{"id":85724,"date":"2020-09-03T15:18:09","date_gmt":"2020-09-03T15:18:09","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85724"},"modified":"2020-09-03T15:18:09","modified_gmt":"2020-09-03T15:18:09","slug":"10-los-senderos-sinuosos-y-esquivos-en-la-busqueda-de-la-verdad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85724","title":{"rendered":"10.- Los senderos sinuosos y esquivos en la b\u00fasqueda de la verdad"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"762\" height=\"446\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/10.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85725\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/10.png 762w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/10-300x176.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 762px) 100vw, 762px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s\nde las dos grandes guerras del siglo XX, todo comenz\u00f3 a desestructurarse. Los\nvalores que parec\u00edan inalterables, que el liberalismo de los siglos XVII y\nXVIII hab\u00eda acu\u00f1ado trabajosamente, dejaban el paso a una arrolladora corriente\nde un individualismo, con ciertos rasgos salvajes, que <em>proclamaba la victoria del m\u00e1s fuerte<\/em>. El modelo humano del\nself-made man (el hombre hecho a s\u00ed mismo), anunciado por el estadounidense Benjam\u00edn\nFranklin (1706-1790) publicado en diversos escritos. Tal vez, el m\u00e1s famoso sea\nel titulado <em>Disertaci\u00f3n sobre la libertad\ny la necesidad, sobre el placer y el dolor<\/em>. El valor del individuo, por\nsobre la comunidad, se fue imponiendo al comp\u00e1s de la penetraci\u00f3n de la cultura\nestadounidense en el resto de Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nconfrontaci\u00f3n de esta cultura belicosa, que proclam\u00f3 el \u00e9xito individual por sobre\nlas relaciones comunitarias, desplaz\u00f3 los valores del liberalismo franc\u00e9s. Uno de\nsus mejores exponente puede estar representado por el escritor, pedagogo y\nfil\u00f3sofo suizo franc\u00f3fono, Jean-Jacques Rousseau (1712-1778). Autor de textos como\n<em>El contrato social<\/em> y el <em>Discurso sobre el origen de la desigualdad\nentre los hombres<\/em>, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aproximarnos\na una comprensi\u00f3n respecto de c\u00f3mo <em>se\nintegra<\/em>, <em>se constituye<\/em>, <em>se comporta<\/em> la <em>conciencia colectiva<\/em>, la <em>cultura<\/em>,\nla <em>mentalidad social<\/em>, que tambi\u00e9n\npodemos denominar, en l\u00ednea con nuestra investigaci\u00f3n, <em>la espiritualidad de cada tiempo<\/em>, nos permitir\u00e1 separarnos de las <em>impresiones inmediatas<\/em>, <em>cotidianas<\/em>, casi siempre superficiales.\nPodremos as\u00ed aventurar una <em>mirada\ntotalizadora<\/em>, <em>abarcadora<\/em>, que\nintente desentra\u00f1ar el mecanismo del conjunto. Es decir, el entramado de los\nfuncionamientos en la profundidad del <em>colectivo\nsocial<\/em>, de la <em>comunidad<\/em>, del <em>pueblo<\/em>, de la <em>sociedad<\/em>. Es all\u00ed donde se ordenan los procesos, de los cuales s\u00f3lo\n<em>suponemos<\/em>, <em>percibimos<\/em>, <em>consideramos<\/em>,\n<em>padecemos<\/em>, sus efectos y, con una\npercepci\u00f3n m\u00e1s fina, sus consecuencias. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esos\ndispositivos de la mente, que escapan a nuestro vivir cotidiano, son la fuente en\ndonde se elaboran las ideas que configuran nuestra mentalidad Al remitirnos a\nuna instancia anterior al proceso del discurso l\u00f3gico, la de la formaci\u00f3n de\nesas ideas maestras, nos pone ante la posibilidad de que podamos ir\ndescubriendo, poco a poco, ese manantial. Y digo descubrir y no explicar su\nexistencia ni su funcionamiento. Digo aceptar su existencia como un hecho que\nest\u00e1 all\u00ed, como est\u00e1n all\u00ed los mitos y el misterio. Un notable texto del Doctor\nJos\u00e9 Luis Romero (1909-1977), historiador e intelectual argentino que\nintrodujo el concepto de Historia social en la Argentina, nos pone de frente con\nel tema que estamos indagando. \u200bDice as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bajo la angustia\nque produjo en su \u00e1nimo la situaci\u00f3n que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, ensayista\ny fil\u00f3sofo franc\u00e9s Paul Val\u00e9ry (1871-1945) escribi\u00f3 el ensayo que titul\u00f3 <em>La crisis del esp\u00edritu<\/em>. Todav\u00eda