{"id":85784,"date":"2020-09-05T13:34:55","date_gmt":"2020-09-05T13:34:55","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85784"},"modified":"2020-09-05T13:34:55","modified_gmt":"2020-09-05T13:34:55","slug":"16-como-definir-la-mentalidad-o-la-espiritualidad-burguesa","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85784","title":{"rendered":"16- \u00bfC\u00f3mo definir la mentalidad o la espiritualidad burguesa?"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"825\" height=\"527\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/16.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85786\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/16.png 825w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/16-300x192.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/16-768x491.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amigo lector, Ud., que viene\nsiguiendo lo que publico es esta columna, debe haber notado mi insistencia en\npresentar dos conceptos, <em>mentalidad<\/em> y\n<em>espiritualidad<\/em>, como si fueran\nsin\u00f3nimos, y esto, creo yo, me obliga a esbozar una aclaraci\u00f3n. Recurro, como\nes de rigor, al diccionario de la Academia Espa\u00f1ola. Reproduzco sus\ndefiniciones y despu\u00e9s las analizar\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mentalidad<\/em>: \u201cModo de pensar o configuraci\u00f3n\nmental de una persona; conjunto de opiniones y representaciones mentales propio\nde una colectividad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Espiritualidad<\/em>: \u201cNaturaleza y condici\u00f3n de\nespiritual; cualidad de las cosas espiritualizadas o reducidas a la condici\u00f3n\nde eclesi\u00e1sticas; conjunto de ideas referentes a la vida espiritual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que debemos acordar que\nno nos aclara gran cosas. Ello me obliga a requerir de Wikipedia una ayuda\nadicional. Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl t\u00e9rmino <em>mentalidades<\/em> [lo plantea en plural] se\nha usado desde principios del siglo XX para la representaci\u00f3n de la cultura y\nestructuras sociales que personas de una determinada sociedad tienen sobre el\nmundo social. Su estudio parte de la historiograf\u00eda moderna y ha sido\nllamado tambi\u00e9n <em>historia de la\nsensibilidad<\/em> y abarca todas las expresiones de vida cotidiana. En un\nsentido amplio, significa la <em>condici\u00f3n\nespiritual<\/em>. En este sentido, y referido a una persona, se refiere a una\ndisposici\u00f3n principalmente moral, ps\u00edquica o cultural, que posee quien <em>tiende a investigar y desarrollar las\ncaracter\u00edsticas de su esp\u00edritu<\/em>.\u200b Esta decisi\u00f3n implica habitualmente la\nintenci\u00f3n de experimentar <em>estados\nespeciales de bienestar<\/em>, como <em>la\nsalvaci\u00f3n<\/em> o <em>la liberaci\u00f3n<\/em>. Se\nrelaciona asimismo con la pr\u00e1ctica de la virtud. Igualmente, puede entenderse\nsin referencia alguna a ning\u00fan ser superior o exterior al ser humano,\nutiliz\u00e1ndose el t\u00e9rmino para referirse a una \u2018espiritualidad atea\u2019, o \u2018sin dios\u2019\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya podemos\nacordar que las diferencias, entre ambas definiciones, no son muy amplias, pero\nson muy \u00fatiles para despegar el concepto de <em>espiritualidad\n<\/em>del un uso, un tando liviano y superficial y hasta chabacano. Esto puede\nverse en la cantidad de lecturas disponibles sobre la <em>autoayuda<\/em> o las que se enrolan en la corriente de la <em>New age<\/em><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.