Mirando al mundo LIII– De qué se trata la posverdad – columna Nº 103 – 12-4-17

Hemos ya analizado el ocultamiento como un modo de mentir y, aunque esto pueda sorprender y es comprensible que así sea, voy a dar un paso más para dar más pruebas de lo afirmado. Una investigación de dos profesores de la Universidad Sonoma State de California (EEUU), Andrew Hobbs, Diplomado en periodismo, Psicología y Filosofía por la Universidad de Oxford; Master y PhD en Historia por la Universidad de Lancashire (Reino Unido), y Peter Phillips – Sociólogo estadounidense, Profesor y Director de Project Censored, también de la Universidad Sonoma State de California (EEUU), publicaron un artículo que llevó por título Cómo la prensa en EEUU lava el cerebro a la opinión pública (27-9-2010).

Comienza con un comentario sorprendente para los EEUU:

La desinformación y la propaganda del mejor estilo que pudo haber imaginado Joseph Goebbels (1897-1945) — ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich– existe hoy en día en los Estados Unidos y es utilizada masivamente por los grandes conglomerados de la prensa comercial corporativa que dominan y controlan la mayor parte de la información en este país que, —paradoja de los tiempos— es considerado aun hoy como un modelo de libertad de expresión y de democracia. Nuestros colegas investigadores de la Universidad de Sonoma (California) analizan el fenómeno de la hiper-realidad.

El periodista y político italiano Giulietto Chiesa (1940) nos ofrece una definición respecto a qué debe entenderse por ese fenómeno, concepto con el que los investigadores estadounidenses califican la acción de la prensa concentrada de ese país:

Una comunicación indecente (es decir, desprovista de valor intelectual, de decencia, de cultura) y manipulada (es decir, engañosa, bajo las múltiples formas que pueden inducir a error a aquellos que la reciben) priva a la población de medios intelectuales para defenderse. Un país no se puede considerar una democracia si una gran mayoría de su población está sometida a una comunicación manipulada y a una información fundamentalmente falsa.

La hiper-realidad es simplemente la incapacidad de distinguir entre lo que es real y lo que no lo es. El tema está tan emparentado con la ciencia ficción que se me hace necesario recurrir a otra definiciones que puedan darnos certezas de lo que se está hablando. Wikipedia nos dice:

Hiperrealidad es un concepto trabajado en el campo de la filosofía postmoderna. Generalmente se utiliza para designar la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía, especialmente en las culturas posmodernas tecnológicamente avanzadas. Hiperrealidad es un medio para describir la forma en que la conciencia define lo que es considerado “real” en un mundo donde los medios de comunicación pueden modelar y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un acontecimiento o experiencia.

Para ejemplificar de qué están hablando nuestros investigadores dan el siguiente ejemplo:

La prensa corporativa, dígase Fox News (cadena de TV en los Estados Unidos) en particular, publica noticias que promueven una híper-realidad acerca de temas y problemas de la actualidad internacional. Los telespectadores de estas cadenas corporativas -particularmente aquellas personas cuyos puntos de vista están impregnados únicamente de informaciones de este medio- se encuentran sumidos en un estado de delirio exacerbado por la ignorancia.

Si bien nosotros en la Argentina no estamos tan alejados de todo esto, es muy importante que podamos ver qué está sucediendo en el gran país del Norte, padre de la democracia moderna y modelo que nos muestran para imitar para mirar con más detenimiento el funcionamiento de la prensa concentrada entre nosotros. Agregan los investigadores:

La tendencia a la híper-realidad es tan inherente a los medios modernos hoy en día, que basta que los consumidores de información prendan su televisión para que estén expuestos a su estrategia.

XVIII.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 11-4-17

Hemos desarrollado hasta aquí un análisis basado en las investigaciones que importantes intelectuales han realizado sobre la sociedad capitalista. Será necesario continuar más adelante sobre ello. Ahora considero que deberemos detenernos para revisar las condiciones históricas que dieron lugar a su aparición. Esto nos aportará algunas ideas que pueden dar respuestas posibles a las siguientes preguntas: ¿La sociedad capitalista fue una superación de las formas tradicionales que las precedieron? De ser así ¿fue el paso necesario y superador? Si lo fue ¿en qué sentido debe entenderse esa superación? O, por el contrario, cabe preguntar: ¿no había posibilidades diferentes de aprovechar las instituciones existentes para avanzar por otro camino?

Aún, a riesgo de pecar por plantear situaciones que sólo corresponderían a un pensamiento violador de las leyes de la historia, si éstas existieran, y caer, por ello, en consideraciones de política-ficción, ¿sería posible investigar la existencia histórica de otros caminos posibles entonces y mejores? En este caso ¿en qué podrían haber mejorado el curso de la historia posterior? Para ofrecer un marco de referencia que permita buscar respuestas posibles a esos interrogantes revisemos la historia social de los siglos XI a XVI de la Europa occidental, que fueron los antecedentes de la Revolución industrial del siglo XVIII en Inglaterra.

Quiero proponer el análisis de una definición de manual para que tomemos conciencia respecto del peso que ha tenido la Revolución industrial, en las evaluaciones de la aparición de su forma capitalista y en la descripción de ese período de la historia:

A esta etapa los investigadores la denominaron la sociedad preindustrial o la sociedad tradicional. Ella responde a específicas características sociales, y formas de organización política y cultural que prevalecían antes de la modernización propia de la Revolución Industrial y el triunfo del capitalismo, que tuvo como consecuencia la instauración de una sociedad industrial. Por otro lado, la sociedad preindustrial se entiende como una sociedad compleja (civilización) propia de un estado de evolución cultural superior a la denominada sociedad primitiva.

