{"id":85763,"date":"2020-09-04T14:47:16","date_gmt":"2020-09-04T14:47:16","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85763"},"modified":"2020-09-04T14:47:16","modified_gmt":"2020-09-04T14:47:16","slug":"14-los-primeros-pasos-de-la-mentalidad-burguesa","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85763","title":{"rendered":"14- Los primeros pasos de la mentalidad burguesa"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"939\" height=\"541\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/14.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85764\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/14.png 939w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/14-300x173.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/14-768x442.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 939px) 100vw, 939px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los investigadores\nmedievalistas [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]\nabrieron una brecha investigativa que permiti\u00f3 estudiar las ra\u00edces de la <em>mentalidad burguesa<\/em> desde sus or\u00edgenes\nen los siglos X y XI en territorio europeo. Para nuestra investigaci\u00f3n debemos\ninterpretar <em>mentalidad<\/em> y <em>espiritualidad<\/em> como cuasi-sin\u00f3nimos.\nEsto nos habilita a movernos en un universo m\u00e1s amplio para estudiar esta\ndimensi\u00f3n de lo humano que ha sido menospreciado por las ciencias modernas.\nEste abandono, aunque no ha sido total, algunas corrientes de la filosof\u00eda han\nrealizado verdaderos aportes. Por ello, para un p\u00fablico no especializado, el\nuso del vocablo remite a diversas manipulaciones. Ese mal uso empobrece los\nan\u00e1lisis y se pierde una enorme riqueza para comprender el humanismo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por esta raz\u00f3n quiero\ninsistir en abrir un \u00e1mbito de reflexi\u00f3n dentro del cual se pueda pensar lo\nhumano en <em>toda su integralidad<\/em>, por\nfuera de las propuestas dualistas, de cu\u00f1o neoplat\u00f3nico, que atravesaron los\nsiglos posteriores a la ca\u00edda del Imperio Romano de Occidente. \u00c9stas siguen\nsosteniendo esa l\u00ednea de pensamiento en la mayor\u00eda de las academias y\nuniversidades del Occidente moderno. Por fuera, y al servicio de los\nespeculadores mercantiles, circulan muchas publicaciones que explotan esa veta,\napoy\u00e1ndose en una <em>posmodernidad<\/em> que\nse alimenta de la <em>new age<\/em> y de <em>neo-orientalismos<\/em>.&nbsp; Con esto, amigo lector, intento ofrecer una\nexplicaci\u00f3n sobre la necesidad de seguir pensando estos temas, con la mayor\nseriedad y profundidad, que est\u00e9 a nuestro alcance. Volvamos a nuestro tema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos a avanzar de la mano\ndel Profesor Jos\u00e9 Luis Romero (1909-1977), ya mencionado en notas anteriores.\n\u00c9l ha investigado el origen de la mentalidad burguesa ubicando su origen unos\nocho siglos antes de lo que la conciben la mayor\u00eda de los historiadores\nacad\u00e9micos. En un largo art\u00edculo que titul\u00f3 <em>El\ndestino de la mentalidad burguesa<\/em> (1969), nos ilumina:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s de un\nlargo proceso y a partir de ciertas experiencias primarias de los siglos X y XI,\nla mentalidad burguesa elabor\u00f3 un nuevo mundo de ideas, de valores y de normas <em>cuyo primer momento de maduraci\u00f3n se produjo\nentre los siglos XV y XVI<\/em>. Es el momento que se ha dado en llamar Renacimiento.