\nAl mismo tiempo es necesario tomar distancia de la utilizaci\u00f3n de las pr\u00e9dicas evang\u00e9licas\ntelevisivas, hoy sobreabundantes, por regla general y esto es un juicio\npersonal que asumo, son de un muy bajo nivel intelectual. La t\u00f3nica es apelar a\nla emocionalidad del televidente con impactos de gran espectacularidad, en\nmuchos casos apelando a una milagrer\u00eda muy poco cre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda esta\nintroducci\u00f3n intenta despejar la posibilidad de malas interpretaciones sobre un\ntema muy importante para la recuperaci\u00f3n de un humanismo de ra\u00edz\njudeo-cristiana. Esa ra\u00edz se mantiene en la base de la cultura occidental\nmoderna, pese a los ataques ideol\u00f3gicos de la cultura globalizada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo a\nponer en su consideraci\u00f3n las reflexiones de un gran maestro de este tema el Profesor\nJos\u00e9 Luis Romero, ya citado en notas anteriores. \u00c9l se detiene en el an\u00e1lisis\nde la <em>mentalidad<\/em> o <em>espiritualidad burguesa<\/em> por la\ndiversidad de asepciones con que aparecen, seg\u00fan sean los autores. Para ello\nnos propone un referencia hist\u00f3rica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun cuando los\nsistemas pol\u00edticos que nacieron con la Revoluci\u00f3n norteamericana de 1776, con\nla Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 y con las revoluciones latinoamericanas de\nprincipios del siglo XIX, significaron un triunfo de la mentalidad burguesa,\notros factores impidieron que ese triunfo se generalizara. La Revoluci\u00f3n\nindustrial y el sistema napole\u00f3nico alteraron el proceso de difusi\u00f3n, y la\nEuropa rom\u00e1ntica vio revivir las tradiciones pre-burguesas con inusitado br\u00edo.\nTras las revoluciones de 1830 y 1848 las burgues\u00edas lograron definitivamente un\npapel hegem\u00f3nico en las sociedades europeas y su forma de mentalidad alcanz\u00f3\ndurante la segunda mitad del siglo XIX su mayor esplendor.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las revoluciones sociales y\npol\u00edticas generan cambios algunos superficiales otros m\u00e1s profundos, pero su\ngrado de penetraci\u00f3n en la conciencia social, en sus mentalidades y en sus\nformas espirituales, tienden a ser resistentes y se toman sus tiempos para\nadecuarse a esa nuevas modalidades. Son movimientos que se producen en lo m\u00e1s\nprofundo de la conciencia colectiva y no siempre marchan al paso de las\nexigencias pol\u00edticas. Se da con frecuencia que los cambios exigidos deben\nlidiar con sectores <em>retardatarios<\/em> y\notros <em>apresurados<\/em> que chocan con las\nnecesidades de esos tiempos. Contin\u00faa el Profesor: &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tales fueron,\nprecisamente, las evidencias que mostr\u00f3 la crisis cuando se desencaden\u00f3\nabiertamente despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, cuando se reconoci\u00f3 como una\ncrisis intelectual. Algunos de los que la advirtieron quisieron apelar,\ninfructuosamente, a un retomo del pasado se\u00f1orial; otros, igualmente\nconservadores pero m\u00e1s realistas, quisieron apelar a un retorno a las formas\npuras de la mentalidad burguesa, llegando a sacralizar principios que medio\nsiglo antes reprobaban los ultramontanos; pero los m\u00e1s l\u00facidos y los menos\ncomprometidos comenzaron a advertir que no hab\u00eda retorno posible porque la\ncrisis de las actitudes y las opiniones emerg\u00eda de otra crisis m\u00e1s profundas\nque socavaba sus ra\u00edces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las consecuencias se\nacentuaron en la Segunda Posguerra, y fueron ganando espacio en la\nespiritualidad posterior, llegando hasta nuestros d\u00edas como un <em>escepticismo general<\/em>, un <em>hedonismo predominante<\/em>, el <em>obsesivo carpe diem<\/em> [aprovecha el\nmomento] de quienes se resistieron a aceptar compromiso <em>debido a su ef\u00edmera existencia<\/em>, parecieron definir los rasgos de la\nsociedad global. Aunque, en