{"id":85717,"date":"2020-09-03T15:12:32","date_gmt":"2020-09-03T15:12:32","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85717"},"modified":"2020-09-03T15:12:32","modified_gmt":"2020-09-03T15:12:32","slug":"09-una-exploracion-de-las-fuentes-originarias-que-dieron-fundamento-a-nuestro-mundo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85717","title":{"rendered":"09- Una exploraci\u00f3n de las fuentes originarias que dieron fundamento a nuestro mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"762\" height=\"446\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/09.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85718\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/09.png 762w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/09-300x176.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 762px) 100vw, 762px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nnecesidad de definir algunas certezas s\u00f3lidas, sobre las cuales construir un\ndiscurso valedero, es un viejo problema de la filosof\u00eda. En los momentos en los\ncuales la cultura de un pueblo, sostenida por un proyecto pol\u00edtico maduro,\nconsolida un cimiento aceptable y duradero, <em>la\nverdad se presenta como algo compartido y aceptable<\/em>. Cuando, por el\ncontrario, en tiempos posteriores, en tiempos posteriores, las certezas entran\nen crisis, por las m\u00e1s diversas razones, todo comienza a tambalearse. Se va &nbsp;diluyendo la fe que sosten\u00eda el peso y la\nsolidez del edificio de los discursos vigentes: <em>la convicci\u00f3n deja paso a la duda<\/em>. La decadencia de la polis\ngriega, la disoluci\u00f3n del Imperio romano, son algunos ejemplos de esas\nsituaciones. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veremos,\nahora, el final de la cultura medieval, seguida de los primeros albores de la\nModernidad. La necesidad de recuperar las <em>certezas\nperdidas<\/em> impulsa las b\u00fasquedas de <em>nuevas\nverdades<\/em>. Entonces, lentamente, comienzan a asomar en el horizonte del\npensamiento los destellos de las nuevas promesas. Desde la segunda mitad del\nsiglo XX estamos atravesando el <em>proceso\nde decadencia del mundo Occidental<\/em> que, como es habitual, acelera su ca\u00edda\nen la medida en que avanza su deterioro. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\neste per\u00edodo se lo ha denominado, con muy poca rigurosidad: la <em>posmodernidad<\/em>, palabra que dice poco,\ns\u00f3lo asume que es un periodo hist\u00f3rico que comenz\u00f3 a partir del nebuloso fin de\nla modernidad. Este es nuestro tiempo. Por tal raz\u00f3n, creo de utilidad recurrir\na la lectura de un gran pensador que fue testigo, constructor y participante\nestelar del per\u00edodo aquel en el que se disolv\u00eda el medioevo y se buscaban <em>nuevas sendas<\/em> y <em>nuevas verdades<\/em>.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vayamos,\ncomo paso previo, en b\u00fasqueda de las viejas huellas, que pueden ayudarnos a\nrecuperar el sentido del camino recorrido, para mejor orientarnos, con mayor\nclaridad, en la historia de Occidente. Hagamos un r\u00e1pido repaso de esas <em>fuentes originarias<\/em>. \u00c9stas son,\nfundamentalmente dos: el judeo-cristianismo y la tradici\u00f3n greco-romana. Ambas\nconvergieron en un cauce com\u00fan en los primeros siglos de nuestra era. A partir\nde all\u00ed nace un nuevo marco de creencias que se fueron consolidando a lo largo\nde los diez siglos posteriores. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nHistoria como <em>mater et magister<\/em>\n(madre y maestra), parafraseando el t\u00edtulo de una enc\u00edclica de Juan XXIII, es\nuna maravillosa fuente de sabidur\u00eda, cuando se va a buscar en ella criterios,\nconceptos, modelos, que ayudan a comprender sus designios ocultos. La tarea\nconsiste en apartar las infinitas particularidades superficiales y cotidianas\nque enturbian la percepci\u00f3n de las l\u00edneas maestras de su devenir. Cuando algo\nde esto se logra, los hechos nos hablan de <em>lo\nsucedido<\/em>, de lo que <em>no se debi\u00f3 hacer<\/em>\ny de lo que es <em>necesario hacer<\/em> hacia\nun futuro. Todo ello conforma un marco de reflexi\u00f3n que no debe olvidar <em>la ley de hierro<\/em> que nos marca un\ncriterio: <em>s\u00f3lo<\/em> <em>lo posible<\/em> entre <em>todo lo\ndeseable<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emprendamos\nel viaje, para rastrear entonces las herencias