\nLo que madur\u00f3 entonces fue, por una parte, cierto conjunto de actitudes y\nopiniones acerca del hombre y de la realidad que constituyeron convicciones\nprofundas y predominantes en vastos sectores; <em>pero tambi\u00e9n madur\u00f3 cierta combinaci\u00f3n de esas actitudes y opiniones\ncon otras tradicionales de ra\u00edz cristiano-feudal que pose\u00edan el prestigio de su\narraigo en los sectores aristocr\u00e1ticos, con los que no desde\u00f1aban vincularse\nlas nuevas oligarqu\u00edas de origen burgu\u00e9s. As\u00ed se form\u00f3 una mentalidad transaccional\nfeudo-burguesa que predomin\u00f3 en las clases altas, feudo-burguesas tambi\u00e9n en\ngran parte por su composici\u00f3n, en virtud de variadas alianzas. Tal fue la\nmentalidad propia de las nuevas aristocracias que desarrollaron las formas\nculturales llamadas renacentistas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este proceso de nuevas\ns\u00edntesis, el <em>componente burgu\u00e9s<\/em>\nsigui\u00f3 creciendo en intensidad, mientras decrec\u00eda el <em>componente se\u00f1orial<\/em>. En la medida que la estructura del mundo\nmercantil se afianzaba y dominaba los restos de las viejas ideas iban dejando\nlugar a la mentalidad burguesa. Me parece conveniente agregar una aclaraci\u00f3n\nrespecto de dos palabras que dicen lo mismo pero el uso coloquial marca algunas\ndiferencias. Las dos palabras son ciudadano y burgu\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera, <em>ciudadano<\/em>, fue de uso en los territorios\ndel viejo imperio romano, con la cual designaban a los habitantes de las\nciudades. Posteriormente, seg\u00fan la Real Academia Espa\u00f1ola, se refiere a toda persona\nconsiderada miembro activo de un Estado, deriva del lat\u00edn <em>civitas <\/em>que es la palabra que da origen al castellano <em>ciudad <\/em>y de all\u00ed<em> ciudadano. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda, <em>burgu\u00e9s<\/em>, es la palabra que se utiliz\u00f3 en\nlas zonas marginales al imperio. Se denominaba <em>burgo<\/em> a los asentamientos urbanos que empezaron a surgir en Europa\ncon la apertura comercial que tuvo lugar a fines de la Edad Media. De all\u00ed al\nhabitante de esos burgos se los llamaba <em>burgueses<\/em>.\nEntonces, para la utilizaci\u00f3n nuestra podemos considerarlos sin\u00f3nimos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora vamos a incorporar\notro art\u00edculo de este autor en el que su t\u00edtulo ya nos advierte lo que se\npropone: ofrecer una definici\u00f3n bien elaborada sobre \u00bfQui\u00e9n es el burgu\u00e9s?\n(1954), en \u00e9l ofrece una reflexi\u00f3n seria sobre el tema:&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra\n\u00abburgu\u00e9s\u00bb tiene una larga historia que refleja \u2014aunque no sin\nsombras\u2014 la historia del concepto, harto cambiante, que expresa, y su uso no ha\nsido generalmente otro que <em>el impreciso\nque es propio de la pol\u00e9mica<\/em>. Es lo que le sucede al vocablo en el uso\nvulgar de los vocablos. Pero aqu\u00ed usaremos la palabra \u00abburgu\u00e9s\u00bb en un\nsentido restringido; y <em>cuando nos\npreguntamos \u00bfqui\u00e9n es el burgu\u00e9s?, nos limitamos a plantear un problema\nhist\u00f3rico<\/em>. <em>Nos preguntamos qu\u00e9\nrealidad hist\u00f3rica encubre este concepto<\/em>. Y nos lo preguntamos, seguros de\nque <em>esa realidad es la de la mayor\nimportancia para entender la peculiaridad de la cultura occidental y los\ncaracteres de su curso hist\u00f3rico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda, entonces, colocado un\ncimiento s\u00f3lido para una investigaci\u00f3n que nos abra camino hacia una\ncomprensi\u00f3n profunda que contiene, y esto es lo fundamental, una pregunta sobre\nqui\u00e9nes somos, cu\u00e1les son los valores que definen <em>nuestro perfil de personalidad.