{"id":85968,"date":"2020-09-10T13:25:46","date_gmt":"2020-09-10T13:25:46","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85968"},"modified":"2020-09-10T13:25:46","modified_gmt":"2020-09-10T13:25:46","slug":"36-el-necesario-despertar-de-la-conciencia-critica-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85968","title":{"rendered":"36.- El necesario despertar de la conciencia cr\u00edtica II"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/36.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85970\" width=\"597\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/36.png 497w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/36-300x196.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos a avanzar sobre el tema propuesto\nen a nota anterior [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]. Entonces\nabandonaremos, transitoriamente, el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica para\naventurarnos en un ejercicio de lo que, con un poco de atrevimiento, podemos\ndenominar una <em>mirada sobre la historia<\/em>,\ns\u00ed pero, una mirada del <em>realismo ingenuo<\/em>\n[<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>].\nIntentemos, entonces, mirar el mundo actual como si fu\u00e9ramos ni\u00f1os que <em>no sabemos<\/em>, y por ello no tenemos pudores\nen <em>preguntar sobre todo<\/em>. Ese tipo de\nni\u00f1os tienen la pureza de ver con los ojos del <em>Principito<\/em> [<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>], no\nhan adquirido todav\u00eda la tonta verg\u00fcenza que nos obliga, a nosotros los\nadultos, a ocultar nuestras ignorancias. Esta ingenuidad permite preguntar por\nlo que, a pesar de ser evidente, es aquello que nuestro acostumbramiento lo vuelve\ninvisible. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escrib\u00eda, ya hace muchos a\u00f1os, el\nfil\u00f3sofo argentino Enrique Dussel:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es siempre as\u00ed, y ha sido siempre as\u00ed,\nlo m\u00e1s habitual, lo que \u201cllevamos puesto\u201d, por ser cotidiano y vulgar, no llega\nnunca a ser objeto de nuestra preocupaci\u00f3n, y por ello, de nuestra ocupaci\u00f3n.\nEs todo aquello que por aceptarlo todos pareciera no existir; a tal grado es\nevidente que por ello mismo desaparece. En cierto modo descubrir los \u00faltimos\nconstitutivos de nuestro mundo es ir al encuentro de un n\u00famero ilimitado de\n\u201cperogrulladas\u201d, que significan, sin embargo, los \u00faltimos soportes de nuestras\nexistencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese conjunto de verdades no asumidas,\nnegadas por nuestros h\u00e1bitos <em>de ver<\/em>\npero <em>no mirar atentamente<\/em>, pone en\nriesgo nuestro mundo, por ello est\u00e1 enfermo, porque <em>lo ignoramos<\/em>. Esta ignorancia llega al punto de desentendernos de\ntemas en los que est\u00e1 en <em>riesgo de\ndesaparici\u00f3n la vida sobre el planeta<\/em>. No son simples predicciones\nagoreras, hay mucho de verdad en ello. Se nos impone entonces, como afirma\nDussel, hacernos cargo de los \u00faltimos soportes de nuestras existencias,\naquellos de lo cual dependen nuestras vidas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tarea que le voy a proponer ahora,\namigo lector, es ir a buscar los cimientos \u00faltimos de nuestro sistema de ideas,\ntodo aquello que funciona como los cimientos inconmovibles de nuestra cultura\noccidental moderna, encubiertos por siglos de historia que nos han hecho\nolvidar ese pasado. \u00bfOlvidar o no querer saber? Debo aceptar que la tarea de\nlos \u00faltimos cuatro siglos, y algo m\u00e1s, han arrojado muchos escombros sobre esos\npilotes originarios. Sin embargo no los suficientes si, con un esp\u00edritu de\narque\u00f3logo, escavamos en la historia una parte de ese pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si me acompa\u00f1a lo voy a llevar hasta una\nvieja historia que comienza en el siglo XVII. Para aportar las certezas\nnecesaria que esta investigaci\u00f3n exige, nos van a acompa\u00f1ar dos investigadores\nde reconocidos m\u00e9ritos acad\u00e9micos. Uno de ellos es el fil\u00f3sofo y soci\u00f3logo\nalem\u00e1n Max Weber (1864-1920) quien public\u00f3 <em>La\n\u00e9tica protestante y el esp\u00edritu del capitalismo<\/em> (1905) con el cual levant\u00f3\nel manto que recubr\u00eda los fundamentos ideol\u00f3gicos del sistema capitalista; el\notro, tambi\u00e9n alem\u00e1n, es el psicoanalista y fil\u00f3sofo humanista Erich Fromm\n(1900-1980) de quien recordaremos su famoso libro <em>El\nMiedo a la Libertad<\/em>\n&nbsp;(1941). Ambos tienen en com\u00fan la osad\u00eda\nde interrogar ese tiempo que corri\u00f3 entre los siglos XVII y XX, para encontrar\nlas respuestas que faltaban en las investigaciones sobre la Modernidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Voy a sugerir la conveniencia de leer\ntambi\u00e9n junto a esta nota otras ya publicadas que abordan el tema desde \u00e1ngulos\ndiferentes [<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>].