Mirando al mundo LXXX– De qué se trata la posverdad  – 18-10-17

 El escritor estadounidense Darrell Huff (1913-2001) publicó un libro con un título sorprendente: Cómo mentir con estadísticas (1954), fue el más vendido sobre el tema en la segunda mitad del siglo XX. El autor comentaba en su introducción:

El lenguaje secreto de las estadísticas, tan atractivo en una cultura a la que le importan mucho los hechos, se emplea de manera sensacionalista, para exagerar, confundir y simplificar en exceso. Los métodos estadísticos y la terminología son necesarios para informar sobre los datos masivos de las tendencias sociales y económicas… Pero quienes las utilicen deben hacerlo con honradez y precisión, y los lectores deben saber lo que significan, sino el resultado no será más que puro palabrerío sin sentido alguno.

Respecto del libro decía la editorial en su lanzamiento:

Lo que estas páginas, escritas con ingenio y humor, nos ofrecen es, en realidad, un curso de sentido común para aprender a descubrir las artimañas con las que cada día pretenden engañarnos los medios de comunicación, los políticos, la publicidad, manipulando cifras y gráficas… Lo que aquí se nos cuenta resulta divertido; pero es bueno tomarlo en serio, porque, como nos dice el autor, “los desaprensivos ya conocen estos trucos; los hombres honrados deben aprenderlos en defensa propia”.

El problema del manejo de las estadísticas no es nuevo, sin embargo, tal vez nunca como  ahora se han manipulado tanto los datos para hacerles decir cosas increíbles e inaceptables. El Doctor Michael R. Krätke, Profesor de Política Económica y Derecho en la Universidad de Ámsterdam y Director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), hace una descripción de los posibles actores del juego del manejo estadístico:

“Un populista es quien cuenta a la gente lo que ésta quiere oír y despierta falsas esperanzas y juega sin escrúpulos con los miedos de otros. Un bobo peligroso es quien cree en las propias mentiras y toma por remedios las brujerías de los charlatanes. Un aguafiestas es quien llama mentira a la mentira. Un buen ciudadano es quien no se deja tomar el pelo por la prepotencia de algunos. ¿Cómo se miente con estadísticas? Un gran título para un curso que debería ser obligatorio para los economistas, los científicos sociales y los periodistas, pero no se imparte, por regla general, en las universidades”.

Desde siglos anteriores se han dicho cosas sobre las estadísticas: una definición famosa la expresó Benjamín Disraeli (1804-1881), fue dos veces primer ministro del Reino Unido, dijo: “se puede mentir afirmando cosas falsas o diciendo sólo una parte de la verdad, o estadísticamente”. Lo curioso es que esta cita aparece con frecuencia en los libros de estadística… Podemos decir, entonces, que la estadística, como toda herramienta, no comete errores por sí misma: los errores y las mentiras son responsabilidad de quienes las usan, o de quienes repiten, sin revisar críticamente esos resultados, lo que otros afirman. Afirma un especialista:

Hoy vivimos en un mundo saturado de estadísticas, ejércitos de investigadores se dedican a la recolección de datos y a sacar conclusiones de ellos… Debo agregar que, en tiempos de la posverdad, ya no importa si el resultado corresponde o no a una verdad, lo fundamental ahora es que sea útil para demostrar lo que se desea, sea lo que fuere.

Veamos esta información publicada por la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) como promoción de la calidad de sus enseñanzas, decía así:

«Los estudiantes de Geografía de esta Universidad son los que logran el salario promedio más alto al licenciarse, muy por encima del que perciben los egresados de las otras facultades».

La afirmación estaba basada en el promedio de los ingresos de la totalidad de sus egresados, en sí misma era verdadera… pero cuando se analizaron los datos estadísticos con los cuales se realizó el estudio aparece algo que alteraba el resultado:

En ese centro de estudios se licenció en Geografía el basquetbolista de la NBA Michael Jordan, gracias a una beca deportiva. Obviamente, las cifras astronómicas que cobraba como jugador desvirtuaban la realidad de los salarios del resto de alumnos. «La mayoría ganaba 40.000 dólares al año, pero solo uno ganaba 500 millones».

La universidad no había mentido, el promedio era superior al resto de los egresados. El hecho de que Jordan hubiera egresado de allí enorgullecía a esa institución por ello no lo ocultaban, por el contrario, era un elemento publicitario excelente. Simplemente no habían hecho mención a la diferencia que significaba computar sus ingresos en el promedio. Mintieron diciendo la verdad.

Mirando al mundo LXXVIII– De qué se trata la posverdad –4-10-17

 Si tomamos la década de los cuarenta, cuando se estrenó la película El Ciudadano Kane (1941) en la que el actor estadounidense Orson Welles (1915-1985) interpreta a un personaje que, sin duda, hace referencia a William Randolph Hearst (1863-1951). ¿Quién era este personaje?:

Un periodista, editor, publicista, empresario, inversionista, político y magnate de la prensa y los medios estadounidenses, que emergió como uno de los más poderosos personajes de la escena política y empresarial de dicho país. Llegó a construir uno de los más grandes imperios empresariales de la historia, llegando a poseer en su punto más alto un total de 28 periódicos de circulación nacional, entre otros The Washington Times, The Washington Herald y su periódico principal The San Francisco Examiner, además de diversificarse con la posesión de empresas editoriales, compañías y emisoras radiales, así como revistas, tal es el caso de Cosmopolitan, Town and Country y Harper’s Bazaar, entre muchas otras. Ampliamente conocido por usar los medios como auténticos instrumentos políticos, además de ser el más afamado de los promotores de la prensa amarilla, se valió de generar escándalos y de la manipulación mediática, para lograr que sus intereses comerciales y políticos se viesen beneficiados.

