{"id":86038,"date":"2020-09-11T15:37:05","date_gmt":"2020-09-11T15:37:05","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=86038"},"modified":"2020-09-11T15:37:05","modified_gmt":"2020-09-11T15:37:05","slug":"44-para-despues-de-la-pandemia-que-sera-del-ciudadano-consumidor-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=86038","title":{"rendered":"44- Para despu\u00e9s de la pandemia \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 del ciudadano-consumidor? II"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez  <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"990\" height=\"593\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/44.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-86039\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/44.png 990w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/44-300x180.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/44-768x460.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 990px) 100vw, 990px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea central de estas notas es con-vocar a una\nreflexi\u00f3n, que se detenga y demore en un proceso de rumia de las ideas que\nvayan apareciendo, con la intenci\u00f3n de pro-vocar la necesidad de pensar y\nre-pensar el tiempo en que nos toca vivir. Este tiempo de hoy se nos presenta\nbajo una condici\u00f3n parad\u00f3jica que podemos vivir, percibir, padecer, disfrutar,\ncomo actores o espectadores directos. Sin embargo, por una extra\u00f1a <em>condici\u00f3n del hombre moderno<\/em>, pasamos\nr\u00e1pidamente lo que est\u00e1 ante nuestra mirada, pero <em>no siempre vemos<\/em> todo. Digo mejor, casi nunca vemos todo, lo que vemos\nes apreciado por nuestra mirada con bastante dificultad, s\u00f3lo parcialmente,\nsuperficialmente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intentamos convencernos, las raras veces en que nos\ndemoramos en una reflexi\u00f3n profunda y severa, de haber captado la verdad de lo\nacontecido sin zarandear esa mirada de la carga de pre-juicios (en su acepci\u00f3n\netimol\u00f3gica: \u2018juicio previo\u2019, que en tanto tal ignora, por no haber revisado\ncr\u00edticamente) y, por ello mismo, es ingenuo, porque s\u00f3lo ha captado una versi\u00f3n\naparente, sesgada y fragmentaria. Entonces, la invitaci\u00f3n es a re-flexionar\nsobre lo que acontece y sobre lo que de ello hemos podido recoger en la\nconciencia. Nada sencillo, pero s\u00ed imprescindible, para una comprensi\u00f3n m\u00e1s\nprofunda de la realidad social. \u00c9sta no debe ignorar sus contenidos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello se hace mucho m\u00e1s complejo si se incorpora a esa\nreflexi\u00f3n la excepcionalidad de un tiempo pand\u00e9mico, cuya condici\u00f3n est\u00e1\natravesada por la novedad que depara vivirlo sin conocimientos de antecedentes.\nEs una especie de camino cuya continuidad est\u00e1 sumergida en densas nieblas que\nimpiden la vista de la distancia. La modernidad, con su tiempo acelerado que\nrompi\u00f3 la quietud de la vida tradicional, se ve ahora perturbada porque su\nRaz\u00f3n ignora casi todo sobre este nuevo tiempo. La vida moderna, en su\ncotidianidad, fue descrita por el fil\u00f3sofo argentino Enrique Dussel, con mucha\nsabidur\u00eda: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es siempre as\u00ed, y ha sido siempre as\u00ed,\nlo m\u00e1s habitual, lo que \u201cllevamos puesto\u201d, por ser cotidiano y vulgar, no llega\nnunca a ser objeto de <em>nuestra\npreocupaci\u00f3n<\/em>, de <em>nuestra<\/em> <em>ocupaci\u00f3n<\/em>. Es todo aquello que por ser aceptado\ntodos pareciera no existir; a tal grado es evidente que por ello mismo se\noculta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lectura de este p\u00e1rrafo nos est\u00e1 mostrando con claridad\nqu\u00e9 es lo que qued\u00f3 atr\u00e1s: la &nbsp;displicencia\nde una vida que discurr\u00eda acompa\u00f1ada por las seguridades de un saber que le\nesperaba a la vuelta de cada esquina. Hasta se podr\u00eda calificar como sumida en\nel aburrimiento burgu\u00e9s que le aseguraba una vida consolidada en sus certezas. Creo\nque esta es la condici\u00f3n del esp\u00edritu del ciudadano-consumidor: <em>observar el acontecer como si se mirara<\/em> <em>desde la ventanilla de un tren en marcha<\/em>.\nEsto impregna los males de \u00e9poca. Es que se fue adentrando, en ese modelo de\nciudadano, la actitud de un modo de ser del espectador-consumidor, un modo\ncotidiano condicionado por los contenidos de la informaci\u00f3n televisiva. Esta\nexperiencia, ha sido la consecuencia de una traslaci\u00f3n de modelos manipuladores\ndel mundo noratl\u00e1ntico. Para ello, la sociedad del Norte, tiene m\u00e9todos y\nt\u00e9cnicas largamente elaboradas y puestas en pr\u00e1ctica por los laboratorios del\npoder concentrado estadounidense. