{"id":86377,"date":"2023-11-21T11:07:49","date_gmt":"2023-11-21T11:07:49","guid":{"rendered":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=86377"},"modified":"2023-11-21T11:13:06","modified_gmt":"2023-11-21T11:13:06","slug":"la-subjetividad-en-la-modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=86377","title":{"rendered":"La subjetividad en la modernidad \u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/imagen-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"746\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/imagen-1-1024x746.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-86380\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/imagen-1-1024x746.png 1024w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/imagen-1-300x218.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/imagen-1-768x559.png 768w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/imagen-1.png 1181w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ampliar el marco socio-cultural de nuestro momento social, presento un cuadro hist\u00f3rico-cultural dentro del cual podremos enmarcar ese momento. Nos ha tocado vivir en una cultura, la hispanoamericana, plet\u00f3rica de virtudes, producto de una herencia en la que se ha entrelazado, en los comienzos de la modernidad, siglos XV-XVI, lo mejor de la hispanidad; esta se hab\u00eda enriquecido con la coexistencia musulmana durante siete siglos. A pesar de que esos invasores originados en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, no han tratado a los pobladores originarios como hubiera sido deseable. Esas convivencias, produjeron mestizajes que enriquecieron al conjunto con las riqu\u00edsimas tradiciones de antiguas vertientes: todo ello cristaliz\u00f3 en esta tierra formando al <em>hombre americano<\/em>: una nueva y joven estirpe que se desparram\u00f3 por nuestras tierras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello est\u00e1 presente entre nosotros: los <em>criollos americanos<\/em>. A pesar de que las invasiones de culturas imperiales envejecidas, (europeas y estadounidenses), con su prepotencia, han intentado convertirnos en <em>ciudadanos globales<\/em>, vaciados de las riquezas heredadas con las que crecimos como personas libres, dando ejemplos a muchos pueblos del mundo [<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos en un mundo que cambia, eso no es nuevo, ya nos lo hab\u00eda advertido el griego Her\u00e1clito (540-480 a. C), con su sentencia: \u00abNing\u00fan hombre se sumerge dos veces en el mismo r\u00edo\u00bb. Pero ese cambio hoy se produce a una velocidad que se manifiesta en la inestabilidad de los conceptos que utilizamos para captarla y comprenderla. Esta reflexi\u00f3n est\u00e1 suponiendo que nosotros somos observadores externos, que juzgamos el mundo en que vivimos, desde una posici\u00f3n de <em>personas pensantes<\/em>; esto es parte de esta realidad, pero lo que se nos est\u00e1 escabullendo es que: \u00abeso que observamos y analizamos <em>somos<\/em>, con todos sus matices, <em>tambi\u00e9n nosotros mismos\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Clara Shorlandman, Doctora en Ciencias Sociales, nos ofrece una descripci\u00f3n aproximativa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEstudiamos c\u00f3mo fue el cambio de subjetividades en la \u00e9poca qu\u00e9 ha pasado, con el sujeto que nosotros entend\u00edamos como el <em>sujeto moderno<\/em> y despu\u00e9s c\u00f3mo es el <em>sujeto actual<\/em>. Vemos s\u00edntomas y su manera de participaci\u00f3n social. Las caracter\u00edsticas del sujeto actual son: <em>es un sujeto del consumo, de la acci\u00f3n, de pocas palabras y que ha transformado tambi\u00e9n el tiempo; para \u00e9l el tiempo es un instante<\/em>. Es un <em>tipo de subjetividad<\/em> para la cual han cambiado los padecimientos y la posibilidad de tratarlos, <em>pero tambi\u00e9n cambiaron los v\u00ednculos sociales<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se puede afirmar, con una frase parad\u00f3jica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl tiempo que transcurre es un tiempo de cambio, que todo lo modifica, con las peculiaridades de cada caso, pero ese cambio, no lo podemos impedir, somos <em>sujetos y objetos<\/em> de ese proceso. Sin embargo, queda todav\u00eda la posibilidad de domesticarlo, si nos lo proponemos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, como ocurre tantas veces, <em>el concepto escapa de lo conocido y tradicional<\/em> para adoptar nuevas significaciones, afrontando otras problem\u00e1ticas con base en el nuevo contexto de su utilizaci\u00f3n (al menos