{"id":957,"date":"2015-04-03T01:54:30","date_gmt":"2015-04-03T01:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=957"},"modified":"2015-04-03T01:54:30","modified_gmt":"2015-04-03T01:54:30","slug":"saber-o-comprender-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=957","title":{"rendered":"Saber o comprender en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez \u2013 4-2-15<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.ivoox.com\/player_ej_4300398_2_1.html?data=lZidkpidfI6ZmKiak5yJd6KpkZKSmaiRdo6ZmKiakpKJe6ShkZKSmaiRdJKfrs7fw9PIs4zZzZC619PIs46ZmKiatM7HpdPY0JDDkJCwaaSnhqeg0srecYarpJKh&amp;\" width=\"100%\" height=\"100\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que afirmar que nos ha tocado vivir en un mundo muy injusto, en el cual m\u00e1s de las dos terceras partes viven m\u00e1s que mal, y en el otro polo un pu\u00f1ado de familias se queda con m\u00e1s del 50% de las riquezas, puede ser compartido por mucha gente. Sin embargo, una gran mayor\u00eda acepta mansamente este estado de cosas convencida de que es muy poco, si es que hay algo, que se pueda hacer. \u00bfC\u00f3mo explicar esta terrible ecuaci\u00f3n? La intenci\u00f3n de esta columna es hacer una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre lo que contiene la pregunta, sobre las posibilidades de encontrar una gama amplia de respuestas. Con la convicci\u00f3n de que aprender a preguntar es comenzar a abrir el camino. Somos el resultado de una educaci\u00f3n que nos llev\u00f3 por el camino de respuestas ya elaboradas de las cuales hemos tenido muy pocas posibilidades de repreguntar. Bueno, de ello se trata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diagn\u00f3stico de estos tiempos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos enfrentarnos a una \u00e9poca que nos muestra, entre tanta incertidumbre, que la \u00fanica constante comprobable es el cambio. Un cambio que, si bien no sabemos si adquirir\u00e1 una mayor velocidad, percibimos por momentos su aceleraci\u00f3n. Sin embargo, la hora sigue teniendo los mismos sesenta minutos y el d\u00eda no ha agregado ni ha quitado nada a sus veinticuatro horas. \u00bfD\u00f3nde radica, entonces, esta percepci\u00f3n del aumento de la velocidad del tiempo? Solamente en nuestras consciencias. Pero, a pesar de ello, pareciera, que no es mucho lo que podemos innovar para dome\u00f1ar este tiempo que se presenta tan esquivo.<br \/>\nEl saber de las ciencias tradicionales se demuestra insuficiente para encontrar las respuestas que nos permitan aferrarnos a verdades s\u00f3lidas. Han desaparecido las viejas certezas con que nuestros predecesores constru\u00edan sus futuros. Miramos hacia adelante y nos invade una sensaci\u00f3n de perplejidad, carencias y de inhabilidad para la tarea que debemos enfrentar si nuestra intenci\u00f3n es comprender este mundo. El gran f\u00edsico Albert Einstein (1879-1955) afirmaba con palabras terminantes: \u00abCada d\u00eda sabemos m\u00e1s y entendemos menos\u00bb.<br \/>\nSi bien es cierto que no debe haber sido muy diferente para las mujeres y hombres que debieron afrontar el derrumbe del Imperio Romano o los cambios del siglo XVIII en la Europa occidental, no nos alcanza con saber que ellos tambi\u00e9n padecieron situaciones semejantes. Lo que nos sumerge en una cierta zozobra es la percepci\u00f3n de que la din\u00e1mica de los cambios que se avecinan escapa a nuestras previsiones. Se agrega a ello el saber qu\u00e9 expresa esa frase tantas veces escuchada, pero no siempre comprendida en toda su dimensi\u00f3n: \u00abEsta no es una \u00e9poca de cambios, sino un cambio de \u00e9poca\u00bb. Lo que nos est\u00e1 diciendo es que gran parte de lo sabido corre el riesgo de ser in\u00fatil, pero todav\u00eda no estamos totalmente en condiciones de poder discernir qu\u00e9 sirve y qu\u00e9 no.<br \/>\nPedro Luis Barcia nos advert\u00eda no hace mucho:<br \/>\nLa vertiginosidad que nos envuelve en lo cotidiano da la t\u00f3nica de los tiempos. Estamos realizando nuestra tarea educativa en el seno del v\u00e9rtice de cambios en todos los niveles. Esto obliga a una doble atenci\u00f3n: a lo que debemos consolidar en medio del cambio a trav\u00e9s de nuestra labor pedag\u00f3gica y a lo que debemos atender de estos cambios, para apelar de continuo al contexto m\u00f3vil en que estamos insertos docentes y alumnos.