{"id":85908,"date":"2020-09-08T14:07:37","date_gmt":"2020-09-08T14:07:37","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85908"},"modified":"2020-09-08T14:07:37","modified_gmt":"2020-09-08T14:07:37","slug":"30-razones-para-la-desesperanza-y-razones-para-la-esperanza","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85908","title":{"rendered":"30.- Razones para la desesperanza y razones para la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"661\" height=\"423\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/30.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85909\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/30.png 661w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/30-300x192.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 661px) 100vw, 661px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parte I<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha hablado de la <em>Raz\u00f3n de la esperanza<\/em>, pero no\npuedo dejar de lado que hay tambi\u00e9n muchas razones para la <em>desesperanza<\/em>. Si lo hiciera quedar\u00eda desvalorizado mucho de lo que\nse ha dicho, porque abrir\u00eda una brecha por la cual pueden colarse muchas\ncr\u00edticas respecto del idealismo, o del irrealismo, de estas reflexiones. No\ns\u00f3lo ello, sino la ingenuidad, la ignorancia o la negaci\u00f3n respecto de la\nrealidad del mundo terreno. No quiero dejar lugar a la sospecha de que es\nsencillo hablar de la esperanza mientras no se mire lo que pasa en nuestro\nderredor. Por ese motivo ahora voy a internarme en el bosque humano dentro del\ncual tomamos conciencia de nuestra realidad cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No mucho tiempo atr\u00e1s, nos hemos visto sumergidos en una\nexperiencia que poco antes parec\u00eda <em>imposible\nde suceder<\/em>. Despu\u00e9s del reordenamiento social y pol\u00edtico a que dio lugar\nla&nbsp; segunda guerra mundial (1945) la\nsociedad occidental pareci\u00f3 haber encontrado el camino definitivo hacia una\nmejor distribuci\u00f3n de la riqueza, hacia una mayor equidad social y hacia una muy\nbuena protecci\u00f3n del Estado en el \u00e1mbito de la seguridad social. No debemos\nignorar que se estaba lejos de que eso incluyera a la totalidad de los\nhabitantes del planeta. Segu\u00eda habiendo grandes injusticias, pero hab\u00eda algo\nque hac\u00eda pensar que su soluci\u00f3n, si bien <em>no\nera inmediata<\/em>, <em>no estaba tan lejos de\nque se produjera<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia fines de los setenta comenz\u00f3 a darse un nuevo\nrealineamiento del mundo a partir de un verdadero \u00abeje del mal\u00bb,\nestablecido por la presencia en el poder de dos personajes nefastos para los\ntiempos que siguieron: Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Con ellos la vieja derecha volvi\u00f3 a mostrar su rostro m\u00e1s\nsalvaje. Si bien se presentaba con <em>trajes\na la moda<\/em>, estaba bien maquillada y era portadora de un <em>discurso travestido<\/em>. Para los menos\nincautos era evidente que retornaba lo m\u00e1s reaccionario del pensamiento social.\nLo que en el mundo desarrollado fue denominado \u00ablos treinta a\u00f1os\ndorados\u00bb (1945-1975) hab\u00edan llegado a su fin. Lo que sigui\u00f3 fue una\nretrogradaci\u00f3n de la historia que nos deposit\u00f3 en el capitalismo de los\ncomienzos del siglo XIX, una de las \u00e9pocas m\u00e1s duras de la explotaci\u00f3n del\ntrabajo humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se volvi\u00f3 a vivir lo m\u00e1s descarnado de la <em>relaci\u00f3n entre el trabajo y el capital<\/em>,\ncon los modos m\u00e1s despiadados de \u00e9ste sobre aqu\u00e9l. La pobreza fue en aumento\npara las tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n del planeta, mientras que una\nminor\u00eda acumul\u00f3 riquezas, ni siquiera so\u00f1adas en los cuentos de <em>Las mil y\nuna noche. <\/em>La <em>riqueza que poseen las\ndiez m\u00e1s grandes fortunas personales<\/em> alcanzar\u00eda hoy para <em>alimentar a dos mil millones de personas, <\/em>casi <em>un tercio de la poblaci\u00f3n del mundo.