministerio de Defensa: William Kennard: New York Times, Carlyle Group.- Douglas Warner III, GE (NBC), Bechtel.- John Bryson: Disney (ABC), Boeing.- Alwyn Lewis: Disney (ABC), Halliburton.- Douglas McCorkindale: Gannett, Lockheed-Martin.

Esta dominación política y militar sobre la información internacional, que se fue consolidando por la compra de los medios de comunicación más importantes por parte de empresas multinacionales, han logrado un control total sobre la información que circula en el escenario internacional: qué se publica, qué se oculta, qué se tergiversa, todo se resuelve en un pequeño círculo de grandes empresarios que disponen de un cuerpo de periodistas mercenarios a su servicio. Hay un viejo dicho: “Cuando comienza la guerra la primera víctima es la verdad”. Pues bien estamos en guerra, guerra que en realidad nunca se detuvo desde 1945 hasta hoy.

Ahora puede quedar más claro que la posverdad es la confesión de la mentira permanente que ha sido publicada.

[1] Es un conglomerado de empresas que posee un gran número de empresas de diversos medios de comunicación como la televisión, la radio, la edición, las películas y la Internet.

XIII.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado– LU3 – 7-3-17

Voy a insistir sobre una dificultad que impone el lenguaje mediático. Con su capacidad de imponer nuevos sentidos a las palabras, o distorsionarlo, o aguachentarlo, de modo tal que se va perdiendo insensiblemente la posibilidad de entendernos con claridad. Son mucho los casos en que esto se produce, pero nos llevaría muy lejos meternos en este tema. Puse en el subtítulo dos conceptos que se manejan diariamente con mucha liviandad. Esto, como muchos ya saben no es inocente.

Comienzo citando a una autoridad académica del país del norte, de indiscutible prestigio: el Doctor Lester Thurow (1938-2016):

Fue un economista y político estadounidense, recibió un Ph. D. por la Universidad de Harvard; fue fundador del Instituto de Política Económica y Decano de la Escuela de Administración del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT); autor de una cantidad importante de libros y hombre de consulta para el establishment de su país.

Si me extiendo en sus antecedentes es para avalar la cita que sigue extraída de su libro El futuro del capitalismo (1996):

La democracia y el capitalismo tienen muy diferentes puntos de vista acerca de la distribución adecuada del poder. La primera aboga por una distribución absolutamente igual del poder político:”un hombre un voto”; mientras el capitalismo sostiene que es el derecho de los económicamente competentes expulsar a los incompetentes del ámbito comercial y dejarlos librados a la extinción económica. La eficiencia capitalista consiste en la “supervivencia del más apto” y las desigualdades en el poder adquisitivo.

Estas afirmaciones producirían el rechazo de muchas personas de buena formación intelectual, atrapadas en las “verdades de las academias” ligadas al establishment, de los EEUU y de muchas otras partes del mundo. Demás está decir que no pueden encontrar cabida en el discurso de muchísimos dirigentes políticos del mundo actual. Nuestro profesor merecería la acusación de comunista, si no acumulara los antecedentes mencionados.

Algunos comentarios: las definiciones que propone de democracia y capitalismo, tomadas por separado, pueden no generar mayores disputas, el entrecruzamiento de ambas sí. La democracia es un sistema político que se basa en el respeto de la libertad de conciencia y el derecho a expresarla cómo y cuando se crea necesario: “un hombre un voto”, es el reino del ciudadano portador de derechos iguales para todos ante la Ley. El capitalismo es un sistema económico que pregona la competencia como mecánica del desarrollo, y el triunfo de los mejor preparados en la batalla del mercado; allí se enfrentan los productores entre sí, en un nivel de su funcionamiento. El otro actor es el demandante (comprador o consumidor) que representa la presa a cazar.

