{"id":85985,"date":"2020-09-10T13:36:22","date_gmt":"2020-09-10T13:36:22","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85985"},"modified":"2020-09-10T13:36:22","modified_gmt":"2020-09-10T13:36:22","slug":"38-america-es-el-continente-de-la-esperanza-parte-iv","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85985","title":{"rendered":"38- Am\u00e9rica es el continente de la esperanza &#8211;  Parte IV"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"812\" height=\"522\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/38.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85986\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/38.png 812w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/38-300x193.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/38-768x494.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 812px) 100vw, 812px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta\n\u00faltima nota lo quiero invitar, amigo lector, a incursionar en el terreno de la\nFilosof\u00eda latinoamericana. Para mirar la historia desde los vencidos. Entendiendo\npor filosof\u00eda un modo del pensar que intenta perforar la superficie enga\u00f1osa\ndel transcurrir hist\u00f3rico, publicitada por los medios de informaci\u00f3n\nconcentrados que nos disciplina y educa con una actitud liviana, pasatista y\nevanescente sobre los procesos hist\u00f3ricos. La filosof\u00eda se compromete con un\npreguntar que no se conforma con las primeras respuestas. Debemos enfrentar el\nfalso prestigio de un saber que ha salido de&nbsp;\nlos laboratorios y que le ha negado la condici\u00f3n de verdad a todo lo que\nno se somete a sus m\u00e9todos.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El saber\ncient\u00edfico reconoce, en su punto de partida, la escisi\u00f3n entre el <em>sujeto<\/em> y lo <em>otro<\/em> en la que se apoya la voluntad de poder\u00edo que somete ese otro\nal estatus de <em>cosa<\/em>. <em>El saber de la sabidur\u00eda popular parte del\nreconocimiento de la unidad previa, originaria y fundante, del nosotros comunitario\ncon la naturaleza<\/em>. Aqu\u00ed el saber est\u00e1 avalado por el <em>pertenecer previo<\/em> a esa unidad, que hace del <em>sujeto-colectivo y de la naturaleza una misma entidad de origen<\/em>. Por\ntal raz\u00f3n ese saber es un saber de s\u00ed, desdoblado en <em>una conciencia que sabe<\/em>: un <em>nosotros<\/em>,\ncuyos contenidos sabidos son <em>la\nnaturaleza devenida otra, <\/em>y<em> el\nhombre, ambos pertenecientes a esa unidad originaria que requiere la comuni\u00f3n\nfraterna<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De all\u00ed que\nla <em>naturaleza<\/em> y la <em>historia<\/em> no sean m\u00e1s que dos etapas <em>del producir<\/em> y del <em>producirse humano<\/em>, un desdoblamiento que enriquece y despliega,\npero que <em>no anula ni olvida la unidad de\norigen<\/em>. Por ello el sujeto-individuo moderno que enfrenta un mundo ajeno y\nextra\u00f1o, es s\u00f3lo el resultado de la historia moderna, de all\u00ed su alienaci\u00f3n e\nimposibilidad de reconocerse en aquel origen. Puesto que <em>ese reconocimiento, se convertir\u00eda de inmediato en una cr\u00edtica severa\ndel mundo burgu\u00e9s<\/em>. Ese es el origen de la necesidad con que se presenta la\nconciencia burguesa: encuentra en la <em>auto-fundamentaci\u00f3n<\/em>\nde la <em>legitimaci\u00f3n de su modo de ser<\/em>.\nLa <em>conciencia-nosotros<\/em>, por el\ncontrario, reconoce en su <em>historia,\nm\u00edtica y\/o cronol\u00f3gica<\/em>, el proceso por el cual <em>devino otra<\/em> respecto de la naturaleza. Es una conciencia que\nescucha esa palabra, que es mito y s\u00edmbolo, sostenida la <em>verdad de su historia<\/em> por el an\u00e1lisis cr\u00edtico de la antropolog\u00eda\ncultural. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el camino\nde la construcci\u00f3n del sujeto moderno la Raz\u00f3n se extravi\u00f3, se alien\u00f3 en una historia que\nla elev\u00f3 al <em>trono de la superioridad\ncultural<\/em> al reducir y someter toda otra historia a la <em>versi\u00f3n del relato europeo<\/em>. Esa superioridad y la necesidad de su\nexpansi\u00f3n planetaria, hacia la que fue empujada por sus <em>ansias de lucro y poder\u00edo<\/em> la redujeron a la condici\u00f3n de ser ya <em>su \u00faltima etapa imperial<\/em>. Se extravi\u00f3\npor caminos que fueron negando su contenido humanista. La Raz\u00f3n del nosotros, en\ncambio, sustentada por la historia de la especie, reconoce su producirse y\npuede, con m\u00e1s confianza, moverse dentro de la ambig\u00fcedad de aceptar el\nMisterio de lo Absoluto y aproximarse indefinidamente a su conocimiento en las\nrevelaciones hist\u00f3ricas a las que puede acceder. <em>Es un saber del misterio y un saber de la imposibilidad de saber ese\nMisterio<\/em>.