gran parte, no fueran m\u00e1s que los rasgos de las\nelites que no aceptaban una misi\u00f3n que las trascend\u00eda. Pero, eran las que\nconstitu\u00edan la clave de la crisis. Agrega despu\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un mundo en <em>resuelta actitud de cambio<\/em> iba a\nreemplazar a un <em>mundo aparentemente\nestable<\/em>, y las formas de la mentalidad burguesa, transformada de pronto en\nuna forma de actuar, condicionada por una educaci\u00f3n con una precisa orientaci\u00f3n\ntem\u00e1tica o pragm\u00e1tica; tradicional y nost\u00e1lgica. Empezaron a acusar la\ndebilidad que les ocasionaba la falta de consenso militante. Y eran\nprecisamente las elites esc\u00e9pticas y hedonistas las que se retra\u00edan como si\nsintieran que los fundamentos de sus convicciones estaban en bancarrota. Y\nmientras comenzaba la batalla por la consumaci\u00f3n del cambio en el mundo\noccidental, quienes deb\u00edan defender el mundo constituido vieron debilitarse sus\nfilas por la ola, destructiva y creadora a un tiempo, del disconformismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es muy aleccionadora la\ndescripci\u00f3n que hace del recorrido, muchas veces inesperados, que presentan las\ncorrientes de pensamiento que chocan entre s\u00ed en el juego de las diversidades\nque van adquiriendo en su marcha. Tantas veces las elites, que debieron ser las\ngu\u00edas en la construcci\u00f3n de nuevos mundos, traicionaron su papel hist\u00f3rico\nrespondiendo s\u00f3lo a sus intereses mezquinos de clase. Se ubicaron en la vereda\nde las contrarrevoluciones. El profesor, consciente de los diferentes sentidos\nque esa palabra ha tenido, se pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n es el burgu\u00e9s?\u201d. Se responde:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, el\narquetipo del burgu\u00e9s creado en el siglo XIX result\u00f3 de las incitaciones que el\ndisconformismo social proyect\u00f3 sobre determinados grupos. El burgu\u00e9s, que\nindiscutiblemente hab\u00eda sido revolucionario en 1789 y en 1830, adquiri\u00f3 un\npreciso perfil de reaccionario despu\u00e9s de 1848. El movimiento proletario, hasta\npoco antes consustanciado con el movimiento liberal, se separ\u00f3 y se enfrent\u00f3\ncon \u00e9l. Liberales y patriotas eran ahora t\u00edpicos contrarrevolucionarios, y\npod\u00edan ser sumados a la caterva de los empresarios de f\u00e1bricas, los\nfinancistas, los peque\u00f1os comerciantes y los bur\u00f3cratas. Todo el que se opon\u00eda\na la revoluci\u00f3n liberadora era burgu\u00e9s, y el arquetipo, torn\u00e1ndose m\u00e1s\ncomprensivo, se hizo, en consecuencia, m\u00e1s impreciso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto nos enfrenta, casi\nbrutalmente, con la profundidad del tema y con las diversas dificultades que\nnos ofrece. Sin embargo, si Ud., amigo lector, si se arriesga a la aventura que\nsignifica internarnos en ese bosque de las interpretaciones y me sigue, creo\nque lograremos una aproximaci\u00f3n, siempre transitoria, a la profundizaci\u00f3n de\nnuestro conocimiento en la construcci\u00f3n de un humanismo que nos sirva de\nhorizonte esperanzador.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El t\u00e9rmino Nueva era o New\nage \u2014utilizado desde la segunda mitad del siglo XX\u2014 se refiere a la era\nastrol\u00f3gica de Acuario y nace de la creencia de que cuando el Sol \u00abpasa\u00bb de un\nsigno del zod\u00edaco al siguiente, influye en los seres humanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Amigo lector, Ud., que viene siguiendo lo que publico es esta columna, debe haber notado mi insistencia en presentar dos conceptos, mentalidad y espiritualidad, como si fueran sin\u00f3nimos, y esto, creo yo, me obliga a esbozar una aclaraci\u00f3n. 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