{"id":85805,"date":"2020-09-05T14:06:20","date_gmt":"2020-09-05T14:06:20","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85805"},"modified":"2020-09-05T14:06:20","modified_gmt":"2020-09-05T14:06:20","slug":"19-la-crisis-del-tiempo-esclavizante-abre-el-camino-hacia-un-tiempo-liberador","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85805","title":{"rendered":"19.- La crisis del tiempo esclavizante abre el camino hacia un tiempo liberador"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"554\" height=\"361\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/19.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85806\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/19.png 554w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/19-300x195.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 554px) 100vw, 554px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amigo lector, le propongo\nuna <em>lectura filos\u00f3fica <\/em>sobre nuestro\ntiempo y su devenir. <em>Lectura filos\u00f3fica<\/em>\nno debe ser entendida como un discurso oscuro, incomprensible, propio de\npensadores encerrados en sus c\u00fapulas de cristal. La filosof\u00eda a la que me\nrefiero se reconoce heredera de las sabidur\u00edas de Mart\u00edn Fierro y Enrique S.\nDisc\u00e9polo, aunque el lenguaje no sea el mismo y se presente con ciertos aires\nm\u00e1s pretenciosos. Creo que el tema as\u00ed lo exige y que el esfuerzo que puede\nexigir lo vale. No olvido que el espacio p\u00fablico nos empuja a formas y\nlenguajes que imponen los medios concentrados. Pero ese es un modo de alejarnos\nde los temas importantes. Ejercitarnos en otros g\u00e9neros de pensamiento nos pone\nal alcance de comprensiones m\u00e1s profundas. Este <em>hoy <\/em>es muy duro y por ello nos lo pintan de colores. Lo invito a\npensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para avanzar debemos\nformularnos una cuesti\u00f3n fundamental. Debemos arriesgar la pregunta sobre <em>qui\u00e9n es el sujeto<\/em>, individual y\/o\ncolectivo, que est\u00e1 en crisis y\/o piensa la crisis, incorporando entonces todas\nlas condiciones del proceso que ha llevado a converger en ella. La\ninvestigaci\u00f3n sobre esos <em>sujetos hist\u00f3ricos<\/em> debe remontarse hasta los\nor\u00edgenes de ese proceso, de modo tal que nos coloque en condiciones de\nencontrar la g\u00e9nesis de la historia que nos deposita en esta situaci\u00f3n actual.\nPara nuestro caso, esa senda hacia el <em>pasado de este presente<\/em>,\nreconocer\u00e1 una primera etapa que deber\u00e1 detenerse en los comienzos de la <em>Modernidad europea<\/em>, para luego, con una\npretensi\u00f3n de llegar hasta lo m\u00e1s radical de ese proceso, hurgar en la\nconfiguraci\u00f3n de los or\u00edgenes de este <em>Occidente<\/em>\nen sus dos vertientes: la greco-romana y la hebrea-semita.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La posibilidad de\notro pensar<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los resultados de este\nitinerario proyectar\u00e1n abundante luz sobre los diversos componentes de la\nconfiguraci\u00f3n de este <em>presente en crisis<\/em>.\nDesde all\u00ed podremos intentar discernir cu\u00e1les y c\u00f3mo son los elementos, y sus\ncombinaciones, que dieron lugar a las diferentes etapas de la historia de esta\ncultura. Esto es especialmente necesario cuando lo que se enfrenta lo podemos\navizorar, como una de sus crisis m\u00e1s profundas. Esto puede considerarse as\u00ed, y\npor ello debemos asumir, que lo que se pone en juego es la necesidad de un\nan\u00e1lisis detenido y detallado que permita su reestructuraci\u00f3n hacia un ma\u00f1ana\nposible, diferente y mejor. Para aproximarnos a este modo del <em>pensar<\/em>, del <em>reflexionar<\/em>, lo m\u00e1s profundamente que nos sea posible, debemos\nhacernos cargo de toda esa historia. Esto supone tomar posici\u00f3n frente y dentro\nde