\nComencemos por Max Weber quien, como buen investigador, comienza con una\npregunta que puede parecer extra\u00f1a:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si alguien, perteneciente a la\ncivilizaci\u00f3n moderna europea, se propone indagar alguna cuesti\u00f3n que concierne\na <em>la historia universal<\/em>, es l\u00f3gico e\ninevitable que trate de considerar el asunto de este modo: \u00bfqu\u00e9 serie de\ncircunstancias ha determinado que <em>s\u00f3lo\nsea en Occidente donde hayan surgido ciertos sorprendentes hechos culturales,<\/em>\nlos cuales parecen se\u00f1alar un rumbo evolutivo de validez y alcance universal?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este libro ofrece el an\u00e1lisis de un\nmomento determinado que posibilit\u00f3 determinar con claridad la creaci\u00f3n de lo que\n\u00e9l defini\u00f3 como la \u201cmentalidad econ\u00f3mica\u201d. Esta novedad fue una condici\u00f3n\nnecesaria &nbsp;sin la cual el proceso\ncapitalista no hubiera tenido posibilidad de desarrollo, por lo menos <em>en ese tiempo y en ese lugar<\/em>. Esa\nmentalidad fue dise\u00f1ando un <em>perfil de\npersonalidad<\/em> que se va a caracterizar por el <em>deseo de ganancias<\/em>. Si bien \u00e9ste deseo no era nuevo, lo que se\nincorporaba era la <em>idea de una ganancia\nsiempre renovada, acumulada<\/em>, <em>a partir\nde una sistematizaci\u00f3n racional de la producci\u00f3n y el comercio<\/em>. Esto no\nhab\u00eda existido nunca antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comienza el orden capitalista, que desplaz\u00f3\ny subordin\u00f3 cualquier esfuerzo individual que no tuviera ese objetivo: <em>el lucro<\/em>. <em>La ganancia convertida en rentabilidad del capital modific\u00f3 el orden\nsocial, el nuevo esp\u00edritu<\/em>. La novedad que se present\u00f3 fue la organizaci\u00f3n\nde una forma econ\u00f3mica, desconocida hasta entonces en cualquier otra parte del\nmundo: <em>la organizaci\u00f3n\nracional-capitalista del trabajo b\u00e1sicamente libre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amigo lector, no se espante por lo que\nsigue. Con un poco de paciencia vamos a ir encontrando los hilos profundos que\natan esa historia con nuestro presente. Adem\u00e1s nos queda por descubrir <em>la relaci\u00f3n que establece Weber entre esta\nmentalidad y el cristianismo<\/em> cuyo n\u00facleo original lo descubre en el proceso\nde la <em>Reforma protestante<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Reforma Protestante&nbsp; fue un movimiento de car\u00e1cter religioso,\nsurgido en Alemania en la segunda d\u00e9cada del siglo XVI, liderado por el monje\nagustino Mart\u00edn Lutero (1483-1546). Vamos a centrarnos en las <em>ideas reformuladas<\/em> por su sucesor, el te\u00f3logo\nfranc\u00e9s Juan Calvino (1509-1564), dado que all\u00ed, en su Doctrina, se puede\nencontrar la clave de toda la Revoluci\u00f3n capitalista. El dogma central de esta\nl\u00ednea reformista, conocida como el puritanismo [<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>],\nera la autoridad suprema de Dios interviniendo sobre los asuntos de la Tierra.\nEsa autoridad se expresaba en dos dogmas: el de la <em>Predestinaci\u00f3n<\/em> que sosten\u00eda: \u00abDesde el principio de la Creaci\u00f3n\nDios hab\u00eda <em>predeterminado la vida de\ntodos los humanos<\/em>, disponiendo qui\u00e9n <em>ser\u00eda\nsalvado<\/em> y qui\u00e9n <em>ser\u00eda condenado<\/em>\u00bb.\nDe all\u00ed se desprende la <em>Doctrina de los\nElegidos<\/em> que defin\u00edan a los salvados como los <em>elegidos de Dios<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tema muy importante, para comprender\nel estado de la conciencia de los creyentes de la Religi\u00f3n Reformada, es\nanalizar una de las consecuencias de la ruptura de Lutero con la Iglesia de\nRoma. Para el creyente cat\u00f3lico la confesi\u00f3n ante un sacerdote era un modo de\nencontrar el alivio a sus pecados: \u201c<em>ego\nte absolvo\u201d<\/em> (yo te absuelvo) eran las palabras sanadoras. Pero, la ruptura\ndogm\u00e1tica hab\u00eda abolido la figura mediadora del sacerdote entre Dios y los\nhombres. Esos creyentes se preguntaron c\u00f3mo se pod\u00eda saber <em>qui\u00e9nes eran los salvados<\/em> y <em>qui\u00e9nes\neran los condenados<\/em>. Debe