{"id":86148,"date":"2020-09-15T18:09:50","date_gmt":"2020-09-15T18:09:50","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=86148"},"modified":"2020-09-15T18:09:50","modified_gmt":"2020-09-15T18:09:50","slug":"55-cristianismo-utopia-politica-y-liberacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=86148","title":{"rendered":"55- Cristianismo, utop\u00eda, pol\u00edtica y liberaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"702\" height=\"427\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/55.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-86149\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/55.png 702w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/55-300x182.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 702px) 100vw, 702px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una recuperaci\u00f3n de\nideas imprescindibles para repensar la liberaci\u00f3n latinoamericana<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Parte I &#8211; <em>una primera aproximaci\u00f3n<\/em><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las\nd\u00e9cadas de los sesenta y setenta vivieron, en parte, sumidas en un clima de <em>esperanza<\/em> que podr\u00edamos denominar <em>ut\u00f3pica<\/em>. Desde este hoy, adquiere un tono\ndespectivo despu\u00e9s de cuatro d\u00e9cadas de imperio de un neoliberalismo burdamente\nmaterialista y perversamente pragm\u00e1tico. La Real Academia nos informa que el\nvocablo deriva: \u00abdel griego \u03bf\u1f50 = no, y topos = lugar; \u201clugar que no existe o lo\nque no tiene lugar\u201d. Tambi\u00e9n aparece como plan, proyecto, doctrina o sistema\noptimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulaci\u00f3n\u00bb. Otro\nmodo de abordar el tema nos lo ofrece Wikipedia:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto utop\u00eda se refiere\na la representaci\u00f3n de un mundo idealizado que se presenta como alternativo al\nmundo realmente existente, mediante una cr\u00edtica de \u00e9ste. El t\u00e9rmino fue\nconcebido por Tom\u00e1s Moro en su obra <em>D\u0113\nOptimo R\u0113p\u016bblicae Statu d\u0113que Nova Insula \u016atopia<\/em> [en castellano: <em>Libro Del estado ideal de una rep\u00fablica en\nla nueva isla de Utop\u00eda<\/em>]. All\u00ed Utop\u00eda aparece como el nombre dado a una isla\ny a la comunidad ficticia, cuya organizaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y cultural\ncontrasta en numerosos aspectos con las sociedades humanas de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tom\u00e1s\nMoro (1478\u20131535) fue un ingl\u00e9s de una cultura muy amplia y diversa: pensador, te\u00f3logo,\npol\u00edtico, humanista y escritor, adem\u00e1s de poeta, traductor, Profesor de leyes, Juez\nde negocios civiles y abogado. En su obra m\u00e1s famosa, aparece, como vimos, este\nvocablo de su invenci\u00f3n: <em>Utop\u00eda<\/em>. En\nella busca relatar la organizaci\u00f3n de una sociedad ideal, asentada en una\nnaci\u00f3n cuyo territorio es una isla. Este planteo le permite abrir la\nposibilidad de incorporar algunos comentarios de los navegantes que hab\u00edan\nregresado de Am\u00e9rica. Las cartas de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, con relatos semejantes,\nprobablemente hayan desarrollado su imaginaci\u00f3n. La creaci\u00f3n de una comunidad\nficticia, con ideales filos\u00f3ficos y pol\u00edticos no hallables en las sociedades de\nsu \u00e9poca, nos habla de una profunda cr\u00edtica social que se sostiene en su s\u00f3lida\nformaci\u00f3n filos\u00f3fica cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra presenta la narraci\u00f3n\ny descripci\u00f3n de dicha comunidad que un capit\u00e1n de ultramar, personaje ficticio\nllamado Rafael Hythloday, le ofrece al autor. El marino se presenta como\nintegrante de la tripulaci\u00f3n de uno de los viajes de Am\u00e9rico Vespucio [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]\n(1451-1512) que se separ\u00f3 de \u00e9l junto con otros tripulantes, y vivi\u00f3 cinco a\u00f1os\nen la isla <em>Utop\u00eda<\/em>. Los detalles que\nMoro incorpora a la narraci\u00f3n pintan esa comunidad como una vida en paz y\narmoniosa. Esto se ha logrado por la organizaci\u00f3n de un sistema de propiedad\ncom\u00fan de los bienes, sin autoridades desp\u00f3ticas. Un anarquismo idealizado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\ncuadro se destaca por sus diferencias con el