ella, es decir tomar conciencia de los antagonismos que la crisis pone de\nmanifiesto. Dado esto, se nos impone comprometernos con alguna de las partes\ndel conflicto, porque s\u00f3lo como protagonista de la historia presente y futura,\npodremos tener una mirada m\u00e1s clara sobre la <em>situaci\u00f3n actual<\/em> y de los <em>caminos\nposibles de salida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quedaron mencionadas m\u00e1s\narriba las caracter\u00edsticas de una realidad que, muchas veces, queda oculta ante\nlos ojos del investigador acad\u00e9mico. Este fen\u00f3meno se da en todas las\ndimensiones del pensar y, en cierto modo, debe aceptarse como una manifestaci\u00f3n\nde las <em>limitaciones del pensar humano<\/em>,\ndada su situacionalidad. Esto es necesariamente as\u00ed porque somos seres\nhist\u00f3ricos, pertenecientes a un tiempo y a un lugar. El compromiso con ese\ntiempo, hurgando las proyecciones posibles hacia un mundo mejor, podemos\ndenominarlo <em>compromiso pol\u00edtico<\/em>. Esto\ndebe ser entendido en el tradicional sentido aristot\u00e9lico de todo lo que se\nrelaciona con la <em>polis<\/em>, la sociedad,\nla comunidad. Hoy debemos traducirlo a lo social, en su sentido m\u00e1s abarcador,\nque incluye todas las dimensiones del vivir humano. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta actitud, que asume el\ncompromiso mencionado, debe rechazar las confesiones claudicantes que se\ndesentienden del padecer ajeno bajo las justificaciones de que \u201cno se puede\nhacer nada\u201d. Esto puede ser perceptible como estado del \u00e1nimo social. \u00c9ste es\ncultivado con toda dedicaci\u00f3n, capacidad y tecnolog\u00eda desarrolladas por\nuniversidades al servicio del poder concentrado. Saber esto nos debe\ncomprometer m\u00e1s a\u00fan en el desenmascaramiento de esos planes, acciones y medios\nde comunicaci\u00f3n a su servicio. Algo de esto ya ha sido analizado en otras notas\nde esta columna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Algunos antecedentes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dada la herencia del\nIluminismo de los siglos XVII y XVIII, que promet\u00eda una <em>Raz\u00f3n <\/em>con capacidad de saberlo todo. Por\nello se configur\u00f3 una conciencia que se dispuso a violar todos los l\u00edmites.\nEsta experiencia nos exige prudencia al arrojarnos a los brazos de esas\nposibilidades en aras de un <em>optimismo triunfalista. <\/em>\u00c9ste, las m\u00e1s de las\nveces, ha desembocado en un <em>escepticismo amargo<\/em>, como una parte del\npensar posmoderno nos lo muestra. Este final es lo que pretend\u00ed describir poco\nm\u00e1s arriba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nihilismo imperante es,\nen parte, el resultado de aquel optimismo ingenuo. Ya nos hab\u00eda advertido\nHer\u00e1clito que \u00abal ser le gusta ocultarse\u00bb, y parte de la aventura de\nnuestro pensamiento radica en la b\u00fasqueda de los caminos que nos aproximen a <em>la\nverdad<\/em> o, al menos, a <em>una verdad nuestra<\/em>, sin la pretensi\u00f3n\nprometeica de querer encontrarla total y definitivamente. El ocultamiento es\nsiempre hist\u00f3rico, se da a los hombres de cada cultura de modos diferentes.\nPero, al mismo tiempo, se muestra en parte detr\u00e1s del horizonte, como aliciente\npara avanzar en la marcha del pensamiento. Esta es la tarea por el\ndesvelamiento de la verdad, siempre hist\u00f3rico, por lo tanto relativo, y por lo\ntanto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Hacia una nueva historia<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensar la crisis de este\ntiempo es intentar pensar la crisis de nuestro pensamiento, pensar la estrecha\nrelaci\u00f3n que se teje entre ambas. Pensar la crisis que hemos heredado de un\nsujeto que puso como <em>lo otro a conocer<\/em> \u2013el objeto-, lo que no era m\u00e1s que la <em>proyecci\u00f3n de