{"id":86083,"date":"2020-09-14T13:59:38","date_gmt":"2020-09-14T13:59:38","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=86083"},"modified":"2020-09-14T14:01:28","modified_gmt":"2020-09-14T14:01:28","slug":"49-razones-para-la-desesperanza-y-razones-para-la-esperanza-parte-iii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=86083","title":{"rendered":"48- Razones para la desesperanza y razones para la esperanza Parte III"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"771\" height=\"464\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/48.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-86084\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/48.png 771w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/48-300x181.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/48-768x462.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha hablado de la <em>Raz\u00f3n de la esperanza<\/em>, pero no\npuedo dejar de lado que hay tambi\u00e9n muchas razones para la <em>desesperanza<\/em>. Si lo hiciera quedar\u00eda desvalorizado mucho de lo que\nse ha dicho, porque abrir\u00eda una brecha por la cual pueden colarse muchas\ncr\u00edticas respecto del idealismo, o del irrealismo, de estas reflexiones. No\ns\u00f3lo ello, sino la ingenuidad, la ignorancia, respecto de la realidad del mundo\nterreno. No quiero dejar lugar a la sospecha de que es sencillo hablar de la\nesperanza mientras no se mire lo que pasa en nuestro derredor. Por ese motivo ahora\nvoy a internarme en la selva humana dentro de la cual encontramos nuestra\nrealidad cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No mucho tiempo atr\u00e1s, nos hemos visto sumergidos en una\nexperiencia que poco antes parec\u00eda imposible de que sucediera. Despu\u00e9s del\nreordenamiento social y pol\u00edtico a que dio lugar la&nbsp; segunda guerra mundial (1945) la sociedad\noccidental pareci\u00f3 haber encontrado el camino definitivo hacia <em>una mejor distribuci\u00f3n de la riqueza<\/em>, hacia\n<em>una mayor equidad social<\/em> y hacia <em>una muy buena protecci\u00f3n del Estado en el\n\u00e1mbito de la seguridad social<\/em>. Es cierto que se estaba lejos de que eso\nincluyera a la totalidad de los habitantes del planeta. Segu\u00eda habiendo grandes\ninjusticias, pero hab\u00eda algo que hac\u00eda pensar que su soluci\u00f3n, si bien <em>no era inmediata<\/em>, <em>no estaba tan lejos de que se produjera<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia fines de los setenta comenz\u00f3 a darse un nuevo\nrealineamiento del mundo a partir de un \u201cverdadero eje del mal\u00bb,\nestablecido por la presencia en el poder de dos personajes nefastos para los\ntiempos que siguieron: Ronald Reagan y Margaret Tatcher. Con ellos el viejo\nconservadurismo volvi\u00f3 a mostrar su rostro m\u00e1s salvaje. Si bien se presentaba con\n<em>trajes a la moda<\/em>, estaba <em>bien maquillado<\/em> y era portador de un <em>discurso travestido<\/em>. Para los menos\nincautos era evidente que retornaba lo m\u00e1s reaccionario del pensamiento social.\nLo que en el mundo desarrollado fue denominado \u00ablos treinta a\u00f1os\ndorados\u00bb (1945-1975) hab\u00edan llegado a su fin. Lo que sigui\u00f3 fue una\nretrogradaci\u00f3n de la historia que nos deposit\u00f3 en los comienzos del siglo XIX,\n\u00e9poca de una de las m\u00e1s duras forma de <em>explotaci\u00f3n\ndel trabajo humano en el capitalismo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se volvi\u00f3 a vivir lo m\u00e1s descarnado de la <em>relaci\u00f3n entre el trabajo y el capital<\/em>,\ncon los modos m\u00e1s despiadados de \u00e9ste sobre aqu\u00e9l. La pobreza fue en aumento\npara las tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n del planeta, mientras que una\nminor\u00eda acumul\u00f3 riquezas, ni siquiera so\u00f1adas en los cuentos de <em>Las mil y\nuna noche. <\/em>La <em>riqueza que poseen las\ndiez m\u00e1s grandes fortunas personales<\/em> alcanzar\u00eda hoy para <em>alimentar a dos mil millones de personas, <\/em>casi <em>un tercio de la poblaci\u00f3n del mundo.<\/em> La miseria en\nla que fue sumergida esa mayor\u00eda del planeta es m\u00e1s escandalosa a\u00fan porque hoy\nse puede producir alimentos y servicios para <em>tres veces la poblaci\u00f3n actual<\/em>. Entonces, hoy vivimos un tiempo en\nque, para la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial, esta situaci\u00f3n tiene ribetes\ntr\u00e1gicos. Agreguemos a ello la actitud imperial de la mayor potencia, los EEUU,\nque ya no guarda ni tan solo <em>las formas\ndemocr\u00e1ticas<\/em> que proclama y hace exhibici\u00f3n de un salvajismo sin\nprecedentes. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para una <em>mayor\u00eda del\nmundo<\/em> el futuro aparece con un paulatino empeoramiento del cuadro que hoy\nse observa. Las experiencias actuales son probablemente muy dif\u00edciles, pero las\nexpectativas que muchos tienen son todav\u00eda peores. Es decir, campea en estos\ntiempos la idea de que si hay una reforma de la salud, de la seguridad social,\no de la educaci\u00f3n, no es para mejorar sino <em>para\nempeorar<\/em>. Por eso hoy la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial es\ncomprensible que <em>espere sin esperanza<\/em>. Pero no es simplemente que las\nexpectativas sean negativas, es que para esa parte en crecimiento ni siquiera\nhay expectativas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas mayor\u00edas viven en un <em>colapso total de expectativas<\/em>: muchos de los que comen hoy no saben\nsi comer\u00e1n ma\u00f1ana; quienes enviaron a sus hijos a la escuela este a\u00f1o, no saben\nsi lo podr\u00e1n enviar el a\u00f1o entrante. Una gran parte de los trabajadores que hoy\nest\u00e1 contratada, no tiene ninguna certeza de poder seguir manteniendo esa\ncondici\u00f3n. Para ellos, si no hay un contrato colectivo o una ley laboral,\nma\u00f1ana puede no tener empleo, y no parece tener ninguna posibilidad de\nreaccionar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta p\u00e9rdida de las expectativas <em>denuncian el estado de la sociedad misma<\/em>. La p\u00e9rdida del viejo\ncontrato social, los arroja al mundo de las <em>poblaciones\ndescartables<\/em>. Son procesos de exclusi\u00f3n irreversibles para muchos de ellos.\nEstas personas han dejado de <em>ser ciudadanos<\/em>\npara convertirse en <em>parias sociales<\/em>:\nes el paso de la <em>sociedad civil<\/em> a la <em>sociedad salvaje<\/em>. En el primer mundo se\nla denomina democracias modernas. Si <em>el\ncapitalismo<\/em> <em>del siglo XIX<\/em> explot\u00f3\na los trabajadores, el actual los arroja a las banquinas de la Historia. \u00a1Son\ndesechables! Esta capacidad que los poderosos tienen de veto sobre la vida de\nlos m\u00e1s d\u00e9biles, de los m\u00e1s vulnerables, permite que haya emergido en nuestras\nsociedades un fen\u00f3meno que puede ser llamado una forma del <em>fascismo social<\/em>. Porque, bajo la <em>formalidad de un sistema democr\u00e1tico<\/em>, ejerce en el mercado una <em>prepotencia digna de las peores \u00e9pocas<\/em>.\nNo es un r\u00e9gimen pol\u00edtico: es un <em>r\u00e9gimen\nsocial<\/em>, una <em>forma de sociabilidad<\/em>,\nde <em>desigualdades tan fuertes<\/em>, que\nunos pocos tienen <em>capacidad de veto<\/em>\nsobre la vida de los m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>formalidad de la\nlibertad contractual<\/em> no puede ocultar la enorme disparidad de condiciones\nentre el <em>poderoso<\/em> y el <em>d\u00e9bil<\/em>, \u00e9ste tiene que aceptar las\ncondiciones del contrato (cuando lo hay), por p\u00e9simas que sean, porque no tiene\notra alternativa. En esta situaci\u00f3n emerge la violencia y se convierte en <em>violencia estructural<\/em>. Es una violencia\npol\u00edtica que asume dos formas: <em>la\nviolencia pol\u00edtica organizada, la del poder pol\u00edtico, que se ejerce de arriba\nhacia abajo<\/em>, y <em>una violencia\ncotidiana<\/em>, atomizada pero masiva, la <em>violencia\ndel mercado<\/em>. \u00c9sta debe ser considerada como una <em>forma despolitizada<\/em> de la <em>violencia\npol\u00edtica m\u00e1s represiva<\/em>: la que define <em>qui\u00e9n\ncome<\/em> y <em>qui\u00e9n no<\/em>. Equivale a\ndecir, esa cara de la violencia actual tiene una manifestaci\u00f3n dispersa en\ncrecimiento: la <em>delincuencia de los de\nabajo<\/em>. No proclama formas ni ideas pol\u00edticas claras, es la <em>expresi\u00f3n an\u00e1rquica de los sometidos<\/em>, es\nla expresi\u00f3n del <em>reclamo social<\/em>: son\ndefinidos como <em>delincuentes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos viviendo en sociedades que se muestran como <em>pol\u00edticamente\ndemocr\u00e1ticas <\/em>pero que son <em>socialmente fascistas<\/em>. \u00bfC\u00f3mo fue posible? He\nmencionado antes los <em>treinta a\u00f1os\ngloriosos<\/em>, los a\u00f1os de lo que predomin\u00f3 el <em>Estado de bienestar<\/em> (1945-1975). \u00bfC\u00f3mo de define este concepto?:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Estado de Bienestar es un concepto pol\u00edtico que se\nrelaciona