Se puede afirmar sin el menor riesgo de error que las denunciadas realizadas contra las fake news, sólo es una nueva denominación para referirse a lo que son viejas técnicas de información manipulada para el logro de determonados objetivos. A eso se lo ha conocido como prensa amarilla que wikipedia la presenta como:

Prensa amarilla o prensa amarillista es un tipo de periodismo que presenta noticias con titulares llamativos, escandalosos o exagerados para tratar de aumentar sus ventas, aunque por lo general estas noticias no cuenten con ninguna evidencia (o escasas) y sin una investigación bien definida. Este tipo de prensa sensacionalista incluye titulares de catástrofes y gran número de fotografías con información detallada acerca de accidentes, crímenes, adulterios y enredos políticos. En caso de gráfica o en televisión, se caracteriza por usar colores extremadamente saturados, principalmente el rojo y tener su información desorganizada.

Algunos ejemplos de prensa amarillista pueden ser los tabloides ingleses o ejemplos concretos como Crónica​ en Argentina, el Diario Extra​ en Ecuador o La Cuarta en Chile. Todos ellos eran claramente identificados por el lector que no se equivocaba cuando los compraba, pues era precisamente lo que quería leer. Después del Proceso Cívico-militar en la Argentina la actitud de los conocidos hasta entonces como diarios serios, por su campaña de ocultamiento de las atrocidades que se perpetraban por las fuerzas militares, su credibilidad fue cayendo.

El tono general de los grandes medios (prensa escrita, radio, televisión) aliados con importantes grupos internacionales, cuando no socios directos, precipitaron su imagen al punto tal que es muy difícil hoy hacer una clara diferencia entre medios serios y los amarillos. Sus alianzas con los grupos económicos concentrados los han ubicado en defensores de los intereses de las grandes empresas, ocultando las consecuencias para grandes sectores de la población.

Robert Park (1864 –1944) fue un sociólogo urbano estadounidense, y uno de los principales fundadores de la Escuela de Sociología de Chicago explicó que las noticias falsas son un elemento intrínseco de cualquier intento de recuperar una información aceptable. Pablo Boczkowski – Profesor y Director de la Maestría en Ciencias en Liderazgo para Empresas Creativas en la Universidad Northwestern, afirma que:

Como resultado de sus investigaciones se debe aceptar que estamos frente a una transformación de la cultura de la información en la era digital. Lo que denuncia Orson Welles en su película, otros hicieron lo mismo, tanto los que los precedieron y como los que los sucedieron. Además de los empeños deliberados en distorsionar o desinformar, los errores no intencionales detectados por el público -y la sospecha de que podrían existir incluso otros no identificados- han reforzado una postura escéptica entre las audiencias sobre la presunta veracidad de las noticias. Las noticias falsas han existido durante tanto tiempo como las verdaderas… Pero un elemento diferenciador del momento contemporáneo es la existencia de una infraestructura de información con una escala, un alcance y una horizontalidad en los flujos informativos sin precedentes en la historia.

Entonces, vuelve a ser necesario recuperar las reflexiones que he propuesto en columnas anteriores, para proponernos actualizarlas a la luz de las informaciones que hemos publicado en columnas más recientes.

 

Mirando al mundo LXXVII– De qué se trata la posverdad – 27-9-17

 Propongo en esta columna abordar el tema de la construcción de un candidato consultando a profesionales que puedan mostrar un curriculum respetable. Ello quiere decir, en mi opinión, que su palabra esté avalada por sus estudios de formación en instituciones de prestigio y que su carrera profesional puede mostrar su capacidad de análisis y de propuestas.

Alguien que reúne estas condiciones es Ignacio Ramírez, Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires; Diplomado en Estudios Avanzados en Comunicación, Política y Cultura por la Universidad Complutense de Madrid; Director del Posgrado en Opinión Pública y Comunicación Política en la Facultad Latinoamericana Ciencias Sociales; Analista de opinión pública y consultor político, actualmente Director de la Consultora Ibarómetro.

Consultado respecto de cómo definiría el perfil de un candidato, respondió:

Si bien las lealtades partidarias tradicionales se han debilitado lo cierto es que la escena política latinoamericana es un ámbito efervescente donde los protagonistas son los conflictos, las pasiones, los debates y los desacuerdos político-ideológicos. Es decir, más que de un fin de las ideologías deberíamos hablar de su regreso recargado. Por ello los candidatos y comunicadores deben atender las nuevas agendas y sensibilidades de la ciudadanía, especialmente entre los jóvenes cuyas vidas transcurren en ecosistema simbólicos y de comunicación muy distintos a los más grandes.

Su respuesta es la de un científico social. Se coloca en una actitud de rechazo a lo que yo definiría como liviandades de los consultores que hemos revisado en columnas anteriores, por los modos de abordar el análisis político. Ramírez muestra una actitud más profesional que se trasunta en su descripción sociológica que incluye una definición de la cultura actual. Subraya el universo de los jóvenes como un tema especial que merece un tratamiento diferenciado. Avanza con sus definiciones:

Los candidatos son el principal instrumento de campaña, el cuerpo en el cual se condensa todo un sistema de comunicación, un mensaje. Por lo tanto, es importante que los atributos de su posicionamiento sean coherentes con el conjunto de valores y posiciones que expresa. Hoy más que nunca la comunicación política tiene un desafío paradojal: que los candidatos sean auténticos y no luzcan manufacturados. La Comunicación Política debe potenciar sus virtudes, suavizar sus defectos pero nunca quitarles frescura, audacia.

