{"id":706,"date":"2008-01-02T11:23:00","date_gmt":"2008-01-02T11:23:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=706"},"modified":"2015-03-21T15:21:31","modified_gmt":"2015-03-21T15:21:31","slug":"la-democracia-y-la-participacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=706","title":{"rendered":"La democracia y la participaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Los \u00faltimos doscientos a\u00f1os de historia de las ideas pol\u00edticas nos han acostumbrado a pensar al ciudadano como un sujeto de derechos, y se ha olvidado que es tambi\u00e9n, necesariamente un sujeto con obligaciones. Debemos se\u00f1alar que la historia del sujeto de derechos nace en el liberalismo como una reacci\u00f3n contra la monarqu\u00eda absoluta, por sus arbitrariedades. Esta defensa del ciudadano frente al avance del estado dio lugar a grandes debates que fueron sentando doctrina, cuyo resultado fue el enunciado de los derechos constitucionales. Cumplida esa primera etapa, en la cual el estado se fue reduciendo en sus funciones cedi\u00e9ndole el terreno al mercado, hubo necesidad de salir al cruce de la desprotecci\u00f3n en que quedaba el ciudadano librado a la suerte de las leyes de ese mercado. Las prescripciones constitucionales y la ley de la oferta y la demanda se mueven en distintos planos. <br \/>La crisis de la d\u00e9cada del treinta, mostr\u00f3 m\u00e1s crudamente que el problema a enfrentar no era ya la de un Estado avasallante, sino las fluctuaciones econ\u00f3micas. En ese entonces la ceguera del mercado hab\u00eda precipitado la econom\u00eda por un tobog\u00e1n. La soluci\u00f3n se encontr\u00f3 por la v\u00eda de un estado protector que garantizara ciertas reglas y servicios b\u00e1sicos. A partir de all\u00ed una corriente de ideas, que fue ganando mucho apoyo, se centr\u00f3 en la necesidad de la existencia de ese estado como condici\u00f3n de la democracia moderna. Aquel ciudadano desprotegido que crey\u00f3 encontrar en la defensa de sus derechos la garant\u00eda de una vida estable, experiment\u00f3 despu\u00e9s que no bastaban los derechos cuando el mercado los borraba en la pr\u00e1ctica. Siente ahora, entonces, que el estado ser\u00e1 la barrera contra los abusos. <br \/>Esto cre\u00f3 la conciencia de esperar que el Estado lo resuelva todo. Al mismo tiempo produjo un desentenderse de los mecanismos en que se debat\u00edan la relaci\u00f3n entre estado y mercado. Tambi\u00e9n posibilit\u00f3 la aparici\u00f3n del pol\u00edtico como profesional especializado depositario de esas funciones. La tarea pol\u00edtica, base de la existencia de la ciudadan\u00eda como tal, se fue alejando del \u00e1mbito del ciudadano para quedar encerrada en los partidos pol\u00edticos y en la participaci\u00f3n de \u00e9stos en las funciones de gobierno. La democracia representativa fue deviniendo s\u00f3lo democracia electiva. El ciudadano como sujeto pol\u00edtico se recluy\u00f3 en su funci\u00f3n de elector, renunci\u00f3 a ser el custodio de la pol\u00edtica para garant\u00eda del respeto ciudadano.<br \/>El \u00faltimo paso de esta historia se da en los ochenta, cuando una corriente de ideas, el neoliberalismo (que ten\u00eda de \u00abneo\u00bb el abandonar las viejas banderas liberales en pos de un servilismo econ\u00f3mico) comienza un ataque contra el Estado protector. Se desmorona la barrera de contenci\u00f3n de los derechos del ciudadano y el mercado se convierte en el tribunal superior, sin posibilidad de apelaciones. Se vuelve dos siglos para atr\u00e1s, con el agravante de que la pol\u00edtica ha ca\u00eddo en el descr\u00e9dito ante el ciudadano, en parte por el olvido de los pol\u00edticos de su funci\u00f3n representativa. Aparece, entonces, la necesidad de cubrir ese enorme espacio vac\u00edo con formas de organizaci\u00f3n de los ciudadanos, que habiendo experimentado los fracasos anteriores, decidan tomar, paulatinamente, en sus propias manos el poder de decisi\u00f3n sobre los destinos comunes.<br \/>El parlamento europeo define: \u00abEl voluntariado social acaba entendi\u00e9ndose como un servicio gratuito y desinteresado que nace de la triple conquista de la ciudadan\u00eda: como un ejercicio de la autonom\u00eda individual, de la participaci\u00f3n social y de la solidaridad para con los \u00faltimos\u00bb. Esta red social distribuye el poder en la sociedad de un modo que reafirma el pluralismo pol\u00edtico y salvaguarda las libertades de los ciudadanos. Las asociaciones de voluntarios act\u00faan como intermediarias entre el Estado y la ciudadan\u00eda, ofreciendo un canal para la participaci\u00f3n ciudadana. Ambos papeles (distribuci\u00f3n del poder, promoci\u00f3n de la participaci\u00f3n) hacen de dichas asociaciones uno de los mejores ejemplos del \u00abprincipio de subsidiariedad\u00bb.<br \/>La necesidad de una ciudadan\u00eda m\u00e1s amplia e inclusiva no es simplemente algo pr\u00e1ctico. Implica un debate ideol\u00f3gico y pol\u00edtico, al tiempo que un compromiso personal y una asunci\u00f3n de riesgos. En la b\u00fasqueda de una justicia comunitaria, se ha de implicar no s\u00f3lo el\/la voluntario\/a, sino tambi\u00e9n su organizaci\u00f3n. La red de asociaciones de voluntarios tiene el irrenunciable deber de reflejar estas experiencias concretas, transmitirlas a la sociedad y pedir las medidas sociales y jur\u00eddicas que respondan a las necesidades de los m\u00e1s desfavorecidos. La acci\u00f3n voluntaria, si quiere ser \u00e9tica, no s\u00f3lo ha de caminar con las v\u00edctimas, sino que ha de tener a su favor la convicci\u00f3n de la necesidad de cambio. En nuestra sociedad, el compromiso con la justicia social es la piedra de toque de la credibilidad, tanto de las personas voluntarias como de sus instituciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los \u00faltimos doscientos a\u00f1os de historia de las ideas pol\u00edticas nos han acostumbrado a pensar al ciudadano como un sujeto de derechos, y se ha olvidado que es tambi\u00e9n, necesariamente un sujeto con obligaciones. 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