{"id":85931,"date":"2020-09-09T12:55:12","date_gmt":"2020-09-09T12:55:12","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85931"},"modified":"2020-09-09T12:55:52","modified_gmt":"2020-09-09T12:55:52","slug":"32-america-es-el-continente-de-la-esperanza-parte-iii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85931","title":{"rendered":"32- Am\u00e9rica es el continente de la esperanza  &#8211; Parte III"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"790\" height=\"426\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/32.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85932\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/32.png 790w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/32-300x162.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/32-768x414.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 790px) 100vw, 790px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra\neducaci\u00f3n institucional nos habitu\u00f3 a un tipo de saber excluyente de toda otra\nforma que no respondiera al canon del <em>paradigma\ncient\u00edfico<\/em>, denominado tambi\u00e9n <em>paradigma\nnewtoniano<\/em>. No es que este deba ser descartado y\/o reemplazado. El tema que\nestoy planteando es que <em>ese modelo del\nsaber<\/em>, muy exitoso durante siglos,<em> se\norden\u00f3 en torno a la investigaci\u00f3n de las ciencias de la naturaleza y las del cosmos<\/em>.\nEsa estructura, carente de una sabia flexibilidad, le impone a sus\ninvestigaciones una rigidez que las hace incompatibles con las formas\nnecesarias para abordar <em>un saber sobre lo\nhumano<\/em>. En este terreno impera la <em>novedad<\/em>,\nlo <em>inesperable<\/em>, lo <em>novedoso<\/em>, lo <em>impensable<\/em>, la <em>unicidad<\/em> y\nla <em>irrepetibilidad<\/em>. Forzar a esta\ndimensi\u00f3n de lo existente a encajar en las r\u00edgidas categor\u00edas de las ciencias\nf\u00edsicas o naturales, recuerda la vieja cama de Procusto [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\ndenominado s\u00edndrome de Procusto hace referencia a la tendencia que poseen\nalgunas personas, con formas de pensar, o incluso sociedades que rechazan a\naquello que se presenta como diferente a lo conocido y ya aceptado, que puede <em>cuestionar<\/em>, <em>amenazar<\/em> o <em>superar<\/em> lo\nsabido por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra\nAm\u00e9rica ha conservado obstinadamente una sabidur\u00eda popular cargada de\nhumanismo. A pesar de las corrientes de pensamiento&nbsp; pesimistas, esc\u00e9pticas, desesperanzadas, con\norigen en el primer mundo y que encuentran cobijo en los medios de comunicaci\u00f3n\nconcentrados, se aferran a sus saberes y no las aceptan. Ellos, <em>los poseedores de los conocimientos\nsuperiores<\/em>, denominan peyorativamente nuestros saberes como, m\u00e1gicos,\nsupercher\u00edas o ut\u00f3picos. \u00bfDe qu\u00e9 se trata lo que ellos no pueden comprender?&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El saber\nut\u00f3pico se sostiene, como cimiento inconmovible, en la sabidur\u00eda popular, como\nes &nbsp;&nbsp;necesario subrayar, conforma la capa\nm\u00e1s&nbsp; profunda de las tradiciones de los\npueblos. Se han conservado como el resultado de una larga praxis. \u00c9sta ha <em>verificado en el laboratorio del tiempo\nhist\u00f3rico los contenidos de sus verdades<\/em>. Lo dicho m\u00e1s arriba intenta\nsubrayar y denunciar la imposibilidad de avanzar hacia un horizonte que anuncie\nun mundo m\u00e1s equitativo sin resolver esta contradicci\u00f3n. No reconocer las\ndificultades que genera el no aceptar debatir sobre la contradicci\u00f3n que\nplantean esos dos modos del saber, que no son incompatibles, pero que la\nsoberbia de los poderosos lo ignoran, nos condenan a este empantanamiento\nideol\u00f3gico en el que estamos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si podemos\ncompatibilizar y pensar dentro de una dicotom\u00eda, una bifurcaci\u00f3n, que\nposibilite el desarrollo respetuoso de esos saberes, que amalgame ambas\nmodalidades, sin negar las diferencias, entrar\u00edamos en un tiempo de convivencia\nde saberes. Entonces el saber de las ciencias modernas ofrecer\u00eda todo su\narsenal para la investigaci\u00f3n del mundo de la naturaleza y su dimensi\u00f3n c\u00f3smica\n(para ello deber\u00e1 dejar de lado su