rescatables de esas viejas\nsabidur\u00edas. Entre ellas debemos recuperar esas que, aunque est\u00e9n ocultas,\ntapadas por el polvo de los vientos de la historia, se muestren gastadas,\ndesechables, siguen siendo valederas. Pueden no ofrecerse f\u00e1cilmente, a\u00fan m\u00e1s,\npuede darnos la sensaci\u00f3n de estar desaparecidas, o inservibles. A pesar de todo\nello est\u00e1n all\u00ed, disponibles para quien sepa encontrar en ellas los vestigios\nde ideas posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son\nlegados que conservan, por una parte de una de esas vertientes, las\nexperiencias hebreas recogidas en la pr\u00e9dica de Jes\u00fas de Nazaret (el de la\nhistoria, no el de la teolog\u00eda). Ellas fueron reelaboradas y sistematizadas por\nPablo de Tarso (5-60 d. C.) en sus famosas y sabias ep\u00edstolas. Toda ese\nmanantial doctrinario fue recuperado por los evangelistas del primer siglo. Replanteado\npor los pensadores de los primeros cuatro siglos, la Patr\u00edstica. Posteriormente\nmeditado a partir del neoplatonismo por el norafricano Agust\u00edn de Hipona\n(354-430). Mucho m\u00e1s tarde reelaborado a partir de las lecturas de Arist\u00f3teles\npor el fil\u00f3sofo italiano Tom\u00e1s de Aquino (1225-1274). Todo ello form\u00f3 el cauce\nde los aportes de la cultura judeo-cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\notra vertiente es la greco-romana, que acumul\u00f3 la sabidur\u00eda de las ense\u00f1anzas\nde los griegos: S\u00f3crates (470-399), Plat\u00f3n (427-347), Arist\u00f3teles (384-322-\ntodos a.C.), y, entre otros muchos latinos, como Lucio Anneo S\u00e9neca (a. C.-65\nd. C), Lucio Mestrio Plutarco (46-120), Porfirio (233-305); etc. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas\ndos grandes corrientes del pensamiento, sostenidas por dos concepciones sobre\nel cosmos, el mundo, lo humano y Dios, la <em>judeo-cristiana<\/em>\ny la <em>grecolatina<\/em>, que distaban\nbastante entre s\u00ed, se fusionaron en el transcurso de los siglos siguientes de\nnuestra era, como ya qued\u00f3 dicho. Esa muy rica s\u00edntesis se constituy\u00f3 en una\nconfiguraci\u00f3n que fue combinando sus l\u00edneas m\u00e1s importantes. Todo ello se fue\ndando no sin dificultades, debates y crisis varias, hasta consolidarse en los\ninicios de la Modernidad, en la base al entramado de la <em>cultura occidental<\/em>. Fue atesorando la sabidur\u00eda que aliment\u00f3 y dio cimiento\na la cultura europea hasta finales del siglo XV. Se puede detectar, con una\nmirada que sea consciente de lo que busca, el armaz\u00f3n que sostuvo la <em>nueva espiritualidad<\/em> que ofreci\u00f3 sus\nmejores frutos en la Europa de los siglos XI al XV.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los\nfuertes vientos culturales que atravesaron la \u00e9poca posterior, en parte debidos\nal descubrimiento de las Nuevas Tierras, conmovieron el edificio medieval y\ncomenzaron a resquebrajarse las <em>viejas\ncertezas teol\u00f3gicas<\/em>. Una vez m\u00e1s, fue necesario le reelaboraci\u00f3n de las\nviejas sabidur\u00edas, repensarlas, refundarlas, para sentar las bases de la nueva\ncultura que portaba la ascendente burgues\u00eda comercial. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta\nintroducci\u00f3n intenta pintar un cuadro de situaci\u00f3n dentro del cual va a emerger\nel pensamiento del fil\u00f3sofo franc\u00e9s, Renato Descartes (1596-1650). Las certezas\navaladas por el <em>saber revelado<\/em> se van\na enfrentar con un novedoso modo de pensar, que reconoce ra\u00edces griegas. Reaparece\nel culto a la <em>Raz\u00f3n<\/em> que gana el\ncentro de la escena y exige el reconocimiento del nuevo pensamiento met\u00f3dico. La\nModernidad est\u00e1 en marcha.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le\npropongo, amigo lector, detenernos en los comienzos de ese siglo XVII y\nconcentrarnos en la obra del fil\u00f3sofo Descartes, quien revolucion\u00f3 el mundo de\nlas ideas dando inicio a una nueva modalidad del pensar. El <em>saber del Libro Sagrado<\/em>, <em>fuente de toda verdad<\/em>, comienza a ser\nreemplazado por la <em>raz\u00f3n del nuevo hombre\nburgu\u00e9s<\/em>. El pensador franc\u00e9s no rechaza la Biblia, \u00e9l es un cristiano\ncreyente, lo que propone es una emancipaci\u00f3n del dogma que pretende explicarlo\ntodo. A partir de establecer modos claros y precisos de buscar <em>la verdad de este mundo<\/em>, no la del Texto\nSagrado, sino