{"id":55279,"date":"2019-06-10T11:43:03","date_gmt":"2019-06-10T11:43:03","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=55279"},"modified":"2020-04-22T14:40:34","modified_gmt":"2020-04-22T14:40:34","slug":"26-hoy-ya-murio-el-criterio-vale-jesus-lo-mismo-que-el-ladron","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=55279","title":{"rendered":"26- Hoy ya muri\u00f3 el criterio\u2026 \u00a1Vale Jes\u00fas, lo mismo que el ladr\u00f3n!"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/26.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-55296\" srcset=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/26.png 800w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/26-300x169.png 300w, https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/26-768x432.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo conveniente continuar\ncon las reflexiones de la nota anterior, \u201c<em>En\ntu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas\u2026 yo aprend\u00ed filosof\u00eda\u2026<\/em>\u201d, a partir\nde la convicci\u00f3n de que debemos madurar en nuestra <em>forma de pensar<\/em> y comprender la necesidad de <em>reflexionar<\/em>. Como ya vimos podemos hablar de <em>filosofar<\/em> para habituarnos a esta palabra, acercarnos a ella,\napropi\u00e1rnosla, incorporarla a nuestro lenguaje, para dar un gran paso adelante\nen nuestra formaci\u00f3n integral. En algo debemos estar de acuerdo: el sistema de\nmedios no nos ayuda y, por el contrario, impide ese crecimiento de nuestra\nconciencia. Y esa misi\u00f3n la cumple con una precisi\u00f3n y eficacia que asusta. Algo\ndije ya en la nota anterior. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jaime Balmes (1810-1848), fil\u00f3sofo,\nsoci\u00f3logo y tratadista pol\u00edtico espa\u00f1ol, escribi\u00f3 <em>El criterio<\/em> en 1845. En \u00e9l se pregunta \u201c\u00bfEn qu\u00e9 consiste el pensar\nbien?\u201d, y contesta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pensar bien consiste: o en conocer la verdad o en dirigir\nel entendimiento por el camino que conduce a ella. <em>La verdad es la realidad de las cosas<\/em>. Cuando las conocemos como\nson en s\u00ed, alcanzamos la verdad. \u00bfDe qu\u00e9 sirve discurrir con sutileza, o con profundidad\naparente, si el pensamiento no es fiel a la realidad? <em>Un sencillo labrador, un modesto artesano, que conocen bien los objetos\nde su profesi\u00f3n, piensan y hablan mejor sobre ellos que un presuntuoso\nfil\u00f3sofo, que en encumbrados conceptos y altisonantes palabras quiere darles\nlecciones sobre lo que no entiende<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cito porque hace m\u00e1s de\nun siglo y medio contrapone el saber de los acad\u00e9micos al saber del hombre\nsencillo. Si ese <em>hombre sencillo<\/em>\ntiene un conocimiento que podr\u00edamos llamar <em>pr\u00e1ctico<\/em>,\nes porque la experiencia propia (m\u00e1s la de sus antecesores) le permiti\u00f3\nformarse un criterio s\u00f3lido, muy \u00fatil para acceder a la <em>verdad de las cosas<\/em> que <em>necesita\nconocer<\/em>. Es decir tiene <em>criterios\nformados<\/em> sobre la <em>vida diaria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comencemos, entonces por\nla recuperaci\u00f3n de un concepto que, ni la Academia, ni el aula universitaria\nutilizan: el <em>criterio<\/em>. Veamos algunas\nconsideraciones previas. Disc\u00e9polo denuncia, ya en 1926, que <em>el criterio est\u00e1 muerto<\/em>, o al menos\u201c<em>desaparecido<\/em>\n<em>en acci\u00f3n<\/em>\u201d. Cuento con su autorizaci\u00f3n,\namigo lector, para meternos en algunas cosas que me parecen interesantes, y que\nnos pueden ayudar mucho a pensar pero, que tambi\u00e9n pueden ser un poco pesadas\npara algunos. Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Diccionario define la palabra \u2018criterio\u2019 como: \u201cNorma para\n<em>conocer la verdad<\/em>; <em>juicio o discernimiento<\/em>\u201d. Convengamos en\nque <em>no es poca cosa<\/em>. Su etimolog\u00eda\nnos dice que se origina en el verbo griego \u2018kriterion\u2019 que se utilizaba como \u201c<em>norma para conocer la verdad\u201d<\/em>, compuesto\npor \u2018krinein\u2019 (separar, decidir), m\u00e1s el sufijo \u2018io\u2019 (instrumento, resultado).\nSe puede armar esta definici\u00f3n: \u2018<em>instrumento\npara conocer la verdad<\/em>\u2019. Comparte su ra\u00edz con la palabra \u2018<em>crisis<\/em>\u2019: \u201calgo que se rompe y que, por\ntal raz\u00f3n hay que analizarlo\u201d; pero tambi\u00e9n da lugar a la palabra \u2018<em>cr\u00edtica<\/em>\u2019: \u201can\u00e1lisis o estudio de algo\npara poder emitir un juicio\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de este recorrido,\ncreo que la palabra <em>criterio<\/em> adquiere\nuna mayor importancia. Al mismo tiempo deber\u00eda despertar nuestra sorpresa, por\nlo que dije antes, <em>no es parte de los\nprogramas de la universidad<\/em>. Reflexionemos sobre este tema: el vocablo <em>criterio<\/em> tiene su origen en una palabra\ngriega que significa \u201cjuzgar\u201d. Entonces \u201c<em>el\ncriterio es el juicio o discernimiento que hace una persona<\/em>\u201d. El\n<em>criterio<\/em> es, por lo tanto, una\nespecie de condici\u00f3n subjetiva necesaria que permite concretar la mejor\nelecci\u00f3n posible. Se trata, en definitiva, de <em>aquello que se sustenta en un juicio de valor<\/em>. Un\ncriterio tambi\u00e9n <em>es un requisito necesario,\nque debe ser respetado para alcanzar un cierto objetivo o satisfacer una necesidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, podemos decir,\naunque parezca sorprendente y pretensioso, que los que est\u00e1n <em>seguros de saber todo lo necesario<\/em> no\nest\u00e1n en <em>condiciones de filosofar<\/em>, puesto\nque ya nada les mueve a preguntar. El preguntar es tambi\u00e9n un ejercicio del\ncriterio, como condici\u00f3n previa que nos advierte que hay algo que <em>no deber\u00eda ser como es<\/em> o <em>no deber\u00eda estar donde est\u00e1<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este concepto, <em>criterio<\/em>, est\u00e1 emparentado con otro ante\nel que debemos detenernos a pensar: la <em>intuici\u00f3n<\/em>\n(la heredamos del lat\u00edn \u201c<em>intuitio<\/em>\u201d,\u200b\n\u00abmirar hacia dentro\u00bb o \u00abcontemplar\u00bb): <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un concepto que describe \u201cel acto, directo e inmediato,\nsin intervenci\u00f3n de los procesos de an\u00e1lisis, deducci\u00f3n o razonamiento, mediante\nel cual considera algo como <em>evidente<\/em>;\nalgo que se muestra completamente visible, claro y manifiesto, digno de fe\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas teor\u00edas\npsicol\u00f3gicas, proponen definir la <em>intuici\u00f3n\n<\/em>como: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl conocimiento que no sigue un camino metodol\u00f3gico para su\nconstrucci\u00f3n y\/o formulaci\u00f3n, y que, por lo tanto, no puede explicarse o,\nincluso, verbalizarse. <em>La regla que no\nest\u00e1 expl\u00edcita, pero es condici\u00f3n previa, nos dice que la persona puede\nrelacionar ese conocimiento o informaci\u00f3n con experiencias previas, pero por lo\ngeneral es incapaz de explicar c\u00f3mo y por qu\u00e9 llega a una determinada\nconclusi\u00f3n o decisi\u00f3n<\/em>. Designa, entonces, la percepci\u00f3n