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta\nambig\u00fcedad, reconocida como tal, alcanz\u00f3 a ser vislumbrada en la formulaci\u00f3n\nheideggeriana de la <em>aceptaci\u00f3n del\nMisterio<\/em> y en la <em>Serenidad como\nactitud<\/em>. Pero esta tard\u00eda iluminaci\u00f3n europea se encontraba ya presente,\nmilenariamente, en la conciencia del nosotros americano, as\u00ed como en las dem\u00e1s\nculturas no-europeas. De este modo pudo moverse, tambi\u00e9n, en la ambig\u00fcedad que\npresenta el <em>saber de la naturaleza<\/em> y\nel <em>saber de la historia<\/em>, sumidos\nambos en el <em>saber de la utop\u00eda<\/em>.\nRemiti\u00e9ndonos al sentido \u00faltimo de la utop\u00eda -como el devenir hacia una\ncomunidad mejor- debemos insistir en que la misma es <em>obra pura y exclusivamente humana<\/em>, construida racionalmente, como\ntransformaci\u00f3n pol\u00edtica de la naturaleza por medio de la cultura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta manera\nde concebir la utop\u00eda sabe que, en el final del camino, <em>tambi\u00e9n la naturaleza se &nbsp;humanizar\u00e1<\/em>,\nllevada por las manos comunitarias. Entonces, <em>ellos se naturalizar\u00e1n en el seno de esa naturaleza humanizada<\/em>. Es\nel paso <em>del reino de la necesidad al\nreino de la libertad<\/em> que anunciaba Carlos Marx. Quedando as\u00ed re-construida\nla unidad originaria en una instancia superior. La <em>conciencia-nosotros<\/em> latinoamericana ha sido analizada por un\npensador espa\u00f1ol comprometido con ella, Ignacio Ellacur\u00eda (1930-1989), quien advierte:\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLo que aqu\u00ed\nimporta es subrayar c\u00f3mo la naturaleza se hace presente en la historia y c\u00f3mo\nla naturaleza, que es predominantemente el reino de la necesidad, est\u00e1 unida a\nla historia, que es predominantemente el reino de la libertad\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta\nformulaci\u00f3n de la unidad de lo natural y lo hist\u00f3rico tiene por base la\nparticipaci\u00f3n en la praxis cotidiana de los pueblos originarios. El saber\ncient\u00edfico reconoce en su punto de partida la escisi\u00f3n entre <em>el sujeto<\/em> y <em>lo otro<\/em>, en la que se apoya <em>la\nvoluntad de poder\u00edo<\/em> que somete a <em>todo\notro a un estatus de cosa<\/em>. El saber de la sabidur\u00eda popular parte del\nreconocimiento de la unidad previa, originaria y fundante, del nosotros con la\nnaturaleza. <em>Aqu\u00ed el saber comunitario\nest\u00e1 avalado por el pertenecer previo a esa unidad, que hace del\nsujeto-colectivo y de la naturaleza hermanados en una misma entidad en el\norigen.<\/em> Por ello es que <em>ese saber es\nun saber de s\u00ed, desdoblado en una conciencia que sabe, un nosotros, cuyos\ncontenidos sabidos son la naturaleza devenida otra.<\/em> El hombre perteneciente\na esa unidad originaria <em>requiere la\ncomuni\u00f3n fraterna<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De all\u00ed que\nla naturaleza y la historia no sean m\u00e1s que <em>dos\nformas y dos etapas del producir y producirse de lo humano.<\/em> Que se enriquece\nen la medida que se concientiza. Es un desdoblamiento que posibilita el despliegue\nde lo humano hacia la libertad, pero que no anula ni olvida la unidad. Por ello\nel <em>sujeto-individuo moderno<\/em> &nbsp;enfrenta, sorprendido el mundo que lo rodea. Lo\nacepta como una escena permanente, por la ignorancia de su pasado, tal como aparece\nen el desprecio de su mayor cabeza pensante, el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Renato\nDescartes (1596-1650). En \u00e9l podemos encontrar esa desvalorizaci\u00f3n de la\nhistoria anterior, como lo&nbsp; afirma su\ndecisi\u00f3n investigativa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo buscar\notra ciencia que la que <em>pudiese encontrar\nen m\u00ed mismo<\/em> o en <em>el gran libro del\nmundo<\/em>\u2026 y a buscar el verdadero m\u00e9todo <em>para\nllegar al conocimiento de todas las cosas de que mi mente fuese