{"id":85650,"date":"2020-09-01T15:01:40","date_gmt":"2020-09-01T15:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85650"},"modified":"2020-09-01T15:01:40","modified_gmt":"2020-09-01T15:01:40","slug":"01-el-hombre-de-la-modernidad-ante-la-crisis-de-la-espiritualidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=85650","title":{"rendered":"01- El hombre de la Modernidad ante la crisis de la espiritualidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/01.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-85651\" width=\"597\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/01.png 437w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/01-300x167.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<blockquote style=\"text-align:right\" class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>\u00a1Aullando entre rel\u00e1mpagos,\/ perdido en la tormenta\/\u00a0  <br>de mi noche interminable,\/ \u00a1Dios! busco tu nombre&#8230;\/   <br>Enrique S. Disc\u00e9polo (1939) <\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La percepci\u00f3n o la intuici\u00f3n de que el\nhombre de hoy se mantiene alejado de la lectura de &nbsp;temas que plantean, directa o indirectamente, problemas\nlindantes con la espiritualidad, sin entenderse esto en clave teol\u00f3gica o\nreligiosa, me empujaron a ofrecer algunas reflexiones sobre el tema. \u00c9ste aparece\nuna y otra vez en las conversaciones cotidianas, en la prensa y hasta en las\ncasas de estudio. Su olvido, o su malversaci\u00f3n, ensanchan un vac\u00edo que angustia\na una parte considerable de las personas que, en una proporci\u00f3n importante de\nellas, ignora el mal que las aqueja y de los or\u00edgenes de ese malestar. La fina\nsensibilidad del poeta nos pinta un cuadro desesperante de quienes se atreven a\nenfrentarse descarnadamente con ese mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tratamiento period\u00edstico de estos\ntemas cae en vulgaridades, cuando no en un aprovechamiento comercial del\nproblema. Todo ello, con cierta impunidad, me atrevo a decir. No debe ser\ninterpretado esto como un intento de asumir una especie de <em>Inquisici\u00f3n medi\u00e1tica<\/em>, para &nbsp;ello\nbasta y sobra la tristemente famosa <em>Congregaci\u00f3n\npara la doctrina de la Fe<\/em> que, desde el Vaticano ha sentenciado penas\nterrenales, con su contrapartida en los santos cielos, a los r\u00e9probos que osan\npensar de un modo diferente a su oferta espiritual. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi intenci\u00f3n es mucho m\u00e1s modesta. S\u00f3lo pretendo\nintroducir una voz discordante con el mensaje que ha nacido en el siglo XVIII\nfranc\u00e9s, con los Iluministas, y que se ha ense\u00f1oreado sobre la cultura moderna:\nel <em>ate\u00edsmo<\/em> o, su versi\u00f3n m\u00e1s\ndescafeinada el <em>agnosticismo<\/em>, y la\nm\u00e1s escrupulosa, el <em>escepticismo<\/em>.\nTodas ellas son componentes estructurales de la cultura moderna, aunque en su\norigen no aparecieran con claridad, proceso que se agudiz\u00f3 a partir del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede comprenderse, como intentar\u00e9\nmostrar en las notas que seguir\u00e1n, que el ascenso revolucionario de la\nburgues\u00eda europea se encontr\u00f3 con las iglesias fuertemente apegadas a las\nmonarqu\u00edas. Estas se presentaban como enemigos ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos que\nentorpec\u00edan el camino hacia las reivindicaciones anheladas. La lucha pol\u00edtica contra\nesos defensores de la nobleza tuvo, en un primer momento, a los dignatarios de\nlas iglesias como objetivo a combatir. Pero la intensidad del debate pol\u00edtico\nderiv\u00f3 en una cr\u00edtica a los contenidos, dogmas, creencias, que se heredaban de\nla religiosidad