{"id":85738,"date":"2020-09-04T14:29:51","date_gmt":"2020-09-04T14:29:51","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85738"},"modified":"2020-09-04T14:29:51","modified_gmt":"2020-09-04T14:29:51","slug":"11-la-tradicion-la-nueva-concepcion-del-mundo-una-nueva-espiritualidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85738","title":{"rendered":"11- La tradici\u00f3n, la nueva concepci\u00f3n del mundo: una nueva espiritualidad"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"748\" height=\"463\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/11.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85740\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/11.png 748w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/11-300x186.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos quedado en una nota\nanterior ante la preocupaci\u00f3n del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Renato Descartes\n(1596-1650)por cerrar una larga \u00e9poca de debates que, seg\u00fan \u00e9l, estaban\nempantanados. No lograban acordar algunas ideas generales que posibilitaran una\naproximaci\u00f3n a la verdad, considerada \u00e9sta como <em>el escal\u00f3n superior de todo conocimiento<\/em>. Si repasamos, a vuelo de\np\u00e1jaro, la historia de la <em>pregunta por la\nverdad<\/em>, aunque no aparezca expl\u00edcitamente formulada, nos encontraremos que\nel problema tiene una antig\u00fcedad no menor a cuatro mil a\u00f1os. Propongo, amigo\nlector, tomar como un comienzo, arbitrario, sin un fundamento s\u00f3lido, pero como\nun buen expediente pedag\u00f3gico, las indagaciones de los sabios babil\u00f3nicos. Creo\nque v\u00e1lido para pensar la historia del pensamiento occidental. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De all\u00ed en adelante se\nfueron proponiendo diversas respuestas. Podemos dividirlas en dos fuentes: la\ngrecolatina y la judeo-cristiana, ambas confluyeron despu\u00e9s para formar nuestra\nbase cultural. La mayor parte de aquellas respuestas se presentan como poco\ndignas de ser aceptables, para la mirada del hombre moderno, fuertemente\nmarcado por las ense\u00f1anzas de Galileo Galilei (1564-1642) y de Isaac Newton\n(1643-1727) que exigieron la <em>fundamentaci\u00f3n\nmatem\u00e1tica<\/em> como <em>condici\u00f3n de verdad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como un ejercicio del\nintelecto, vamos a abordar el tema desde otro \u00e1ngulo. Nos ubicamos en el siglo\nI de nuestra era, en el seno de la cultura medio-oriental. All\u00ed aparece en un\npersonaje romano, Poncio Pilato, la pregunta \u00bfqu\u00e9 es la verdad? Recurro a un reconocido\nespecialista en estudios de la historia evang\u00e9lica para darle la seriedad\nacad\u00e9mica necesaria que requiere el tema: Stanley J. Grenz (1950-2005),\nprofesor de Teolog\u00eda en Carey Theological College, Vancouver, nos ofrece una\ndescripci\u00f3n de la escena: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es la\nverdad?\u00bb, pregunt\u00f3 Pilato como respuesta a la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que \u00e9l\nhab\u00eda venido al mundo a \u201ctestificar la verdad\u201d. Muchas personas podr\u00edan\ndescartar estas palabras de Pilato como anticuadas. Sin duda, hoy recibir\u00eda una\nrespuesta diferente, ante los avances cient\u00edficos actuales. No obstante, en el\nmomento que la comprensi\u00f3n cient\u00edfica de \u201cla verdad\u201d parece haber alcanzado\nindiscutible soberan\u00eda, la inquietante pregunta de Pilato \u2014\u201c\u00bfqu\u00e9 es la\nverdad?\u201d\u2014 ha resurgido con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como qued\u00f3 dicho en p\u00e1rrafos\nanteriores, desde el siglo XVIII en adelante se impuso un solo modo de acceder\na la verdad. Ese modelo qued\u00f3 representado en la experimentaci\u00f3n del\nlaboratorio, ce\u00f1ido a las precisiones matem\u00e1ticas. Sin embargo, desde las\nprimeras d\u00e9cadas del siglo pasado, la f\u00edsica de Albert Einstein (1879-1955) y\nde Werner Heisenberg (1901-1976) revolucion\u00f3 el conocimiento, introdujo grandes\ndudas sobre el saber cl\u00e1sico. Las viejas certezas fueron destronadas. Nuevamente\nla pregunta \u00bfqu\u00e9 es la verdad? se instala en la reflexi\u00f3n y adquiere estatus\ncient\u00edfico y filos\u00f3fico.