parcialmente). Es, en cierto sentido, un proceso enloquecedor que no debemos mirarlo desde la tribuna, dado que ello nos impedir\u00eda actuar sobre \u00e9l para condicionarlo a nuestros ritmos y modos preferidos. Sin ignorar que tambi\u00e9n juegan intereses poderosos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abUna transici\u00f3n es, por definici\u00f3n: incierta, ca\u00f3tica. Ahora bien, creo que los poderosos del mundo intentar\u00e1n impedir que la situaci\u00f3n se agrave sin esforzarse ellos por cambiarla en una direcci\u00f3n que les permita confluir en un nuevo sistema que preserve lo esencial: la jerarqu\u00eda diferenciada entre unas clases y otras<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto nos remite a la sabia sentencia pol\u00edtica del <em>Conde de Lampedusa<\/em> [<a id=\"_ftnref2\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>], quien calmaba a los revolucionarios garibaldinos, que quer\u00edan destrozar todo, dici\u00e9ndoles: \u00ab<em>Es necesario que algo cambie para que todo quede como est\u00e1<\/em>\u00bb. Filosof\u00eda que asumieron los socialdem\u00f3cratas europeos, de la <em>Tercera v\u00eda<\/em>, ante los avances de las revoluciones socialistas. Hoy se puede comprobar los resultados en la decadencia de la Europa actual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Nosotros ante los desaf\u00edos del poder imperial de las multinacionales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>                                                   \u201cAs\u00ed como la flor de loto nutre su pureza en el fango oscuro y tenebroso de los pantanos, las turbulencias de las crisis tambi\u00e9n albergan la luminosidad de un cambio\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>&nbsp;M\u00f3nica Peralta Ramos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una cierta medida, el proceso hist\u00f3rico, depende de todos nosotros, pero esto nos coloca frente al problema: \u00bf<em>Qui\u00e9nes somos ese nosotros<\/em>? Y esta es la pregunta m\u00e1s dif\u00edcil de abordar por todo lo que entra\u00f1a en este mundo decadente. Podr\u00eda comenzarse por decir, como una primera aproximaci\u00f3n: los <em>seres humanos<\/em>, las <em>personas<\/em> que habitamos este planeta; con mayor precisi\u00f3n: <em>los hijos del Occidente moderno<\/em>, <em>los que vivimos involucrados, nos guste o no, inmersos en la cultura globalizadora<\/em>. \u00c9sta se caracteriza por el <em>individualismo<\/em>, por la <em>competencia con el otro<\/em>, por <em>el s\u00e1lvese quien pueda<\/em>. No faltar\u00e1 alguien que se moleste al o\u00edr estas definiciones. La lectura de unos versos de Discepol\u00edn pintan este mundo: \u00abVivimos revolcados en un merengue, y, en el mismo lodo, todos manoseados\u00bb. Es necesario <em>un poco de reflexi\u00f3n y autocr\u00edtica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al circunscribir el universo que estamos estudiando, nos enfrentamos, entonces, a un concepto, m\u00e1s cercano, m\u00e1s presente, pero m\u00e1s huidizo: <em>nosotros mismos<\/em>. Y esto que pareciera ser el tema m\u00e1s sencillo, por el contrario lo complejiza m\u00e1s. <em>Tenemos que colocarnos frente al espejo, desnudarnos por completo, quedar en carne viva, para pensarnos sin contemplaciones, sin atajos ni agachadas<\/em>. Recordando la advertencia del pensador Carlos Marx (1818-1883):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLos fil\u00f3sofos [agrego yo: todos aquellos que intentamos pensar] no han hecho hasta ahora m\u00e1s que interpretar el mundo de diversos modos, <em>pero de lo que se trata es de transformarlo<\/em>\u00bb. [pero tambi\u00e9n nosotros debemos transformarnos, o en el viejo lenguaje cristiano: <em>convertirnos<\/em>, entendiendo esto como, seg\u00fan el diccionario: \u201c<em>hacer que alguien o algo se transforme en algo distinto de lo que era<\/em>\u201d].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Partiendo del supuesto de que, tanto entonces como lo es ahora: este mundo <em>no es justo<\/em>, <em>no es equitativo<\/em>, en fin, <em>no es humano<\/em>. Lo que corresponde, entonces, dice Marx, <em>es transformarlo<\/em>. Es decir, comprometernos, en la medida de cada uno de nosotros, en la construcci\u00f3n de uno mejor; esa construcci\u00f3n comienza por nosotros mismos. Esta afirmaci\u00f3n, en tiempos de tanto <em>escepticismo inculcado<\/em>, puede caer hoy, en un profundo pozo vac\u00edo, sin que muchos se molesten por ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preguntado el psiquiatra espa\u00f1ol, Doctor Guillermo Rendueles (1948), Licenciado en Medicina