actitud imperialista respecto de otras\nmodalidades), permitiendo el desarrollo y la profundizaci\u00f3n de los saberes\nsobre lo humano, hasta la osad\u00eda de aventurarse a comprender <em>lo m\u00e1s humano de lo humano<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00f3lo as\u00ed los\nmitos, <em>reinterpretados desde las\nnecesidades de los pueblos de estas tierras<\/em>, podr\u00e1n convertirse en una\nfuente enriquecedora del pensar pol\u00edtico, entendido este en su significaci\u00f3n\nm\u00e1s abarcadora (Arist\u00f3teles). Podremos as\u00ed avanzar en el desciframiento que\nguarda el mensaje de un mandato a realizar, dirigido a la conciencia pol\u00edtica y\nmetaf\u00edsica: <em>una humanidad de hermanos &nbsp;iguales y solidarios<\/em>. Mitos que aparecen\nde diversos modos en los or\u00edgenes de los pueblos, y que en las formas que\nadquieren esas narraciones de la \u201cca\u00edda\u201d o de la \u201cp\u00e9rdida\u201d dan cuenta de un\npasado lejano idealizado que es necesario recuperar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto\nes imprescindible volver la mirada hacia una etapa de la evoluci\u00f3n humana cuyo\nfinal se podr\u00eda ubicar en los finales del per\u00edodo neol\u00edtico, para el filum de\nla tradici\u00f3n occidental (habr\u00eda que investigar c\u00f3mo se ha dado esto en otras\ntradiciones). Los pueblos cazadores-recolectores de los territorios que luego\nser\u00edan Asia Menor y Europa, como as\u00ed tambi\u00e9n Am\u00e9rica, mantuvieron durante\ncientos de miles de a\u00f1os, formas de relaciones sociales internas sostenidas por\nel apoyo mutuo y la cooperaci\u00f3n solidaria, como lo demuestran las\ninvestigaciones antropol\u00f3gicas m\u00e1s recientes [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>].\nSe impone, entonces, desterrar <em>el mito\ndel salvaje originario<\/em> [<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>],\nque se encuentra en la base de las antropolog\u00edas de la modernidad occidental y\nque fundamenta los discursos pol\u00edticos modernos sobre los pactos sociales. De\neste modo, se podr\u00e1n recuperar las m\u00e1s antiguas tradiciones arraigadas en la\nconciencia colectiva y que se expresan en los mitos originarios cargados de\nvalores comunitarios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la\ntradici\u00f3n judeocristiana, plenamente inculturada en la conciencia popular de\nlos pueblos de Latinoam\u00e9rica, la invitaci\u00f3n a \u201cser a imagen y semejanza\u201d nos\nest\u00e1 hablando del hombre como figura deiforme, llamada a cumplir un papel\nut\u00f3pico en la <em>construcci\u00f3n del Reino<\/em>.\nPero esa invitaci\u00f3n se vio frustrada por la \u201cca\u00edda\u201d del hombre al errar el\ncamino, al apartarse de la oferta de <em>ser como\nDios<\/em>. Jos\u00e9 I. Gonz\u00e1lez Faus (1933) [<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>] nos\naclara que no otra cosa es lo que San Agust\u00edn, por un error de comprensi\u00f3n,\ndenomin\u00f3 <em>pecado<\/em>. En el lenguaje\nb\u00edblico, \u00abtanto el hebreo como el griego, el verbo usado tiene el significado\nprimario de fallar, en el sentido de desviarse, no llegar a una meta&#8230;\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de\nello, hay un nuevo para\u00edso al final del camino que recupera la antropolog\u00eda\npaulina en la figura del \u201c<em>hombre nuevo<\/em>\u201d.\nEsta imagen fue recuperada por Ernesto Guevara, para su definici\u00f3n del <em>ideal humano<\/em>. Aqu\u00ed no se debe retroceder\npara recuperar alg\u00fan para\u00edso perdido, sino que se debe avanzar hacia la\nconstrucci\u00f3n de una sociedad humana m\u00e1s equitativa, comunitaria, fraternal, que\nser\u00e1 la obra de esos \u201chombres nuevos\u201d, que aceptan la invitaci\u00f3n o el\ncompromiso de pensar y trabajar en su construcci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo que\npodemos ver, en la fundaci\u00f3n del pensamiento ut\u00f3pico est\u00e1 la fe, una fe en el\ndestino que le espera al hombre, en la medida que se disponga la conciencia en\nese sentido: <em>una humanidad fraterna<\/em>. Debo\ndecir que, despu\u00e9s de d\u00e9cadas de neoliberalismo, estas palabras pueden parecer\nun poco trasnochadas, fuera de toda posibilidad. Sin embargo, la <em>revelaci\u00f3n<\/em>, el <em>redescubrimiento