<\/em> La miseria en\nla que fue sumergida esa mayor\u00eda del planeta es m\u00e1s escandalosa a\u00fan porque hoy\nse est\u00e1 en condiciones para producir alimentos y servicios para <em>tres veces la poblaci\u00f3n actual<\/em>.\nEntonces, nos toca vivir un tiempo en el que, para la gran mayor\u00eda de la\npoblaci\u00f3n mundial, esta situaci\u00f3n tiene ribetes tr\u00e1gicos. Agreguemos a ello la\nactitud imperial de la mayor potencia, los EEUU, que ya no guarda ni las formas\ndemocr\u00e1ticas que proclama y hace exhibici\u00f3n de un salvajismo sin precedentes. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para una <em>mayor\u00eda del\nmundo<\/em> el futuro aparece como un paulatino empeoramiento del cuadro que hoy\nse observa. Las experiencias actuales que son muy dif\u00edciles, anuncian expectativas\nque para muchos ser\u00e1n, probablemente, todav\u00eda mucho peores. Es decir, campea en\nestos tiempos la idea de que los que proponen una reforma de la salud, de la\nseguridad social, o de la educaci\u00f3n, no es para mejorar sino <em>para empeorar<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas mayor\u00edas viven en un <em>colapso total de expectativas<\/em>: muchos de los que comen hoy no &nbsp;saben si comer\u00e1n ma\u00f1ana; quienes enviaron a sus\nhijos a la escuela este a\u00f1o, no saben si lo podr\u00e1n enviar el a\u00f1o entrante. Una\ngran parte de los trabajadores que hoy est\u00e1 contratada, no tiene ninguna\ncerteza de poder seguir manteniendo esa condici\u00f3n. Para una parte de ellos, si\nno hay un contrato colectivo o una ley laboral, ma\u00f1ana puede no tener empleo, y\nno parece tener ninguna posibilidad de reaccionar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este p\u00e9rdida de las expectativas denuncian el estado espiritual\nde nuestra sociedad actual. La p\u00e9rdida del viejo contrato social, los arroja al\nmundo de las <em>poblaciones desechables<\/em>.\nSon procesos de exclusi\u00f3n irreversibles para muchos de ellos. Esas personas\ndejan de <em>ser ciudadanas<\/em> para\nconvertirse en <em>parias sociales<\/em>, es el\npaso de la <em>sociedad civil<\/em> a la <em>sociedad salvaje<\/em>. Esta capacidad que los\npoderosos tienen de veto sobre la vida de los d\u00e9biles, de los m\u00e1s vulnerables,\npermite que haya emergido en nuestras sociedades un fen\u00f3meno que puede ser\nllamado una forma del <em>fascismo social<\/em>.\nPorque, bajo la <em>formalidad de un sistema\ndemocr\u00e1tico<\/em>, el mercado ejerce una <em>prepotencia\ndigna de las peores \u00e9pocas<\/em>. No es un r\u00e9gimen pol\u00edtico: es un r\u00e9gimen\nsocial, una forma de sociabilidad, de desigualdades tan fuertes, que unos pocos\ntienen capacidad de veto sobre la vida de los m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La formalidad de la libertad contractual no puede ocultar\nla enorme disparidad de condiciones entre el poderoso y el d\u00e9bil, \u00e9ste tiene\nque aceptar las condiciones del contrato, escrito o no, por p\u00e9simas que sean,\nporque no tiene otra alternativa. En esta situaci\u00f3n emerge la violencia y se\nconvierte en <em>violencia estructural<\/em>.\nEs una violencia pol\u00edtica que asume dos formas: <em>la violencia pol\u00edtica organizada, la del poder, que se ejerce de arriba\nhacia abajo<\/em>, y una violencia cotidiana, atomizada pero masiva, la <em>violencia del mercado<\/em> que debe ser\nconsiderada como una forma de apariencias despolitizadas de la <em>violencia pol\u00edtica m\u00e1s represiva <\/em>: la\nque define <em>qui\u00e9n come<\/em> y <em>qui\u00e9n no<\/em>. Equivale a decir, es la\nviolencia delincuencial de los de abajo que, si bien no proclama formas ni\nideas pol\u00edticas claras, es la <em>expresi\u00f3n\nan\u00e1rquica de los sometidos<\/em>, es la expresi\u00f3n del <em>reclamo social<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corremos el riesgo de vivir en sociedades que se muestran\ncomo <em>pol\u00edticamente democr\u00e1ticas <\/em>pero que son <em>socialmente fascistas<\/em>.