{"id":85864,"date":"2020-09-07T18:21:14","date_gmt":"2020-09-07T18:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85864"},"modified":"2020-09-07T18:21:14","modified_gmt":"2020-09-07T18:21:14","slug":"25-america-es-el-continente-de-la-esperanza","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85864","title":{"rendered":"25- Am\u00e9rica es el continente de la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"682\" height=\"478\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/25.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85865\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/25.png 682w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/25-300x210.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parte\nII<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qued\u00f3 dicho, en el final de la nota anterior [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]\nun aspecto fundante de la Modernidad que los siglos posteriores fueron\nocultando. <em>La primac\u00eda del individuo por\nsobre la comunidad <\/em>presentado filos\u00f3ficamente por John Locke (1632-1704) [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>]\ny Thomas Hobbes (1588-1679) [<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>]\nautor de la famosa sentencia: \u201cEl hombre es un lobo para el hombre\u201d. Estos dos\npensadores sosten\u00edan posiciones divergentes respecto a su concepci\u00f3n del ser humano:\nel primero lo conceptuaba como una especie de animal salvaje, lo que permiti\u00f3\nfundamentar la necesidad de una monarqu\u00eda desp\u00f3tica; el segundo defendi\u00f3 la libertad intransferible hombre y\ndel orden social. Ambos coinciden en la idea del individuo como punto de\nreferencia del orden social. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El saber moderno, entonces, est\u00e1\nsostenido sobre la idea de un orden social compuesto por \u00e1tomos que se\nrelacionan entre s\u00ed seg\u00fan las reglas del poder. Estos liberalismos terminaron\ndefendiendo una conciencia individual que dio como resultado la experiencia\nburguesa; \u00e9sta privilegi\u00f3 la riqueza material como camino de realizaci\u00f3n. Ello\nhace m\u00e1s dif\u00edcil, pero al mismo tiempo m\u00e1s necesario, el avance de un\npensamiento que se sostenga por la vocaci\u00f3n de construir un mundo de iguales:\nla utop\u00eda de una sociedad m\u00e1s equitativa y fraterna. El fil\u00f3sofo argentino\nRicardo Forster nos ayuda a reflexionar: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSe me ocurre\npensar en la palabra utop\u00eda, una palabra que cre\u00f3 espacios nuevos, que supuso\nla organizaci\u00f3n de experiencias hist\u00f3ricas, sociales, culturales, experiencias\ngeneracionales, una palabra que supon\u00eda que el mundo pod\u00eda transformarse, que\nera posible imaginar lo nuevo, que era posible pensar en una historia distinta,\nsacarse de encima la rutina, el costumbrismo, la repetici\u00f3n y el realismo\nasfixiante\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, la utop\u00eda que debemos\nproponernos es nuestra utop\u00eda, y al decir <em>nuestra\n<\/em>debemos pensar en la conciencia colectiva de las comunidades de nuestro\ncontinente, plasmada en la particularidad de nuestro ser nacional. No hay una\nutop\u00eda v\u00e1lida para todos los pueblos aunque si hay utop\u00edas convergentes. Parte\nesencial de la elaboraci\u00f3n ut\u00f3pica ser\u00e1 la de reformular la concepci\u00f3n y\npr\u00e1ctica de la pol\u00edtica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propuesta de incursionar en otros modos del pensar,\nabre la posibilidad de abordar otros temas que pueden implicar los mismos\nproblemas pero planteados desde \u00f3pticas diversas. En este sentido, dar los\nprimeros pasos por este sendero, los obst\u00e1culos que se nos presente revelar\u00e1 <em>de qu\u00e9 manera<\/em> y <em>con qu\u00e9 profundidad<\/em> estamos sumergidos culturalmente en la cultura\nnoratl\u00e1ntica, defensora del viejo liberalismo. Por esta raz\u00f3n campea un\nmenosprecio por lo indo-latino-americano. O, dicho con otras palabras, un\ndistanciamiento de los temas y problemas propios, o que debieran serlo, que\nest\u00e1n enraizados en este continente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa especie de compromiso con lo que nos env\u00edan los\ncentros de poder, aunque estemos lejos de ser conscientes de ello, obnubila\nnuestro entendimiento respecto de aquello que tenemos m\u00e1s cercano, que nos rodea,\nque sostiene nuestra cotidianeidad. Hablar de <em>cultura americana<\/em> pareciera remitir necesariamente a ciertos folclorismos.\nLas instituciones educativas (de todos los niveles, con especial peso en las\nuniversitarias) refuerzan esa concepci\u00f3n del mundo. La informaci\u00f3n que\nrecibimos a trav\u00e9s de los grandes medios consolida en nuestra conciencia ese\nmodo de ver y pensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Profesor Doctor Guzm\u00e1n Carriquiry Lecour (1944)\nuruguayo, estudi\u00f3 en la Universidad de la Rep\u00fablica (Montevideo), donde se\ndoctor\u00f3 en Derecho y Ciencias Sociales, abord\u00f3 este tema.