Se diferencia de los consultores anteriores en que se coloca en una posición de respeto a dos dimensiones del tema:

1.- no menosprecia la calidad del público hacia el que se va a dirigir, lo estudia y diagnostica; 2.-  Define la personalidad del candidato como un punto de partida para el diseño de una campaña y, 3.- señala la paradoja entre la manufacturación de su perfil y la necesidad de que no afecte la “frescura y audacia”, equivale a decir que su presencia sea creíble.

Es decir, no rechaza la necesidad de diseñar un perfil del candidato pero esa tarea debe tener siempre presente su personalidad y las características del público que puede estar atento a su apariencia, ésta debe ser coherente con los valores que propone.

En la exposición de Ignacio Ramírez aparece un modo claro de pensar sostenido por la politología, lo cual evidencia el peso de su formación académica.

El otro consultor que deseo analizar, ofrece también buenos antecedentes, es Alfredo Dávalos, Licenciado en Publicidad graduado en el Instituto de Mercadotecnia y Publicidad en México; Diplomado en Comunicación y Gestión Política por la Universidad Complutense de Madrid,  y por el Centro Avanzado de Comunicación en México. Plante su concepto en estos términos:

Me parece que el trabajo debería de iniciar años antes de que inicie el proceso electoral. Si bien es cierto, no todos los políticos provienen del ámbito político, es importante señalar que muchos políticos vienen del ámbito empresarial, me parece que eso es clave: todo candidato que aspira a una campaña legislativa requiere investigar con tiempo su mercado electoral. Hoy deberíamos tener campañas mucho más ciudadanas, que estén basadas en la cotidianidad de la gente. Yo creo que hoy las campañas legislativas deberían apelar a todos aquellos aspectos que preocupan al ciudadano, que no parezca político y debería contar con un mensaje capaz de emocionar y llegar a tocar las fibras más sensibles de la gente.

Voy a señalar un primer aspecto que creo importante: se nota en este consultor que parte de un marco ideológico diferente. La formación recibida, publicidad y mercadotecnia, se demuestra en el vocabulario que utiliza, es desde dónde parte para pensar lo político reducido a mercado. En Dávalos aparece el concepto de “mercado electoral” y hace mención a que hay una cantidad importante de candidatos que provienen del “ámbito empresarial”.

Me parece importante señalar las diferencias entre ambos consultores, sin dejar de lado que son el producto de marcos culturales diferentes. Argentina tiene un pueblo con una marca de herencias europeas que se manifiestan en gustos y estilos de vida. Hay allí una diferencia respecto de México, y mayor aún con otros países caribeños. Ramírez tiene un mayor respeto por el elector del que han mostrado los anteriores consultores, que evidencian cierto menosprecio y predisposición a ser manipulados sin ocultar sus manejos.

Las formaciones de origen, más las culturas diversas de los públicos en los que han desarrollado sus experiencias definen con claridad los modos y concepciones de sus propuestas.

Esto es muy importante tenerlo en cuenta  dado que estamos recibiendo una importante intromisión de modelos culturales ajenos a nuestra idiosincrasia: la cultura política yanqui con agregados de lo que algunos, con menosprecio, hablan de la latino-americanización de concepciones y métodos de abordar el estudio de los públicos.

Mirando al mundo LXXVI– De qué se trata la posverdad –20-9-17

Como creo que el tema de la posible fabricación de presidentes sobresale en la prensa internacional, como un tema aceptado que no merece la menor crítica. Esto me obliga a decir algunas cosas más al respecto. Me parece inaceptable que un tema como éste, de una importancia mayúscula para vivir en una democracia que se precia de tal, no encuentre la repercusión que merece. Vimos, en columnas anteriores, la autorizada opinión del Doctor Buen Abad Domínguez preguntándose, y preguntándonos, si lo que tenemos se puede denominar democracia, y la respuesta es claramente “no”.

Vamos a remitirnos ahora a un artículo, cuyo título fue Cómo se fabrica un presidente en 1992, publicado en el importante periódico El País de España, hace ya unos veinticinco años. Su autor Antonio Caño (1957), actual Director del periódico, pero que entonces era uno de sus columnistas, trató el tema que nos preocupa. La publicación comienza haciendo referencia a una anécdota:

“Tengo una idea”, dijo de repente Craig Smith cuando los responsables de la campaña de Bill Clinton se estrujaban el cerebro el mes pasado para encontrar la forma de sacar rentabilidad electoral a la negativa de George Bush (padre) a participar en un debate televisivo en Michigan. La idea era sacar una persona disfrazada de gallina a la calle para hacer evidente el mensaje de que el presidente le tenía miedo de Clinton. “Como la cosa funcionó en Michigan”, recuerda hoy Smith, “en los días siguientes llenamos de gallinas todos los mítines republicanos a lo largo del país”.

Queda bien claro que en la utilización de argumentos pre-electorales no se tenía el más mínimo escrúpulo para utilizar lo que fuera tras el objetivo de ganar las elecciones. Debo señalar, y esto no es un simple detalle, que el periodista narra los hechos sin demostrar la más mínima sorpresa: no hace comentario alguno respecto de lo que estaba escribiendo.

Es interesante decir quién es el mencionado Craig Smith: Licenciado en Ciencias de la Universidad Brigham, MBA de la Universidad de Toronto; Presidente y Director Gerente de Marriott International; Responsable de Desarrollo Liderazgo Estratégico de todas las funciones operativas.