de estas ense\u00f1anzas<\/em>, en la que los pueblos\nencontraron una gu\u00eda para su esperanza, hablan de la posibilidad de un saber\nque puede acercarse, reflexionar, pensar junto a otros, en la l\u00ednea de lo que\npodemos definir una <em>espiritualidad\namericana<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este modo del\nsaber debe confrontar con el saber moderno, sostenido por la <em>revelaci\u00f3n cient\u00edfica<\/em>, que coloc\u00f3 al\nhombre en un <em>camino prometeico<\/em> [<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>] y\nle ofreci\u00f3, no aquella posibilidad b\u00edblica de \u201cser como Dios\u201d, sino la\nposibilidad mayor de \u201cser un Dios\u201d. Y en este ejercicio de \u201cser un Dios\u201d el\nhombre moderno jug\u00f3 a violentar todo los l\u00edmites, intentando la imposible\naventura de extender la conciencia hacia lo infinito, en el espacio y el\ntiempo. Se experiment\u00f3 a s\u00ed mismo como conciencia absoluta que ir\u00eda haci\u00e9ndose\ncargo de un saber universal, en la medida en que la ciencia le fuera\ndesplazando, paulatinamente, las fronteras del Misterio. Podemos descubrir ac\u00e1\nuna de las vertientes de la utop\u00eda moderna, frustrada en su realizaci\u00f3n\ncapitalista. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la diferencia\nentre \u201cser Dios\u201d y \u201c<em>ser una imagen y\nsemejanza de Dios<\/em>\u201d debemos buscar el reinicio de la construcci\u00f3n de la <em>utop\u00eda americana<\/em> que se debe sustentar\nen una antropolog\u00eda nueva que encuentra sus ra\u00edces en los tiempos milenarios.\nEs que all\u00ed se juega la posibilidad de errar o acertar el camino de la\nrealizaci\u00f3n hist\u00f3rica de este <em>hombre\nnuevo<\/em>, en una <em>comunidad nueva<\/em>.\nDebo, al mismo tiempo, se\u00f1alar otra diferencia: el <em>saber moderno<\/em> est\u00e1 sostenido por una <em>conciencia individual<\/em> encarnada en el \u201ccogito cartesiano\u201d, que\nenfrenta a lo otro y\/o a los otros como<em>\ncosa subordinada a la posibilidad del conocimiento cient\u00edfico<\/em>. El otro\nsaber, el de la conciencia comunitaria, se <em>aproxima\nhumildemente a lo absoluto<\/em>, y se encarna en la <em>conciencia-nosotros<\/em> de la <em>sabidur\u00eda\npopular<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que estoy\nintentando mostrar es que el saber dominante no es el \u00fanico v\u00e1lido, aunque es\nmuy \u00fatil para lo suyo. El saber de la conciencia-nosotros se ilumina en el\npunto de partida fundante de la revelaci\u00f3n de un <em>proyecto de vida fraterna,&nbsp; que\nremite a una conciencia arcaica portadora de verdades<\/em>. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Procusto, seg\u00fan la leyenda\ngriega, ofrec\u00eda su posada al viajero solitario. All\u00ed lo invitaba a acostarse en\nuna cama de hierro; mientras dorm\u00eda, lo amordazaba y ataba a las cuatro\nesquinas del lecho. Si la v\u00edctima era alta y su cuerpo era m\u00e1s largo que la\ncama, le cortaba las partes salientes; si era de menor longitud que la cama, lo\ndescoyuntaba hasta estirarlo (de aqu\u00ed viene su nombre).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Sugiero, para\nun estudio m\u00e1s detallado, consultar mi trabajo <em>Del hombre comunitario al hombre competitivo<\/em>, en la p\u00e1gina\nwww.ricardo vicentel\u00f3pez.com.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Este tema\nest\u00e1 desarrollado en mi trabajo: <em>Civilizados\ny b\u00e1rbaros<\/em> publicado en la misma p\u00e1gina citada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Profesor y te\u00f3logo espa\u00f1ol,\ndoctorado en la universidad austr\u00edaca de Innsbruck, Director del Centro de\nestudios Cristianismo y Justicia de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Academia de la Lengua: \u00abRelativo\na Prometeo, a la actitud espiritual que este personaje mitol\u00f3gico representa.\nEmpleo en\u00e9rgico de la fuerza f\u00edsica contra alg\u00fan impulso o resistencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Nuestra educaci\u00f3n institucional nos habitu\u00f3 a un tipo de saber excluyente de toda otra forma que no respondiera al canon del paradigma cient\u00edfico, denominado tambi\u00e9n paradigma newtoniano. 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