la que exige el <em>sujeto\nmoderno<\/em> y <em>su mundo nuevo<\/em>. Esta es\nla tarea revolucionaria que va a personificar este fundamental pensador. Por\nello vamos a revisar parte de lo que escribi\u00f3. Comienza su libro, que lleva un\nt\u00edtulo que hoy puede sonar pretencioso: <em>Discurso\ndel m\u00e9todo para dirigir bien la raz\u00f3n y buscar la verdad en las ciencias<\/em>\n(1637). Con un muy elegante estilo, con el cual intenta no ofender a los sabios\nde la \u00e9poca, sobre todo a los te\u00f3logos de Roma, aunque no se priva de un cierto\ngrado de iron\u00eda. All\u00ed dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El buen sentido\nes lo que mejor repartido est\u00e1 en todo el mundo, pues <em>cada cual piensa que posee tan buena provisi\u00f3n de \u00e9l<\/em>, <em>que a\u00fan los m\u00e1s descontentadizos respecto de\ncualquier otra cosa, no suelen apetecer m\u00e1s del que ya tienen<\/em>. En lo cual\nno es veros\u00edmil que todos se enga\u00f1en, sino esto demuestra, m\u00e1s bien, que la <em>facultad de juzgar y&nbsp; distinguir lo verdadero de lo falso<\/em>, que\nes propiamente lo que llamamos <em>buen\nsentido o raz\u00f3n<\/em>, es naturalmente <em>igual\nen todos los hombres<\/em>; y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras\nopiniones no proviene de que unos sean m\u00e1s razonables que otros, sino tan s\u00f3lo\nde que <em>dirigimos nuestros pensamientos\npor derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas<\/em>. <em>Pues no basta con tener la mente bien\ndispuesta, sino que lo principal es aplicarla bien<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos recordar que\nmientras el fil\u00f3sofo redacta estas p\u00e1ginas, tiene siempre presente la mirada\ndel <em>Tribunal de la Santa Inquisici\u00f3n<\/em>,\nmuy celoso de toda lo que se dijera o imprimiera. Esto debe considerarse como\nun condicionante no, tal vez, de lo <em>que\ndice<\/em>, sino de <em>c\u00f3mo lo dice<\/em>, pare\nevitar equ\u00edvocos o malos entendidos que podr\u00edan costarle muy caros. Confiesa con\nuna cr\u00edtica expl\u00edcita a los pensadores anteriores a su tiempo, ya que no\nencontr\u00f3 cosas lo suficientemente aceptables como para incorporarlas a sus\nreflexiones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que,\nmientras me limitaba a considerar las costumbres de los otros hombres, <em>apenas hallaba cosa segura y firme<\/em>, y <em>advert\u00eda casi tanta diversidad como antes en\nlas opiniones de los fil\u00f3sofos<\/em> (\u2026) viendo varias cosas que, <em>a pesar de parecernos muy extravagantes y\nrid\u00edculas, eran admitidas y aprobadas por otros grandes pueblos, aprend\u00eda a no\ncreer en ellos<\/em>. As\u00ed me libraba poco a poco de muchos errores. Entonces\nresolv\u00ed estudiar en m\u00ed mismo y a emplear todas las fuerzas de mi ingenio en la\nelecci\u00f3n de la senda que deb\u00eda seguir; lo cual me sali\u00f3 mucho mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de describir varios\nde los caminos, de los cuales dice claramente, que no le aportaron nada, llega\na la conclusi\u00f3n de que el abandonarlos le permiti\u00f3 penar con m\u00e1s libertad: \u201cme\nsali\u00f3 mucho mejor\u201d. Hace referencia a su m\u00e9todo la <em>duda met\u00f3dica<\/em>. Este es el nombre que recibe su m\u00e9todo que consiste\nen <em>no dar nada por cierto, sin antes\nrevisarlo y confirmarlo<\/em>. Su objetivo era encontrar <em>verdades absolutamente ciertas<\/em>, para fundamentar as\u00ed el\nconocimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez La necesidad de definir algunas certezas s\u00f3lidas, sobre las cuales construir un discurso valedero, es un viejo problema de la filosof\u00eda. En los momentos en los cuales la cultura de un pueblo, sostenida por un proyecto pol\u00edtico maduro, consolida un cimiento aceptable y duradero, la verdad se presenta como algo compartido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":85644,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-85717","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=85717"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85717\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85719,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85717\/revisions\/85719"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/85644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=85717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}