El periodista comenta a continuación de la cita anterior:

Craig Smith, director de planificación de la campaña demócrata, confiesa que ése es sólo un ejemplo del enorme esfuerzo de originalidad y organización que hay que hacer para ganar votos en Estados Unidos. En su laboratorio se analiza hasta el último detalle de la fórmula que debe convertir al gobernador de Arkansas, Bill Clinton, en el próximo presidente de Estados Unidos. La fórmula -o lo que se conoce de ella, porque  se mantiene parcialmente bajo secreto- es una cuidadosa- combinación de profesionalidad, entusiasmo, audacia y recursos tecnológicos. Hace tres meses, ninguno de los que la elaboraban, esperaba que los  resultados tuvieran tanto éxito, pero hoy todos hablan con orgullo de cómo han hecho para convertir a un político desconocido en un símbolo de la esperanza.

La admiración del periodista se centra en la capacidad creativa en la campaña que no descarta ningún argumento o maniobra publicitaria para el logro del triunfo. Ganar de cualquier modo es una característica de ese tipo de campaña. Si se llega mediante esos métodos no puede sorprender las cosas que se pueden hacer desde el poder. Continúa el periodista:

Montada la estructura, se trata de “dominar los medios de comunicación”, prosigue Craig Smith. “Nuestro mayor éxito en esta campaña ha sido controlar los informativos locales de televisión que tiene cada ciudad de este país. Para ello tratábamos siempre de crear noticias locales o de desviar nuestro programa político nacional a los intereses precisos de una ciudad concreta. Hemos celebrado cientos de conferencias de prensa para explicar, por ejemplo, nuestra posición sobre el desempleo en Ohio, lo que nos daba el titular del día en Ohio. Cuando queríamos un titular a escala nacional, hablábamos durante días de un tema con todos los periodistas hasta convertirlo en noticia. Una vez que poníamos un tema de moda, bien a nivel local o nacional, hacíamos una encuesta para medir su repercusión; si funcionaba, seguíamos con él; si no, lo retirábamos“.

Si el Jefe de Campaña confiesa que durante su desarrollo se dominaba los medios de comunicación ¿qué no se puede hacer cuando ya se es presidente? De eso se trata la democracia que tenemos, siguiendo el ejemplo del modelo estadounidense.

Mirando al mundo LXXV– De qué se trata la posverdad  –6-9-17

 El análisis del Doctor Buen Abad Domínguez nos obliga a ser más perspicaces en nuestros razonamientos. No dejar que nos arrastre la charlatanería – pido al amigo lector que no se asuste por la terminología— aun aquella que ha sido elaborada en prestigiosos centros académicos del Primer Mundo. Los Think tank son los laboratorios de ideologías que trabajan para alimentar las prédicas para una gran cantidad de escribientes a sueldo. Son estos luego los que se encargan de distribuir por el mundo ese arsenal ideológico. La palabra no es excesiva puesto que se trata de armas de destrucción de las mentes globales. Todo ello tiene un solo propósito: encharcar y enlodar la conciencia colectiva con palabras que aparecen sustentadas por “honorables académicos”, todos muy bien pagos y con puestos relevantes en las universidades y academias del Norte. Esa prédica justifica el orden existente.

Aquellos ciudadanos de a pie que se dejan encandilar con los fuegos de artificios de ese arsenal caen en la trampa tendida. Por tal razón sostiene nuestro filósofo:

Contra la democracia la “novedad” es una “quinta columna” mass media que afinó métodos y tecnologías para taladrar los núcleos más profundos de la voluntad de los pueblos. A partir de allí operar con los dispositivos de guerra psicológica capaces de obligar a las víctimas del capitalismo neoliberal a votar por sus verdugos. Parte de su mejor conquista es convencernos de que esa guerra no existe. Si se la descubre, mostrar sus camuflajes de “entretenimiento” para hacernos creer que es inocua, superflua, divertida e indispensable. ¿Qué democracia es esa que no sanciona a los traidores del pueblo?

Lo que queda dicho nos permite comprender por qué los informativos o noticiosos (use el nombre que más le guste) han ido girando lentamente, en las últimas décadas, desde la seriedad informativa de décadas atrás hacia el infoentertainment – que ha apocopado dos palabras: informativo y entretenimiento–:

A modos novedosos del “show bussines”. Operan como una forma mutante de la farándula. Acuden a todos los recursos atesorados por el show y juegan con ese tipo de “fama” que crea predilecciones -espejismo- más por las fachadas que por las ideas políticas. Crean la política de la anti-política. Política del des-entendimiento, la indiferencia, la abulia y el abandono de toda responsabilidad social a cambio de designar, de la manera más aséptica posible, un “representante” de “buena apariencia” que haga el trabajo sucio necesario para no perder beneficios. Incluso si todo eso no importa, se ignora y aburre. Chantaje de urnas.

Es importante prestar atención al lenguaje y a la aparición de palabras vacías de contenido que funcionan como eslogan: la felicidad, cambio, consenso. Alardean sobre la “honestidad” y la “abundancia”. Todas ellas funcionan  como cuentas de vidrio a cambio de votos:

Engañan de manera profesional e impune. Prometen lo mejor del “bien” amorfo y van por el mundo como paladines del “trabajo eficiente” vendiendo planes de “reforma” (reformismo), “ahorro” (ajuste), “productividad” (reforma laboral) y “educación” como panacea mitológica para conjurar todos los males de todos los tiempos. Eso relatado con televisoras, diarios, radiodifusoras, cines, muros, volantes y “actos públicos”. Dicen que no les gusta la “confrontación”, que “ya basta de peleas” entre políticos, que todo lo pasado ya pasó y que el único futuro son ellos.