<\/em> Entendiendo de este modo todo\naquello que se presenta en<em> la\nespiritualidad en cada persona<\/em>. Contin\u00faa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me atrever\u00eda a\ndecir que esta averiguaci\u00f3n acerca de <em>qui\u00e9n\nes el burgu\u00e9s constituye uno de<\/em> <em>los\nproblemas fundamentales de la historia de la cultura occidental<\/em>. En rigor,\npienso que, tal como concebimos hoy los problemas de la historia de la cultura,\ny tal como queremos comprender el de aquella en la que estamos inscriptos, no\nhay problema m\u00e1s importante. Tan vaga como sea la imagen que nos hagamos del\nburgu\u00e9s y tan poco como sepamos de su historia, <em>nos ser\u00e1 f\u00e1cil advertir, en cuanto reparemos en el tema, que constituye\nuno de los tipos fundamentales que la cultura occidental ha creado.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si me he detenido en el\nan\u00e1lisis del tema del burgu\u00e9s, que hace este investigador, es porque no intenta\nliquidar el problema con algunas afirmaciones generales, sino que hace\nexpl\u00edcita su preocupaci\u00f3n por lo que va descubriendo: que el burgu\u00e9s encierra\nla explicaci\u00f3n fundamental de en qu\u00e9 <em>cultura,\nsociedad<\/em>, vivimos y qu\u00e9 <em>mentalidad o\nespiritualidad<\/em> da marco a <em>nuestras\nidiosincrasias<\/em>. Este vocablo debe ser asumido como:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idiosincrasia\nes una <em>caracter\u00edstica de comportamiento<\/em>,\n<em>manera caracter\u00edstica de pensar<\/em>, <em>sentir<\/em>, <em>actuar, rasgos y car\u00e1cter propios o culturales, distintivos y\npeculiares de un individuo o un grupo<\/em>; la palabra de origen griego (idios=personal;\nsyncrasis=temperamento) se puede definir como temperamento particular o\ntemperamento social, que hacen referencia a otro modo de abordar la mentalidad\no espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este tema ha sido abordado\npor <em>Historiadores <\/em>de<em> las ideas<\/em>, de<em> la sociedad<\/em> o de <em>la econom\u00eda<\/em>,\nalgunos de los m\u00e1s importantes han intentado algunas aproximaciones: el\nsoci\u00f3logo alem\u00e1n Max Weber (1864-1920) o el economista Werner Sombart\n(1863-1941) han hecho importantes aportes, pero la palabra \u00abburgu\u00e9s\u00bb no\nalcanz\u00f3 un grado de definici\u00f3n respecto de su precisi\u00f3n o a su contenido exacto.\nNo debemos olvidar que el tipo de realidad hist\u00f3rica a la que se hace\nreferencia es sumamente compleja y plural. Sin embargo los estudios que se han\ndedicado a su an\u00e1lisis han menospreciado esta particularidad. Romero insiste:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puedo pensar\nla cultura occidental sino bajo la imagen de dos fuerzas que se oponen\npermanentemente; de una de ellas el burgu\u00e9s es el representante t\u00edpico. Pero\npara admitir esta afirmaci\u00f3n es necesario que, previamente, nos pongamos de\nacuerdo acerca del valor de la palabra \u00abburgu\u00e9s\u00bb. Sin duda no faltan\nalgunos ex\u00e1menes parciales del problema. <em>La\ncaracterizaci\u00f3n que ha predominado parece considerar al burgu\u00e9s es simplemente\ncomo un homo economicus.<\/em> Y a\u00fan \u00e9sta, que ya entra\u00f1a una radical e inexacta\nlimitaci\u00f3n, no ha podido sobreponerse a la imagen vulgar, tan imprecisa como\nilusoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta obsesi\u00f3n del Profesor\nRomero habla de su exigencia en el manejo del lenguaje, lo cual define su\nseriedad profesional y su compromiso con la verdad. Siguiendo su ejemplo, voy a\nvolver sobre este tema, de valor excluyente, para el tema que venimos\nanalizando.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Consultar\nnotas anteriores en esta p\u00e1gina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez Los investigadores medievalistas [[1]] abrieron una brecha investigativa que permiti\u00f3 estudiar las ra\u00edces de la mentalidad burguesa desde sus or\u00edgenes en los siglos X y XI en territorio europeo. Para nuestra investigaci\u00f3n debemos interpretar mentalidad y espiritualidad como cuasi-sin\u00f3nimos. 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