su\nlectura nos remite a reflexionar. Advirti\u00f3 un extra\u00f1o fen\u00f3meno que \u00e9l llam\u00f3 <em>la crisis intelectual de Europa<\/em>, y\npreanunci\u00f3 el <em>inevitable derrumbe de todo\nel mundo de ideas y valores<\/em> que hab\u00eda predominado durante siglos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas palabras, escritas\nsobre el final de la Primera Guerra Mundial, adquieren hoy un car\u00e1cter de profec\u00eda,\nun anuncio que advert\u00eda el comienzo de una etapa muy triste historia de la\ncultura occidental. Por ello el Doctor Romero comenta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que atrajo su\natenci\u00f3n [la de Val\u00e9ry] y que \u00e9l llam\u00f3 la <em>crisis\nintelectual<\/em>, es sin duda lo <em>m\u00e1s\ndif\u00edcil de descubrir y sopesar<\/em>, sin embargo, entreve\u00eda los m\u00e1s decisivos\npresagios. \u00c9l vio all\u00ed los comienzos de un <em>cambio\nprofundo y decisivo<\/em> que, a la larga, <em>trastornar\u00eda\nlos fundamentos del orden tradicional de Occidente<\/em>. Europa, como historia\nexcepcional, como <em>idealizaci\u00f3n<\/em> de un <em>modo de ser, de pensar y sentir<\/em>, era, en\nrigor, lo que preocupaba a Val\u00e9ry, porque sospech\u00f3 que hab\u00eda llegado <em>la hora de su ocaso como foco de un mundo\nque ella hab\u00eda creado a su imagen y semejanza<\/em>. Y, ciertamente, <em>Europa era el hogar de ese mundo de ideas y\nvalores que Val\u00e9ry ve\u00eda entrar en crisis<\/em>. No se equivocaba. Los tiempos que\nsiguieron profundizar\u00edan y acelerar\u00edan la disoluci\u00f3n de ese mundo de ideas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Europa, en sus palabras, es la\nrepresentaci\u00f3n de una espiritualidad que corresponde a un per\u00edodo de su\nhistoria. Comprender esto nos &nbsp;ayuda a\nseguir por los caminos que nos pueden llevar a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda del\nmundo actual. Sigue Romero:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es adem\u00e1s\nel conjunto de ideas primarias y radicales que constituyen el patrimonio b\u00e1sico\ny la <em>forma mentis<\/em> (una forma de la\nmente, entendida como conciencia colectiva) de nuestra sociedad. Porque, ya\nhoy, para el historiador es evidente que lo que ha entrado irremediablemente en\ncrisis es <em>el sistema mismo de la\nmentalidad burguesa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Romero cree necesario\ndefinir con mayor precisi\u00f3n el concepto de lo que denomina una forma de la\nmente colectiva que, seg\u00fan \u00e9l, no corresponde con precisi\u00f3n a ciertas\nperiodizaciones de la historia. Delinear con toda claridad este tema lo lleva a\nafirmar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En verdad, la <em>mentalidad burguesa<\/em> tiene un proceso de\ndesarrollo m\u00e1s largo y complejo. Se constituy\u00f3 al calor de los cambios\nsocioecon\u00f3micos que operaron las nacientes burgues\u00edas europeas desde el siglo\nXI. Fue desde entonces patrimonio de los grupos sociales que hab\u00edan manejado la\nrevoluci\u00f3n burguesa en el mundo feudal. Esos mismos que crearon el mundo\nmercantil y urbano que fue el marco de la vida europea. Pero como era la <em>mentalidad adecuada a una nueva situaci\u00f3n\nreal<\/em>, dej\u00f3 de ser exclusiva de los burgueses y capt\u00f3 a otros de ra\u00edz\nse\u00f1orial. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de las precisiones,\nque su fina capacidad de an\u00e1lisis le permite detectar, lo importante para\nnuestra investigaci\u00f3n es, amigo lector, incorporar a nuestros an\u00e1lisis los\nconceptos que van apareciendo. Estos son los instrumentos que en el <em>quir\u00f3fano del historiador<\/em> le permiten\nabrir los procesos y poner al descubierto el entramado interno. Esta tarea, que\nadquiere refinamientos, sutilezas, perspicacias, clarividencias, que\nlamentablemente no abundan. De all\u00ed la necesidad de prestar especial atenci\u00f3n a\nesos pocos que tienen la <em>capacidad de\niluminar<\/em> los problemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra de esas mentes\npenetrantes que, como dice el viejo dicho: \u201cven debajo del agua\u201d, es el fil\u00f3sofo\ne historiador alem\u00e1n Oswald Spengler (1880-1936) que public\u00f3 un extenso estudio\nbajo el t\u00edtulo de La decadencia de Occidente (1918). Se remonta al inicio de la\nModernidad para rastrear los