Amigo lector, si le sorprende que nuestro filósofo utilice palabras que Ud. está oyendo o leyendo cotidianamente, es porque esas mismas palabras, con las mismas intenciones, son utilizadas en otros tantos países con medios de comunicación, pertenecientes a las mismas cadenas. Su objetivo es enredarlos en una tela de araña que los atrapa–. La debilidad de nuestras democracias, porosas y poco rigurosas, han sido diseñadas para evitar que queden en manos de los pueblos:

Logran una democracia saturada de dinero lavado con intereses sucios, de líderes sospechosos y de ausencia de pueblo. Hay que ver las cifras del ausentismo en las elecciones. Una democracia que sólo se presenta ceremonialmente como trance circense que lo “cambia todo para que nada cambie”. Le llaman “alternancia” pero son los mismos. Siempre los mismos. ¿Qué democracia es esa que se intercambia por bolsas de comida y materiales de construcción?

Si los pueblos viven bajo amenazas explícitas o implícitas; si la extorsión -directa o indirecta- es preámbulo o acompañamiento de la vida diaria; si para emitir sufragios se ha de sufrir todo tipo de ignorancia, desinformación, engaños, demagogias y falacias; si hay acoso, presiones o compra-venta de votos. Si hay cataratas de promesas incumplidas -e incumplibles- a costos de campañas políticas costosísimas… El costo promedio de los votos es un dineral presupuestario sin freno. ¿Qué democracia es esa?

Mirando al mundo LXXIV– De qué se trata la posverdad –6-9-17

Estamos analizando las diversas versiones políticas que se pueden encontrar hoy en el mundo de la posverdad. Ya, en una columna anterior nos preguntamos por el valor del concepto democracia: en su origen etimológico: gobierno o poder del pueblo. Si recordamos la famosa expresión del presidente estadounidense Abraham Lincoln (1809-1865) «El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo» deberemos volver a preguntarnos ¿qué quedó de todo ello? Es muy difícil hoy, si se es lo suficiente reflexivo, poder utilizar esa palabra para hacer referencia a las formas de gobierno actuales.

Y, lo más grave, es que en el escenario internacional no se ve, con muy pocas excepciones, un país, al que se le pueda asignar ese concepto con algún grado de aproximación. El modelo que vendió Estados Unidos al mundo, reforzado por la publicidad de Hollywood, hizo soñar a mucha gente con irse a vivir a ese país. Hoy, al recordar que después del Atentado a las Torres Gemelas (2001) ambas Cámaras del Congreso votaron la aprobación del Acta patriótica, dice wikipedia:

La Ley Patriota (en inglés PATRIOT Act), es una ley federal de Estados Unidos. Fue aprobada por una abrumadora mayoría tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado estadounidense, el presidente de los Estados Unidos George W. Bush la promulgó el 26-8-2001. El objetivo de esta ley es ampliar la capacidad de control del Estado en aras de combatir el terrorismo, mejorando la capacidad de las distintas agencias de seguridad estadounidenses al coordinarlas y dotarlas de mayores poderes de vigilancia contra los delitos de terrorismo. Asimismo la ley también promulgó nuevos delitos y endureció las penas por delitos de terrorismo. Esta ley ha sido fundada en el argumento básico, de que, después de los atentados el pueblo norteamericano debía elegir entre su seguridad y sus derechos constitucionales, optando por restringir estos últimos para garantizar aquella.

Hubo innumerables manifestaciones, dentro y fuera del país, que argumentaron contra su sanción y, después, haber superado su fecha de vigencia el 31-12-2005., condición que no se Fue prorrogada varias veces, estando todavía en vigencia. Entonces, un país que tiene la Constitución nacional suspendida ¿es una democracia?

El Doctor en Filosofía, Fernando Buen Abad Domínguez (1956), Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Máster en Filosofía Política y, Rector-fundador de la Universidad de la Filosofía – cito algunos de sus antecedentes para avalar sus afirmaciones–, publicó una artículo que tituló Amenazas de la democracia, democracia de las amenazas – Hay países enteros “secuestrados” por los monopolios mediáticos (1-9-17). Nos invita a reflexionar:

Aunque fueron derrotadas las “dictaduras militares”, operan hoy por adentro de las democracias las tendencias más anti-democráticas. Han logrado imponerse todas las formas del engaño que encontraron ahí terreno fértil para su irresponsabilidad premeditada. Nada hay nada que los obligue a cumplir lo que prometen, nada hay que les limite el exhibirse impúdicamente con sus prontuarios delincuenciales más aberrantes. Nada hay que garantice algún mérito para servir en la solución de los problemas sociales concretos. Por eso, cualquier “inútil”, sin antecedentes puede llegar a las cumbres de la “fama” inflada con artificios de propaganda. ¿Qué democracia es esa que se sustenta en amenazas y golpes de estado contra los pueblos?

En columnas anteriores hemos citado a importantes personajes del mundo del marketing político, en las cuales pudimos ver la desvergüenza de sus afirmaciones, el aire académico con el cual intentaban adornar sus ridículos argumentos y, lo que es mucho peor, el embozado desprecio por la gente común, los ciudadanos de a pié a quienes intentan seducir con sus juegos perversos.

Mirando al mundo LXXIII– De qué se trata la posverdad –30-8-17

La periodista Tania L. Montalvo, para avanzar en su investigación sobre la construcción de un candidato entrevistó otro consultor, especializado en el tema, Carlos Castañeda de la de Central de Estrategias Políticas, quien sostiene que el tema exige una capacitación especializada y una larga experiencia en la materia:

 “Todos nos sentimos con la capacidad de evaluar la personalidad de alguien, decidir si nos cae bien o no o si de vista confiamos. En cambio, no todos somos capaces de decidir sobre políticas públicas en materia de economía”.