En la competencia entre productores triunfan los más aptos (los mejor equipados y más potentes comercial y financieramente); define el resultado de esa competencia, en términos darwinianos-spencerianos[1], como la “supervivencia de más apto”. Estos, en su condición de tales, quedan habilitados para eliminar a la competencia inepta y enviarlas a la quiebra o a su fusión o absorción por el más fuerte. Se abre así el camino hacia la concentración monopólica: cada vez menos jugadores en el mercado y mucho más sólidos. En este juego los consumidores-compradores podrán continuar participando en la medida en que dispongan del dinero necesario para pagar. Entre ellos rige la ley de las desigualdades en el poder adquisitivo.

Se podría resumir en la siguiente expresión: democracia es el reino del voto igualitario; capitalismo es el reino del dinero y su ejercicio del poder.

Agrega Thurow (recuerden que escribe en 1996) con resonancias proféticas, ya que lo que señala es la realidad del mundo desarrollado de hoy:

A medida que la brecha entre la clase superior e inferior se ensanche y la clase media se reduzca, los gobiernos democráticos van a tener problemas serios para manejarse con la desigual estructura económica… La democracia, en cuanto al voto universal, es un sistema muy reciente y todavía no ha demostrado ser la forma política “más apta” disponible.

[1] Esta definición, en su sentido más usado, es más de Herbert Spencer (1820-1803) que de Charles Darwin (1809-1882). Fue el primero el que le dio su sentido más brutal.

Mirando al mundo XLVII– De qué se trata la posverdad – columna Nº 97 – 1-3-17

Las reflexiones de las columnas anteriores sobre el impacto del concepto posverdad en el mundo occidental, tiene un riesgo probable de arrojarnos a un desierto de desesperanzas, escepticismos, incredulidades, desalientos, respecto de un futuro que pinta la amenaza de un horizonte negro. Acudir a las viejas recetas del refranero popular: “siempre que llovió paró”, “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”, o similares pueden tener una dosis de sabiduría muy interesante, pero gran parte de los ciudadanos de a pie necesitan razones de más peso que arrojen un poco de claridad y tranquilidad sobre este problema.

Lo primero que debo decir, aunque sirva de poco para calmar las ansiedades, pero que es necesario para un análisis racional sobre el tema, es tomar conciencia que este fenómeno que detonó el año pasado con el anuncio de la Universidad de Oxford, es el resultado de un muy largo proceso. Se puede reconocer un punto arbitrario de inicio, sólo como para ayudar a la reflexión, la Segunda Posguerra, aunque en realidad es muy anterior ─cosa que veremos en una próxima  columna─.

Para ubicarnos en la situación actual leamos este aporte del escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina (COMUNA), Hugo Muleiro:

Hay una suposición bastante extendida según la cual estamos sometidos a un flujo de información  muy superior al que podemos procesar. En el océano de datos al que fuimos lanzados, nos manejaríamos también con torpeza si nos quedáramos únicamente en la corriente de la información. En esa condición deberíamos intentar bracear entre las noticias de actualidad y las opiniones, abiertas o disimuladas, que siempre traen como parte del mensaje. Esta saturación es netamente favorable a un poder que precisa, para sus avances, un adormecimiento generalizado, la pasividad de porciones significativas del cuerpo social, millones de personas recostadas en un puñado de afirmaciones simples y terminantes que, de momento, no sean discutidas, ya instaladas en un trabajo de varios años, mediante el mecanismo de una repetición ininterrumpida y bien diseñada.

La situación que describe es el resultado de décadas de educación, de formación, de adiestramiento, de aprendizaje (préstese atención a las palabras porque pueden molestar a un lector no iniciado en estos análisis) a través del cual el sistema internacional de informaciones, fue preparando al público consumidor para que estuviera en condiciones de absorber todo lo que se le ofreciera. Para ello, mediante una perseverante pedagogía, sus representantes en el mundo global desempeñaron una inteligente y eficaz tarea.

Si esta afirmación lo puede tomar desprevenido, estimado lector, le sugiero un ejercicio, no fácil y accesible, pero que podría echar luz sobre esto: busque un periódico de medio siglo atrás y compárelo con los actuales. Si tiene edad suficiente para tenerlo en la memoria le será mucho más fácil; otro ejercicio: puede ser consultar con personas mayores de su familia. Todo ello lo aproximará al problema que estoy tratando: tomar conciencia de los cambios que se han producido.

El Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), Javier Borelli, nos pinta un cuadro del fenómeno actual:

“La posverdad no es una condición de las cosas. Es un término que se acuña para dar sentido a que la realidad objetiva importa menos”, explica Pablo Boczkowski, doctor en Estudios de Ciencia y Tecnología por la Universidad de Cornell (EE UU) y agrega: “Uno puede decir que Clarín o Página 12 tienen diferencias enormes en la interpretación de los hechos, pero los hechos no son los mismos. En las redes sociales, sin embargo, hay tanta información que uno empieza a dudar: ¿Qué es cierto y qué no?”. Lo que no hacemos conscientemente es reflexionar sobre cuánta de la información que consumimos la obtenemos de ese espacio y cómo nos afecta.

¿ Qué  nos aportan estas palabras? Que la realidad de las ú ltimas dé cadas ha cambiado, porque la Historia no se detiene. Pero la posverdad nos coloca ante la evidencia que las interpretaciones de hoy, a diferencia de las de ayer, son manipuladas profesionalmente, al servicio claro, cuando se lo comienza a detectar, de generar dos grandes tipos de receptores de información: lo ingenuos (sin la menor intención peyorativa) que aceptan como verdad todo lo que reciben y los escépticos a los que ya no les interesa la verdad, porque no creen en ella.

Les dejo un interrogante: ¿quiénes se benefician con todo ello?

XII.- Reflexiones sobre la política – Los orígenes del Imperio – LU3 – 28-2-17

Para avanzar en un tema que para muchos ciudadanos de a pie, ajenos a este tipo de temas, puede parecerse más a una novela o a una película de Hollywood, más o menos interesante, pero difícil de creer en el escenario real de la Historia. No debe sorprendernos este hecho, dado que lo que hemos analizado contradice las versiones oficiales de los hechos históricos. Esta realidad sólo puede ser explicada por la capacidad manipuladora de los medios y agencias de noticias concentradas en unas pocas manos: las multinacionales.

Creo necesario recordar del discurso de 1961 del Gral. Eisenhower, analizado en columnas anteriores, el fragmento siguiente:

Esta conjunción de un inmenso sistema militar y una gran industria armamentística es algo nuevo para la experiencia norteamericana. Su influencia total (económica, política, incluso espiritual) es palpable en cada ciudad, cada parlamento estatal y cada departamento del gobierno federal. Existe y existirán circunstancias que harán posible que surjan poderes en lugares indebidos, con efectos desastrosos. Nunca deberemos permitir que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestras libertades y nuestros procesos democráticos.

Subrayo lo dicho respecto de la relación que da por existente ─entre lo militar y la democracia─ con riegos serios de crecer. Todo ello se concretó en las décadas siguientes. A pesar de esa advertencia, como es fácil comprender, no se logró  evitar los acontecimientos que ocurrieron después de ese día. Por ejemplo: al asesinato de J. F. Kennedy, la invasión a Vietnam y las cantidades de guerras en las cuales las fuerzas militares participaron, y siguen participando, con consecuencias tenebrosas. El mundo de hoy está atravesado por una cantidad muy importante de conflictos bélicos, muchos de los cuales no aparecieron en la información pública. Si nuestro ciudadano de a pie tuviera una mínima conciencia de la realidad de ese panorama, creo, deseo o espero, que reaccionaría de otro modo.

Lo que estoy comentando no ha escapado a la preocupación de sectores importantes del mundo actual. Son temas que están constantemente sobre las mesas de encuentros y conferencias… pero no parecen merecer un lugar en los medios más importantes. Esta pared entre el conocimiento del público general y los hechos es analizada constantemente. Debo destacar el agregado a los riesgos ya mencionados del papel de los medios de información. Es el caso del encuentro del 7-11-2003, que nos informa la página www.rebelion.org:

La concentración de los medios de comunicación en EE.UU., y las estrategias para frenarla, fueron el tema central de la “Conferencia Nacional sobre Reforma de los Medios”, realizada del 7 al 9 de noviembre en Madison, Wisconsin. El ex candidato presidencial afroamericano, Reverendo Jesse Jackson, en el acto de clausura, expresó la preocupación con estas palabras: “Hoy estamos en guerra. La información es el oxígeno para la mente y nos están asfixiando por falta de información”.

