{"id":85901,"date":"2020-09-08T13:57:37","date_gmt":"2020-09-08T13:57:37","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85901"},"modified":"2020-09-08T13:57:37","modified_gmt":"2020-09-08T13:57:37","slug":"29-el-liberalismo-de-los-padres-fundadores-de-los-eeuu","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85901","title":{"rendered":"29- El liberalismo de los Padres Fundadores de los EEUU"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"626\" height=\"423\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/29.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85902\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/29.png 626w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/29-300x203.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender a los liberales del pa\u00eds\ndel Norte y su modo de pensar la pol\u00edtica a principios del siglo XX es\nnecesario volver a esa fecha hist\u00f3rica en la se proclam\u00f3 la primera\nConstituci\u00f3n \u201crepublicana\u201d de Occidente, el 17 de septiembre de 1787. Es necesario\nenfatizar lo de <em>republicana<\/em> porque\ns\u00f3lo eso fue. El <em>concepto de democracia<\/em>,\ntal como apareci\u00f3 con Lincoln casi un siglo despu\u00e9s: \u00abGobierno del pueblo, por\nel pueblo y para el pueblo\u00bb, generaba profundos temores. <em>La experiencia de la Francia revolucionaria espantaba a esos liberales<\/em>.\nUn dato revelador es que la palabra democracia no aparece escrita en ninguna\nparte del texto original de la Constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deteng\u00e1monos en las alternativas y\ncircunstancias que dieron a luz ese texto. Un dato poco conocido nos aporta el\nprofesor Roberto Gargarella [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Notablemente, cabe recordarlo, la\nConvenci\u00f3n norteamericana, a diferencia de las Convenciones Constitucionales que\nse llevaron adelante en Francia, \u00e9sta se celebr\u00f3 a puertas cerradas inmediatamente\ndespu\u00e9s de la &nbsp;revoluci\u00f3n. De all\u00ed que\nlos convencionales expresaran con absoluta franqueza (a veces, dir\u00eda, con\nasombrosa franqueza) por qu\u00e9 defend\u00edan los arreglos institucionales que\ndefend\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El remarcado anterior de la palabra\n\u201crepublicana\u201d se debe a la necesidad de entender que fue una constituci\u00f3n\npensada para contraponerse al Imperio brit\u00e1nico, su conquistador, y concebida\npara&nbsp; liberarse de \u00e9l. Pero adem\u00e1s,\ntambi\u00e9n estaban fuertemente impresionados por el desborde de la \u201cchusma\nparisina\u201d lo que aclara el sentido de lo que \u00abse quer\u00eda evitar para el futuro\u00bb.\n\u00bfC\u00f3mo se resolvi\u00f3 esta \u201cdificultad\u201d? Nos responde el profesor: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propuesta federalista de reorganizar\nel sistema institucional apareci\u00f3 entonces como imposible de eludir: dado el\ngrave riesgo creado por la existencia de las facciones, y <em>dada la imposibilidad de eliminarlas<\/em>, la \u00fanica alternativa\ndisponible era la de organizar las instituciones de modo tal de hacerlas\nresistentes frente a ellas, de modo tal de evitar que el sistema de gobierno\nquedase exclusivamente en manos de alguno de los diferentes grupos en que se\ndivid\u00eda la sociedad\u00bb. N\u00f3tese, una vez m\u00e1s, lo despiadado de la expresi\u00f3n \u201cla\nimposibilidad de eliminarlas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos encontramos frente a un n\u00facleo de\npensamiento que, me atrever\u00eda a decir, es casi impenetrable en el liberalismo\ndel siglo XIX: homologar democracia y constituci\u00f3n como pareciera indicarlo la\nhistoria de <em>la Revoluci\u00f3n gloriosa\ninglesa<\/em> (1688) y la tradici\u00f3n comenzada por la <em>Declaraci\u00f3n Brit\u00e1nica<\/em> <em>de\nDerechos <\/em>de 1689, que tuvo a John Locke&nbsp;\n(1632-1704) como ide\u00f3logo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Dr. Gerardo Pisarello [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>],\nensayista especializado en Derecho constitucional, propone un an\u00e1lisis muy \u00fatil\ny esclarecedor: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El constitucionalismo es un instrumento\nde organizaci\u00f3n del poder. <em>Pensar que\ndebe estar necesariamente al servicio de la democracia es un error<\/em>. Ya los\nantiguos, con Arist\u00f3teles a la cabeza, entendieron que la constituci\u00f3n material\nde una sociedad pod\u00eda ser democr\u00e1tica o antidemocr\u00e1tica. Esta tensi\u00f3n atraviesa\nel constitucionalismo moderno. El caso de EEUU, por ejemplo, naci\u00f3 en buena\nmedida <em>como un dispositivo para frenar\nlas presiones democratizadoras generadas por el movimiento independentista<\/em>.\nEn Europa, el constitucionalismo termidoriano, primero, y el liberal despu\u00e9s,\ntambi\u00e9n <em>procuraron proteger la gran\npropiedad y contener los reclamos de las mayor\u00edas populares<\/em>. Y en esa\ntradici\u00f3n liberal antidemocr\u00e1tica habr\u00eda que situar, tambi\u00e9n, el\nconstitucionalismo impulsado por el <em>Consenso\nde Washington<\/em>, en la d\u00e9cada de los 90\u2019 del siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de esos temores se\nconvirti\u00f3 en tradici\u00f3n en la clase dirigente de los EEUU y revirti\u00f3 en la\nteor\u00eda de la necesidad de una elite ilustrada que se hiciera cargo de la Rep\u00fablica,\nla \u201ccosa p\u00fablica\u201d, muy lejos de ser democr\u00e1tica como se entendi\u00f3 en Francia.\nDice el Profesor Noam Chomsky: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta teor\u00eda sostiene que solo una \u00e9lite\nreducida \u2014la comunidad intelectual de que hablaban los seguidores de John Dewey\n(1859-1942)\u2014 puede entender cu\u00e1les son aquellos intereses comunes, qu\u00e9 es lo\nque nos conviene a todos, as\u00ed como el hecho de que estas cosas escapan a la\ngente en general. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fina iron\u00eda de Chomsky, rayana en lo\nburlesco, lo lleva a hacer una comparaci\u00f3n muy inteligente pero chocante para\nquien est\u00e9 desprevenido: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, este enfoque que se\nremonta a cientos de a\u00f1os atr\u00e1s, es tambi\u00e9n <em>un\nplanteamiento t\u00edpicamente leninista<\/em>, de modo que existe una gran semejanza\ncon la idea de que una vanguardia de intelectuales revolucionarios toma el\npoder mediante revoluciones populares que les proporcionan la fuerza necesaria\npara ello, para conducir despu\u00e9s a las <em>masas\nest\u00fapidas<\/em> a un futuro en el que estas <em>son\ndemasiado ineptas e incompetentes para imaginar y prever nada por s\u00ed mismas<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien hay bastante de exageraci\u00f3n, no\nest\u00e1 lejos de la realidad tal comparaci\u00f3n cuando recordamos la experiencia\nsovi\u00e9tica, con su Nomenklatura y pensamos en el establishment estadounidense,\nlas diferencias nos son tantas. Agrega Chomsky: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es as\u00ed que la teor\u00eda democr\u00e1tica\nliberal y el marxismo-leninismo se encuentran muy cerca en sus supuestos\nideol\u00f3gicos. En mi opini\u00f3n, esta es una de las razones por las que los\nindividuos, a lo largo del tiempo, han observado que era realmente f\u00e1cil pasar de\nuna posici\u00f3n a otra sin experimentar ninguna sensaci\u00f3n espec\u00edfica de cambio.\nSolo es cuesti\u00f3n de ver d\u00f3nde est\u00e1 el poder. Hay incluso un principio moral del\ntodo convincente: <em>la gente es simplemente\ndemasiado est\u00fapida para comprender las cosas<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta convicci\u00f3n elitista, <em>aristocr\u00e1tica<\/em> en el peor sentido de la\npalabra, lejos de la idea aristot\u00e9lica del \u201cgobierno de los mejores\u201d, ha\nllegado hasta nuestros d\u00edas, aunque hoy no pueda hablarse con la franqueza\nde&nbsp; la que hac\u00edan gala aquellos <em>Padres Fundadores<\/em>, para decir lo que\nrealmente pensaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entra ahora en escena un personaje ya\ncitado en otras notas: Walter Lippmann. Como hombre de <em>fe&nbsp; liberal<\/em>, aunque la idea\nque hoy se tiene de un liberal no encaje en este modelo, propuso su tesis de \u201c<em>una revoluci\u00f3n en el arte de la democracia<\/em>\u201d.