sistema de autoridad r\u00edgida y de\npropiedad privada de su \u00e9poca, la Inglaterra del siglo XVI. Por contraste, se\npuede entender el origen de la relaci\u00f3n social conflictiva en las sociedades\neuropeas. Otra diferencia que contrapone con las sociedades medievales de\nentonces es el hecho de que las autoridades en Utop\u00eda son elegidas mediante el\nvoto de la comunidad. Se puede advertir alguna influencia del esp\u00edritu que\nanima a <em>La Rep\u00fablica<\/em> de Plat\u00f3n, en la\ncual tambi\u00e9n se describe una sociedad idealizada. Se percibe eso en las\nnumerosas referencias a los pensamientos del fil\u00f3sofo S\u00f3crates, personaje\ncentral de esos Di\u00e1logos, <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nobra de Tom\u00e1s Moro sent\u00f3 un antecedente cr\u00edtico que tambi\u00e9n puede encontrarse\nen algunos otros pensadores de su \u00e9poca. Las convicciones de los <em>humanistas del Renacimiento<\/em>, con sus\nideas, con sus escritos, sus pr\u00e9dicas, daban existencia terrestre a las, para\nentonces, ya viejas <em>ense\u00f1anzas\nevang\u00e9licas<\/em>. As\u00ed Girolamo Savonarola (1452-1498), Erasmo de Rotterdam\n(1469-1536), Juan Pico de la Mir\u00e1ndola (1463-1494), Tom\u00e1s Campanella\n(1568-1639) \u2014todos ellos cristianos, aunque con reparos frente a los poderes\neclesi\u00e1sticos\u2014 comenzaban a construir las bases de un pensamiento que colocaba\nal hombre libre, en tanto tal, <em>en el\ncentro de sus reflexiones<\/em>. La vieja utop\u00eda cristiana del \u00abReinado [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>] de\nDios en la Tierra\u00bb se presentaba, en la imaginaci\u00f3n de esos pensadores, bajo\ndiversas formas de sociedades posibles, superadoras de las injusticias de sus\n\u00e9pocas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos\nellos eran representantes de la ideolog\u00eda de una clase en ascenso: la <em>burgues\u00eda de las comunas urbanas<\/em> &nbsp;[<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>]\n(varios siglos antes de la Revoluci\u00f3n industrial inglesa), que recuperaban las <em>verdades<\/em> del humanismo cristiano ante\nlas dogm\u00e1ticas interpretaciones que las c\u00fapulas eclesi\u00e1sticas hab\u00edan realizado de\nlos Evangelios. En este sentido, <em>eran m\u00e1s\nfieles a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas de Nazaret<\/em> &nbsp;que las que aparec\u00edan en las interpretaciones\nde algunos de <em>los te\u00f3logos oficiales. <\/em>Las\nversiones vigentes de entonces muchas veces fueron <em>justificaciones del poder dominante<\/em>. El marchar de las ruedas de la\nhistoria comenzar\u00eda luego a desviarse de ese camino. La <em>embriaguez de poder y riquezas<\/em> de esa misma clase, tiempo despu\u00e9s,\nse solazaba con el oro y la plata que llegaba de allende los mares. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nsupuesta y muy bien publicitada afirmaci\u00f3n de que las ideas son universalmente\nv\u00e1lidas, tarea que realiz\u00f3 ejemplarmente la Ilustraci\u00f3n [<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>], arrastra a m\u00e1s de\nun equ\u00edvoco. La Europa burguesa de los siglos XVIII y XIX estaba profundamente\nconvencida de ser portadora de las <em>verdades\nuniversales<\/em>. Verdades que levant\u00f3 como banderas cuando emprendi\u00f3 la tarea\nde intentar <em>convertir <\/em>&nbsp;a los habitantes de la periferia, con una\npr\u00e9dica perseverante, coincidente con sus ideales y, para ello, no siempre\napel\u00f3 a los mejores argumentos e instrumentos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal\nvez, imbuida de aquella afirmaci\u00f3n de que \u00abla letra con sangre entra\u00bb, exager\u00f3\nel contenido de este enunciado y derram\u00f3 demasiada sangre. Sus cerradas\nconvicciones les impidieron comprender que detr\u00e1s de su filosof\u00eda <em>se escond\u00eda un proyecto imperial<\/em>. Las\nleyes de los imperios tienen siempre una tenacidad hist\u00f3rica que sobrepasa la\nconciencia de sus ejecutores. Desde la <em>racionalidad\nimperial,<\/em> todo est\u00e1 justificado (Si hay alguna duda, amigo lector, consulte\na la <em>Casa Blanca<\/em> y al <em>Pent\u00e1gono<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nconquista, con sus m\u00e9todos feroces, fue aplicada en el seno de la sociedad\neuropea. La justificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas sirvi\u00f3\ntambi\u00e9n para avalar la explotaci\u00f3n de los trabajadores que la Revoluci\u00f3n\nIndustrial [<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>]\namonton\u00f3 en sus grandes talleres. Posiblemente, el ruido de las nuevas m\u00e1quinas\ntap\u00f3 el gemido de esa gente que dejaba jirones de sus vidas durante las doce o\ncatorce, y hasta diecis\u00e9is horas, de sus jornadas laborales. La cantidad de\nmercanc\u00edas que esas fraguas industriales arrojaban a la venta aliment\u00f3 la\napertura de los <em>nuevos mercados<\/em> (para\nutilizar un lenguaje t\u00e9cnico y as\u00e9ptico). De modo tal que el mundo se fue\nconvirtiendo en un solo escenario de ventas y de aprovisionamiento de insumos.\nDice Carlos Marx en el <em>Manifiesto <\/em>(1848):\n\u00abLa gran industria cre\u00f3 el mercado mundial\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\nromanticismo y la fe de los renacentistas, en sus ideales de un mundo mejor,\nfueron quedando sepultados bajo las tentaciones de la <em>nueva promesa<\/em> <em>de la felicidad<\/em>\npor v\u00eda de la <em>acumulaci\u00f3n infinita de\nriquezas a cualquier precio<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos\na Marx: \u00abEch\u00f3 por encima del santo temor de Dios, de la devoci\u00f3n m\u00edstica y\npiadosa, del ardor caballeresco y la t\u00edmida melancol\u00eda del buen burgu\u00e9s, el\njarro de agua helada de sus c\u00e1lculos ego\u00edstas\u00bb. <em>La pr\u00e9dica del cristianismo en ciertas Iglesias fue puesta al servicio\ndel proyecto capitalista<\/em>. Aprovecharon y reinterpretaron el <em>mensaje evang\u00e9lico excedi\u00e9ndose<\/em> <em>en la<\/em> <em>espiritualizaci\u00f3n.<\/em> Estole\nquit\u00f3 todo el <em>contenido subversivo<\/em> que\nJes\u00fas predicaba en defensa de los pobres, ahora convertidos en <em>los pobres de esp\u00edritu<\/em>.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a>\nNavegante\nflorentino que trabaj\u00f3 al servicio del reino de Portugal y de la Corona de\nCastilla. Se lo consider\u00f3 el primer europeo en comprender que las tierras\ndescubiertas por Crist\u00f3bal Col\u00f3n conformaban un nuevo continente; por esta\nraz\u00f3n, el cart\u00f3grafo Mart\u00edn Waldseem\u00fcller, en su mapa de 1507, utiliz\u00f3 el\nnombre \u00abAm\u00e9rica\u00bb en su honor como designaci\u00f3n para el Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Se ha\nconocido con la expresi\u00f3n: el \u201cReino de Dios\u201d, sin embargo la traducci\u00f3n m\u00e1s\nfiel debe ser <em>reinado<\/em>. <em>Reino<\/em> es una instituci\u00f3n pol\u00edtica\nvigente en aquella \u00e9poca. <em>Reinado<\/em> se\nrefiere al tiempo en que rigen algunas ideas y valores. Jes\u00fas utiliz\u00f3 esta\nacepci\u00f3n del concepto: un tiempo en el cual rigieran las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas,\nequivale a decir que todos adoptaran esos valores. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Para mayor\ninformaci\u00f3n sugiero la lectura de mi trabajo <em>Los or\u00edgenes del capitalismo moderno<\/em>, Parte 3 <em>La formaci\u00f3n de la comuna aldeana<\/em> en la p\u00e1gina\nwww.ricardovicentelopex.com.ar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> La Ilustraci\u00f3n fue una \u00e9poca hist\u00f3rica\ny un movimiento cultural e intelectual europeo \u2013especialmente en Francia e\nInglaterra\u2013que se desarroll\u00f3 desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la\nRevoluci\u00f3n francesa. Fue denominado as\u00ed por su declarada finalidad de disipar\nlas tinieblas de la humanidad mediante las luces de la raz\u00f3n. El siglo XVIII es\nconocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Per\u00edodo hist\u00f3rico comprendido entre la\nsegunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, durante el que Gran Breta\u00f1a\nen primer lugar, y el resto de Europa continental despu\u00e9s, sufren el mayor\nconjunto de transformaciones socioecon\u00f3micas, tecnol\u00f3gicas y culturales de la\nhistoria de la humanidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez Una recuperaci\u00f3n de ideas imprescindibles para repensar la liberaci\u00f3n latinoamericana Parte I &#8211; una primera aproximaci\u00f3n Las d\u00e9cadas de los sesenta y setenta vivieron, en parte, sumidas en un clima de esperanza que podr\u00edamos denominar ut\u00f3pica. 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