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volver sobre ella me parece\npertinente, porque nos permite incorporar otros modos de reflexionar sobre la\npregunta. Ahora bien, el <em>tipo de verdad<\/em>\nque se ha presentado con esa legitimidad cient\u00edfica pag\u00f3 un precio muy grande,\ninadvertido por las much\u00edsimas personas que lo aceptaron acr\u00edticamente. Vamos a\nentrar en un terreno dificultoso. Ese precio es la negaci\u00f3n de que esas\ncertezas lo son a condici\u00f3n de aceptar que la realidad es <em>nada m\u00e1s que <\/em>el recorte exigido por la f\u00edsica cl\u00e1sica: el cosmos. Apart\u00e1ndose\nde esos <em>territorios cient\u00edficos<\/em>, la <em>certeza de las verdades enunciadas no logra\nel mismo grado de legitimidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese otro territorio fue donde\nse desarroll\u00f3 el saber de las humanidades y de las ciencias sociales m\u00e1s\nrecientemente. Por lo tanto, es necesario abrir el \u201cproblema de la verdad\u201d para\npoder avanzar en la b\u00fasqueda que nos hemos propuesto. La recuperaci\u00f3n del\npensamiento humanista, no valorado por la dictadura de las ciencias duras, abre\nviejos caminos que fueron abandonados durante mucho tiempo.&nbsp; Dicho esto, podemos volver al siglo I de\nnuestra era para ubicar la pregunta en ese contexto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pilatos le\npregunt\u00f3 a Jes\u00fas: \u00bf\u00bbQu\u00e9 es la verdad\u00bb?, Jes\u00fas no respondi\u00f3, porque a Pilatos\nno le interesaba qu\u00e9 era la verdad. Entonces, Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abYo soy el\ncamino, la verdad y la vida\u00bb. En esa afirmaci\u00f3n la \u00abverdad\u00bb est\u00e1\ncolocada entre el \u00abcamino\u00bb y la \u00abvida\u00bb. Camino, verdad y\nvida forman una sola realidad: la verdad es el camino que lleva a la vida, vida\nplena y vida para todos. Por ello la verdad est\u00e1 en el camino, el camino de quien\nno enga\u00f1a, de quien da muestras de esa vida que conduce a la verdadera vida. La\nverdad aparece en el camino que, en tanto tal, se va descubriendo en su b\u00fasqueda.\nDe ah\u00ed aparece claramente que la verdad no se reduce a doctrinas o teor\u00edas. La\n\u00abverdad\u00bb quiere decir una realidad que realmente existe y da vida. No\nestamos en el mundo de las ideas sino en la vida real de las personas. Jes\u00fas es\nquien muestra esa realidad de la vida humana. La persona puede hasta no conocer\nel nombre de Jes\u00fas, pero si&nbsp; sigue el\ncamino de Jes\u00fas, est\u00e1 en el camino de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es <em>la verdad<\/em>, la que <em>otorga\nsentido a la vida<\/em>, orienta nuestra existencia a partir de <em>valores compartidos<\/em>. Ahora bien, la vida\ncomo camino aparece como un gran debate. Por un lado est\u00e1n todas las\nautoridades de Israel, todo el poder del juda\u00edsmo del Templo, que se opone a\nJes\u00fas. Por otro, est\u00e1 Jes\u00fas, quien no tiene ning\u00fan poder, salvo <em>la verdad de su testimonio<\/em>. Por un lado\nest\u00e1 la verdad y, por otro, la mentira. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El adversario de la verdad\nno es la ignorancia o el error, sino la mentira. Jes\u00fas no viene para combatir\nla ignorancia o disipar el error, sino para <em>denunciar\ny combatir la mentira<\/em>. Por eso la <em>afirmaci\u00f3n\nde la verdad es un combate<\/em>, toda vez que la mentira domina en este mundo y\nsomete a las personas. La mentira enga\u00f1a a los pueblos y, por eso, no se\nconsigue sin luchar contra ella. Contra la mentira que impide vivir una vida\nhumana para todos. En ese razonamiento <em>la\nverdad se testimonia, quien no vive como predica<\/em>: <em>miente<\/em>. Hablar la verdad es hacerlo con el testimonio de vida. Por\nello, la verdad de Jes\u00fas, la verdad como denuncia de la opresi\u00f3n y la\ninjusticia, <em>no pod\u00eda ser verdad para el\nmundo de los poderosos, como no puede ser hoy para los dominadores.<\/em> Eso\ntiene tanta validez para aquel mundo como para hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos, entonces, repensar\nla aceptaci\u00f3n cuasi dogm\u00e1tica de la definici\u00f3n que la Modernidad, con la\ncomplicidad del sistema educativo, nos ha inculcado: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdad es <em>la coincidencia entre una afirmaci\u00f3n y los\nhechos<\/em>, o la realidad a la que dicha afirmaci\u00f3n se refiere\u200b o la fidelidad\na una idea.