Al definir la sociedad como pre-industrial queda claro que los elementos en juego que se utilizan corresponden a una persona que la mira desde un tiempo posterior, que se lo considera superior o, por lo menos algo mejor. Debemos preguntar entonces ¿superior en qué sentido y por qué tipo de aportes que hayan mejorado el estado existente? El uso del concepto modernización, que conlleva un prejuicio en tanto no define qué es lo moderno y con respecto a qué; por otra parte, dado que este vocablo ha adquirido un significado de superioridad sobre todo lo que le ha precedido. Hoy todavía decimos en nuestro lenguaje coloquial moderno con respecto de algo anterior que es considerado antiguo, vetusto, anticuado, etc. Recurramos al Diccionario de la Academia:

Antiguo: Que existe desde hace mucho tiempo; Que existió o sucedió en tiempo remoto;  Pasado de moda.

Moderno: Perteneciente o relativo al tiempo de quien habla o a una época reciente; Contrapuesto a lo antiguo o a lo clásico y establecido.

Modernidad: Cualidad de moderno; Conjunto de ideas, costumbres o usos que se consideran modernos o avanzados.

La contraposición de estos conceptos trasmite una dicotomía que deja explícito, sin más explicaciones, que lo moderno es lo deseable y que lo anterior es lo menospreciable. En una ponencia que lleva por título Premodernidad, modernidad y postmodernidad el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia (Colombia), Doctor José Joaquín García García, comienza con una afirmación aplicable a gran parte de los académicos especializados, como resultado de una concepción del conocimiento que sobre-califica la especialización:

Es común encontrar cómo los profesores en servicio activo, no se interesan por reconocer los imperativos filosóficos que pueden gobernar la concepción que ellos posean de sí mismos, del ser humano y del mundo que los rodea. Este olvido puede estar originado en una concepción de especialista frente al conocimiento, que descarta las múltiples interrelaciones que se pueden establecer entre sus áreas específicas, y que rehúye el enfoque globalizador para abordar la realidad.

Si podemos comprender la cantidad de pre-juicios, en el sentido que indica su etimología: «opinión preconcebida, generalmente negativa, hacia algo o alguien, también un juicio previo sin la debida investigación», estaremos en condiciones de abrir una crítica a la versión de la Historia que nos han enseñado.

Mirando al mundo LII– De qué se trata la posverdad- columna nº 102– 5-4-17

“El ocultamiento de la verdad es una forma de la mentira” dijo George Orwell, autor de la famosa novela 1984, y afirmó además: «En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario». Para denunciar la mentira y el ocultamiento nació en 1976 el Proyecto Censurado, en la Universidad Sonoma State de California, cuando el profesor-investigador Carl Jensen y sus estudiantes sospecharon que los grandes medios estaban ocultando demasiada información sobre el caso Watergate:

El gran escándalo político que tuvo lugar en Estados Unidos en la década de 1970 a raíz de un robo de documentos en el complejo de oficinas Watergate de Washington D. C., sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, y el posterior intento de encubrimiento de la administración Nixon de los responsables.

Hoy están a cargo de ese Proyecto Peter Phillips, Profesor de Sociología en esa Universidad y Mickey Huff Profesor asociado de Historia y de Ciencias Sociales de la Universidad Diablo Valley; ambos son directores adjuntos de la Fundación de la Libertad de los Medios y del Proyecto Censurado. Publica, todos los años, un libro con las denuncias sobre ocultamientos. Entre las informaciones más importantes que los grandes medios de comunicación ocultaron el Proyecto Censurado, publica lo siguiente:

El hecho ocultado de la muerte de más de un millón de personas en Iraq a causa de la invasión y ocupación militar de EEUU. Esta cifra, por supuesto, no incluye el número de muertes de la primera Guerra del Golfo (1990-1991), ni las consecuencias de las sanciones económicas aplicadas a Iraq como nación, que combinadas causaron la muerte de cerca de otros dos millones de iraquíes. En la actual guerra en Iraq, iniciada en marzo de 2003, más de un millón de personas murió violentamente sobre todo por los bombardeos de EEUU y la incursión de patrullas militares en los pueblos. Estas muertes fueron superiores al índice normal de mortalidad civil bajo el gobierno anterior. Los líderes militares y las élites políticas de EEUU abandonaron el recuento de los muertos incluso antes que comenzara la segunda invasión.

El general Tommy Franks, jefe del Comando Central de los Estados Unidos y comandante de la fuerza multinacional que lideró la invasión de Afganistán de 2001 e invasión de Iraq en 2003, en una entrevista con reporteros de guerra, a fines de marzo de 2002, cuando la guerra estaba en sus comienzos, contestaba, con palabras que significaban una confesión: «Ustedes saben que no hacemos recuentos de víctimas».

Afortunadamente, otros hicieron esos recuentos para conocer los costos humanitarios de la guerra del imperio que demostraron las terribles matanzas cometidas en el Medio Oriente. Los resultados de la investigación son estos:

En un informe de enero de 2008, la encuestadora británica Opinion Research Business (ORB) divulgó que su “investigación confirma nuestra estimación anterior de que ha muerto muchos más que 1.000.000 ciudadanos iraquíes como resultado del conflicto que comenzó en marzo de 2003. Ahora estimamos que el número de víctimas mortales entre marzo de 2003 y agosto de 2007 es probable que haya llegado al orden de 1.500.000.

