{"id":579,"date":"2009-07-16T19:00:00","date_gmt":"2009-07-16T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=579"},"modified":"2015-03-21T15:21:23","modified_gmt":"2015-03-21T15:21:23","slug":"para-revisar-los-olvidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=579","title":{"rendered":"Para revisar los olvidos"},"content":{"rendered":"<p>Es imperioso meternos a revisar las causas del olvido de la Naci\u00f3n. Porque el entramado de ideas, que se fue tejiendo a lo largo del \u00faltimo cuarto de siglo, oper\u00f3 como una sustancia corrosiva que fue minando las bases de los valores y creencias que hab\u00edan llevado m\u00e1s de un siglo construir. Esos valores que constituyen lo mejor de nuestra tradici\u00f3n, sobre los cuales se edific\u00f3 la argentinidad (palabra casi carente de significado hoy para nosotros, pero de notable significancia si se busca su equivalente en el juego interno de otras naciones) deben recibir una delicada atenci\u00f3n de nuestra parte para desenterrarlos de donde fueron a parar. Se podr\u00eda decir, casi una tarea arqueol\u00f3gica.<br \/>No quiere ello decir que est\u00e9 afirmando que ya no existan en nuestra vida cotidiana. Por el contrario, porque creo que todav\u00eda mantienen la vitalidad que s\u00f3lo las grandes ideas tienen, es que es necesario hacer estas excavaciones en la conciencia colectiva. En esa tarea se nos ir\u00e1 dando una experiencia casi psicoanal\u00edtica. Vamos a encontrar all\u00ed lo mejor de nosotros mismos cubierto por el polvo de d\u00e9cadas de aquella pr\u00e9dica ya mencionada. Pr\u00e9dica que fue operando como una amnesia de muchos que empuj\u00f3 a la copia de modelos y formas extra\u00f1as, por olvido de las propias. La argentinidad fue suplantada por la norteamericanidad. Nuestros chicos y j\u00f3venes se fueron acercando a gustos, estilos, costumbres, pr\u00e1cticas sociales pertenecientes a una cultura orgullosa de ser lo que es pero que, por las pol\u00edticas imperiales de sus dirigentes, se fue introduciendo en nuestras tierras provocando una colonizaci\u00f3n cultural. Ahora tendemos a pensar en ingl\u00e9s.<br \/>Esta tarea de rescate es la que nos permitir\u00e1 reconstruir los cimientos, que deber\u00e1n ser s\u00f3lidos, para sobre ellos levantar nuevamente las paredes del edificio de la Naci\u00f3n argentina. Esos cimientos deben consolidarse con los viejos valores que hicieron a nuestro modo de ser, que abrevaron en las fuentes de la tradici\u00f3n judeocristiana y que recibieron el aporte de las culturas originarias. Conformando as\u00ed un plexo de  convicciones, de certezas, de ideas fuerza, que impulsaron a los hombres de comienzo del siglo XIX a proclamar al mundo que: \u00abSe levanta a la faz de la tierra una nueva y gloriosa naci\u00f3n\u00bb. Es necesario hoy volver a leer a esos hombres, sus vidas, sus ideas, sus creencias, sus convicciones, para darle fuerza de \u00e1nimo a esta tarea herc\u00falea de volver a levantar esa naci\u00f3n.<br \/>Por ello, creo, que en el trabajo arqueol\u00f3gico resplandecer\u00e1n ante nuestra mirada viejas cosas aprendidas y olvidadas. Desde la grandeza de los h\u00e9roes de la nacionalidad, argentina y americana, hasta los peque\u00f1os gestos y actos que configuraron nuestro perfil humano. No debe interpretarse esto como una negaci\u00f3n de los costados oscuros de nuestro pasado, porque creo que esa es tambi\u00e9n una deuda pendiente con el pueblo argentino: emprender la aventura de reescribir nuestra historia, para darle a cada quien el lugar que le corresponde. Pero tampoco se debe caer en la adoraci\u00f3n del pasado como pretenden los conservadores y restauracionistas. Es tal el deterioro al que hemos llegado, es tan