Su modo de exponer se basa en ejemplos sencillos:

La base de la comunicación política se puede entender con un principio básico de las bienes raíces: Si quieres comprar una casa te van a preguntar: ¿dónde la querés? Lo más importante es el lugar, pues de eso depende el precio, el tipo de casa, con qué características. Lo mismo ocurre con un candidato: dime en qué lugar va a competir, con quiénes va a interactuar y te digo qué características debe tener”.

La investigación sobre quién va a votar es el primer y el más importante momento de la metodología para construir a un candidato, pero los consultores coinciden en que armar una estrategia requiere de mucho más. Denominan a esta tarea “Pulir el diamante”.

Continúa con la etapa de diseño de la estrategia en la que se decidirán desde los slogans hasta las claves para una sesión de preguntas y respuestas, otra de producción y la final, de evaluación, para determinar si hay algo que cambiar durante la campaña política en curso. Pero, además, dentro de la metodología se trabaja con los candidatos en cinco áreas: la psicológica, social, física, mediática y relacional. El objetivo es identificar quién es la persona detrás del candidato, tener un perfil que incluya sus ideales, costumbres, formación, habilidades, capacidades, debilidades; pero también conocer en profundidad con quién se relaciona: nexos familiares, amistades, y hasta su pasado incómodo.

Alfredo Paredes, CEO de Capitol Consulting & Communication, ha asesorado a más de 400 candidatos en los últimos 15 años, agrega otros pasos al proceso de construcción:

“Es necesario saber ¡quiénes fueron sus exnovias! y para eso debemos hacer una investigación privada. El candidato no puede sorprendernos, debemos conocerlo todo sobre él. En esta parte de conocer al candidato es donde entra la cuestión ética de cada una de las empresas y consultores de imagen pública. Suele haber tres causales de negativa a trabajar con un candidato, a las cuáles se llega tras este análisis de perfil: vínculos con la delincuencia, un tema de adicciones o inestabilidad psicológica y corrupción”.

En el análisis de quién es un candidato incluye también el cómo se ve y cuánto afectará en la percepción del electorado que sea de determinadas características físicas, que se vista de una manera o que traspire cuando habla en público. Mucha gente puede considerar que esta parte del trabajo es dónde aparece lo frívolo del marketing político, Carlos Castañeda lo defiende con estas palabras:

“No hay nada superficial en el trabajo de construcción de un candidato, todo cuenta a la hora que un elector decide. Si va a decidir en función de que el candidato es más cercano o no, ¡tenemos que hacerlo cercano! Si va a mítines en comunidades indígenas de corbata, no va a tener nada de cercano. Entonces deja de ser superficial cambiarle el traje o la ropa porque es necesario construir una relación con el elector y al construirla tiene que acercarse a él de una forma que incluye el cómo se ve y qué viste. La gente mira la imagen. ¿Cómo se ve? ¿si está cansado? Pues eso es fundamental para elegirlo”.

Todos estos aspectos pesan en la elección de un candidato aunque parezca un poco simplista pues la estrategia de imagen pública para estar bien hecha y que rinda frutos debe ir mucho más allá.

Si sólo hay forma y no fondo, se trata de engañar y puedes engañar a través de la construcción de un candidato, sí. Pero va a carecer de sustento y cuando la gente se dé cuenta de que no es cierto, ese candidato se va a caer”.

Los consultores afirman que mucho de lo que vemos como electorado no es lo que parece, aseguran que se enfrentan al problema que el 95% no conoce la plataforma del partido, cuándo se fundó o cuáles son sus propuestas.

Entonces aparece la pregunta ¿Y cuánto cuesta todo esto? El consultor Álvaro Gordoa explica:

Nunca será lo mismo diseñar una estrategia de imagen pública para un candidato presidencial que para un diputado federal o un alcalde. Cada una requerirá un número distinto de horas de trabajo y de equipo humano. En una campaña política se necesita un consultor, que es el que actúa como el director de orquesta, pero también otros consultores de apoyo entre juniors y masters. El consultor junior está entre los 20 y 50 dólares por hora. Un máster, que ya tiene experiencia comprobada y grado de maestría, entre 50 y 100 dólares y un consultor senior, que va a tener mínimo 10 años de experiencia comprobada, debe recibir entre 250 y hasta 1,000 dólares la hora”.

 

 

Mirando al mundo LXXII– De qué se trata la posverdad –23-8-17

En la continuación del tema que venimos investigando, la construcción de candidatos, he consultado la importante revista Forbes de México. La publicación tiene un claro público al que ha decidido dirigirse, en su portada www.forbes.com.mx anuncia que contiene Información de  negocios y estilo de vida para los líderes de México. Esto hace suponer que las notas que publican parten de esa definición. Digo esto para no manejarnos con ingenuidades y ubicarnos en el terreno real en el que nos encontramos. En el número publicado el 25-5-2015, la periodista mexicana Tania L. Montalvo presenta una investigación sobre lo que anuncia su título: Así se construye a un candidato en tiempos electorales. Como presentación de ella, para dar importancia a su trayectoria periodística, dice el Editor:

Es una periodista mexicana que estuvo a cargo de la investigación para la NarcoData, la primera plataforma digital para explicar la evolución de la delincuencia organizada y su presencia en México desde los años 70. Ella busca datos que revelen historias acerca de la verdadera cara del poder y los escondites de la corrupción.

Con estos datos como referencia: cuál es la publicación, quién es la investigadora, a quién se dirige y qué quiere informarle, vamos a analizar su contenido.