El informe de la ORB coincidió con dos estudios anteriores conducidos por la Universidad Johns Hopkins, que confirmó las cifras de sobre la continuación de muertes masivas en Iraq.

Un estudio hecho por el Dr. Les Roberts, Profesor de Salud poblacional en el Centro Médico de la Universidad de Columbia pudo verificar que entre el 1 de enero de 2002 y el 18 de marzo de 2003 se produjeron 500.000 muertes más de civiles. Un segundo estudio documentaba 650.000 muertes civiles más en Iraq. Estos estudios confirman que el bombardeo aéreo estadounidense sobre población civil causó más de un tercio de estas muertes y más de la mitad de tales crímenes de guerra son atribuibles directamente a las fuerzas de EEUU.

Las conclusiones del informe de Proyecto Censurado no dejan dudas de las atrocidades cometidas que permiten encontrar una explicación a la necesidad de ocultar todos estos hechos criminales:

Es innegable la magnitud de las muertes producidas y la explosión de una extensa crisis de refugiados. La continua ocupación de las fuerzas de EEUU ha garantizado un índice de mortalidad total mensual de varios miles de personas, en una carnicería tan severa y concentrada que se compara con las matanzas más atroces de la historia de mundo. Además, sobre Iraq se han arrojado más toneladas de bombas que en toda la II Guerra Mundial. Las muertes y crímenes de guerra se han conducido en nombre de EEUU de América. Con todo, la mayoría de los norteamericanos no tienen ninguna idea sobre la magnitud de las muertes y tienden a creer que las víctimas son apenas unos pocos miles y, sobre todo, debido a iraquíes que matan a otros iraquíes. Los grandes medios corporativos tienen gran parte de la responsabilidad.

El modelo de ocultamiento y distorsión, por parte del periodismo estadounidense, replicado por el resto de la prensa internacional, nos muestran la capacidad y voluntad de mentir, desinformando de los grandes medios concentrados.

XVII.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado- LU3 – 4-4-17

El profesor Raimon Aron señala dos temas que se le presentan como factores sostenedores de la Sociedad industrial: 1.- la propiedad individual o apropiación individual, puesto que la riqueza producida socialmente por el sistema es distribuida con desigualdad. Acepta esto como un hecho dado, como una consecuencia natural y necesaria, por ello no se internar en consideraciones históricas en cuanto a su origen y concentración. Se limita a tomar nota de que su existencia; y 2.- la desigualdad entre los hombres que la sociedad industrial produce y reproduce, se manifiesta de dos maneras: a.- como una consecuencia de la desigualdad en las retribuciones que se debe a las diferencias en la remuneración por tareas iguales o diferentes; marcando una anomalía que la describe así: las tareas que demandan mayor esfuerzo físico reciben las peores pagas, y que la escala asciende en relación inversa a ese tipo de esfuerzos, de modo tal que son mucho mejor pagas las que menor esfuerzo físico requieren.

Sin embargo, señala en defensa de estas desigualdades que la economía planificada soviética tampoco solucionó este problema y que, por el contrario, en el sistema soviético, la desigualdad entre el peón y el obrero especializado es más amplia que la misma desigualdad en el sistema norteamericano (afirma esto en pleno esplendor del estado benefactor en los EE.UU).

Por ello confiesa:

He de añadir que la desigualdad de riquezas en la sociedad capitalista entraña ciertas  consecuencias susceptibles de ser condenadas en cuanto tales. Ante todo la concentración de fortunas permite a una pequeña fracción de la población vivir sin trabajar. Es lícito protestar por una desigualdad que aparenta no serlo o que no está fundada sobre el trabajo, y que se acepta como una desigualdad justificada, al menos en apariencia, por las diversas funciones prestadas. En segundo lugar, un sistema de concentración de fortunas implica cierta transmisión de éstas y es justo pensar que la desigualdad a suprimir no es tanto la de los ingresos cuanto la de la desigualdad de punto de partida.

La conclusión a la que arriba Aron es la siguiente:

La conclusión mínima que debe extraerse de estas consideraciones, es que el problema de la desigualdad no se puede zanjar por un sí o por un no, por bueno o por malo. Existe una desigualdad que es propiamente indispensable en todas las sociedades conocidas como incitación a la producción, existe una desigualdad que es, probablemente, necesaria como condición de la cultura a fin de asegurar a una minoría la posibilidad de consagrarse a actividades superiores, lo que no deja de ser cruel para quienes se encuentran del lado malo de la barrera. Finalmente la desigualdad, aunque se trate de la propiedad, cabe ser considerada como la condición de un mínimo de libertad del individuo respecto de la colectividad.

Es evidente que realiza esfuerzos para justificar todo aquello que no es posible calificarlo de positivo en el sistema capitalista, por ello sus argumentos suenan poco convincentes, como, por ejemplo, estos:

Cuando los economistas dicen mecanismo de mercado, entienden por ello que el equilibrio entre la oferta y la demanda se establece espontáneamente entre compradores y vendedores, que la distribución de recursos colectivos se determina por la respuesta de los consumidores a las ofertas de los productos sin planificación de conjunto, puesto que se trata de un mercado de libre concurrencia, y que, por lo tanto, ello puede producir desequilibrios en los mercados parciales e incluso en el global.