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese modelo cultural fue acompa\u00f1ado por una nueva\nexperiencia que introdujo la t\u00e9cnica del videoclip: someter al ciudadano de\nfines del siglo pasado a la percepci\u00f3n del ritmo que le imprime la velocidad de\nlas im\u00e1genes: \u00abuna pieza muy corta filmada con un ritmo vertiginoso, m\u00e1s\nparecido al de la publicidad que al del cine\u00bb. Tal vez sea una experiencia tard\u00eda\nde la cultura de los noventa que propone un placebo para no dejarnos caer en <em>la somnolencia de la vida repetida<\/em>. Una\nespecie de shock para reactivar las neuronas adormiladas. Tal vez, y al mismo\ntiempo, el prop\u00f3sito haya sido lograr <em>un\nmodo de percibir que obstaculiza la posibilidad del ejercicio de una mirada\nreflexiva y cr\u00edtica sobre el acontecer diario<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acompa\u00f1ando esas pr\u00e1cticas de la percepci\u00f3n ama\u00f1ada, ofrece\nlo que podr\u00eda definirse como lo peor de la cultura period\u00edstica que exporta la\nprensa estadounidense: el <em>valor de la\nnoticia<\/em> [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>],\nla realidad sometida a la vertiginosidad de lo evanescente. Un relato cuyo\nvalor, si lo tiene, dura muy poco. Desaparece para dejar lugar a lo que sigue,\nen una vida de catarata. Su sustancia es ef\u00edmera porque, como la llama del\nf\u00f3sforo, su misi\u00f3n termina de inmediato. Es una de las expresiones m\u00e1s fieles del\nvivir sin futuro. Somos, en nuestra inconsciencia, parias del tiempo, perdidos\nen una multiplicidad de encrucijadas, sin tener criterios claros para elegir.\nLa elecci\u00f3n aparece travestida en opciones ya precocidas, predigeridas, expuestas\nen alternativas binarias. Se nos impone, sin tiempo para percibirlo, como decisiones\nde otros, de otro lugar: pasamos de elector a ser elegido por quien ofrece. Entonces,\nla vida \u201cnos pasa\u201d, el tiempo nos es extra\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un profundo pensador del alma humana, el sabio espa\u00f1ol,\nOlegario Gonz\u00e1lez de Cardedal&nbsp; (1934),\nnos invita a pensar junto a \u00e9l estas palabras que contienen otra verdad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre es memoria de lo vivido y\nanticipaci\u00f3n de lo porvenir. Con su forma de vivir puede obturar o abrir las\nfuentes de la esperanza. En libertad puede encarar el futuro, prepar\u00e1ndose a \u00e9l\no aturdirse a s\u00ed mismo reprimi\u00e9ndolo. \u00bfQu\u00e9 olvidos, rechazos y represiones nos\nciegan el futuro?&#8230; Un saber de futuro le riega las entra\u00f1as como agua mansa,\ncalando sus terrenos interiores, mientras le lleva a recordar aquella patria de\nla que viene y hacia la que&nbsp; marcha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escritor Octavio Paz&nbsp;\n(1914-1998) agrega otra faceta para pensar el tiempo: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia no es un absoluto que se\nrealiza, sino un proceso que sin cesar se afirma y se niega. La historia es\ntiempo; nada en ella es durable y permanente. Aceptarlo es el comienzo de la\nsabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas citas nos ponen en la pista de un <em>extra\u00f1amiento del hombre moderno<\/em>,\nnosotros, con respecto a una <em>dimensi\u00f3n\nesencial de la vida humana<\/em>, el tiempo, con el que nos relacionamos muy mal\no nos divorciamos inconscientemente. Volvamos a Gonz\u00e1lez de Cardedal:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada generaci\u00f3n vive la esperanza de\nuna forma, aferr\u00e1ndose tensa a este mundo como \u00fanica realidad (desesperaci\u00f3n) o\ncontando serena con un futuro en el que el presente logra su sanaci\u00f3n en un\nsentido y su plenitud en otro (esperanza). La historia de los \u00faltimos siglos ha\nsido una larga marcha hacia la conquista de la libertad en todos los \u00f3rdenes.\nCuando \u00e9sta es pensada o vivida como dominaci\u00f3n del pr\u00f3jimo o insolidaridad con\nel pr\u00f3jimo, surge la soledad profunda. Y al quedar remitido a sus solas fuerzas\ny confianzas le asalta al hombre la desesperanza. <em>\u00c9ste, consciente de su finitud, sabe que no puede fundar por s\u00ed mismo\nun futuro en amor y felicidad<\/em>. Una y otro son don de los otros y del Otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es para nosotros, hombres y mujeres de esta\n\u00e9poca, poder asumir que el tiempo no es s\u00f3lo ese presente evanescente, que se\nmuestra y se va en una sucesi\u00f3n vertiginosa de im\u00e1genes, o el que llega hasta a\nmostrarse como una repetici\u00f3n perpetua que nos hunde en el tedio de vivir, \u00a1un\npresente sin sentido, sin raz\u00f3n! Sin embargo, si nos impusi\u00e9ramos la pausa\nnecesaria para no dejarnos arrastrar por el \u00edmpetu impuesto, nuestra vida\npodr\u00eda detenerse reflexivamente ante todo lo pasado que est\u00e1 all\u00ed, ante\nnosotros. La sabidur\u00eda del tiempo ya vivido, con una extra\u00f1a magia, nos remitir\u00eda\nhacia la construcci\u00f3n de futuros posibles. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Poder desprendernos de la condici\u00f3n que nos somete a <em>esta forma de servidumbre, la del tiempo\ninstant\u00e1neo, repetitivo, como una forma del presente perpetuo<\/em>. Es un paso importante,\nliberador, en el camino de recuperaci\u00f3n de un nosotros \u201cm\u00e1s humano\u201d. Siempre\ndisponible para quienes se aventuren por esos nuevos senderos. De este modo,\npodr\u00edamos permitirnos saber lo que la vieja sabidur\u00eda judeo-cristiana nos\nrecuerda: \u00abHay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol\u00bb,\ndice el Eclesiast\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El extra\u00f1amiento del tiempo, siendo una dimensi\u00f3n esencial\nde nosotros mismos, ya que <em>somos tiempo\nvivido<\/em>, creo que se impone hoy como una alternativa de reconstrucci\u00f3n de lo\nhumano. Este tiempo pand\u00e9mico, de desestructuraci\u00f3n de la mayor parte de todo\nlo conocido, abre una muy buena posibilidad de atrevernos a otra cosa. Esto\npuede ser una amenaza que nos somete a la desesperanza. Pero, <em>tambi\u00e9n contiene la posibilidad de transformarlo\nen una aventura que nos abra las puertas de un mundo mejor<\/em>. Tal vez el\nmayor esfuerzo radique en la necesidad de hacernos cargo de nosotros mismos\npara poder pensar nuestro futuro: <em>un\ntiempo para construir con las manos fraternas, los deseos de todos de una vida\nm\u00e1s equitativa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay, en esta tarea, una idea impl\u00edcita que nos llevar\u00e1 a\ndesbrozar una antropolog\u00eda latente en el hombre moderno: el ejercicio de\nnuestra libertad. Se trata de reconstruir este hombre que se ha ido\ndes-humanizando, recuperando los mejores intentos de ser m\u00e1s humano. Recurramos\notra vez al maestro Gonz\u00e1lez de Cardedal:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre s\u00f3lo se realiza\nhumanamente si ejercita cuatro miradas: hacia afuera (mundo) y hacia arriba\n(trascendencia), hacia adentro (interioridad) y hacia adelante (futuro\nabsoluto). El movimiento hacia arriba abre, el misterio de Dios; el movimiento\nhacia adentro abre a la \u00edntima realidad humana; el movimiento hacia afuera abre\nal mundo: la naturaleza y los otros hombres, en s\u00ed mismos y en sus obras; el\nmovimiento hacia adelante abre hacia el futuro como consumaci\u00f3n de las propias\nposibilidades y del sentido de la historia total\u2026 La verdad del hombre habita\nen estos cuatro \u00e1mbitos: en lo interior y en lo exterior, en lo superior y en\nlo por delante. Cada una de estas miradas tiene que ser trascendida e integrada\nen una acci\u00f3n que no rompa la circularidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El lenguaje que utiliza, de cu\u00f1o judeo-cristiano, debe ser\ntomado como <em>un modo de pensar lo humano\ndel hombre actual con mayor profundidad<\/em>. No debe ser entendido como una\nreligiosidad que impone una fe. <em>Propone una\nfilosof\u00eda de lo humano<\/em> que da un paso m\u00e1s all\u00e1 de lo que nos ofrece una\ncotidianidad ramplona. Es un intento serio de pensar y de pensarnos, en este\ntiempo que se abre a diversos futuros posibles.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Comunicaci\u00f3n o informe que\nse da acerca de un hecho o un suceso reciente, en especial si se divulga en un\nmedio de comunicaci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n define que es noticia y que no? <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez La idea central de estas notas es con-vocar a una reflexi\u00f3n, que se detenga y demore en un proceso de rumia de las ideas que vayan apareciendo, con la intenci\u00f3n de pro-vocar la necesidad de pensar y re-pensar el tiempo en que nos toca vivir. Este tiempo de hoy se nos presenta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":85644,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-86038","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/86038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=86038"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/86038\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":86040,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/86038\/revisions\/86040"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=86038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}