entenderse, amigo lector, que para aquellas\npersonas de los siglos XVII y XVIII el infierno [<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>]\nten\u00eda una existencia f\u00edsica real. Por lo tanto el miedo a la condena era atroz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Erich Fromm ofrece un comentario sobre\nel problema de <em>la angustia<\/em> de\naquellos hombres:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actividad en este caso asume un car\u00e1cter\ncompulsivo: el individuo debe estar activo para superar su sentimiento de duda\ne impotencia. Este tipo de esfuerzo y de actividad no es el resultado de una\nfuerza \u00edntima y de la confianza en s\u00ed mismo; por el contrario, es una manera\ndesesperada de <em>evadirse de la angustia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como vimos los calvinistas sosten\u00edan\nuna desigualdad b\u00e1sica, originaria, producto de la <em>doctrina de la predestinaci\u00f3n<\/em>. Es necesario comprender, entonces,\nque la desesperaci\u00f3n a la que hab\u00eda sido arrojado el fiel calvinista era peor\nque el infierno. Esta duda no la ten\u00eda Calvino, \u00e9l recib\u00eda el mensaje del\nCielo, era uno de los \u201csalvados\u201d. Esta seguridad se fue trasmitiendo a los\ncalvinistas que, con <em>mucha inocencia e\ningenuidad<\/em>, creyeron que todos ellos eran \u201celegidos\u201d, por lo tanto, como\nconsecuencia de ello <em>eran superiores<\/em>.\nVolvamos a Fromm porque comienzan a aparecer algunas claves:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tesis muy significativa, no se trata de\nque el individuo pueda cambiar su destino, sino que el mero hecho de ser capaz\nde realizar el esfuerzo constituye un signo de su pertenencia al grupo de los\nelegidos. Esta superioridad de los calvinistas es una marca de la cultura\nestadounidense, de ser los <em>elegidos de\nDios para salvar al mundo del pecado<\/em>. Claro que esto se fue desfigurando\npor el peso fundamental del dinero ganado, prueba del \u00e9xito: <em>ser un elegido<\/em>. Se agrega a ello la\nconvicci\u00f3n de que eso <em>los obliga a salvar\nal resto del mundo<\/em> del pecado y las herej\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que, a pesar de tan apretada\ns\u00edntesis, se puede comenzar a comprender el entramado subterr\u00e1neo de la\nideolog\u00eda y de las pol\u00edticas <em>de los\ndue\u00f1os del mundo<\/em>. Nosotros, pobres marginales, damos muchas pruebas de <em>nuestra incomprensi\u00f3n<\/em> y de <em>nuestro desagradecimiento<\/em>. Debemos\naceptar, sin quejas, nuestra condici\u00f3n de <em>no\nser parte de los elegidos<\/em>.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> <a href=\"http:\/\/kontrainfo.com\">http:\/\/kontrainfo.com<\/a> nota del 26-4-2020<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a>\nEl realismo directo o realismo ingenuo es una corriente de la filosof\u00eda de la\npercepci\u00f3n y de la filosof\u00eda de la mente que asegura que los sentidos nos\nproporcionan una conciencia directa del mundo exterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> El principito es una novela\ncorta, la obra m\u00e1s famosa del escritor y aviador franc\u00e9s Antoine de\nSaint-Exup\u00e9ry.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> En la p\u00e1gina <a href=\"http:\/\/www.ricardovicentelopez.com.ar\">www.ricardovicentelopez.com.ar<\/a> se puede leer la nota N\u00ba 58.-\n\u00bfPor qu\u00e9 Dios eligi\u00f3 a ese pueblo por sobre el resto de la humanidad? &#8211; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Doctrina religiosa muy\npr\u00f3xima al calvinismo que surgi\u00f3 en Inglaterra y Escocia en los siglos XVI y\nXVII; se caracteriz\u00f3 por intentar purificar la Iglesia de las doctrinas y ritos\ncat\u00f3licos y por defender una rigidez moral extrema y una absoluta adecuaci\u00f3n de\nlas costumbres a la moral originaria evang\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> La palabra infierno del\nlat\u00edn \u201cinf\u00e9rnum\u201d (por debajo de, lugar inferior, subterr\u00e1neo). Seg\u00fan muchas\nreligiones, es el lugar donde despu\u00e9s de la muerte son torturadas eternamente\nlas almas de los pecadores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Vamos a avanzar sobre el tema propuesto en a nota anterior [[1]]. Entonces abandonaremos, transitoriamente, el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica para aventurarnos en un ejercicio de lo que, con un poco de atrevimiento, podemos denominar una mirada sobre la historia, s\u00ed pero, una mirada del realismo ingenuo [[2]]. 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