<br \/>\nA pesar de ello, son evidentes las carencias del sistema educativo, en todos sus niveles, para encontrar respuestas posibles con las cuales procesar las caracter\u00edsticas de este tiempo, ello impide encontrar los nuevos caminos. Se da vueltas en torno a cuestiones t\u00e9cnicas, administrativas, did\u00e1cticas, suponiendo que algunas modificaciones circunstanciales, poco analizadas e implementadas por las exigencias de los tiempos pol\u00edticos, m\u00e1s a\u00fan los electorales, puedan resolver el problema. As\u00ed es que en las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos observado y padecido cambios educativos que pretendieron ser estructurales y que nos colocaron en esta intemperie. \u00c9ste, no es un problema s\u00f3lo nuestro, es una de las consecuencias de una globalizaci\u00f3n achatante.<br \/>\nLa UNESCO public\u00f3 en 1999 un estudio que fue redactado por Edgar Morin (1921), y que cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de intelectuales pertenecientes a una importante cantidad de universidades de todos los continentes: Los siete saberes necesarios para la educaci\u00f3n del futuro. En \u00e9l podemos comenzar a vislumbrar lo profundo y complejo del tema:<br \/>\nCuando miramos hacia el futuro, vemos numerosas incertidumbres sobre lo que ser\u00e1 el mundo de nuestros hijos, de nuestros nietos y de los hijos de nuestros nietos. Pero, al menos, de algo podemos estar seguros: si queremos que la Tierra pueda satisfacer las necesidades de los seres humanos que la habitan, entonces la sociedad humana deber\u00e1 transformarse.<br \/>\nEs altamente iluminador, pero sorprendente, percibir que coloca la cuesti\u00f3n en todos y cada uno de nosotros. Es habitual que intentemos pensar en t\u00e9rminos de los cambios estructurales, lo cual nos desculpabiliza al quedar fuera del asunto. Por ello, la condici\u00f3n de posibilidad para ese logro no parece ser sencilla. \u00bfC\u00f3mo lograr ese cambio? \u00bfD\u00f3nde encontrar los mecanismos adecuados para ese logro? La respuesta no es demasiado misteriosa, y a nadie escapa que debe ser la educaci\u00f3n la encargada de producir esos cambios fundamentales. \u00abLa educaci\u00f3n es \u201cla fuerza del futuro\u201d, porque ella constituye uno de los instrumentos m\u00e1s poderosos\u00bb, sostiene Morin.<br \/>\nSin embargo, por lo dicho antes, no es la educaci\u00f3n que conocemos la que est\u00e1 en condiciones de hacerlo. \u00bfNo es, en parte, lo que aprendimos con ella lo que nos ha colocado en esta situaci\u00f3n? Einstein nos advert\u00eda sobre nuestra situaci\u00f3n de personas viviendo el tiempo de cambio: \u00abSi buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo\u00bb.<br \/>\nEn esa misma l\u00ednea de pensamiento el Doctor Federico Mayor (1934); Director General de la UNESCO, escribi\u00f3 en el prefacio:<br \/>\nUno de los desaf\u00edos m\u00e1s dif\u00edciles ser\u00e1 el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez y lo imprevisible que caracterizan nuestro mundo.<br \/>\nPara dimensionar la magnitud de la tarea que debemos enfrentar debemos pensar una educaci\u00f3n acorde a las exigencias de los tiempos futuros; debemos aceptar que nos es dif\u00edcil comprender la enorme dificultad de la tarea. M\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan en cuanto el problema lo presenta la educaci\u00f3n que hemos recibido. La paradoja se presenta as\u00ed: pensar una educaci\u00f3n para enfrentar toda esta problem\u00e1tica, debe comenzar en cambiar la estructura de nuestro pensamiento e incluir a todos los docentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez \u2013 4-2-15 Creo que afirmar que nos ha tocado vivir en un mundo muy injusto, en el cual m\u00e1s de las dos terceras partes viven m\u00e1s que mal, y en el otro polo un pu\u00f1ado de familias se queda con m\u00e1s del 50% de las riquezas, puede ser compartido por mucha gente. 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