En la reunión posterior en EEUU de la Conferencia Nacional sobre la Reforma de los Medios (NCMR), (2008) se debatió  el tema de los medios y sus dificultades para la libertad de expresión.

La página www.democracynow.org informó que:

En esa oportunidad se realizó una encuesta entre los miles de participantes para estudiar las ideas que imperaban. Una de las preguntas de esa encuesta se refería a si creían en la existencia de un complejo militar-industrial-mediático que promueve la dominación militar mundial de EEUU: El 87% dijo que sí. La expresión complejo-industrial-militar se enriqueció con el agregado de mediático, como un modo nuevo de referirse a la nueva complejidad que se detectaba de la década de los ochenta en adelante.

Los participantes coincidieron sobre el crecimiento del poderoso grupo de dominación global que existe dentro del gobierno de EEUU, de los medios y en la estructura política nacional, que se extiende por sobre el planeta: un grupo neo-conservador de unos pocos cientos de miembros comparten la meta de afirmar la potencia militar estadounidense en todo el mundo. Agrega www.democracynow.org:

Este Grupo Global de Dominación, se ha convertido en una poderosa fuerza a largo plazo en unilateralismo militar y procesos políticos de EEUU, en cooperación con los grandes contratistas militares, los medios corporativos y las fundaciones conservadoras.

Este poder creció durante la Guerra Fría, período que comienza con el final de la Segunda Guerra (1945) y se prolongó hasta la disolución de la Unión Soviética (1991). A partir del 11 de septiembre, atentado contra las Torres Gemelas (2001) se incrementó con la Guerra Global al Terrorismo.

Mirando al mundo XLVI– De qué se trata la posverdad – columna Nº 96 –22-2-17

Otro aspecto del tema de la posverdad, que no puede ser ignorado, es el grado de hipocresía que contiene la mayor parte de los comentarios en torno a ella, que ya he analizado en columnas anteriores. O, para ser un poco más piadoso, la ignorancia que demuestran esa cantidad de opinólogos, aparentemente bien rentados, que ha invadido el espacio virtual de la información. En muchos de ellos se perciben las limitaciones cuando hablan o escriben, los otros por responder a intereses de todo tipo. Tanto unos como los otros tienen son responsables por peso enorme que todo ello ejerce sobre la conciencia de los receptores de esos mensajes.

Lo fundamental y necesario en este caso es atreverse a dar una explicación o una respuesta verosímil respecto de las posibles causas que han dado lugar a todo este proceso. Haciendo una debida aclaración: los intentos que propongo son una propuesta de aproximación a un tema que viene de muy atrás de la Historia, que es extremadamente complejo por la gran variedad de causas que desembocan en esta realidad de hoy. Sólo unos ejemplos: desde la incorporación del derecho a la propiedad privada hace unos seis o siete mil años  ─ sobre el cual se privó a las mayorías del acceso a los bienes sociales─ hasta la instauración de un orden capitalista, siglo XVIII, convertido en globalización financiera a mediados del siglo XX, por el cual tenemos ahora un 1% de personas que tiene tanto como el resto el resto de los humanos.

Se me objetará que estos ejemplos parecen muy alejados de nuestro tema. Debo contestar: no, sin esos capítulos previos de la historia difícilmente estaríamos ahora pensado la aparición de la gran cantidad de comentarios en la prensa internacional. Por ello, más arriba, hablé de hipocresías y/o ignorancias. Se desvaloriza la verdad para que todo sea aceptable.