&nbsp; Una s\u00edntesis sobre nuestra historia la\npresenta en esta tesis:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El continente americano emerge en la\nhistoria mundial, al alba de la modernidad, en la primera fase de la\nglobalizaci\u00f3n, como una sorprendente novedad que, desde su g\u00e9nesis, provoca un\nfuerte \u00edmpetu de esperanza. Muchos estudiosos han escrito sobre la\n\u00abutop\u00eda\u00bb americana de los misioneros, sobre el \u00abreino\nmilenario\u00bb de los franciscanos, sobre el influjo del abad italiano Joaqu\u00edn\nde Fiore (1135-1202); sobre el franciscanismo radical en Am\u00e9rica. Tambi\u00e9n el\nhumanista ingl\u00e9s Tom\u00e1s Moro (1478-1535), mencionado en la nota anterior, imagin\u00f3\nuna comunidad, que ubica en las tierras del Nuevo Mundo, la que se rige por los\nprincipios de la solidaridad cristiana, por la cual todos viven en paz. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto a los tiempos actuales podemos leer del ilustre\nmexicano Octavio Paz (1914-1998), una de sus citas: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLas naciones del Viejo Mundo,\nreplegadas sobre ellas mismas consagran las propias inmensas energ\u00edas en la <em>creaci\u00f3n de una prosperidad sin grandeza<\/em>\ny cultivan un <em>hedonismo sin pasi\u00f3n y sin\nriesgos<\/em>. En ellas, m\u00e1s que de <em>nihilismo<\/em>\nes necesario hablar de <em>hedonismo<\/em>. <em>El esp\u00edritu del nihilista es tr\u00e1gico; el del\nhedonista es resignado<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debo agregar dos encuentros altamente significativos: la Conferencia\nGeneral del Episcopado Latinoamericano en Medell\u00edn (Colombia 1968) y la de\nPuebla (M\u00e9xico 1979) representaron llamados a la esperanza y a la liberaci\u00f3n de\nlos pueblos que repercutieron, asombrosamente, en Europa. El comienzo del siglo\nXXI volvi\u00f3 a sorprender al mundo la capacidad de crear nuevos caminos pol\u00edticos\npara la construcci\u00f3n de sociedades libres e igualitarias. La primera d\u00e9cada\nauguraba un avance del pensamiento pol\u00edtico progresista: Brasil y Bolivia\nparecieron anunciar un final para esas experiencias, los pueblos de Chile,\nEcuador, Per\u00fa y Colombia advirtieron que no estaban dispuesto a seguir\nsometidos. Am\u00e9rica, siempre Am\u00e9rica, estuvo dispuesta a comenzar de nuevo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se impone, nuevamente, la necesidad de\nconstruir nuevas formas de pensamiento, porque la reflexi\u00f3n de la utop\u00eda exige\nla ruptura con las ideas que funcionaron como justificaci\u00f3n del orden imperial.\nTodo ello supone un debate profundo del que nadie debiera excluirse. Todo ello\nsupone una ruptura con los paradigmas reinantes. Se torna un paso ineludible\npensar desde la utop\u00eda, pero \u00e9sta impone la ruptura se\u00f1alada. Al hablar de\nparadigmas estoy haciendo referencia a un saber que ha colonizado la educaci\u00f3n\ninstitucional convirtiendo la <em>neutralidad<\/em>\ny la <em>objetividad<\/em> de los saberes como\nla condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em>, como la\nasepsia imprescindible para <em>la\nconstrucci\u00f3n de conocimientos aceptables por la Academia<\/em>. Todo ello acarrea\nel resultado de mantenerse alejado de las necesidades humanas, sobre todos la\nde los m\u00e1s excluidos. Se entiende as\u00ed el rechazo a toda \u00e9tica, es decir a todo\ncompromiso con una justicia para todos, por el socorro a los m\u00e1s necesitados,\nen un mundo en el que <em>unos pocos tienen\nmuch\u00edsimo<\/em> y los <em>m\u00e1s apenas comen<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello nos permite entender que en las manifestaciones\nde tantos intelectuales muestren un distanciamiento de toda esa problem\u00e1tica,\nbajo la excusa de mantenerse alejados de los compromisos pol\u00edticos. Neg\u00e1ndole a\nla pol\u00edtica su sentido originario: <em>la\nvocaci\u00f3n por el bien com\u00fan<\/em> y, en su origen cristiano-occidental, en el <em>compromiso primero con los m\u00e1s necesitados<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar de la\nutop\u00eda, pensando desde la particularidad de nuestra Am\u00e9rica sin exclusiones de\nning\u00fan tipo, exige entrar en la consideraci\u00f3n de <em>qui\u00e9n habla<\/em>, <em>desde d\u00f3nde\nhabla<\/em>, <em>para qui\u00e9nes habla<\/em>. <em>Qui\u00e9n<\/em> habla es la pregunta por el sujeto\nportador del discurso ut\u00f3pico, supone dejar aclarado el grado de compromiso con\nla liberaci\u00f3n de nuestros pueblos. Este <em>qui\u00e9n<\/em>\ndebe ir acompa\u00f1ado del <em>para quien<\/em>, y\ndejar explicitado que es en el <em>desde\nd\u00f3nde<\/em> que el suelo americano &nbsp;&nbsp;adquiere\nrelevancia pol\u00edtica. All\u00ed son los pueblos (aunque esta categor\u00eda pol\u00edtica\naparezca como vetusta) los sujetos y los destinatarios de la utop\u00eda. Entonces, <em>desde ellos<\/em>, <em>con ellos<\/em> y <em>para ellos<\/em> es\nque la realidad de la pol\u00edtica ut\u00f3pica adquiere sentido y vigencia, al\nplasmarse en luchas ut\u00f3picas (pero posibles).<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> &nbsp;<em>Am\u00e9rica\nes el continente de la esperanza<\/em> \u2013 Parte I, fue publicada en\nesta misma p\u00e1gina el 1-2-2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Fil\u00f3sofo y m\u00e9dico ingl\u00e9s,\nconsiderado como uno de los m\u00e1s influyentes pensadores y como el \u00abPadre del\nLiberalismo Cl\u00e1sico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Fil\u00f3sofo ingl\u00e9s considerado\nuno de los fundadores de la filosof\u00eda pol\u00edtica moderna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Parte II Qued\u00f3 dicho, en el final de la nota anterior [[1]] un aspecto fundante de la Modernidad que los siglos posteriores fueron ocultando. 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