elementos que operaron su crisis despu\u00e9s de una\nhistoria de m\u00e1s de cinco siglos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al\nllegar a la modernidad la conciencia de Europa presinti\u00f3 que se estaba\ncumpliendo un <em>acabamiento de la historia<\/em>,\n<em>cierre del proceso<\/em>, que se fue\npostergando en su ejecuci\u00f3n pero que siguieron presintiendo cabezas notables,\ncomo Jorge G. F. Hegel (1770-1831) que el denomin\u00f3 el fin de la historia. Ese\nfin que Hegel detect\u00f3 no lo pens\u00f3 como un ocaso, sino como la coronaci\u00f3n del\nproceso humano (\u2026) Sin declararlo, se pensaba que, pasadas la Edad Antigua y la\nEdad Media, empezaba algo&nbsp; definitivo, un\ntercer reino, en que algo hab\u00eda de cumplirse, un <em>punto supremo<\/em>, un <em>final<\/em>.\nSencillamente consist\u00eda en identificar el <em>esp\u00edritu\nde Occidente con el sentido del universo<\/em>. Por lo visto, <em>la soberbia de los europeos occidentales<\/em>\nexige que se considere <em>su propia\naparici\u00f3n como una especie de final<\/em>.&nbsp;\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con un juicio muy certero y\nriguroso, Spengler critica a quienes deber\u00edan tener la claridad de conciencia\nnecesaria para comprender el proceso hist\u00f3rico y sus vicisitudes. Por tal raz\u00f3n\nescribi\u00f3 estas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He\naqu\u00ed lo que le falta al pensador occidental y lo que no debiera faltarle\nprecisamente a \u00e9l: la comprensi\u00f3n de que sus conclusiones tienen un car\u00e1cter\nhist\u00f3rico-relativo, de que no son sino la expresi\u00f3n de un modo de ser singular\ny s\u00f3lo de \u00e9l. <em>El pensador occidental\nignora los necesarios l\u00edmites en que se encierra la validez de sus asertos<\/em>;\n<em>no sabe que sus \u201cverdades inconmovibles\u201d,\nsus \u201cverdades eternas\u201d, son verdaderas s\u00f3lo para \u00e9l y son eternas s\u00f3lo para su\npropia visi\u00f3n del mundo<\/em>. Es lo que significa comprender el lenguaje de las\nformas hist\u00f3ricas, del mundo viviente&#8230; La validez universal es siempre una\nconclusi\u00f3n falsa que verificamos extendiendo a los dem\u00e1s lo que s\u00f3lo para\nnosotros vale.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed podemos ver c\u00f3mo la <em>inteligencia hist\u00f3rica<\/em>, la <em>forma mentis<\/em>, la <em>conciencia colectiva<\/em>, la<em>\nespiritualidad<\/em>, muchas veces paga el gigantesco precio del juicio\nhist\u00f3rico. \u00c9ste, cuando es el fruto de una mirada m\u00e1s amplia, que tienda a una\ncomprensi\u00f3n m\u00e1s profunda, sin <em>soberbias\nacad\u00e9micas<\/em>, <em>aporta otra inteligencia<\/em>\nal estudio de los procesos de la <em>conciencia\nhist\u00f3rica<\/em>. Una delicada y profunda ense\u00f1anza nos muestra que los <em>estados de crisis<\/em> desnudan lo que hasta\npoco antes quedaba oculto. La crisis abre el interior del sistema y, en su\ndescomposici\u00f3n, quedan al descubierto las partes obsoletas. Por tal raz\u00f3n, se\ndeben desdramatizar las crisis dado que ellas abren, tambi\u00e9n y al mismo tiempo,\nnuevas posibilidades de <em>reordenamientos<\/em>,\nde <em>reconstrucciones<\/em>, de <em>renacimientos<\/em>, recuperando lo mejor de\nlo que hab\u00eda y agregando lo nuevo que revitaliza. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sabidur\u00eda china, por su\nextra\u00f1a caracter\u00edstica (sobre todo para nosotros los occidentales) de no contar\ncon un alfabeto para formar palabras, se vale de figuras que dicen y ocultan\nsus significados. Un ejemplo de esto es el ideograma de crisis: encierra un\ndoble significado contradictorio: <em>amenaza<\/em>\ny <em>oportunidad<\/em>. Expresa estas dos\nideas, pero no como dos conceptos, sino como s\u00f3lo uno, cargado de\nsignificaciones. Es otro <em>modo de pensar<\/em>,\nuna nueva <em>mentalidad<\/em>, una nueva <em>espiritualidad<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Vicente L\u00f3pez Despu\u00e9s de las dos grandes guerras del siglo XX, todo comenz\u00f3 a desestructurarse. Los valores que parec\u00edan inalterables, que el liberalismo de los siglos XVII y XVIII hab\u00eda acu\u00f1ado trabajosamente, dejaban el paso a una arrolladora corriente de un individualismo, con ciertos rasgos salvajes, que proclamaba la victoria del m\u00e1s fuerte. 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