En el caso de esta nota  ha realizado una serie de entrevistas a directivos de organizaciones especializadas en el tema de la construcción de candidatos. Uno de ellos es Álvaro Gordoa, Licenciado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Anáhuac (México); Maestría en Ingeniería en Imagen Pública; ha asesorado a distinguidos personajes del ámbito político, empresarial y del entretenimiento en la creación y modificación de su imagen. Es docente y Director del Colegio de Imagen Pública

El entrevistado plantea el tema en estos términos:

En estos días no basta con ser un político mediático; el electorado cada vez desea saber más sobre el candidato, cuál es su pasado y cómo le ayudará a resolver sus problemas inmediatos. El electorado debe tener los candidatos que desee, por ello para cualquier estrategia de comunicación que se utilice en una campaña política lo primero es estudiar al electorado y definir qué público hay que conquistar.

En una primera aproximación a este párrafo todo parece ser normal y aceptable. Sin duda, parece ofrecer una descripción de lo necesario para avanzar en una propuesta de preparación de un candidato, por lo tanto se trata de saber:

Qué tipo de oferta debe hacer al elector que desea conquistar. Pero, la condición previa no se centra en el programa político, ni en la propuesta, sino en cómo debe presentarse, en función del tipo de electorado que enfrente. De allí que lo primero a realizar es estudiar al electorado. Es muy probable que el amigo lector se pregunte ¿cuál es el problema? Debo decir que dentro del cuadro cultural dominante en las últimas décadas no es esperable que se intente otro procedimiento.

Pero es necesario para tener un punto de vista de referencia recordar que hasta hace unas tres décadas se empezaba por confeccionar un programa del partido que el candidato debía ofrecer como propuesta de gobierno.

Volvamos a lo que nos dice el entrevistado. La afirmación sigue en el mismo sentido anterior. Dice el consultor:

Si la gente en un municipio dice que necesita a un candidato valiente porque el actual intendente municipal es de “mano débil”, consultores en imagen pública pensarán que el candidato en esa región debe presentarse como una persona que luzca fuerte y diseñarán formas publicitarias con él, vestido con camisa o chaqueta de cuero negra y con un mensaje que diga “cuídense ladrones que yo sí tengo lo que hay que tener…”, mientras señala sus testículos”.

Cometa entonces el consultor como justificación de lo dicho:

Si la investigación te dijo que la gente quiere a alguien con huevos, tú tienes que partir de allí, posicionarlo como el candidato de los huevos y generar el sentimiento de que éste no va a tener la mano débil. Partiendo de estas premisas prácticamente cualquiera puede ser candidato, porque el que decide es el electorado, que constituye el punto de partida fundamental en la construcción de un candidato y puede no querer al que esté mejor preparado si no sólo al más carismático que refleje los deseos del elector.

Definido el perfil del elector se diseña el perfil del candidato. La Consultora ofrece este servicio a una amplia gama de clientes posibles. Pregunto: ¿Cuál es la diferencia si lo que demanda el cliente es vender chocolate, ropa, perfumes o vinos? La respuesta a esta pregunta contiene el verdadero problema.

 

 

Mirando al mundo LXXI– De qué se trata la posverdad  –16-8-17  

Voy a comenzar con un hábito que tengo incorporado antes de ponerme a escribir: me pregunto cuál es el origen de las palabras que voy a utilizar. Y, aunque para algunos pueda parecer un gusto académico poco popular, creo que he podido aportar algunas cosas interesantes y hasta, en algunos casos, curiosidades o sorpresas como en esta palabra que necesito utilizar ahora: candidato. El Diccionario etimológico nos dice:

La palabra candidato (candidus, del latín, hace referencia a algo blanco, puro, limpio, inmaculado, aplicable a personas que por sus cualidades morales era apto para un cargo importante). Cuando los tribunos de la antigua Roma emprendían sus campañas políticas, siempre iban vestidos con una toga blanca (la toga cándida), con el fin de causar una buena impresión entre sus electores.

Convengamos que siendo este el significado original del vocablo, cuesta hoy utilizarlo para alguien que se va a dedicar a la política. No intento ser ofensivo o despreciativo. Además me cuesta creer que la República romana hubiera sido el Jardín del Edén, en la cual un conjunto de ángeles ocuparan los cargos públicos. El viejo refrán dice: «no tan calvo que se le vean los sesos». Si tenían que vestirse de blanco para enfrentar una campaña política es que mucha blancura interior no pareciera tener.

Comienzo con estos comentarios porque para analizar la política y sus personajes es imprescindible no ser ingenuos. El campo político es el escenario en el cual se dirimen los diversos intereses enfrentados, razón por la cual desde hace, por lo menos, unos cuatro siglos, se fueron proponiendo reglas del juego que pusieran ciertos límites a estas competencias.

Desde el siglo XVIII en adelante muchas cosas cambiaron, dadas las modificaciones que las  sociedades políticas fueron padeciendo. Todo cambió por la aparición de un sistema económico, basado en la explotación del hombre por el hombre, que introdujo el trabajo industrial. Las demandas de la expansión y la conquista colonial requerían una producción en mayor escala que los talleres artesanales no podían lograr. Ante esa necesidad impuesta el trabajo en los grandes talleres subordinó la persona a las necesidades de la producción maquinística. Ella podía asegurar una producción en escalas, desconocida hasta entonces, por la utilización de las fuerzas naturales. Estos cambios empeoraron la vida de los trabajadores.

Una prueba de lo dicho lo demostró Charles Dickens (1812-1870) un destacado escritor y novelista inglés, muy conocido en la era victoriana. Fue maestro del género narrativo que incorporó una aguda crítica social por la situación de extrema pobreza de la sociedad de su época, como consecuencia de la explotación del trabajo asalariado.