o comprensi\u00f3n\nglobal de las cosas, sin necesidad de un razonamiento anal\u00edtico, como si uno\nlas estuviera contemplando. Pero, no debe olvidarse que est\u00e1 sostenido por un\nlargo proceso de formas de criterio que se guardan como resultado de\nexperiencias anteriores\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desprecio por estos dos\nconceptos fundamentales del manejo de la inteligencia: el <em>criterio<\/em> y la <em>intuici\u00f3n<\/em>,\nha degenerado en una especie de <em>ciudadano\nnecio<\/em>, <em>superficial<\/em>, que acepta la\ninformaci\u00f3n que recibe sin capacidad de detectar que puede encerrar algo que\nluce como incorrecto. La educaci\u00f3n que ofrece el sistema educativo\ninstitucional est\u00e1 muy lejos de incorporar estos temas. Incluyo el sistema\nsuperior. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00a1Todo es igual! \u00a1Nada es\nmejor!&#8230; Lo mismo un burro que un gran profesor\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya he mencionado, en notas\nanteriores, al personaje <em>Homero Simpson<\/em>,\ncomo un <em>prototipo<\/em> (persona o cosa que\nre\u00fane en grado m\u00e1ximo las caracter\u00edsticas principales de cierto tipo de cosas y\npuede representarlas) o <em>estereotipo<\/em>\n(imagen exagerada, con pocos detalles, simplificada, que se tiene sobre una\npersona o grupo de personas que comparten ciertas caracter\u00edsticas, cualidades y\nhabilidades). En otras palabras, <em>Homero\nSimpson<\/em> es un modelo que representa al hombre promedio estadounidense. Este\nmodelo, mediante una inteligente y perseverante campa\u00f1a de los grandes medios\n(fundamentalmente la televisi\u00f3n), repetido por los medios nacionales, va <em>educando<\/em> al <em>ciudadano de a pie<\/em>, por fuera, y no pocas veces por dentro, del\nsistema educativo, publicitando ese modelo que intenta globalizarlo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se lo puede definir como\nel <em>ignorante informado<\/em>. Recordando\nque para el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Gilles Deleuze (1925-1995), \u201cla informaci\u00f3n social\nes un sistema de control, en tanto que es la propagaci\u00f3n de consignas que\ndeber\u00edamos creer o hacer que creemos. Por ello, <em>la informaci\u00f3n publicada es un conjunto organizado de datos capaz de\ncambiar el estado de conocimiento en el sentido de las consignas transmitidas<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contra ese modelo de\npersona, amigo lector, le propongo recordar la figura de alguien que marc\u00f3 la\nhistoria del pensamiento de Occidente y que dej\u00f3, con el ejemplo de su\npensamiento y su conducta, un modelo \u00e9tico de vida. Me refiero al fil\u00f3sofo\nateniense S\u00f3crates (470-399 a.\nC.), ya citado en la nota anterior. Le propongo ahora revisar un pasaje de su\nvida recogido por su disc\u00edpulo Plat\u00f3n (427-347 a. C.), en uno de sus Di\u00e1logos. Deseo\nsubrayarle c\u00f3mo el pensamiento, durante m\u00e1s de 2.500 a\u00f1os volvi\u00f3 m\u00e1s de una vez\nsobre el tema que estamos analizando. Es el tema que plantea: \u00bfqu\u00e9 es la\nsabidur\u00eda y qui\u00e9nes son hombres sabios? Adem\u00e1s \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n puede, o debe,\nhaber entre la <em>sabidur\u00eda<\/em> y los <em>modelos de conducta<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tema que va a aparecer\nen la narraci\u00f3n, que se desprende del ejemplo de este fil\u00f3sofo, es la relaci\u00f3n\nentre la <em>sabidur\u00eda<\/em> y la <em>humildad.