{"id":85710,"date":"2020-09-03T15:07:59","date_gmt":"2020-09-03T15:07:59","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85710"},"modified":"2020-09-03T15:07:59","modified_gmt":"2020-09-03T15:07:59","slug":"08-la-percepcion-y-la-concepcion-del-mundo-en-nuestra-conciencia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85710","title":{"rendered":"08- La percepci\u00f3n y la concepci\u00f3n del mundo en nuestra conciencia"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align:right\" class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"762\" height=\"446\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/08.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85711\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/08.png 762w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/08-300x176.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 762px) 100vw, 762px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tema de la espiritualidad se presenta con dificultades propias en el seno de la cultura moderna. Esto nos sugiere, como una gu\u00eda para pensar, que debemos comenzar avanzando con pasos cautelosos, muy cuidados. Tal como si el intento se asemejara a subir por una escalera respecto de la cual tuvi\u00e9ramos serias dudas sobre su solidez. Entonces, le propongo, amigo lector, apelar a temas planteados por pensadores eminentes que tienen, en mi opini\u00f3n, la capacidad de obligarnos a detenernos frente a una encrucijada. Se puede encontrar en ellos una capacidad, nada com\u00fan, de obligarnos a pensar. Nos aguijonean con sus palabras, nos incomodan, las preguntas, impl\u00edcitas o expl\u00edcitas, exigen tomar posici\u00f3n y definir c\u00f3mo seguir avanzando. Nos ayudan a encontrar una primera base, un fundamento m\u00e1s s\u00f3lido que permita el comienzo de la construcci\u00f3n de algunos caminos posibles. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Digo <em>algunos<\/em> porque es necesario tener presente que, en temas como el\nnuestro, los intentos son siempre inseguros, provisorios, tentativos y, por\nello, son m\u00e1s ricos, m\u00e1s diversos, m\u00e1s plurales. En otras palabras, m\u00e1s humanos.\nNo debemos olvidar que lo humano se plasma <em>en\nformas \u00fanicas e irrepetibles<\/em>, <em>eso\nsomos cada uno de nosotros<\/em>, parte de la comunidad en condici\u00f3n diferenciada.\nTenemos la calidad y la cualidad de poder abrirnos hacia la pluralidad, que es\nel \u00e1mbito m\u00e1s rico de lo humano. Por otra parte, nuestros modos de ver el mundo\ntienen siempre un componente personal, es nuestra <em>singularidad<\/em> y nuestra <em>contribuci\u00f3n<\/em>,\nsiempre presente, que <em>no podemos ni\ndebemos<\/em> desechar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos afirmarnos en que\nsomos los <em>que vemos<\/em>, pero somos m\u00e1s\nque eso, debe afirmarse con convicci\u00f3n que somos <em>quienes vemos<\/em>. Somos <em>nosotros\n<\/em>pero en <em>nuestra particularidad de ser\ncada uno de nosotros<\/em>. Es lo que se denomina nuestra <em>subjetividad <\/em>(tema sobre el que volver\u00e9). Esa la <em>cualidad de lo personal<\/em>, aunque no siempre\ntomemos conciencia de ello. Vivimos tiempos de homogenizaci\u00f3n de la persona, de\ntrivializaci\u00f3n, de masificaci\u00f3n. Ello nos coloca ante el riesgo de arrastrados\nhacia la desindividualizaci\u00f3n, hacia la despersonalizaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La herencia ilustrada<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>necesidad de la certeza<\/em>, como ya vimos en notas anteriores, se la\ndebemos a una imposici\u00f3n de la cultura ilustrada, sobre todo la francesa de los\nsiglos VII y XVIII. Su lucha contra la herencia cultural de la escol\u00e1stica\nmedieval, que <em>sospechaba de la duda,\nentendida como una falta de fe <\/em>dio lugar a interminables batallas en