medieval en su versi\u00f3n eclesial, por lo que la lucha se\ntraslad\u00f3 al terreno teol\u00f3gico. Por una parte, se puede encontrar una de las\ncausas en la cerrada defensa de las Escrituras Sagradas, le\u00eddas literalmente,\nlo cual exhib\u00eda el menosprecio de respetar la cultura de origen y los\nsignificados del lenguaje de entonces (aunque puede admitirse que, tal vez, la\n\u00e9poca no lo permiti\u00f3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se tuvo en cuenta, hasta avanzado el\nsiglo XX, que fueron redactadas en un\nlenguaje que correspond\u00eda a una etapa de la que los separaban unos veinticinco\nsiglos y que, adem\u00e1s, correspond\u00eda a un contexto hist\u00f3rico-cultural oriental.\nPor otra parte, dio lugar al ejercicio de una cr\u00edtica demoledora con argumentos\ndecisivos que esgrimi\u00f3 la cultura de esa burgues\u00eda triunfante. Esa lectura\nliteral era respondida con una cr\u00edtica a ese literalismo, inaceptable para los\nhombres y mujeres del <em>siglo de las luces<\/em>.\nSi bien, en un primer momento, esto se dio en un terreno del que quedaban\nexcluidas las mayor\u00edas populares, que no sab\u00edan leer o lo hac\u00edan dificultosamente.\n&nbsp;Tiempo despu\u00e9s las clases medias se\nfueron sumando a las consecuencias de esas cr\u00edticas y gan\u00f3 un consenso que\ntodav\u00eda hoy podemos observar en plena vigencia. Las iglesias no encontraron &nbsp;respuestas inteligentes a este problema, m\u00e1s\nque horrorizarse o condenar. Este lastre de valores e incomprensiones, no\npropios del cristianismo, y la incapacidad de la iglesia para comprender la\n\u00e9poca lo lleva al te\u00f3logo Gonz\u00e1lez-Carvajal [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]\na decir:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\npartir del momento en que comenz\u00f3 el proceso de secularizaci\u00f3n de la sociedad\n(entre los siglos XVI y XVII), la Iglesia &#8211; incapaz de descubrir los valores\nevang\u00e9licos que subyac\u00edan al mismo- se neg\u00f3 a despedirse de la cultura que\nfenec\u00eda, comenzando as\u00ed una etapa de creciente aislamiento. Podr\u00edamos decir que\ndesde el siglo XVI la Iglesia ha vivido permanentemente a la defensiva&#8230;\nAlguien ha dicho c\u00e1usticamente que la Iglesia lleva siempre \u201cuna revoluci\u00f3n de\nretraso\u201d: cuando tuvo lugar la Revoluci\u00f3n Francesa la Iglesia se aferr\u00f3 al\nAntiguo R\u00e9gimen, logrando que la burgues\u00eda se volviera ferozmente anticlerical;\ncuando comenz\u00f3 a fraguarse la revoluci\u00f3n proletaria la Iglesia empezaba a\nsentirse a gusto en medio de la burgues\u00eda y se ali\u00f3 con ella frente a los\ntrabajadores. (Ideas y Creencias del Hombre Actual \u2013 Ed. Sal Terrae- 1993)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegado a este punto puedo decir que todo\npuede ser bastante entendible. La relectura de la historia permite una\nexplicaci\u00f3n de la sucesi\u00f3n de hechos que nos deposit\u00f3 en este presente. Por lo\ntanto, no es una justificaci\u00f3n hacia donde estoy apuntando, sino un intento de\naportar algunas ideas que nos permitan revisar todo lo acontecido, recuperar parte\nde los debates realizados, analizar cr\u00edticamente los argumentos de uno y otro\nbando, para mostrar una cierta cordura, prudencia, equilibrio, discreci\u00f3n,\nmoderaci\u00f3n, que habilite a abrir un debate embebido en toda la sabidur\u00eda a la\nque seamos capaces de apelar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y la raz\u00f3n fundamental que me empuja en\nesta tarea es la de haber tomado conciencia de las nefastas consecuencias que\nha padecido el hombre de hoy por toda esa demolici\u00f3n ideol\u00f3gica. El tsunami de\nargumentos positivistas arras\u00f3 con parte de la espiritualidad que se hab\u00eda\nheredado de siglos de judeo-cristianismo, dejando la conciencia del hombre\nmoderno sumida en un desierto de desesperanzas. El vac\u00edo interior necesit\u00f3 ser\ncubierto con alg\u00fan suced\u00e1neo para no verse precipitado al abismo existencial.