por la Universidad de Salamanca y Doctor en Medicina por la Universidad de Sevilla, respecto de c\u00f3mo se ve este tema desde el consultorio, responde:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abA la consulta psiqui\u00e1trica llegan hoy multitud de pacientes que la utilizan a modo de <em>Muro de los lamentos<\/em> en donde descargan malestares cotidianos que traducen <em>una miseria sentimental y un sufrimiento generalizado, imposibles de solucionar desde los espacios de la Psicolog\u00eda <\/em>[esto abre camino a la filosof\u00eda]. Estr\u00e9s es el nombre que traducen al diagn\u00f3stico psicol\u00f3gico: <em>las personas no piden interpretaciones de sus trastornos, dada su falta de coraje para intentar transformar sus condiciones de vida<\/em>. Lo masificado de las consultas psiqui\u00e1tricas, por las que llega a pasar el 50% de la poblaci\u00f3n del \u00e1rea sanitaria, <em>explicita la ruina psicol\u00f3gica de la multitud postmoderna<\/em>, <em>que traduce all\u00ed, a la intimidad de cada persona, lo insignificante y vac\u00edo de su cotidianidad<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto de la subjetividad actual, contin\u00faa afirmando:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abRenegaron ellos de las ilusiones revolucionarias sobre la centralidad de la transformaci\u00f3n del trabajo para la liberaci\u00f3n [<em>es decir cambiar el mundo<\/em>]\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persona que ha abandonado tal intenci\u00f3n, o nunca la tuvo, o no est\u00e1 dispuesta a pelear por cambiar <em>el sistema que lo ataca y enferma<\/em>, <em>retrocede vencida hacia esa retaguardia que le ofrece su conciencia y desde all\u00ed se plantea su<\/em> <em>sobrevivencia individual<\/em>, triste y vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSe pone en evidencia que el panorama anterior ofrec\u00eda algo que ha desaparecido, lentamente, sin que hayamos tomado nota de ello: <em>la ausencia de los antiguos espacios de soporte social, sobre las ruinas de las escuchas espont\u00e1neas del patio de vecinos, o la taberna, donde se reclutan los clientes de los centros de salud mental\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la actualidad hay un mayor equilibrio de poder entre los sexos <em>pero hay una crisis de atenci\u00f3n y cuidados<\/em>. <em>El altruismo ha entrado en crisis, pues adultos y j\u00f3venes hoy en d\u00eda no parecen estar muy dispuestos a sacrificarse por los dem\u00e1s, dado que est\u00e1n en una pseudo-afirmaci\u00f3n del yo, en un mundo en el que el placer inmediato, desplaza los verdaderos placeres del esp\u00edritu. Los inmediatos y ef\u00edmeros parecen estar excesivamente sobrevalorados<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, \u00bfc\u00f3mo pueden los sentimientos convertirse en cemento social?: \u00ab<em>Permanecer\u00e9 contigo mientras mi sentimiento me una a ti<\/em>\u00bb, suena como una f\u00f3rmula suicida, pero de plena vigencia para las relaciones actuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de estas confesiones amargas de este profesional, debemos pertrecharnos para la batalla que se avecina; \u00e9l confiesa, desde las <em>limitaciones de su especialidad<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abCreo que hay que instituir un tipo de crianza que genere obligaciones morales, que se basen en promesas y en sentimientos de deuda con la generaci\u00f3n anterior<\/em>. <em>Conviene articular la vida como un aprehender y recuperar el testimonio de nuestros antepasados<\/em>, <em>sin olvidar que ahora cualquier tipo de obligaci\u00f3n es vivida como represi\u00f3n<\/em>, y eso est\u00e1 generando <em>una educaci\u00f3n sentimental que, prometiendo el hedonismo, genera una infelicidad generalizada de inestabilidades y rupturas que de nuevo crean, constantemente <\/em>&nbsp;\u201c<em>almas vac\u00edas\u201d<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Para m\u00e1s informaci\u00f3n se puede leer mi cuadernillo <em>Am\u00e9rica es el continente de la esperanza, <\/em>in\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Giuseppe Tomasi, duque de Palma y pr\u00edncipe de Lampedusa (1896-1957); escritor italiano autor de la novela <em>El Gatopardo<\/em> (1958), en la que retrat\u00f3 la decadencia de la nobleza rural siciliana durante la \u00e9poca de la unificaci\u00f3n nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Para ampliar el marco socio-cultural de nuestro momento social, presento un cuadro hist\u00f3rico-cultural dentro del cual podremos enmarcar ese momento. 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