Abordar las complejidades del mundo de hoy, quedándonos en la descripción de lo que aparece en la superficie, sin buscar las causas que subyacen nos convierte en espectadores pasivos y consumidores de la posverdad. Como tales sólo nos queda aplaudir o quejarnos sin mayores posibilidades de lograr, por lo menos, comprender.

 Volvamos a nuestro tema. La palabra posverdad ha sido utilizada, abusada, tergiversada, manoseada, sin pudor, con el resultado claro de no buscar una explicación. Todo ello, por el esfuerzo que se requiere para profundizar en el tema. El problema no es sencillo, como ya dije, y no es de fácil comprensión. Sin embargo ello no debe permitir aceptar la superficialidad de despacharlo con una simple palabrita compuesta, como ya vimos: lo pos de  la Modernidad.

Javier Martín, periodista español, Licenciado en Filología Árabe y Filología Hebrea, vive de forma permanente en Oriente Medio, escribió un artículo, avalado por su formación académica, titulado Mentira, post-verdad, posverdad, en él reflexiona:

Antaño, la mentira era uno de los siete pecados capitales, lo decía la Iglesia Católica. El diccionario de la Academia, sin entrar en juicios morales, despacha una definición de forma rápida y eficaz: «Mentira: Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente». Pero los tiempos cambian de modo que asustan. El diccionario Oxford ha elegido como palabra del año 2016 el neologismo post-truth, y lo define con esta lindeza retórica, una joya digna de ser preservada: «lo relativo a las circunstancias en las cuales los hechos objetivos influyen cada vez menos con relación a la emoción y a la creencia personal».

Comenta con un cierto humorismo sarcástico que:

Estas acciones académicas dan el espaldarazo a un nuevo eufemismo que permite en determinadas circunstancias dejar de llamar mentira a la mentira. Resulta perversamente estimulante comprobar cómo la sociedad es capaz de asimilarlo todo. El sencillo método de otorgar nombres honorables a realidades despreciables, obra el milagro de convertir la mentira en algo aceptable, digerible, explicable, disculpable y hasta más creíble y verosímil que la menesterosa, anticuada, triste y amarga verdad.

Y cierra sus comentarios con una jocosa frase, si es que uno ya no tiene capacidad de indignarse:

Desengáñense, o mejor dicho, engañen y engáñense sin miedo, estamos instalados en la posverdad. ¡Viva la posverdad, abajo la mentira!, lo ha dicho Oxford, nada menos. Mientan cuanto puedan, ya no es pecado. Además, el infierno no existe, lo dijo el Papa.

XI.- Reflexiones sobre la política – Los orígenes del Imperio – LU3 – 21-2-17

Vamos a analizar la segunda parte del importante discurso de 1961 del General Dwight D. Eisenhower. Intento llamar la atención del lector por las sorprendentes afirmaciones y definiciones políticas que hizo públicas. Debemos tener presente que, como ya dije, parecen contener algo que se podría pensar como consejos o advertencias, según se lo interprete. También es necesario subrayar que el presidente que lo sucedía, John F. Kennedy, era un joven político demócrata de 43 años, perteneciente a una familia tradicional adinerada y de poca experiencia en los temas militares, salvo su participación en la Segunda Guerra. El asesinato posterior, en noviembre de 1963, casi tres años después de haber asumido, se presenta como el cumplimiento de una profecía.

Recomiendo ver (o volver a ver) la película de Oliver Stone JFK que puede ser calificada como un verdadero documento histórico https://www.youtube.com/watch?v=LK38dje5_j0. En ella se examinan los eventos que llevaron al asesinato del presidente John F. Kennedy y el presunto subsecuente encubrimiento. Las razones que llevaron a semejante acto todavía no están claras.

La película comienza con secuencias de noticias, incluido el discurso de despedida en 1961 del saliente presidente Dwight D. Eisenhower, en el que éste advierte acerca del fortalecimiento del complejo industrial-militar. A esto le sigue algunos eventos que, en la tesis de Stone, llevarían  a su asesinato. El Fiscal de Distrito de Nueva Orleans, Jim Garrison, posteriormente descubre los posibles lazos que rodean el asesinato en Nueva Orleans. Él y su equipo investigan a varios probables conspiradores, pero son forzados a dejarlos dado que la investigación es reprendida públicamente por el gobierno federal.