Esto sin embargo no oculta, y al profesor no se la escapa que, por sus lecturas de Carlos Marx, no puede ignorar lo siguiente:

Un régimen capitalista entraña lo que Marx llamaba un ejército de reserva industrial. Según Marx, la transformación permanente de los medios de producción obliga continuamente a hacer salir del sistema a cierto número de obreros que, al quedar disponibles, pesaban sobre el mercado y sobre el nivel de los salarios.

La formación humanista que un profesor de la Sorbona de París ha recibido, muy lejos de la frialdad analítica de un científico estadounidense, queda demostrada en el final de esta argumentación:

Toda economía capitalista entraña, en cada momento, un número mínimo de obreros parados, aquellos que pasan de un oficio caído en desuso a otro oficio, o de una empresa en decadencia a otra empresa… Todo el problema reside en saber hasta dónde llega la magnitud del volumen de esa masa de trabajadores en paro forzoso. Si se trata de un gran número de desocupados, entonces el régimen es injustificable; si el capitalismo presentara con carácter permanente una fracción importante de mano de obra no empleada, estaría definitivamente condenado.

 

Mirando al mundo LI– De qué se trata la posverdad columna Nº 101-  29-3-17

Continuamos con el análisis del artículo del analista Vladímir Simonov, cuyo título dice casi todo: Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras el mundo entero, y sobre todo los ejércitos soviéticos y estadounidenses, lucharon encarnizadamente para destruir la barbarie nazi, paralelamente se desarrollaba una trama de negocios por parte de la cúpula bancaria estadounidense haciendo fructíferos y millonarios negociados con los dirigentes nazis. Esta noticia hubiera merecido aparecer en la tapa de los periódicos más importantes del mundo. Una historia verdadera e increíble. Sin embargo, por la índole de lo que relata Simonov, permaneció oculta hasta que este investigador la publicara en www.voltairenet.org el 3-5-2005.

Nos cuenta este investigador que, mientras entrevistaba al coronel retirado Albert Kotzebue, el periodista Charles Higham del The New York Times, que más tarde sería reconocido como un importante historiador-investigador estadounidense, preparaba la publicación de un trabajo que le había insumido largos años. Dice Simonov:

Era un estudio que parecía ser herético entonces, y lo parece todavía hoy a algunos de sus  compatriotas, el sensacional libro Transacciones concertadas con el adversario, llevaba un subtítulo, que sería difícilmente aceptable para el público de ese país, «Desenmascaramiento del complot monetario nazi-estadounidense de 1939-1949». Se basaba en hechos, que su autor encontró en documentos del Archivo Nacional de EEUU, después de que se dio libre acceso a ellos, y en otras fuentes, de lo cual surgía un cuadro vergonzoso. Se trataba de la cooperación que mantenían con Hitler durante la guerra los responsables de empresas estadounidenses, tales como «Standar Oil of New Jersey», «Chase Manhattan Bank», «Texas Company», «International Telephone and Telegraph Corporation», «Ford», «Sterling Products» y otros muchos.

El autor publica las pruebas que demuestran que todo ello contaba con la aprobación de la Administración de EEUU en el período de guerra, incluidos el titular de Comercio, Jesse H. Jones; el de Hacienda, Henry Morgenthau, y altos funcionarios del Departamento de Estado.

Miremos a algunas de esas transacciones, inconcebibles para los soldados que combatían en los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Otro tanto se podría decir de los ciudadanos estadounidenses e ingleses que hacían colas en la estaciones de servicio para conseguir un poco del escaso combustible. Sólo la ignorancia de todo esto posibilitó, que el entonces Teniente Albert Kotzebue, como la de todos los combatientes engañados de frente occidental, arriesgaran sus vidas tras ideales huecos. La verdad de esas guerras se encontraba oculta en los directorios de los grandes bancos de Occidente:

La «Standart Oil of New Jersey» enviaba petróleo vía la Suiza neutral para que los carros blindados alemanes llenaran sus tanques. Cuando los soldados de los Ejércitos aliados avanzaban hacia el Elba, contra ellos a menudo abrían fuego en vuelo rasante aviones de la Luftwaffe, provistos de motores que se fabricaban en cadena en las empresas «Ford» ubicadas en la Europa ocupada. Empresas estadounidenses, incluida su potente sucursal instalada cerca de París siguieron fabricando durante toda la guerra motores de aviación, camiones y automóviles para la Alemania nazi. Y con el visto bueno de sus propietarios estadounidenses. Aseguraba el rotativo que se editaba en una empresa «Ford» ubicada en Alemania:

«Al comenzar el año, nos comprometemos a hacer lo máximo para alcanzar la victoria definitiva».

Walter Schellenberg, jefe del Servicio de Contraespionaje de la Gestapo, se desempeñaba al mismo tiempo como uno de los directivos de la estadounidense ITT. El presidente de la ITT, Sosthenes Behn, hacía viajes durante la guerra de Nueva York a Madrid y Berna, con el fin de debatir el tema del perfeccionamiento de los sistemas de comunicaciones del Ejército alemán.

Venimos hablando de las mentiras de los poderosos. Ahora han aparecidos los que lo han hecho sin el menor pudor ni piedad para millones de hombres que murieron en el frente occidental.