con una forma de gobierno en la cual <em>el Estado se preocupa por el bienestar de todos sus ciudadanos<\/em>, que\nno les falte nada, que puedan satisfacer sus necesidades b\u00e1sicas, provey\u00e9ndoles\nen cada caso de aquello que no puedan conseguir por sus propios medios. Entonces\nse hace cargo de los servicios y derechos de una gran parte de la poblaci\u00f3n\nconsiderada humilde o empobrecida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 fue desapareciendo este modelo de estado? Porque,\npara los gobiernos del llamado \u201cmundo occidental\u201d, ya hab\u00eda cumplido gran parte\nde su raz\u00f3n de ser: \u201ccontener el posible avance del comunismo durante el\nper\u00edodo de la posguerra europea\u201d. La posibilidad real del avance sobre las\n\u201cdemocracias liberales\u201d que la fuerte presencia en ellas de partidos comunistas\ns\u00f3lidos y organizados les hac\u00eda temer. Tal vez, pueda se\u00f1alarse como una\nbisagra la <em>Crisis del petr\u00f3leo<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis del petr\u00f3leo comenz\u00f3 en 1973, a ra\u00edz de la\ndecisi\u00f3n de la <em>Organizaci\u00f3n de Pa\u00edses\n\u00c1rabes Exportadores de Petr\u00f3leo<\/em> (OPEP) de no exportar m\u00e1s petr\u00f3leo a los\npa\u00edses que hab\u00edan apoyado a Israel durante la guerra de Yom Kipur [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]:\nesta medida inclu\u00eda a Estados Unidos y a sus aliados de Europa Occidental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este conflicto corri\u00f3, moment\u00e1neamente, del centro del\nescenario internacional, el llamado \u201cpeligro rojo\u201d. Poco despu\u00e9s, la\ninstalaci\u00f3n del \u00abeje del mal\u00bb [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>],\na fines de los a\u00f1os 80 y los 90, abri\u00f3 el camino a una recomposici\u00f3n de ese\nescenario por la presencia de un proyecto avasallador: <em>la globalizaci\u00f3n neoliberal<\/em>. \u00c9sta liquid\u00f3 lo que quedaba de la <em>relaci\u00f3n\ncreativa <\/em>que hab\u00eda podido moderar el viejo conflicto. Esa que hab\u00eda\ncomenzado a partir de la \u201cfamosa\u201d Revoluci\u00f3n industrial inglesa (1760-1840):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue un proceso de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y\ntecnol\u00f3gica que se inici\u00f3 en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Breta\u00f1a,\nque se extendi\u00f3 a gran parte de Europa occidental y Am\u00e9rica Anglosajona.\nDurante este periodo se vivi\u00f3 el mayor conjunto de transformaciones econ\u00f3micas,\ntecnol\u00f3gicas y sociales de la historia de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese proceso otorg\u00f3 al capital una gran superioridad,\ntransformada en dura hegemon\u00eda en las d\u00e9cadas siguientes: avanz\u00f3 en el <em>sometimiento y explotaci\u00f3n<\/em> de los\ntrabajadores, que fueron empobreci\u00e9ndose hasta l\u00edmites insospechables, pocas d\u00e9cadas\nantes. Los trabajadores lucharon en la segunda mitad del siglo XIX para conquistar\nderechos sociales, y una legislaci\u00f3n social que avanzaba fue garantiz\u00e1ndolos. Las\ndos grandes guerras abrieron un tiempo que suspendi\u00f3 todo ello. La <em>posguerra<\/em> y el <em>estado de bienestar<\/em>, ya analizado, mantuvieron un periodo conocido\ncomo la guerra fr\u00eda: fue un enfrentamiento pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social,\nmilitar, que se inici\u00f3 tras finalizar la Segunda Guerra Mundial (1945) entre el\nbloque Occidental liderado por Estados Unidos, y el bloque del Este liderado\npor la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y perdi\u00f3 vigencia por la desintegraci\u00f3n de la URSS.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Tambi\u00e9n conocida como la guerra \u00e1rabe-israel\u00ed de 1973, fue un conflicto\nb\u00e9lico librado por la coalici\u00f3n de pa\u00edses \u00e1rabes liderados por Egipto y Siria\ncontra Israel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> La expresi\u00f3n \u00abeje del mal\u00bb fue utilizada p\u00fablicamente en los noventa,\naunque circulaba por los gabinetes de los think tank de los Estados Unidos,\npara hacer referencia a los Estados que \u201csupuestamente\u201d apoyaban al terrorismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Se ha hablado de la Raz\u00f3n de la esperanza, pero no puedo dejar de lado que hay tambi\u00e9n muchas razones para la desesperanza. 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