{"id":455,"date":"2010-09-19T11:11:00","date_gmt":"2010-09-19T11:11:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=455"},"modified":"2015-03-21T14:05:00","modified_gmt":"2015-03-21T14:05:00","slug":"el-capitalismo-explotador-y-contaminante-v-la-salud-en-peligro-por-el-ahorro-de-costos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=455","title":{"rendered":"El capitalismo explotador y contaminante V \u2013 La salud en peligro por el ahorro de costos"},"content":{"rendered":"<p>Si la serie anterior de notas las publiqu\u00e9 bajo el t\u00edtulo La inmoralidad del capitalismo ahora estamos corroborando que los valores morales no tienen cabida en el mundo de los negocios. Ni siquiera la producci\u00f3n de alimentos encuentra frenos en la tan ansiada persecuci\u00f3n del sagrado lucro del capital. Esto, como ya qued\u00f3 dicho en otras muchas notas anteriores de este blog. Pero, como plantear en estos t\u00e9rminos las caracter\u00edsticas del capitalismo actual no es de uso en las fuentes habituales a las que acude la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d para informarse, creo necesario seguir insistiendo con todo ello. Est\u00e1bamos hablando de las consecuencias de este tipo de producci\u00f3n de alimentos. Veamos:<br \/>\u00abDe acuerdo con los investigadores, los or\u00edgenes de la parici\u00f3n de bacterias nuevas, mutantes de cepas anteriores, se ubican a mediados de los a\u00f1os cincuenta, cuando veterinarios detectaron un reba\u00f1o de borregos que ten\u00eda un mal cerebral degenerativo llamado scrapie. Este mal es inofensivo a los humanos y, generalmente, inofensivo tambi\u00e9n para el ganado. Pero las complicaciones comenzaron cuando a borregos sanos se les indujo al canibalismo, comenz\u00e1ndolos a alimentar con restos procesados de los borregos muertos por dicha enfermedad, aplicando la m\u00e1xima de los negocios de aprovechar hasta la basura. Pero no par\u00f3 ah\u00ed la cosa, sino que tambi\u00e9n se les dio de comer a las vacas dicho \u201calimento\u201d, lo cual provoc\u00f3 una mutaci\u00f3n en las prote\u00ednas formadoras de sus cerebros, especialmente en las reses m\u00e1s susceptibles. Claro, alguna reacci\u00f3n natural debi\u00f3 generarse al obligar a herb\u00edvoros a convertirse en carn\u00edvoros. La cadena sigui\u00f3 porque los est\u00fapidos granjeros ingleses continuaron alimentando a las vacas sanas con los restos de las que comenzaron a morir, con tal de aprovecharlas. Las consecuencias de esa mezquindad las vemos en la actualidad, al enfrentarnos con un mal que probablemente se siga reproduciendo en el ganado bovino, pues tras varias  generaciones de animales nacidos desde entonces, seguramente ya se habr\u00e1 convertido en varios de ellos en una condici\u00f3n gen\u00e9tica, transmitida por herencia\u00bb.<br \/>Y por absurdo que parezca, y aunque cueste creerlo, los ahorros que se van logrando en la \u201cfabricaci\u00f3n de animales\u201d no reparan en las consecuencias que ello puede traer, y se extienden hasta las medidas preventivas. \u00abEs el caso de la fiebre aftosa, enfermedad tambi\u00e9n del ganado bovino, que provoca una severa p\u00e9rdida de peso en las reses afectadas y una extrema debilidad, que aunque no las mata las deja, seg\u00fan sus criadores, inservibles y no se pueden vender. El m\u00e1s reciente brote, el del a\u00f1o 2001, se debi\u00f3 a la irresponsable actitud de los \u201cfabricantes de animales\u201d de negarse a vacunarlos contra esa enfermedad a partir de 1990, ya que, alegaban, \u201cla vacuna tarda hasta seis meses en hacer efecto y eso retrasa la venta, la cual debe hacerse lo m\u00e1s pronto posible\u201d, adem\u00e1s de que, seg\u00fan ellos, la inoculaci\u00f3n debilita y adelgaza al ganado. Pero esa retr\u00f3grada actitud les sali\u00f3 cara: en ese brote, en los peores d\u00edas, los granjeros ingleses perdieron nada menos que hasta $30 millones de d\u00f3lares por semana. De haber inoculado a sus animales, a raz\u00f3n de dos d\u00f3lares por cabeza, les hubiera salido mucho m\u00e1s barato, no m\u00e1s de dos millones de d\u00f3lares anuales. S\u00f3lo faltar\u00eda que, siguiendo el mismo ejemplo, nuestros gobiernos dejaran de vacunar a nuestros ni\u00f1os\u00bb.<br \/>Como se\u00f1ala el doctor Paul Epstein, epidemi\u00f3logo estadounidense de la Universidad de Harvard, \u00abUna vez que los microbios que ordinariamente son benignos bajo condiciones ecol\u00f3gicas normales, invaden a los animales debilitados, se pueden volver suficientemente mortales como para enfermar tambi\u00e9n a poblaciones sanas\u00bb. Y agrega que \u00abel mayor peligro es que se est\u00e9n generando otro tipo de enfermedades que antes no se conoc\u00edan. De hecho, desde 1973 han surgido 30 males infecciosos, incluyendo el SIDA, que en esos a\u00f1os ni siquiera se hubiera sospechado de su existencia. O sea, los cambios y trastornos ecol\u00f3gicos que estamos ocasionando, est\u00e1n creando una respuesta natural ante un depredador como el hombre. La madre naturaleza, en su intento por defenderse de este su desaprensivo hijo, est\u00e1 creando nuevos males contra los que, pronto, no habr\u00e1 cura alguna\u00bb. <br \/>Los grandes pa\u00edses productores, de lo que se ha dado en llamar \u201ccomida chatarra\u201d, deben enfrentar las   consecuencias de ser los mayores exportadores de alimentos del mundo, sobre todo, carne y sus derivados. Es el caso de Estados Unidos, especialmente el estado de Texas \u00aben el cual existen tantas granjas productoras de leche de vaca, que representan cada vez m\u00e1s un serio problema ambiental y de salud. Los cientos de miles de animales que son confinados en los llamados CAFOS (por sus siglas en ingl\u00e9s, confined animal feeding operations) generan nada menos que \u00a1127 millones de toneladas de esti\u00e9rcol anualmente!, dos veces m\u00e1s que la producci\u00f3n de California, convirti\u00e9ndose ese lugar, por tanto, en la cloaca m\u00e1s grande del mundo\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si la serie anterior de notas las publiqu\u00e9 bajo el t\u00edtulo La inmoralidad del capitalismo ahora estamos corroborando que los valores morales no tienen cabida en el mundo de los negocios. Ni siquiera la producci\u00f3n de alimentos encuentra frenos en la tan ansiada persecuci\u00f3n del sagrado lucro del capital. 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