poca la convicci\u00f3n del valor de lo que somos y debemos ser, que es preciso fortalecer el cuerpo de la nacionalidad para luego someterlo a los dolores de enfrentarse con la crudeza de su propia historia. <br \/>En esta tarea de reconstrucci\u00f3n deberemos detenernos en ciertos conceptos que han funcionado en nuestras conciencias como elementos perturbadores. La confusi\u00f3n habitual entre Estado y Naci\u00f3n como una sola idea no permiti\u00f3 delimitar con claridad lo espec\u00edfico de cada concepto. La Naci\u00f3n es una idea que parte de lo colectivo y se proyecta como un poncho patrio para abrigo de todos, con mayor \u00e9nfasis en los que m\u00e1s lo necesitan; debe ser el marco dentro del cual se diriman los conflictos de intereses y expectativas apuntando hacia una equidad necesaria: justicia social, para ello no se deber\u00e1 perder de vista la necesaria redistribuci\u00f3n de las riquezas para el logro de una igualdad de oportunidades para todos. El crecimiento espiritual de la comunidad nacional requiere del libre ejercicio de su soberan\u00eda respecto de los intereses exteriores (hoy el de las multinacionales), acompa\u00f1ado de la libertad de las diversas comunidades interiores que conforman el todo mayor para un avance arm\u00f3nico: soberan\u00eda pol\u00edtica.<br \/>Para una conducci\u00f3n atenta del sano y equilibrado desarrollo de estos objetivos aparece la figura del Estado. Teniendo presente que a lo largo de nuestra historia \u00e9ste fue, muchas veces, el instrumento que se utiliz\u00f3 contra el logro de esos prop\u00f3sitos de la comunidad nacional. Por lo tanto, el Estado debe estar en manos de una dirigencia imbuida de una doctrina que sintetice lo ya expresado, en cuyo seno se posibilite el debate de los mejores caminos a recorrer. Entre los miembros de esa dirigencia debe acordarse un compromiso b\u00e1sico que ser\u00e1 el pacto fundante de la nueva Naci\u00f3n, a partir del cual son admisibles las discordancias de las voces que representar\u00e1n, en el ejercicio democr\u00e1tico. Estas voces expresar\u00e1n las naturales diferencias de las comunidades interiores, de los diversos estamentos sociales, de las instituciones de todo tipo que componen el entramado de la vida de esa naci\u00f3n. <br \/>Por lo tanto, la primera etapa de esa construcci\u00f3n es de car\u00e1cter \u00e9tico, de responsabilidad ante los m\u00e1s sufrientes, a los que  debemos devolverle todo lo que perdi\u00f3 o se le sac\u00f3, pero en primer lugar y sobre todo su dignidad de persona. Todos estos son temas para agregar a la agenda pol\u00edtica. La madurez posterior evitar\u00e1 riesgos en la etapa de la reconstrucci\u00f3n, pero nos obligar\u00e1 a enfrentarnos con todas las dudas que el camino nuevo a emprender nos ir\u00e1 presentando. Una advertencia es necesario que nos hagamos. Todo esto es un ideal hacia el que deberemos ir caminando, sin olvidar que habitamos un territorio y una etapa en la que los \u00e1ngeles y los sacrificados no abundan. Deberemos elegir los que m\u00e1s se aproximen a ellos y vigilarlos muy de cerca. Pero, digo una vez m\u00e1s, estar atentos a las ofertas pol\u00edticas facilistas, con frases cortas y punzantes que nada dicen, y que prometen una r\u00e1pida soluci\u00f3n para todo porque ellos pueden.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es imperioso meternos a revisar las causas del olvido de la Naci\u00f3n. Porque el entramado de ideas, que se fue tejiendo a lo largo del \u00faltimo cuarto de siglo, oper\u00f3 como una sustancia corrosiva que fue minando las bases de los valores y creencias que hab\u00edan llevado m\u00e1s de un siglo construir. 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