\nDe modo tal que fueron apareciendo baratijas religiosas, creencias esot\u00e9ricas,\nsuperficiales ideas new-age, libros de autoayuda, ofertas de \u201chazlo con tus\npropias manos\u201d aplicadas a los problemas del alma, versiones descafeinadas de\nespiritualismos orientales, propuestas de centrarse en la b\u00fasqueda del placer\nego\u00edsta, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se present\u00f3 como una salida f\u00e1cil,\napelar a una versi\u00f3n aguachentada de riqu\u00edsimas tradiciones orientales, acudir\na pr\u00e1cticas m\u00e1gicas conducidas por tele-pastores, o de religiones africanas\nadaptadas a los nuevos tiempos, etc. (esto vale sobre todo para esas capas\nmedias, no as\u00ed para las culturas de los pueblos originarios). El otro camino,\nde esta amplia gama de ofertas, fue la soluci\u00f3n qu\u00edmica que va desde el\nalcoholismo hasta las drogas m\u00e1s pesadas. Lo que nos est\u00e1 hablando de un vac\u00edo\nal que la linealidad de la simple racionalidad cient\u00edfica no supo y\/o no pudo\ndar respuestas satisfactorias.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, nos encontramos con la\nsuplantaci\u00f3n de la direcci\u00f3n espiritual, que ofrec\u00edan el acompa\u00f1amiento de los\nviejos sabios, de los sacerdotes con sus confesiones (no todos, excepci\u00f3n hecha\nde esos administradores burocr\u00e1ticos del perd\u00f3n), con el consejo de padres con\ndisposici\u00f3n para la escucha. M\u00e1s tarde pudo encontrar en el psicoan\u00e1lisis terapias\npersonales, pero que no alcanzaron a superar los l\u00edmites reales de la\nestructura social. Pudo ayudar a superar la patolog\u00eda pero no estaba en\ncondiciones de resolver la crisis espiritual que acongoja a este hombre de la\nmodernidad, m\u00e1s a\u00fan en las postrimer\u00edas decadentes de esta cultura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo ello cabe atribuir tambi\u00e9n parte\nde la culpa a las iglesias que abandonaron esas tareas, por la mala formaci\u00f3n\nde sus representantes, que respondieron a esas demandas recitando el catecismo\no desde un discurso teol\u00f3gico racionalizado: ninguno de los dos caminos\nrespond\u00eda a las reales necesidades de la \u00e9poca. Es as\u00ed que los siglos XIX y XX no\ntuvieron respuestas para satisfacer esa demanda de sed espiritual, desde las\ndos vertientes que aportaban: la ciencia positivista y la religi\u00f3n vetusta. Esa\nsed espiritual reclamaba otra bebida m\u00e1s densa y profunda. Sin embargo, los\ntiempos que se aproximaban al siglo XXI ya estaban maduros para superar ambas\nformas de abordar la problem\u00e1tica: la ciencia estaba en condiciones de superar\nel esquematismo newtoniano, con el novedoso aporte de la teor\u00eda cu\u00e1ntica, y la\nreligi\u00f3n y la teolog\u00eda ten\u00edan a su alcance reflexiones m\u00e1s maduras de las\nfuentes originarias de la sabidur\u00eda que le permit\u00edan superar el dogmatismo de\nlas lecturas literales. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Luis Gonz\u00e1lez-Carvajal Santab\u00e1rbara (1947), ingeniero,\nsacerdote y te\u00f3logo espa\u00f1ol. Es considerado uno de los autores cristianos m\u00e1s\nle\u00eddos actualmente en lengua castellana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez \u00a1Aullando entre rel\u00e1mpagos,\/ perdido en la tormenta\/\u00a0 de mi noche interminable,\/ \u00a1Dios! busco tu nombre&#8230;\/ Enrique S. 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