su\npropia conciencia<\/em>. La <em>realidad<\/em> que ese sujeto cartesiano plante\u00f3\ncomo tal fue <em>su realidad<\/em>, resultado del exuberante despertar de la\nconciencia burguesa que avanzaba con la certeza de que todo le era posible. Fue\nuna etapa del proceso hist\u00f3rico, un resultado del triunfo sobre las\naristocracias decadentes. Este triunfo le permiti\u00f3 dar grandes pasos por el\ncamino de su presente triunfalista. Pero que, al mismo tiempo, qued\u00f3 encerrada\nen el estrecho espacio que esa conciencia individual pod\u00eda crear. Romper las\nataduras y liberarse del yugo teol\u00f3gico vertical y desp\u00f3tico fue la gran tarea\nhist\u00f3rica de la conciencia individual burguesa. No debe ocult\u00e1rsenos que gran\nparte de esos logros se realiz\u00f3 con las manos manchadas con la sangre de los\npueblos conquistados. El <em>yo pienso <\/em>de Descartes estuvo sostenido por el <em>yo\nconquisto <\/em>de Hern\u00e1n Cort\u00e9s (E.\nDussel).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos enfrentamos ahora al\nagotamiento de esa historia. Este camino muestra bifurcaciones posibles, frente\na ellas debemos decidir cu\u00e1l es <em>nuestra propia historia<\/em>, <em>c\u00f3mo\nprotagonizarla, con qui\u00e9nes, para qui\u00e9nes, contra qui\u00e9nes<\/em>. Todo ello\nimplica tomar una decisi\u00f3n por definir <em>qui\u00e9nes somos y queremos ser nosotros<\/em>.\nCada una de estas preguntas debe estar impulsada por la intenci\u00f3n de abrir\nsendas nuevas. Por ello este tiempo, que es un <em>tiempo abismal, insondable<\/em>, contiene, por lo mismo, la posibilidad\nde transformarse en un <em>tiempo auroral<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debiendo no perder de vista\nque <em>lo abisal<\/em> y <em>lo auroral<\/em> del tiempo es, en gran parte, una condici\u00f3n que pone la\nconciencia que lo enfrenta, una condici\u00f3n de la inter-subjetividad, m\u00e1s que una\ndeterminaci\u00f3n objetiva de ese tiempo. La conciencia del <em>yo pensante<\/em>, que\ndio origen al racionalismo moderno, debe dar paso ahora a la conciencia de la <em>comunidad\ndialogante<\/em>, del <em>yo pienso<\/em> al <em>nosotros creemos y proponemos<\/em>. Esta\nes una posibilidad de quebrar los l\u00edmites asfixiantes dentro de los cuales este\ntiempo agoniza hoy. Esa posibilidad est\u00e1 subordinada a la decisi\u00f3n del sujeto\nhist\u00f3rico, individual y colectivo, de lanzarse a la aventura de construir\nhistorias m\u00e1s humanas. Este intento debe superar la triste y limitante divisi\u00f3n\nentre el <em>saber<\/em> y el <em>compromiso \u00e9tico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si esta necesidad ha sido\nsiempre el motor de la historia de las ideas, lo es hoy m\u00e1s que nunca. Este es un\ntiempo que ha puesto en juego la <em>sobrevivencia de la vida humana<\/em>, y hasta de<em> la vida toda<\/em> sobre el\nplaneta. El compromiso irrenunciable por la defensa de la vida debe ser el sino\nde nuestro pensar. Las miop\u00edas y las sorderas institucionales nos han colocado\nen el borde del abismo. Este tiempo llama a una actitud \u00e9tica de responder al\nreclamo presente, reclamo de los excluidos, actuales y futuros. Se debe\nconvertir en la necesidad asumir esta tarea intelectual. Ha quedado atr\u00e1s el\ntiempo de las <em>objetividades c\u00f3mplices<\/em>, encubridoras de los intereses del\nsistema dominante. Se abre un tiempo que no admite neutralidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Amigo lector, le propongo una lectura filos\u00f3fica sobre nuestro tiempo y su devenir. Lectura filos\u00f3fica no debe ser entendida como un discurso oscuro, incomprensible, propio de pensadores encerrados en sus c\u00fapulas de cristal. La filosof\u00eda a la que me refiero se reconoce heredera de las sabidur\u00edas de Mart\u00edn Fierro y Enrique S. 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