{"id":2092,"date":"2017-03-30T18:28:48","date_gmt":"2017-03-30T18:28:48","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=2092"},"modified":"2017-03-30T18:28:48","modified_gmt":"2017-03-30T18:28:48","slug":"mirando-al-mundo-li-de-que-se-trata-la-posverdad-columna-no-101-29-3-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?p=2092","title":{"rendered":"Mirando al mundo LI\u2013 De qu\u00e9 se trata la posverdad  columna N\u00ba 101- \u00a029-3-17"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos con el an\u00e1lisis del art\u00edculo del analista Vlad\u00edmir Simonov, cuyo t\u00edtulo dice casi todo: <em>Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el mundo entero, y sobre todo los ej\u00e9rcitos sovi\u00e9ticos y estadounidenses, lucharon encarnizadamente para destruir la barbarie nazi, paralelamente se desarrollaba una trama de negocios por parte de la c\u00fapula bancaria estadounidense haciendo fruct\u00edferos y millonarios negociados con los dirigentes nazis. Esta noticia hubiera merecido aparecer en la tapa de los peri\u00f3dicos m\u00e1s importantes del mundo. Una historia verdadera e incre\u00edble. Sin embargo, por la \u00edndole de lo que relata Simonov, permaneci\u00f3 oculta hasta que este investigador la publicara en www.voltairenet.org el 3-5-2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos cuenta este investigador que, mientras entrevistaba al coronel retirado Albert Kotzebue, el periodista Charles Higham del The New York Times, que m\u00e1s tarde ser\u00eda reconocido como un importante historiador-investigador estadounidense, preparaba la publicaci\u00f3n de un trabajo que le hab\u00eda insumido largos a\u00f1os. Dice Simonov:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Era un estudio que parec\u00eda ser her\u00e9tico entonces, y lo parece todav\u00eda hoy a algunos de sus\u00a0 compatriotas, el sensacional libro <em>Transacciones concertadas con el adversario<\/em>, llevaba un subt\u00edtulo, que ser\u00eda dif\u00edcilmente aceptable para el p\u00fablico de ese pa\u00eds, \u00abDesenmascaramiento del complot monetario nazi-estadounidense de 1939-1949\u00bb. Se basaba en hechos, que su autor encontr\u00f3 en documentos del Archivo Nacional de EEUU, despu\u00e9s de que se dio libre acceso a ellos, y en otras fuentes, de lo cual surg\u00eda un cuadro vergonzoso. Se trataba de la cooperaci\u00f3n que manten\u00edan con Hitler durante la guerra los responsables de empresas estadounidenses, tales como \u00abStandar Oil of New Jersey\u00bb, \u00abChase Manhattan Bank\u00bb, \u00abTexas Company\u00bb, \u00abInternational Telephone and Telegraph Corporation\u00bb, \u00abFord\u00bb, \u00abSterling Products\u00bb y otros muchos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor publica las pruebas que demuestran que todo ello contaba con la aprobaci\u00f3n de la Administraci\u00f3n de EEUU en el per\u00edodo de guerra, incluidos el titular de Comercio, Jesse H. Jones; el de Hacienda, Henry Morgenthau, y altos funcionarios del Departamento de Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miremos a algunas de esas transacciones, inconcebibles para los soldados que combat\u00edan en los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Otro tanto se podr\u00eda decir de los ciudadanos estadounidenses e ingleses que hac\u00edan colas en la estaciones de servicio para conseguir un poco del escaso combustible. S\u00f3lo la ignorancia de todo esto posibilit\u00f3, que el entonces Teniente Albert Kotzebue, como la de todos los combatientes enga\u00f1ados de frente occidental, arriesgaran sus vidas tras ideales huecos. La verdad de esas guerras se encontraba oculta en los directorios de los grandes bancos de Occidente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La \u00abStandart Oil of New Jersey\u00bb enviaba petr\u00f3leo v\u00eda la Suiza neutral para que los carros blindados alemanes llenaran sus tanques. Cuando los soldados de los Ej\u00e9rcitos aliados avanzaban hacia el Elba, contra ellos a menudo abr\u00edan fuego en vuelo rasante aviones de la Luftwaffe, provistos de motores que se fabricaban en cadena en las empresas \u00abFord\u00bb ubicadas en la Europa ocupada. Empresas estadounidenses, incluida su potente sucursal instalada cerca de Par\u00eds siguieron fabricando durante toda la guerra motores de aviaci\u00f3n, camiones y autom\u00f3viles para la Alemania nazi. Y con el visto bueno de sus propietarios estadounidenses. Aseguraba el rotativo que se editaba en una empresa \u00abFord\u00bb ubicada en Alemania:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00abAl comenzar el a\u00f1o, nos comprometemos a hacer lo m\u00e1ximo para alcanzar la victoria definitiva\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Walter Schellenberg, jefe del Servicio de Contraespionaje de la Gestapo, se desempe\u00f1aba al mismo tiempo como uno de los directivos de la estadounidense ITT. El presidente de la ITT, Sosthenes Behn, hac\u00eda viajes durante la guerra de Nueva York a Madrid y Berna, con el fin de debatir el tema del perfeccionamiento de los sistemas de comunicaciones del Ej\u00e9rcito alem\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Venimos hablando de las mentiras de los poderosos. Ahora han aparecidos los que lo han hecho sin el menor pudor ni piedad para millones de hombres que murieron en el frente occidental.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos con el an\u00e1lisis del art\u00edculo del analista Vlad\u00edmir Simonov, cuyo t\u00edtulo dice casi todo: Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial. 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