XVI.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 28-3-17

Volvamos unas décadas atrás para encontrarnos con las elaboraciones teóricas respecto de qué es el capitalismo, tratado como sociedad industrial. En plena Guerra Fría –período que se extiende desde el fin de la Segunda guerra hasta la caída del Muro de Berlín—se planteaba la comparación entre el capitalismo de libre mercado de Occidente y la Planificación soviética.

No debemos olvidar que la derrota infligida por la URSS al ejército alemán, la maquinaria más poderosa de la historia militar, en Stalingrado (1942), y haberse reconstruido en tan poco tiempo, no permitía otra actitud que reconocerla como una potencia mundial que se presentaba como un competidor peligroso. En las Academias de los grandes países capitalistas, se estudiaba comparativamente ambos sistemas, buscando los aspectos positivos y negativos. La intención, no siempre confesada, era demostrar la superioridad del capitalismo.

El profesor Raymon Aron (1905-1983), fue filósofo, sociólogo y comentarista político francés, profesor de la Facultad de Letras y Ciencias humanas de la Sorbona de París – una de las más importantes de Europa entonces –, y estrecho colaborador del general Charles de Gaulle (1890-1970), presidente éste de la República Francesa (1958-1969). Presentó como tema de sus clases para el año académico 1955-56 en la Sorbona de París, analizar el tema: La sociedad industrial y su relación con el desarrollo. Hablar de sociedad industrial parece un modo de evitar el concepto capitalismo, siguiendo el estilo estadounidense.

Con los apuntes de sus alumnos, se publicó luego un libro que fue titulado Dieciocho clases sobre la sociedad industrial, que tomaré como base de esta columna. Comienza haciendo una referencia un tanto sencilla para definir esa sociedad: “La sociedad industrial es aquella donde la gran industria, es la forma de producción más característica”. Sostiene Aron:

Este modelo económico requiere una acumulación previa de capital de una dimensión desconocida hasta comienzos del siglo XIX. Este capital debe ser manejado mediante el cálculo racional, a fin de obtener el máximo rendimiento sobre la base de los menores costos posibles, lo que dará lugar a la obtención de utilidades. El cálculo económico es el que orienta las inversiones en la búsqueda de la mayor rentabilidad posible. Otra de sus características es la necesidad de mano de obra libre desocupada en cantidades importantes. Ello funcionará como un control del valor de la mano de obra en el mercado.

La preocupación del profesor se centra en esclarecer los modos mejores que permitan seguir creciendo ese capital. Esto describe el esquema socio-económico que reinaba en Occidente que había mostrado el desarrollo del mundo libre, según sus palabras. Por lo tanto, le interesa poder subrayar cuáles son los aspectos relevantes que permiten explicar cómo funciona:

Puesto que no existe (ni debe existir) ninguna regulación es inevitable que los precios de los productos oscilen dentro del mercado en función de la oferta y la demanda y que, en consecuencia periódicamente, se produzca lo que se denomina crisis de mercado, o, según algunos investigadores: la “anarquía capitalista”. Esta es la consecuencia de un mercado libre que opera ciegamente, dado el desconocimiento previo de las cantidades demandadas. Lo cual arrastra el peligro de caer en severas crisis de superproducción, que han llegado a poner en riesgo la continuidad del funcionamiento del “mercado”.

No hay duda que de que el profesor tiene en su memoria la que se produjo en 1929 con el estallido del mercado de Wall Street, que desestabilizó la economía internacional. Respecto de los autores vistos hasta ahora debo resaltar dos rasgos que Aron destaca en el capitalismo, que no habían salido a la luz hasta ahora. Por otra parte, son dos temas poco tratados todavía hoy con todas sus consecuencias: las crisis y la propiedad privada. Con referencia a la propiedad individual se limita a tomar nota de que la existencia de una apropiación individual tiene como consecuencia la desigualdad entre los hombres:

Ésta se manifiesta de dos maneras, 1.- una tiene como consecuencia la desigualdad en las retribuciones por tareas iguales o diferentes, pudiéndose comprobar que las que mayor esfuerzo físico reclaman son las peores pagas, y 2.- que la escala asciende en relación inversa a ese tipo de esfuerzos, mejores retribuciones a las que menor esfuerzo físico demandan. Esta desigualdad opera como incentivo de la productividad, la responsabilidad, la capacidad, etc.

De lo que se desprende que la remuneración depende totalmente de las capacidades y esfuerzos que muestren los trabajadores. Expone el tema con mucha asepsia, como si hablara de meteorología. Son factores que operan lejos de las posibilidades de ser mejorados y trasformados por la voluntad humana.

Seguiremos analizando las tesis de Raymon Aron, en la próxima columna.

Mirando al mundo L– De qué se trata la posverdad – columna nº  100  – 22-3-17

Para continuar nuestra tarea de esclarecer los orígenes de la mentira estructural y orgánica voy repasar la versión de la historia de guerras del siglo XX, de acuerdo a cómo fue publicada por el relato oficial. Mostrar qué  ocultaba, qué agregaba o cómo presentaba esa versión, de modo tal que aparecieran los “buenos” actores y los “malos” (siguiendo el estilo Hollywood). Su objetivo, como no es tan difícil suponer, fue: convencer al mundo (y, en parte, lo lograron) de quiénes eran los personajes respetables (democráticos liberadores) y quiénes eran los perversos (comunistas y dictadores). Esa versión no dejaba dudas acerca de quiénes eran los que tenían el derecho a regir los destinos de los pueblos y perseguir y asesinar a los que se opusieran a esos propósitos. El ejemplo más claro fue la pedagogía aplicada por los drones artillados.