las\ncuales, tantas veces, la verdad estuvo repartida en ambos bandos. La cerraz\u00f3n\nde las posiciones enfrentadas gener\u00f3 divisiones de dif\u00edcil soluci\u00f3n. Estoarriesgaba dificultades sociales,<em> o desconfianzas y sospechas<\/em>, entre\nquienes se desgastaban en la contienda. Los riesgos que amenazaban a \u201clos\nportadores de las dudas\u201d, a los que no se somet\u00edan con facilidad, no eran\nmenores. Supon\u00edan castigos severos como respuesta, de parte de las rigideces de\nciertos miembros de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica de entonces. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 mov\u00eda a tales temores? El\ncuestionamiento de una concepci\u00f3n del mundo por otra. Entonces, una primera\nrespuesta podemos encontrarla en las formas establecidas de <em>concebir el mundo<\/em> en el que se vive, una\n<em>cosmovisi\u00f3n<\/em>. Propongo la lectura de\nun p\u00e1rrafo del fil\u00f3sofo espa\u00f1ol, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985). Estudi\u00f3\nDerecho y Filosof\u00eda en la Universidad de Barcelona; fue Profesor de la Facultad\nde Filosof\u00eda y Letras de esa &nbsp;Universidad.\nSe pregunta y propone una respuesta: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es una\nconcepci\u00f3n del mundo? Una <em>concepci\u00f3n del\nmundo no es un saber<\/em>, no es <em>un\nconocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva<\/em>. Es una <em>serie de principios<\/em> que dan raz\u00f3n de la\nconducta de una persona, a veces sin que \u00e9sta se los formule de un modo\nexpl\u00edcito. Esta es una situaci\u00f3n bastante frecuente: las simpat\u00edas y antipat\u00edas\npor ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a\nest\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de\nlas relaciones entre hombres. <em>La soluci\u00f3n\nde una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana puede interpretarse\nen t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u2018inconscientes\u2019,\nen el sujeto que obra o reacciona\u201d<\/em>.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prestemos atenci\u00f3n, amigo\nlector, a un cierto \u00e9nfasis que pone en <em>una\ncaracter\u00edstica de ese funcionamiento<\/em>: no pocas de las conductas nuestras,\ncomo la aceptaci\u00f3n o el rechazo de ideas, personas, creencias, valores, <em>act\u00faa sin que nosotros seamos plenamente\nconscientes de su incidencia<\/em>. Este aspecto me parece una cuesti\u00f3n central,\ndado que nos debe obligar a reflexionar respecto de algunas repuestas nuestras\ny sus fundamentos. El tomar conciencia de que una &nbsp;parte significativa de nuestra vida se rige\npor fundamentos que no conocemos, que escapan a nuestra voluntad, debe\nobligarnos a ser <em>muy prudentes sobre\nnuestras certezas<\/em> respecto de la correcci\u00f3n de nuestras conductas. Conductas\nque m\u00e1s de una vez pueden llegar a tener un peso decisivo en consecuencias que <em>no alcanzamos a comprender por qu\u00e9 las hemos\npadecido<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retomo una frase de nuestro\nfil\u00f3sofo: \u201cUna concepci\u00f3n del mundo <em>no es\nun saber<\/em>, <em>no es un conocimiento<\/em>\nen el sentido en que lo es <em>la ciencia\npositiva<\/em>\u201d. Es decir <em>no es un\nconocimiento<\/em> en el sentido que esa palabra tiene en el sistema educativo. Sin\nembargo, funciona como parte ineludible de muchas de nuestras respuestas que\nnos conducen a resultados que nos pueden <em>resultar\nincomprensibles<\/em> y, <em>no pocas veces,<\/em>\n<em>dolorosos<\/em>. Pero, en contraposici\u00f3n,\ns\u00ed puede <em>ser considerado un saber<\/em> si\naceptamos el significado que este vocablo adquiere para la <em>sabidur\u00eda popular<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cColecci\u00f3n de\ndichos, ense\u00f1anzas, recetas, que nacen de la