{"id":85847,"date":"2020-09-07T14:00:27","date_gmt":"2020-09-07T14:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85847"},"modified":"2020-09-07T14:02:38","modified_gmt":"2020-09-07T14:02:38","slug":"23-america-es-el-continente-de-la-esperanza","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85847","title":{"rendered":"23.- Am\u00e9rica es el continente de la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote style=\"text-align:right\" class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em><strong>Si no nos atrevemos a pensar lo imposible <br>                                                                  deberemos aceptar lo insoportable  <\/strong><\/em>                                                                                                                 <br> Del Mayo franc\u00e9s \u2013 1968<\/p><cite> <\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"568\" height=\"371\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/23.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85848\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/23.png 568w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/23-300x196.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 568px) 100vw, 568px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parte I<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para no tener que vernos en la situaci\u00f3n desesperante de <em>tener que aceptar las peores alternativas<\/em>\nle propongo, amigo lector, que me acompa\u00f1e en este atrevimiento de incursionar\nen el terreno de <em>lo imposible<\/em>. Este <em>imposible<\/em> fue detectado por el papa\nPablo VI en 1968, y repetido en diversos encuentros de la Iglesia\nlatinoamericana. Rescatar la existencia de <em>una\nvida comunitaria esperanzada<\/em> es lo que \u00e9l percib\u00eda como un aspecto relevante\ny novedoso. No se le escaba, a su mirada profunda, una experiencia pol\u00edtica que\ncontrastaba con la Europa que ya mostraba <em>claros\ns\u00edntomas de decadencia<\/em>. Este proceso pol\u00edtico-cultural no era nuevo, pero\nse hab\u00eda acentuado despu\u00e9s de las dos grandes guerras. El descreimiento, el escepticismo,\nla p\u00e9rdida de razones profundas por las cuales vivir, se percib\u00eda en una aceptaci\u00f3n\nsumisa de esa &nbsp;decadencia &nbsp;cuyas consecuencias son evidentes hoy [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>].\nPablo VI defini\u00f3 este concepto con estas palabras explicativas: \u00abLa\noriginal vocaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina de plasmar en una s\u00edntesis nueva y genial\nlo antiguo y lo moderno, lo espiritual y lo temporal\u201d, era la novedad que\nllamaba su atenci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPorqu\u00e9 Am\u00e9rica Latina pod\u00eda ser definida as\u00ed dentro del\ncontexto mundial? <em>Es necesario responder\na estas preguntas de manera razonable y con argumentos convincentes<\/em>. Debo\nagregar, para una mejor comprensi\u00f3n, la exigencia de salir de la inmediatez de\nideas en la que estamos sumergidos, por el sometimiento cotidiano de leer en el\nespacio p\u00fablico lo que los grandes medios concentrados nos proponen: un <em>pensamiento superficial<\/em> que lleva a\npublicar <em>fen\u00f3menos puntuales, ef\u00edmeros,\nsin explicaciones y sin an\u00e1lisis<\/em>. Por tal raz\u00f3n debemos ampliar nuestra\nmirada, aguzar nuestro entendimiento, penetrar la superficie de lo que se llama\n<em>noticia<\/em> [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>] para\nprepararnos a reflexionar sobre per\u00edodos m\u00e1s extensos, m\u00e1s abarcadores, m\u00e1s\nprofundos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pensamiento humano ha recorrido diversos\ncaminos a lo largo de los siglos. Ha irrumpido en las diversas dimensiones de\nla realidad y ha dise\u00f1ado un modo de abordar cada una de ellas mediante el cual\nse atrevi\u00f3 a las m\u00e1s variadas interpretaciones. Sin embargo, la explosi\u00f3n de\nlos \u00e9xitos de las <em>ciencias modernas de la\nnaturaleza<\/em> opac\u00f3 otros modos de pensar la realidad, no menos importantes, sobre\ntodo, en el \u00e1mbito del quehacer humano. Por ello la crisis actual nos ha dejado\nperplejos. Y henos aqu\u00ed, ante un futuro esquivo que oculta y dificulta el vivir\nesperanzados, modo sin el cual no es pensable una vida integralmente sana y\nfeliz. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Voy a proponer una tesis que debemos recordar\npara los pasos siguientes: <em>la estructura\nde pensamiento que nos aferra al inmediatismo no nos permite otear y repensar\ntiempos futuros posibles<\/em>. S\u00f3lo la superaci\u00f3n de ese modelo racional nos\nposibilitar\u00e1 avanzar hacia modos m\u00e1s profundos y comprometidos con la felicidad\nhumana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ense\u00f1anza que nos ha dejado cada pueblo\nque ha vivido intensamente su presente es su modo de enfrentarlo. Ha sabido que\n<em>todo presente es el resultado de una\nlarga gestaci\u00f3n que ha condensado un c\u00famulo de experiencias<\/em> y, aprendiendo\nde ellas, ha sabido construir presentes fruct\u00edferos. Nos toca padecer una\nespecie de tiempo ingr\u00e1vido que olvida o se desentiende de ese pasado, cargado\nde sabidur\u00edas. Pero el futuro no es otra cosa que el presente prefigurado en\ncontenidos posibles realizables, que la voluntad colectiva puede proponerse\nrealizar: puede ser <em>una utop\u00eda <\/em>(en\nsentido metaf\u00f3rico:una promesa que\nilumina el camino cotidiano hacia un futuro). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nacimiento de la cultura occidental estuvo\npre\u00f1ado de utop\u00edas [<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>]\ny fueron \u00e9stas uno de los signos de la modernidad europea. Las promesas, que el\nesp\u00edritu burgu\u00e9s encarnaba, embriagado todav\u00eda con <em>la esperanza del Reino<\/em> que hab\u00eda anunciado el <em>Pastor de Nazaret<\/em>. Los sue\u00f1os del pensador humanista y fil\u00f3sofo\nitaliano Tommaso Campanella (1568-1639), prolongaron esa utop\u00eda, que reelabor\u00f3\nluego la <em>Ilustraci\u00f3n<\/em>. Fueron\nanticipadores de una cultura que se present\u00f3 como la superaci\u00f3n final de una\nhistoria de penurias. Pero esas utop\u00edas, que todav\u00eda hasta principios del siglo\nXX segu\u00edan alimentando la conciencia noratl\u00e1ntica, se torcieron hacia la forma\nenga\u00f1osa del <em>crecimiento econ\u00f3mico<\/em> y\ndel <em>desarrollo tecnol\u00f3gico<\/em>, sostenidos\npor una fe en la <em>expansi\u00f3n infinita de\nrealizaciones<\/em> en un tiempo de <em>perpetuo\nperfeccionamiento<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar hoy, entonces, de la utop\u00eda exige\nciertas prevenciones, porque la experiencia de las incumplidas promesas nos ha invadido\nla conciencia con sentimientos cargados de nubarrones de escepticismo. Llegados\na aqu\u00ed, podemos preguntarnos, en camino a despejar ese horizonte: \u00bfson todav\u00eda\nposibles esas tareas? \u00bfqui\u00e9n es el sujeto llamado a realizarlas? \u00bfes el <em>pueblo<\/em> el destinatario y su realizador? Es\ncierto que hoy, despu\u00e9s de d\u00e9cadas esperanzadoras, lo que podr\u00edamos denominar\nel <em>esp\u00edritu emancipador<\/em>,&nbsp; parece ausentarse de nuestro horizontes, tal\nvez resguard\u00e1ndose de las inclemencias presentes. Entonces, para pensar este\npresente es imperioso que nuevos vientos ideol\u00f3gicos lo despejen. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se nos presenta la necesidad de repensar las\nexperiencias pasadas y de ellas recuperar el concepto pueblo, como actor\nfundamental, (categor\u00eda pol\u00edtica no excluyente, que da cabida a todas las\nclases y sectores sociales populares, incluidos los m\u00e1s desprotegidos por la\nglobalizaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n financiera y delincuencial). Para ello debemos\naferrarnos a <em>una utop\u00eda<\/em>, reconstruirla\ncon todo su valor y su fuerza liberadora. Este proyecto debe ser capaz de\nconvocar a todos los sectores que se definan por su vocaci\u00f3n de servicio y que\nse propongan encontrar caminos alternativos, Estos deben apuntar a la\nconstrucci\u00f3n de un mundo m\u00e1s abarcador y equitativo, m\u00e1s justo y solidario.\nDesde este modo de pensar adquiere realidad pol\u00edtica, sentido y vigencia, el <em>pensamiento ut\u00f3pico<\/em> y las <em>luchas ut\u00f3picas<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se impone, entonces, la necesidad de construir\nnuevas formas de pensamiento, porque la reflexi\u00f3n de la utop\u00eda exige la ruptura\ncon las ideas que funcionaron como justificaci\u00f3n del orden imperial existente.