Vladímir Simonov, historiador y analista político, en un artículo que tituló de un modo que ya anunciaba lo que contenía: Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial (16-4-2016). El comienzo de su trabajo se centra en un hecho histórico conmovedor: el encuentro de las tropas aliadas con las del ejército rojo frente al río Elba (25-4-1945). Este encuentro significaba el fin a la terrible Segunda Guerra Mundial. Con el relato de ese momento comienza a desarrollar una historia espeluznante. Ella demuestra qua la información está disponible, que sólo hay que buscarla y tener el coraje de publicarla:

Encontré al coronel retirado Albert Kotzebue en Chicago, a mediados de los años 80, quien fuera en aquel momento, abril de 1945, teniente de infantería del Ejército de los EEUU. Estaba cuando lo entrevisté estudiando Jurisprudencia en la Universidad. Le quedaban solamente dos años de vida, pero entonces sólo Dios lo sabía. Me regaló una copia de imprenta del The Stars and Stripes (Estrellas y barras), periódico del Ejército estadounidense, que contenía el texto histórico que el reportero de guerra Andy Rooney había remitido como crónica de aquel encuentro:

«Los yanquis se encuentran con los rojos – Los ejércitos estadounidense y ruso se encontraron a 75 millas al Sur de Berlín, dividiendo Alemania en dos partes y cubriendo el último espacio que  quedaba entre los Frentes del Este y el Oeste. El encuentro, del que informaron ayer a un mismo tiempo en Washington, Moscú y Londres, se produjo a las 4.40 de la tarde de este miércoles, en Torgau, en el río Elba… La mejor descripción de los soldados rusos es la siguiente: ellos son igualitos que los estadounidenses… Uno se siente invadido del sentimiento de incontenible alegría, puesto que se abre un grandioso mundo nuevo».

Kotzebue fue un actor importante de aquel encuentro que vivió con un sentimiento de alegría. Me relató aquel momento histórico con estas palabras:

Tomé conmigo a 28 hombres y siete jeeps y empezamos a abrirnos paso hacia el río. Realmente se trató de una tarea difícil, porque nos seguía una compacta muchedumbre: refugiados y desertores del Ejército alemán, algunos disfrazados de mujeres. Era imposible ahuyentarlos. Hasta el Elba había unas 20 millas, pero logramos llegar. En la otra orilla del veloz río se veía personas vestidas de color caqui, que llevaban unos gorros de campaña característicos del Ejército Rojo. Lanzamos al aire dos bengalas verdes, lo que significaba: somos aliados, todo está O.K. Solamente después de intercambiar determinadas palabras y contraseñas, los rusos dieron la señal: “pasen a nuestro lado”. Encontramos dos botes y cruzamos. Durante toda la noche nos deleitamos en aquel banquete de los vencedores, escuchando sus ruidosos brindis. Hacia el amanecer aparecieron un acordeón y varias guitarras. Los estadounidenses les enseñaban a los rusos a cantar «Swany-river», y los rusos a los nuestros la «Katiusha»…

Aquel miércoles del 25 de abril de 1945, Kotzebue, junto con el teniente Gordeev (este era el apellido ruso que recordaba el teniente, ahora coronel), escribían la Historia contemporánea en el Elba.

En la próxima columna desarrollaré  la conclusión sorprendente del artículo de Vladímir Simonov.

XV.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 21-3-17

Siguiendo el análisis sobre los dos conceptos que aparecen hermanados en el discurso público: la democracia y el capitalismo, pero que contienen contradicciones profundas e insolubles, voy a presentar opiniones de personajes importantes y significativos del escenario internacional.

El primero es George Soros (Hungría, 1930) es un magnate multimillonario, especulador financiero; presidente del Soros Fund Management y fundador de Quantum Fund. Es conocido por ser «el hombre que provocó la quiebra del Banco de Inglaterra» con una apuesta financiera a la devaluación de la libra esterlina en 1992. Con estos antecedentes no es esperable que se defina de modo tan críticamente clara. En su libro La crisis del capitalismo global (1998) afirma:

Está muy extendida la suposición de que la democracia y el capitalismo van de la mano. Lo cierto es que la relación es mucho más compleja. El capitalismo necesita a la democracia como contrapeso porque el sistema capitalista por sí solo no muestra tendencia alguna al equilibrio. Los duelos del capital intentan maximizar sus beneficios. Si se les dejase a su libre arbitrio, continuarían acumulando capital hasta que la situación quedase desequilibrada… El fundamentalismo del mercado pretende abolir la toma de decisiones colectivas e imponer la supremacía de los valores del mercado sobre los valores políticos y sociales… Lo que necesitamos es un equilibrio correcto entre la política y los mercados, entre la elaboración de las reglas y el acatamiento de las mismas.

Nos encontramos ante una definición cercana a la del Profesor Thurow. Ambos denuncian que el matrimonio: democracia-mercado no existe, o que en todo caso se llevan muy mal. Él demuestra la existencia de una tensión peligrosa que pone en serio riesgo la estabilidad del sistema.