\u200b El vocablo se usa en un sentido t\u00e9cnico en diversos campos como la\nciencia, la l\u00f3gica, las matem\u00e1ticas y la filosof\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta definici\u00f3n est\u00e1\nimpl\u00edcito que la <em>relaci\u00f3n\nconocimiento-objeto<\/em> debe ofrecer la mayor concordancia posible, cuyo modelo\nideal es la condici\u00f3n experimental del laboratorio. Entonces el resultado\nadquiere <em>estatus de verdad<\/em>. La <em>certeza de ese conocimiento de la realidad<\/em>\na que se refiere, exige <em>haber medido,\npesado, calculado<\/em>, con la mayor exactitud posible. Adquiere, de ese modo la\ncalificaci\u00f3n de <em>verdad cient\u00edfica<\/em>,\ngrado m\u00e1ximo que otorga el <em>Tribunal de\nLas&nbsp; Ciencias<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos encontramos ante un\nmundo que coloc\u00f3 en el altar de las ciencias a la perfecci\u00f3n del saber sobre la\nmateria. \u00bfQu\u00e9 sucedi\u00f3 con la sabidur\u00eda respecto de lo humana? Retrocedamos\nhasta el siglo IV (a, C.) al mundo de la polis griega y leamos la palabra de\nArist\u00f3teles (384-322 a. C.). Al final de su obra <em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em>, trabajo filos\u00f3fico anterior a la <em>Pol\u00edtica<\/em>, expresa que la <em>investigaci\u00f3n sobre la \u00e9tica<\/em> est\u00e1 en <em>estrecha relaci\u00f3n con la pol\u00edtica<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se debe tener presente el\ncar\u00e1cter abarcador que le asigna a una ciencia que trata sobre <em>la filosof\u00eda de los asuntos humanos<\/em>, en\nla cual el Hombre ocupa el centro de las reflexiones. El fil\u00f3sofo macedonio muestra\nsu preocupaci\u00f3n por pensar lo humano, aunque esta palabra no existiera todav\u00eda\nen aquella \u00e9poca. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia que tienen\nhoy todas estas afirmaciones es que colocan como cimiento s\u00f3lido, sostenedor\ndel edificio de la filosof\u00eda pol\u00edtica, la tesis que afirma la <em>sociabilidad originaria del hombre<\/em>. Todo\nello impone descartar las tesis de los fil\u00f3sofos modernos que sostienen la\nprioridad y anterioridad del individuo respecto del orden social. Esta tesis\naristot\u00e9lica se puede enunciar con estas palabras: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre es un\nanimal social (z\u00f3on politikon), es decir, un ser que necesita de los otros de\nsu especie para sobrevivir. Es la <em>condici\u00f3n\nde animal pol\u00edtico<\/em> lo que coloca el gran griego como base de la pol\u00edtica,\npor ello, <em>la pol\u00edtica es la tarea humana\npor excelencia<\/em>. Entonces, se debe entender la pol\u00edtica como la ocupaci\u00f3n\nm\u00e1s importante de los ciudadanos, dado que la polis en la Grecia cl\u00e1sica era la\ncomunidad-estado su organizaci\u00f3n superior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda claro, amigo lector,\nque la ocupaci\u00f3n humana, por excelencia, es la pol\u00edtica entendida como la <em>ciencia de la vida ciudadana<\/em>. Esta\nciencia deb\u00eda tener como objeto superior definir las formas de vida que\naseguraran la felicidad de los miembros de la polis. Define las principales\ncuestiones que deben atenderse: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fin de la\nsociedad y del Estado es garantizar el bien supremo de los hombres, su vida\nrecta e intelectual y la realizaci\u00f3n de la vida moral en sociedad, por lo que\nla necesidad de todo ello debe ser garantizada. De ah\u00ed que considere injusto a\ntodo Estado que se olvide de este fin supremo que es la felicidad del conjunto\nde la sociedad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierro con esta conclusi\u00f3n:\nhace veinticinco siglos ya se sab\u00eda que lo fundamental a reflexionar era las formas\nde vida m\u00e1s perfectas: la verdad era el logro de esa b\u00fasqueda. Una vida sabia\nera una vida dedicada al servicio de la comunidad. Cinco siglos antes de Jes\u00fas\nla verdad fundamental ya era la <em>verdad\nsobre el hombre<\/em>. \u00a1Cu\u00e1nto tenemos que recuperar y cu\u00e1nto tenemos que\nreaprender para reconstruir una comunidad feliz!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez Hemos quedado en una nota anterior ante la preocupaci\u00f3n del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Renato Descartes (1596-1650)por cerrar una larga \u00e9poca de debates que, seg\u00fan \u00e9l, estaban empantanados. No lograban acordar algunas ideas generales que posibilitaran una aproximaci\u00f3n a la verdad, considerada \u00e9sta como el escal\u00f3n superior de todo conocimiento. 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