\nEsta revoluci\u00f3n part\u00eda de algunas premisas muy interesantes de revisar, porque\nvuelve a aparecer el tema de la \u201cfranqueza\u201d. La idea central parte de la\nconvicci\u00f3n de que el p\u00fablico \u00abno sabe pensar y que no es prudente abandonarlo\nen sus ideas\u00bb. Por eso afirmaba Lippmann: &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que ello era no solo una buena idea\nsino tambi\u00e9n necesaria, debido a que los intereses comunes esquivan totalmente\na la opini\u00f3n p\u00fablica y solo una clase especializada de hombres responsables lo\nbastante inteligentes puede comprenderlos y resolver los problemas que de ellos\nse derivan. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede Ud. sorprenderse, amigo al lector,\nsi no ha incursionado en estos temas, que aparezca semejante afirmaci\u00f3n como\nm\u00e9todo de la democracia. Sin embargo, estas ideas sostienen el <em>concepto de democracia que siempre manej\u00f3 la\nclase pol\u00edtica estadounidense<\/em>, raz\u00f3n por la cual prestaron siempre un\nfuerte apoyo al desarrollo de los grandes medios para <em>informar (<\/em>o<em> \u00a1\u00a1manipular!) la\nopini\u00f3n del ciudadano de a pie<\/em>. Avanza sobre el tema Chomsky: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lippmann respald\u00f3 todo esto con una\nteor\u00eda bastante elaborada sobre la <em>democracia\nprogresiva<\/em>, seg\u00fan la cual, en <em>una\ndemocracia con un funcionamiento adecuado, hay distintas clases de ciudadanos<\/em>.\nEn primer lugar, los ciudadanos que asumen alg\u00fan papel activo en cuestiones\ngenerales relativas al gobierno y la administraci\u00f3n: es <em>la clase especializada<\/em>, formada por personas que analizan, toman\ndecisiones, ejecutan, controlan y dirigen los procesos que se dan en los\nsistemas ideol\u00f3gicos, econ\u00f3micos y pol\u00edticos, y que constituyen, asimismo, <em>un porcentaje peque\u00f1o de la poblaci\u00f3n total<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La masa de los ciudadanos restantes\ndeben ser siempre meros <em>espectadores<\/em>,\neducados mediante los mensajes de los medios de informaci\u00f3n, para concurrir el\nd\u00eda de la elecci\u00f3n a optar por <em>uno de los\ndos candidatos<\/em> que el <em>establishment\nha propuesto<\/em>. Para una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda y detallada deber\u00e9 a\nproponer, en otra nota, una lectura con m\u00e1s an\u00e1lisis del pensamiento de Walter\nLippmann. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Abogado\ny soci\u00f3logo de la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Derecho de la misma\nuniversidad y de la Universidad de Chicago (EE.UU.), con estudios\npost-doctorales en el Balliol College de la Universidad de Oxford (Reino\nUnido). Profesor de Teor\u00eda Constitucional y Filosof\u00eda Pol\u00edtica en la\nUniversidad Torcuato Di Tella y de Derecho Constitucional en la Universidad de\nBuenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Pol\u00edtico y jurista\nhispano-argentino, doctorado en la Universidad Complutense de Madrid; Profesor\nTitular de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona; accedi\u00f3 a\ncargos pol\u00edticos: Concejal del Ayuntamiento de Barcelona; Diputado de Barcelona\nen el Congreso de los Diputados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Para entender a los liberales del pa\u00eds del Norte y su modo de pensar la pol\u00edtica a principios del siglo XX es necesario volver a esa fecha hist\u00f3rica en la se proclam\u00f3 la primera Constituci\u00f3n \u201crepublicana\u201d de Occidente, el 17 de septiembre de 1787. 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