Agrego además el análisis de un académico de mucho prestigio, que presenta sus análisis en esta misma dirección. Me refiero al  sociólogo alemán Ulrich Beck (1944-2015), profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics de Londres; Profesor y Director del Instituto de Sociología de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich. Sostuvo en uno de sus libros, que lleva por título ¿Qué es la globalización? (1998) lo siguiente:

Cuando el capitalismo global de los países más desarrollados destruye el nervio vital de la sociedad del trabajo, se resquebraja también la alianza histórica entre capitalismo, Estado de bienestar y democracia… El trabajo remunerado sostiene y fundamenta constantemente no sólo la existencia privada, sino también la propia política. Y no se trata “sólo” de millones de desocupados, ni tampoco del Estado de bienestar, ni de cómo evitar la pobreza, ni de que reine la justicia. Se trata de todos y cada uno de nosotros. Se trata de la libertad política y de la democracia…

Esta muy seria su advertencia. Denuncia el peligro que está corriendo la sociedad moderna capitalista, puesto que lo que está en juego es el futuro mismo del sistema, de seguir por este camino. Su punto de análisis, muy poco frecuentado por otros investigadores, es la desocupación  creciente. Vuelvo a insistir sobre la fecha de la publicación de este libro: 1998, hace casi veinte años. Los pronósticos y la gravedad de la advertencia han quedado desactualizadas frente al cuadro del mundo global actual. Ellos intuyeron el riesgo, paro no imaginaron la ceguera de los dirigentes políticos y de los dirigentes empresariales que fueron corriendo el límite de la tolerancia de los pueblos hasta el borde del abismo, donde nos encontramos hoy.

Dice José María Mardones (1943-2006), Doctor en Sociología y filósofo vasco, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, Profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco, ofreció en 1991una especie de necrológica sobre el capitalismo:

La realidad -más allá de las debates por las causas- no puede ponerse en duda: se desvaneció la ilusión de una sociedad justa e igualitaria y nos estamos acostumbrando al “realismo” del gris mate de una cotidianidad sin horizonte moral y con un escepticismo producido por el “tráfico de influencia” y la corrupción en la financiación de los partidos, la especulación, etc.

Aparece un señalamiento muy importante respecto de la estabilidad de los gobiernos: el problema de las expectativas, tan importantes para la salud de una sociedad.

Mirando al mundo XLIX– De qué se trata la posverdad – columna nº 99 –15-3-17  

El tema que analizamos en la columna anterior, bastante complejo por cierto, voy a retomarlo con un ejemplo local.

El prestigioso periodista especializado en deportes, Ezequiel Fernández Moores – del equipo del programa “Arqueros, ilusionistas y goleadores” por la 750, escribió en La Nación (1-3-2017) un artículo que titulo: De la TV Pública al cable made in USA.

Que comienza de este modo:

La AFA, respondió en su momento en el expediente judicial denunciando supuestos incumplimientos para justificar por qué rompió unilateralmente en 2009 el contrato que tenía con Televisión Satelital Codificada (TSC, la sociedad Torneos-Clarín). La indemnización final podrá tal vez bajar esa cifra a 1500 millones. Pero, como ya le avisó Fox-Turner, todo le será más fácil a la AFA si les da a ellos el nuevo contrato de la TV. Porque Turner es Time-Warner; Time Warner es AT&T(compañía estadounidense de telecomunicaciones); AT&T es DirecTV; DirecTV es Torneos; Torneos es TSC (Televisión Satelital Codificada); TSC es TyC Sports; TyC Sports es Clarín; y Clarín es Cablevisión. Según me dice una fuente que es parte de la disputa “Les dijo el Gobierno –-, «van a tener otra vez el fútbol, pero no aparezcan ustedes, pídanlo con otro nombre”.

No hay la menor duda de la importancia que tiene el dinero de las grandes corporaciones en un deporte como el fútbol; esto ha deformado lo que tenía de deporte de competencia, y ha ido perdiendo lo que el  juego tenía de gracia y frescura, al quedar todo sometido al triunfo=dinero. Comenta Fernández Moores en otro pasaje:

El otro día me invitaron a la Embajada británica para hablar con un especialista en materia de seguridad en los estadios. Y en la charla me llega a decir que el fútbol inglés creó leyes especiales para combatir a los hooligans[1] a tal punto que la policía me reconoció: “Si tuviéramos estas leyes del fútbol para la lucha contra el narcotráfico, solucionaríamos algunos problemas”. El fútbol logró avanzar por sobre derechos constitucionales de los ciudadanos y la policía estaba feliz porque podía actuar con más eficiencia. Terminaron con los hooligans creando una isla legal especial para el fútbol.

El negocio del fútbol, en el que hay grandes cantidades del dinero de inversores financieros, equivale a decir del sistema financiero internacional, logra que los gobiernos promulguen las leyes  que el negocio requiere. Una frase dicha en un encuentro de financistas desnuda mejor el tema: “El fútbol es un negocio excesivamente grande para dejarlo en manos de la gente del fútbol”. Se puede entender la penetración del concepto de business marginando, en lo posible, todo aquello que pudiera interferir en sus objetivos. Equivale a decir: el mundo global tiene un objetivo superior: el lucro, al que deben subordinarse todos los demás. Ante este valor del dinero la verdad queda subordinada, o sirve a ese propósito o no es verdad.

Por ello, todo lo comentado y analizado en la columna anterior ha intentado mostrar cómo funciona un mundo en el que el dinero es el valor superior que lo rige. Y cómo esto no es algo nuevo, sino que se fue definiendo e imponiendo a lo largo del siglo XX (aunque viene de mucho más atrás) en lo que denominado en la etapa posterior a las grandes guerras como el capitalismo financiero o la financiarización del mundo. Debo aclarar que el concepto de financiarización, relativamente nuevo, razón por la cual la Real Academia no lo ha incorporado, debe ser entendido, según los especialistas, como:

Un término que describe un sistema que intenta reducir todo el valor intercambiado a un instrumento financiero. El propósito original de la financiarización es lograr reducir cualquier producto o actividad productiva a términos financieros: inversión, plazo y rentabilidad.