\nTodo ello supone un debate profundo del que nadie debiera quedar excluido. En\nesa l\u00ednea se torna un paso ineludible incorporar a nuestra reflexi\u00f3n el pensamiento\nut\u00f3pico, desde \u00e9ste, es posible la ruptura se\u00f1alada. Lo que debemos dejar en el\ncamino, puesto que nos ata al pasado de injusticias, es <em>el saber que ha colonizado la educaci\u00f3n institucional<\/em> convirtiendo\nla neutralidad y la objetividad en estilos as\u00e9pticos que se alejan y rechazan\nel <em>enraizamiento \u00e9tico<\/em>. Todo ello es\nlo que ha estado dominando los sectores intelectuales, tan alejados de los\ncompromisos pol\u00edticos. Entendiendo la pol\u00edtica en su sentido originario: <em>la vocaci\u00f3n por el bien com\u00fan<\/em> y, en su\norigen cristiano-occidental, en el <em>compromiso\nprimero con los m\u00e1s necesitados<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debo se\u00f1alar que el \u00e1mbito universitario, a\npartir del dominio cientificista, se ha ido convirtiendo cada vez m\u00e1s en un\ndesierto pol\u00edtico en el sentido se\u00f1alado. La ausencia de la problem\u00e1tica\nsocial, y el compromiso con los m\u00e1s necesitados, se verifica en la mayor\u00eda de\nlas c\u00e1tedras. Esta carencia se hace m\u00e1s evidente ante el reclamo de un pueblo\nque exige resolver esas demandas. El funcionamiento de los <em>claustros<\/em> (palabra que habla del encerramiento y desentendimiento\nrespecto de la realidad que nos circunda) se ensimisma en el desarrollo de las\ncarreras profesionales como un fin en s\u00ed mismo. Esto representa un serio\nobst\u00e1culo para la prestaci\u00f3n de un servicio imprescindible hacia un futuro\ndiferente para nuestra comunidad nacional. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El saber ut\u00f3pico no puede ignorar a la\nsabidur\u00eda popular, por el contenido de <em>sus\nverdades<\/em>, herencia de las tradiciones de los pueblos, producto de una larga\npraxis hist\u00f3rica. Aqu\u00ed se impone superar la muy vieja distinci\u00f3n entre las\nverdades de la <em>episteme<\/em> y las\nverdades de la <em>doxa<\/em> [<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>].\nRecuperando los mitos, en que esa sabidur\u00eda abreva, pero enraiz\u00e1ndolos en\ntierra americana, adquieren una mayor profundidad sobre la que se asienta la <em>Filosof\u00eda de la Liberaci\u00f3n<\/em>. Partiendo de\neste nuevo fundamento la conciencia indoamericana incorpora una nueva mandato: <em>la realizaci\u00f3n de<\/em> <em>una humanidad de hermanos plurales, iguales y solidarios<\/em>. El\nconocimiento de la antropolog\u00eda cultural nos informa que esas formas\ncomunitarias fueron <em>los modos sociales de\nlas comunidades originarias del homo sapiens<\/em>. Todo ello se opone a los\nmitos fundantes de la modernidad que han colocado como punto de partida\npol\u00edtico, justificador de una sociedad de dominantes y dominados, a un <em>hombre lobo para el hombre<\/em>. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Se puede consultar en esta\np\u00e1gina, para mayor detalle, mi nota <em>Democracia\ny la decadencia de la cultura occidental<\/em> publicada el 2-12-18<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Entendido esta palabra como\nuna comunicaci\u00f3n acerca de hechos puntuales, cuya vigencia es reemplazada por\notro en una sucesi\u00f3n vertiginosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> &nbsp;La palabra fue creada por el ingl\u00e9s Tom\u00e1s Moro\n(1478-1535): del griego \u201cou\u201d = no y \u201ctopos\u201d = lugar, es decir: un lugar que no\nexiste en el presente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> En la terminolog\u00eda de\nPlat\u00f3n, \u201cepisteme\u201d significa \u00abconocimiento justificado como verdad\u00bb,\na diferencia del t\u00e9rmino \u00abdoxa\u00bb que se refiere a la creencia com\u00fan o\nmera opini\u00f3n. La palabra epistemolog\u00eda significa el estudio de la teor\u00eda del\nconocimiento que es obtenido por la episteme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Si no nos atrevemos a pensar lo imposible deberemos aceptar lo insoportable Del Mayo franc\u00e9s \u2013 1968 Parte I Para no tener que vernos en la situaci\u00f3n desesperante de tener que aceptar las peores alternativas le propongo, amigo lector, que me acompa\u00f1e en este atrevimiento de incursionar en el terreno de lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":85644,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-85847","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=85847"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85847\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85849,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85847\/revisions\/85849"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=85847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}