experiencia repetida de las\npersonas y se transmiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, formando parte de la\nmemoria de los pueblos\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ella alcanza una\ndimensi\u00f3n valorativa superior la ense\u00f1anza de la experiencia que la vida va\naportando. Experiencia que aparece expresada en los consejos que Mart\u00edn Fierro\nles da a sus hijos. A ellos, el Viejo Vizcacha agrega, como una contribuci\u00f3n de\nsu largo vivir: \u201cEl sabio sabe por sabio\u2026 pero m\u00e1s sabe por viejo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es un conocimiento de la\nRaz\u00f3n cartesiana, no es una elaboraci\u00f3n del intelecto, es un saber que se\ncomprende con m\u00e1s claridad en la definici\u00f3n del f\u00edsico, fil\u00f3sofo y escritor\nfranc\u00e9s Blas Pascal (1623-1662) cuando nos advierte: \u201cEl coraz\u00f3n tiene razones\nque la raz\u00f3n ignora\u2026 son las razones del coraz\u00f3n\u201d. Avanza en su definici\u00f3n\nsobre el hombre, diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre sabe\nque es miserable. Es pues, miserable por lo que es; pero es grande por lo que\nsabe (\u2026) es solo una ca\u00f1a, la m\u00e1s d\u00e9bil de la naturaleza; pero es una ca\u00f1a\npensante (\u2026) dudo de la capacidad de la persona para entender la naturaleza o\npara entenderse a <em>s\u00ed mismo<\/em>. Pero la\nconciencia que tiene de <em>s\u00ed mismo<\/em> es\nun <em>rasgo exclusivo<\/em> que lo eleva <em>m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza animal y le\npermite trascenderla<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un aporte fundamental al\nrespecto encontramos en la sabidur\u00eda del fil\u00f3sofo y te\u00f3logo brasile\u00f1o, Leonardo\nBoff (1938). Ha cultivado una exquisita sapiencia que ha ido reelaborando en su\nfecunda experiencia de vida. De entre ellas, recuerdo una, que ha sido para m\u00ed\nun potente faro de luz. Sintetiza en pocas palabras: \u201cTodo <em>punto de vista<\/em> es una <em>vista\ndesde un punto<\/em>\u201d. La <em>primera parte de la\nsentencia<\/em> nos habla de algo que es evidente para la mayor\u00eda de nosotros. La\nvista mira desde un lugar en direcci\u00f3n a lo que puede haberle llamado la atenci\u00f3n.\nLa frase forma parte del saber coloquial y es utilizada como una met\u00e1fora en la\nque apoyamos el valor personal de nuestro conocimiento: \u201cEse es <em>mi punto<\/em> de vista\u201d, es el saber de quien\nhabla, expone, debate. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, lo m\u00e1s\nimportante y fecundo se aloja en la <em>segunda\nparte<\/em>, y es \u00e9sta la m\u00e1s ignorada y que, por tal raz\u00f3n, es necesario detenernos\nsobre ella dada la importancia que tiene. Pascal es contempor\u00e1neo y\nconciudadano de Descartes. Disiente en varios aspectos con su colega. La tesis\nfundamental de la <em>Filosof\u00eda moderna<\/em> radica\nen rescatar la centralidad del sujeto pensante: \u201cPienso\u2026 luego existo\u201d. Hay un\naspecto que debemos subrayar. Ella, al depositar todo el valor del acto del\nconocer en el <em>sujeto racional<\/em>, en su\nbatalla contra la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, no alcanz\u00f3 a percibir que ese\nconocimiento est\u00e1 siempre condicionado por el <em>punto<\/em> de la <em>vista<\/em>. Es\nprobable que, concentrado en los debates que deber\u00eda afrontar se le escap\u00f3 un\naspecto muy importante: <em>el pensamiento\nest\u00e1 marcado por el desde donde est\u00e1 pensando<\/em>. Este <em>donde<\/em> puede ser espacial, cultural, ideol\u00f3gico, pol\u00edtico.\nAtraviesa, el pensar del sujeto, lo condiciona, lo ubica, lo enra\u00edza. La\nexaltaci\u00f3n rupturista del sujeto racional lo deslumbr\u00f3. Es eso lo que viene a\nse\u00f1alar el Maestro Boff. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de algo muy\nsencillo, pero que, tal vez por ello mismo, se nos puede escapar: <em>las condiciones de la mirada, sus\nposibilidades<\/em> y, al mismo tiempo, sus <em>limitaciones<\/em>,\nradican en el <em>punto de vista<\/em> desde el\ncual est\u00e1 mirando. Insisto: el punto entendido como <em>lugar f\u00edsico<\/em>, pero tambi\u00e9n, en un sentido m\u00e1s filos\u00f3fico, como\nmet\u00e1fora, ya se\u00f1alada, de <em>las condiciones\nculturales, pol\u00edticas, econ\u00f3micas<\/em>, etc., en las que el sujeto est\u00e1\nsumergido. Esas condiciones escapan a la conciencia del observador, puesto que\nforman parte de la estructuraci\u00f3n de la mente de la persona que est\u00e1 mirando. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos pensar, s\u00f3lo en su\ncondici\u00f3n de met\u00e1fora, que la mirada es el <em>instrumento<\/em>\nque la persona utiliza para mirar, son <em>los\nojos que miran<\/em>. Pero esos ojos <em>son parte\ndel rostro de ella<\/em> y se dirigen <em>hacia\nadelante<\/em>. Ahora debemos dar un paso m\u00e1s delicado. Continuando con la\nmet\u00e1fora: queda un amplio espacio, que est\u00e1 por detr\u00e1s, que se esconde de la\nmirada. Adem\u00e1s, los ojos fueron educados para ver aquello que es perceptible\ndentro de su h\u00e1bitat (lugar con determinadas condiciones en el que vive cada\ngrupo social, en este caso se debe decir h\u00e1bitat humano). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese h\u00e1bitat va condicionando\nlos sentidos, a lo largo del proceso evolutivo, para captar lo m\u00e1s importante\npara cada comunidad (un esquimal que vive en un entorno en el que predomina el\ncolor blanco distingue varios tonos de blanco que el hombre de ciudad no\npuede). A ello debemos agregar la biograf\u00eda de cada persona cuya historia\nacumula diversas experiencias, propias y \u00fanicas de cada una de ellas. De lo\ndicho podemos colegir que ante un mismo horizonte visual cada uno de ellos ver\u00e1\ncosas diferentes, seg\u00fan sus preferencias y posibilidades. El caso m\u00e1s\nsorprendente, para los que somos habitantes de ciudades, es la capacidad del\nrastreador de distinguir diferentes pisadas entre los pastos de un campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, es necesario que\ndiferenciemos la <em>capacidad \u00f3ptica<\/em> del\nojo de la <em>capacidad cultural<\/em> de \u00e9l.\nAgreguemos algo m\u00e1s para profundizar nuestra investigaci\u00f3n: el lenguaje\ncoloquial utiliza dos verbos, casi como sin\u00f3nimos: <em>sentir<\/em> y <em>percibir<\/em>. El\nprimero, sentir, debe utilizarse como indica la Academia: \u201ces experimentar\nsensaciones producidas por causas externas o internas\u201d; en el segundo caso,\npercibir, debe reservarse para una operaci\u00f3n m\u00e1s compleja: \u201cpercibir es adquirir\nun primer conocimiento de una cosa por medio de las <em>impresiones organizadas<\/em> que <em>comunican\nlos sentidos<\/em>\u201d. Se puede decir, en un uso cotidiano: <em>ver, o\u00edr, gustar<\/em>, etc., es <em>recibir\nel est\u00edmulo<\/em>; en cambio <em>percibir es un\nproceso<\/em> por el cual la mente realiza una <em>combinaci\u00f3n de las sensaciones, una organizaci\u00f3n interna para\nconvertirla en un conocimiento<\/em>: <em>mirar,\nescuchar, degustar<\/em>. En este caso debemos subrayar la existencia previa,\nsiempre presente, de una educaci\u00f3n en el uso de los sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos llegado a un momento\nmuy importante para avanzar en la comprensi\u00f3n del funcionamiento de la\nconciencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez El tema de la espiritualidad se presenta con dificultades propias en el seno de la cultura moderna. Esto nos sugiere, como una gu\u00eda para pensar, que debemos comenzar avanzando con pasos cautelosos, muy cuidados. 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