La globalización es un proyecto propuesto y sostenido por el poder de ese perverso maridaje entre los grandes bancos internacionales y/o inversores (Davos) y las multinacionales, caracterizado por la financiarización del mundo. Todo este complicado funcionamiento se mantiene oculto por los grandes medios. El ciudadano de a pie no conoce esto. La posverdad es, entonces, la aceptación hipócrita de los resultados de este proceso: la pobreza extrema y la riqueza obscena.

[1] La Real Academia Española, lo define así: «Hincha de fútbol  británico de comportamiento violento y agresivo». Se ha realizado una película sobre ellos: https://www.youtube.com/watch?v=X16h3surOp8

XIV.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 14-3-17

 Sigamos los pasos de las reflexiones del Doctor Lester Thurow, ya que nos ofrece la particularidad de analizar el sistema capitalista como un todo, dentro del cual hay dimensiones con ciertas autonomías que tienen sus propias reglas: la política, la economía, la cultura, las ideologías, etc., pero que por detrás de ellas hay un entramado de relaciones que las determinan, por ello nos propone pensar:

Estamos hablando de una sociedad que en teoría, está basada en la democracia y en la economía de mercado pero donde, en realidad, sucede que la democracia es derribada, destruida, por la economía de mercado. En ella el verdadero poder pertenece a la ley del mercado o a los que poseen los recursos financieros, mientras que los votantes no tienen poder alguno. Las exigencias financieras prevalecen frente a los objetivos políticos, la precariedad es la norma y la posibilidad de contar con elementos solidarios está completamente desmantelada. La ley de mercado hace la apología del individualismo. La democracia hace la apología de la solidaridad. Son virtudes contrapuestas.

Estamos frente a un análisis que no se mueve dentro de las reglas de la descripción de los procesos sociales. Se exige e impone correr el telón que encubre los reales mecanismos que determinan esos procesos. Por ello se atreve a desnudar la verdad que ocultan, por regla general, los textos académicos en los que se apoyan los discursos políticos. Sostiene:

Las verdades eternas del capitalismo -el crecimiento, el pleno empleo, la estabilidad financiera, el aumento de los salarios reales, el dejar operar a los mercados- parecen haberse esfumado, así como los enemigos del capitalismo[1]. Algo dentro del capitalismo ha cambiado para causar estos resultados. Si el capitalismo pretende sobrevivir algo tiene que ser modificado para alterar estos resultados inaceptables.

Los “resultados inaceptables” a los que se refiere son los siguientes: se ha producido una redistribución de los salarios que se incrementan de modo superior en los mejor remunerados y decrecen en los que perciben menores salarios. De lo cual resulta que la brecha que separa el sector beneficiado del sector perjudicado se ensancha de forma preocupante. Dicho con otros términos: en la década del setenta, lo que ganaban los pertenecientes al 10% superior de la escala social, era siete veces mayor que lo que recibían los ubicados en el 10% inferior, una relación  de 7 a 1. En la década de los noventa esa relación se había extendido a 11 a 1, los menores ingresos habían perdido cuatro punto porcentuales en sus remuneraciones.

Thurow le agrega a lo que muestran esos números una consideración de orden sociológica:

Lo que importa son las expectativas de la clase media. Las expectativas frustradas de la clase media causan revoluciones, y ahora se le ha dicho a la clase media que sus viejas expectativas están desactualizadas y que van a ser menos los miembros de ella capaces de poseer hogares propios. Van a vivir en un mundo muy diferente donde la desigualdad crece y los salarios reales caen para la mayoría de ellos. La era de los aumentos de sueldo anuales ha quedado atrás; no pueden esperar niveles de vida crecientes a lo largo de sus vidas ni la de sus hijos.

Vuelvo a recordar que esto está dicho en 1996, lo cual leído hoy, veinte año después, nos permite descubrir la capacidad anticipatoria que tienen sus reflexiones, tanto más cuando los Estados Unidos de estos tiempos han conocido las revueltas sociales producidas por un movimiento que se autodenominó el 1% frente al 99%. Wikipedia comenta:

Somos el 99% (en inglés original We are the 99%) es una lema político usado inicialmente por el movimiento Occupy Wall Street y extendido por numerosos países del mundo que reivindica a la mayoría de la población (el 99%), frente a la mínima parte de la población más rica. Dicha minoría estaba tomando las decisiones económicas, políticas y sociales en contra de los intereses de inmensa mayoría de la población.

Nos debe llamar la atención el deterioro de las remuneraciones, dado que otros diez años después se planteaba la cuestión en otros porcentajes: Si en los noventa se criticaba una relación de 11 a 1, ahora se está denunciando, según el Nuevo informe Oxfam: “El 1% más rico posee más de la mitad de la riqueza mundial”. La capacidad anticipatoria del Doctor Lester Thurow ha sido largamente superada. Esto nos impone una pregunta: Si el investigador alertaba sobre las posibles revoluciones de las clases medias ¿qué pasó que ha soportado tanta desigualdad? Más adelante intentaré decir algo sobre este tema.

[1] Hace referencia a la implosión de la Unión Soviética: “el peligro comunista”.