Para justificar los cambios, que fueron necesarios para el nuevo sistema imperial, se construyó un relato que debía ocultar las bondades del sistema que de trabajo medieval de las comunas urbanas[1]. Se puede decir, con conceptos actuales, que se instaló el relato de una pesada herencia que era necesario superar: el pasado medieval. Si esto que escribo produce sorpresas espero que se entienda que estoy corriendo un telón que esconde otra historia, la que se debe contar desde los desposeídos y explotados de los últimos siglos: la historia de los trabajadores y de los marginados por el sistema capitalista.

Entonces, a partir de allí la política fue el instrumento mediante el cual se enfrentaron dos clases de intereses: la de los privilegiados por el sistema y la de los que pretendían mejorar su condición social.

Retomo ahora lo dicho sobre el significado de candidato. Se comprenderá que las características de la confrontación política son de tanta crudeza oculta, de tanta artimaña y picardía que no permite la participación de ingenuos o cándidos. Ya sea para defender y exponer intereses de uno y otro bando la pelea es muy dura, sobre todo que cuando se deben enfrentar intereses muy poderosos que se valen de publicidades engañosas.

Y es mucho más difícil cuando tomamos nota que los aportes de las ciencias: psicología, sociología, antropología, psiquiatría, etc., y las más nuevas utilizadas por el marketing político nos venden, con la misma eficacia, como si fueran productos comerciales a candidatos fabricados en los laboratorios de las consultoras especializadas.

[1] Se puede consultar http://ricardovicentelopez.com.ar/wp-content/uploads/2015/03/Del-hombre-comunitario-al-hombre-competitivo.pdf, para mayor información.

XXXI.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – 22-8-17

El proceso que vamos a analizar reconoce como punto de partida un quiebre que abre la aparición de la Europa moderna. Comienza a consolidarse allí un nuevo modo de producir: el capitalista. Desde el siglo XVI y XVII se desataron todas las fuerzas del capitalismo mercantil ofreciendo una demanda en crecimiento, como consecuencia de la expansión colonizadora de las Nuevas Tierras. En respuesta a ella comienzan a establecerse grandes talleres industriales que incorporan la máquina en reemplazo de la mano de obra por la necesidad de una mayor producción de bienes.

El “espíritu capitalista” se impone y el mercado pasa a regir la fijación de los precios. Ello desata una competencia entre empresas lo cual obliga a producir con “eficiencia y racionalidad administrativa”, acentuando la necesidad de incorporar mayor “tecnología industrial”. Todo ello va configurando un nuevo cuadro social, cultural, económico y financiero. Las últimas décadas del siglo XVIII mostraron tal expansión fabril que se le denominó como la Revolución industrial, cuyo centro fue Inglaterra.

Estas son las nuevas dimensiones de la sociedad moderna, ahora en pleno desarrollo, muy  potenciadas por las riquezas que se van saqueando de los territorios coloniales. Comencemos haciendo una referencia simple para definir esa sociedad:

“La sociedad industrial es aquella donde la mayor producción queda a cargo de la gran industria, siendo ésta la forma de producción dominante. Las líneas  generales de este proceso se presentaron primero en los países centrales. Una de sus consecuencias fue la separación del taller artesanal del ámbito de la casa familiar, como se había mantenido durante siglos. Fue reemplazado por el gran taller donde se comienza a producir maquinísticamente. Ello exigirá el diseño de empresas que deben contar con una organización mucho más compleja. Introduce, entonces, una  mayor y diferente división del trabajo en el seno mismo de la empresa, que adquiere un carácter tecnológico: especialidades profesionales, diversidad de categorías”.

Para que todo esto fuera sido posible se necesitó una acumulación previa de capital de dimensiones desconocidas hasta entonces, que fue aportado en gran medida por el oro y la plata de América, dice wikipedia:

La introducción de minerales americanos impulsó enormemente la economía europea pero también creó situaciones de alta inflación. En los siglos posteriores, el oro y la plata desempeñaron una función importante en el nacimiento del capitalismo, principalmente en los Países Bajos, Gran Bretaña y Francia.

Otra característica que la empresa industrial exige, dentro de este esquema, es la existencia de mano de obra libre desocupada en cantidades importantes. Esta mano de obra debe estar siempre por encima de las cantidades necesarias para producir (desocupación=un ejército industrial de reserva), siempre disponible para su utilización. De esta manera se controla el costo de ella por la excesiva oferta.

Toda esta nueva configuración del sistema comenzará a dar como resultado la concentración de la propiedad de los medios de producción en pocas manos, lo que, a su vez, da lugar a la necesidad de garantizar jurídicamente la propiedad privada ante cualquier cuestionamiento.

Veamos los rasgos relevantes con los cuales se puede identificar la sociedad industrial capitalista:

1) Los medios de producción son objeto de apropiación individual; 2) la economía está descentralizada, lo cual no se garantiza el equilibrio entre producción y consumo, esto se establece por tanteos de mercado; 3) los empresarios y empleados están separados unos de otros, de tal modo que los primeros son propietarios de los instrumentos de producción y los otros sólo disponen de su fuerza de trabajo y se establece una relación de trabajo asalariado; 4) el móvil predominante es la búsqueda de beneficio; 5) dado que la producción y la distribución de los recursos no están planificados, existe una fluctuación de los precios en el mercado, con repercusiones en el conjunto de la economía, a esto se lo denomina: “anarquía capitalista”. El modo capitalista introduce, entonces, el riesgo de crisis, regulares o no, como consecuencia inevitable de las oscilaciones del libre juego de la oferta y la demanda. Estas crisis pueden ser por desequilibrios  incontrolables en la oferta o en la demanda.