La investigación sobre el asesinato se abre nuevamente a fines de 1966, luego de que Garrison lee el Informe Warren y notifica que él cree que hay numerosas inexactitudes y contradicciones. Garrison y su personal interrogan a varios testigos del asesinato de Kennedy, y a otros que estuvieron involucrados. En Dallas aparecen otras personas, como Jean Hill, quien les dice a los investigadores que ella observó disparos que provenían del montículo de hierba y escuchó que se lanzaron de cuatro a seis disparos en total, por lo que el Servicio Secreto la amenazó para que dijera que sólo hubo tres disparos desde el depositario de libros. Ambos concluyen que Oswald era un tirador muy inexperto para realizar los disparos con tanta precisión.

Todos estos hechos parecen otorgar un valor innegable a las palabras del discurso de Eisenhower:

Similar, y en gran medida responsable por los profundos cambios de nuestra situación industrial y militar, ha sido la revolución tecnológica durante las décadas recientes. En esta revolución, la investigación ha tenido un papel central; también se vuelve más formalizada, compleja, y cara. Una proporción creciente de la misma pasa a depender del Gobierno Federal… De la misma manera, la universidad libre, la fuente histórica de las ideas libres y del descubrimiento científico, ha experimentado una revolución en la manera de llevar a cabo la investigación. En parte por las enormes cantidades que conlleva, un contrato con el gobierno se vuelve virtualmente el sustituto de la curiosidad intelectual… La perspectiva de que los académicos de la Nación puedan llegar a estar  dominados por el Gobierno federal, por la concesión de proyectos y por el poder del dinero, está más que nunca ante nosotros, y es un riesgo que debe considerarse muy seriamente… debemos estar alerta ante el peligro contrario e igualmente serio de que la política que ha de velar por el interés público se vuelva cautiva de una élite científico-tecnológica.

Se puede sospechar, sobre todo ante las consecuencias posteriores del desarrollo de la política de los gobiernos sucesivos, de la honestidad de ciertos modos de plantear algunos temas. Se puede, tal vez, suponer cierta ingenuidad en la expresión de sus deseos. Lo que tenemos ante nosotros son sus palabras y las interpretaciones corren por cuenta de quienes las leen. Sigue Eisenhower:

Por el largo camino de la historia que aún se ha de escribir, Norteamérica sabe que este mundo nuestro, que cada vez se vuelve más pequeño, debe evitar convertirse en una comunidad de  horribles temores y odio, y ser, en cambio, una orgullosa alianza de confianza y respeto mutuo. Una alianza tal ha de ser entre iguales. Los más débiles deben venir a la mesa de conferencias con la misma confianza que nosotros, protegidos como estamos por nuestra fuerza moral, económica, y militar. Esa mesa, aunque marcada por las cicatrices de muchas frustraciones pasadas, no puede abandonarse en favor de la agonía segura del campo de batalla.

Un aspecto insoslayable que debe considerarse, como marco político internacional, es la conciencia de que la aparición de las armas nucleares tornaba prácticamente imposible una Tercera Guerra Mundial. Debemos recordar las palabras de entonces de Albert Einstein: «No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, sólo sé que la Cuarta será con piedras y lanzas», con las que expresaba las terribles consecuencias de una guerra con armas nucleares. Dentro de ese marco cultural y político dijo:

Precisamente porque esta necesidad es tan vital y evidente, confieso que abandono mis responsabilidades oficiales en este campo con un claro sentimiento de decepción. Como alguien que ha sido testigo del horror y la tristeza que deja la guerra — como alguien que sabe que otra guerra podría destruir totalmente esta civilización que se ha construido tan lentamente y con tantos sacrificios a lo largo de miles de años — desearía poder decir esta noche que hay una paz duradera a la vista.