\n\u00bfC\u00f3mo fue posible? He mencionado antes <em>los\ntreinta a\u00f1os gloriosos<\/em>, los a\u00f1os en los que predomin\u00f3 el <em>Estado de bienestar<\/em> (1945-1975). \u00bfC\u00f3mo\nde define este concepto?:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Estado de Bienestar es un concepto pol\u00edtico que se\nrelaciona con una forma de gobierno en la cual el Estado se preocupa por el\nbienestar de todos sus ciudadanos, que no les falte nada, que puedan satisfacer\nsus necesidades b\u00e1sicas, provey\u00e9ndoles en cada caso con aquello que no puedan\nconseguir por sus propios medios. Entonces se hace cargo de los servicios y\nderechos de una gran parte de la poblaci\u00f3n considerada humilde o empobrecida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 fue desapareciendo este modelo de estado? Porque,\npara los gobiernos del llamado \u201cmundo occidental\u201d, ya hab\u00eda cumplido gran parte\nde su raz\u00f3n de ser: \u201ccontener el posible avance del comunismo durante el\nper\u00edodo de posguerra europea: esa era, en parte, una posibilidad real que era\nvista como un riesgo para las \u201cdemocracias liberales\u201d, por la presencia en esos\npa\u00edses de partidos comunistas muy fuertes y organizados. Tal vez, pueda se\u00f1alarse\ncomo un fin de esta etapa, una bisagra de la historia, la <em>Crisis del petr\u00f3leo<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta crisis comenz\u00f3 en 1973, a ra\u00edz de la decisi\u00f3n de la <em>Organizaci\u00f3n de Pa\u00edses \u00c1rabes Exportadores\nde Petr\u00f3leo<\/em> (OPEP) de no exportar m\u00e1s petr\u00f3leo a los pa\u00edses que hab\u00edan\napoyado a Israel durante la guerra de Yom Kipur: esta medida inclu\u00eda a Estados\nUnidos y a sus aliados de Europa Occidental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este conflicto corri\u00f3, moment\u00e1neamente, del centro del\nescenario internacional, el llamado \u201cpeligro rojo\u201d. Poco despu\u00e9s, la\ninstalaci\u00f3n del \u00abeje del mal\u00bb, en los a\u00f1os 80 y 90, abri\u00f3 el camino a\nuna recomposici\u00f3n de ese escenario por la presencia de un proyecto avasallador:\n<em>la globalizaci\u00f3n neoliberal<\/em>. \u00c9sta\nliquid\u00f3 lo que quedaba de la <em>relaci\u00f3n creativa <\/em>que hab\u00eda podido moderar\nel conflicto permanente entre <em>el capital\ny el trabajo<\/em>. Conflicto que fue emergiendo en los a\u00f1os posteriores a la <em>Revoluci\u00f3n\nIndustrial<\/em> (1760-1840):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue un proceso de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y\ntecnol\u00f3gica que se inici\u00f3 en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Breta\u00f1a, y\nse extendi\u00f3 a gran parte de Europa occidental y Am\u00e9rica Anglosajona. Durante\neste periodo se vivi\u00f3 el mayor conjunto de transformaciones econ\u00f3micas,\ntecnol\u00f3gicas y sociales de la historia de la humanidad. La maquinizaci\u00f3n del\nproceso productivo dio lugar a una p\u00e9rdida creciente de puestos de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese proceso otorg\u00f3 al capital un gran predominio que avanz\u00f3\nen el sometimiento y explotaci\u00f3n de los trabajadores, que fueron\nempobreci\u00e9ndose hasta l\u00edmites insospechables, pocos a\u00f1os antes. Los\ntrabajadores lucharon en la segunda mitad del siglo XIX para conquistar\nderechos sociales, y una legislaci\u00f3n social que avanzaba fue garantiz\u00e1ndolos. Las\ndos grandes guerras del siglo XX abrieron un tiempo que suspendi\u00f3 todo ello. La\nposguerra y el estado de bienestar, ya analizado m\u00e1s arriba, se mantuvo durante\nel periodo conocido como la guerra fr\u00eda: \u201cfue un enfrentamiento pol\u00edtico,\necon\u00f3mico, social, militar, que se inici\u00f3 tras finalizar la Segunda Guerra\nMundial (1945) entre el bloque Occidental liderado por Estados Unidos, y el\nbloque del Este liderado por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y se fue diluyendo por la\ndesintegraci\u00f3n de la URSS\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Parte I Se ha hablado de la Raz\u00f3n de la esperanza, pero no puedo dejar de lado que hay tambi\u00e9n muchas razones para la desesperanza. 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