capaz<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Estamos leyendo palabras de un\nhombre moderno. La condici\u00f3n de buscar el <em>verdadero\nconocimiento<\/em> en s\u00ed mismo refleja la certeza que este pensador exhibe,\nparalelamente, a la&nbsp; confianza en su\nvalor, como hombre de la Modernidad y en su capacidad racional para el\nconocimiento \u00abdel gran libro del mundo\u00bb. Dispone para esta tarea de la <em>Raz\u00f3n<\/em> que debe ser utilizada con las\nexigencias se\u00f1aladas. Es evidente el desprecio que no oculta por la sabidur\u00eda\nacumulada en m\u00e1s de veinte siglos de filosof\u00eda, para \u00e9l nada de ello es\nrescatable, en \u00e9l comienza una \u00e9poca nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada menos\nque la cabeza filos\u00f3fica superior del pensamiento de la Modernidad, la que se\nconvierte en vocero de lo nuevo, de lo que no requiere para existir m\u00e1s que la\ncapacidad de la Raz\u00f3n, del instrumento que elev\u00f3 al nivel de lo divino. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue necesaria\nesa alienaci\u00f3n, esa certeza en su superioridad de hombre moderno, la que le permite\npostularse como el portador de un pensamiento revelador, avalado por la certeza\ndivina. Ello lo habilita para mostrar su orgullo y su ceguera en toda otra cosa\nque estuviera por fuera de su mundo y de su clase social: la burgues\u00eda. Es esa\nceguera la que le permite hacer gala de su capacidad racional para sentenciar:\n\u00abPienso, luego existo\u00bb. Todo comienza con \u00e9l, armado con el instrumento\ntodopoderoso de su Raz\u00f3n. El fil\u00f3sofo argentino Arturo Andr\u00e9s Roig (1922-2012) &nbsp;hace un interesante llamado de atenci\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abNo se ha\nreparado que en el <em>Discurso del M\u00e9todo<\/em>\nDescartes nos habla de M\u00e9xico, lo que no es casual, pues el <em>ego cogito<\/em> (pienso luego existo) desde\nel cual se supone el dominio cient\u00edfico del mundo, tiene otra versi\u00f3n, la del <em>ego conqueror<\/em> (Yo conquisto), con lo que\nHern\u00e1n Cort\u00e9s abri\u00f3 el dominio del mundo\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta muy\niluminadora reflexi\u00f3n nos permite ubicar en tiempo e espacio al fil\u00f3sofo\nfranc\u00e9s. La certeza de pensar desde el centro del mundo estaba sostenida,\naunque no confesada ni asumida, por el sometimiento de los pueblos de Am\u00e9rica\nque le garantizaba el Conquistador espa\u00f1ol. El poder moderno se constru\u00eda con\nun terrible costo de vidas humanas\u2026 humanas s\u00ed pero de un nivel muy inferior,\ncasi sub-humanas. Esta es la verdad \u00faltima y fundante, oculta durante siglos,\nde las certezas de la superioridad de los hombres modernos. Superioridad no\nlograda en el campo del pensamiento sino en el terreno de las matanzas de los\npueblos sometidos. Los que quedan fuera de la historia son categorizados como\nparte de la naturaleza. Recu\u00e9rdense los debates del Consejo de Indias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso\nrepito, que ese pacto secreto que ocult\u00f3, esa historia de asesinatos y miserias,\n&nbsp;sobre las cuales se construy\u00f3 el imperio\nde la Modernidad. La confesi\u00f3n demoler\u00eda el edificio del mundo moderno burgu\u00e9s.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es el <em>fundamento del mundo moderno<\/em>, cuyos\noropeles requieren, para ser exhibidos, el ocultamiento de su pasado. Por tal\nraz\u00f3n surge la necesidad de presentarse como el sujeto constructor de una nueva\nhistoria, de un nuevo experimento: <em>una\nhistoria sin historia<\/em>. Ese nuevo comienzo se fund\u00f3 con la negaci\u00f3n y el\nocultamiento de los escombros y los muertos del pasado. Entonces, la conciencia\nburguesa, como conciencia negadora, en estas \u00faltimas d\u00e9cadas debe enfrentar sorprendida\nel reclamo de los m\u00e1rtires de esa historia. Adem\u00e1s otorga verdad a los versos\nde Litto Nebbia: \u00abSi la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir\nque hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera o\u00edr que oiga\u00bb. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez En esta \u00faltima nota lo quiero invitar, amigo lector, a incursionar en el terreno de la Filosof\u00eda latinoamericana. Para mirar la historia desde los vencidos. 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