<\/em> Comencemos por lo que se\nplantea en el Di\u00e1logo, apoyado en una vieja tradici\u00f3n de la cultura helena. Todo\nparte de un personaje central cuya participaci\u00f3n desata serias consecuencias. Querefonte\n(alumno de S\u00f3crates) fue a preguntarle al Or\u00e1culo de Delfos [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>]\nsi hab\u00eda en el mundo alg\u00fan hombre m\u00e1s sabio que S\u00f3crates, \u00e9ste le contest\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cS\u00f3focles es sabio, Eur\u00edpides a\u00fan m\u00e1s sabio que S\u00f3focles,\npero S\u00f3crates es el m\u00e1s sabio de todos los hombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veamos, previamente, con\nm\u00e1s detalle, \u00bfqui\u00e9n es S\u00f3crates?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cFue la figura principal de la transformaci\u00f3n de la filosof\u00eda\ngriega en un proyecto continuo y unificado. Sabemos que pas\u00f3 gran parte de su\nvida generando discusiones en Atenas con todo el mundo, tratando de determinar qui\u00e9nes\nten\u00edan alguna idea fundada de lo que estaba hablando. Especialmente cuando el\ntema tratado era importante, como la justicia, la belleza o la verdad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando S\u00f3crates supo lo\nque hab\u00eda dicho el Or\u00e1culo, qued\u00f3 confundido, pues \u00e9l estaba seguro de no ser uno\nde los m\u00e1s sabios. Sin embargo, no pod\u00eda ignorar que quien hab\u00eda hecho esta\nafirmaci\u00f3n era un Dios, por lo que no pod\u00eda estar equivocado ni mintiendo. Entonces\nesta inc\u00f3gnita lo llev\u00f3 a profundas reflexiones para tratar de encontrar el\nsentido y la raz\u00f3n de esas palabras. El hecho de ser Apolo el autor de aquella\nrespuesta lo obligaba a llegar a alguna conclusi\u00f3n. Este Dios ten\u00eda como <em>una de las m\u00e1s importantes cualidades\ndivinas decir siempre la verdad<\/em>. S\u00f3crates quiso comprender <em>aquella verdad<\/em>, porque algo le dec\u00eda, en\nsu interior, que esa verdad requer\u00eda una minuciosa meditaci\u00f3n. A partir de all\u00ed\nS\u00f3crates empez\u00f3 el camino, dif\u00edcil y lento, de <em>la b\u00fasqueda de la verdad de Delfos<\/em>: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abSe propuso preguntar a qui\u00e9nes se les atribu\u00eda ser sabios,\nentre los personajes m\u00e1s renombrados de su \u00e9poca. Se fue dando cuenta de que ellos\ncre\u00edan saber m\u00e1s de lo que realmente sab\u00edan, en cambio \u00e9l era consciente tanto\nde la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. De all\u00ed sale su\nafirmaci\u00f3n: \u201cSolo s\u00e9 que no s\u00e9 nada\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La investigaci\u00f3n que\nrealizaba por las calles de Atenas, interrogando a aquellos que se dec\u00edan\nsabios, lo coloc\u00f3 ante una dura conclusi\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abCada uno de los preguntados se hace llamar sabio porque cree\nque sabe algo. Me parece que soy algo m\u00e1s sabio yo, porque por lo menos yo no\ncreo saber lo que no s\u00e9. Y lleg\u00f3 a una sorprendente conclusi\u00f3n: El Or\u00e1culo\nhab\u00eda querido decir que la m\u00e1xima sabidur\u00eda humana era en realidad una\ninsignificancia, por lo que el verdadero sentido del Or\u00e1culo era que el m\u00e1s\nsabio de los hombres es aqu\u00e9l que reconoce su falta de sabidur\u00eda\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cual reforzaba su\nconvicci\u00f3n expresada en su frase muy conocida: \u201cS\u00f3lo s\u00e9, que no s\u00e9 nada\u201d. Repetida\npero poco comprendida. Creo necesario afirmar esto: <em>conten\u00eda una cr\u00edtica lapidaria a la soberbia de los que se llamaban a\ns\u00ed mismo sabios<\/em>. La frase debe ser colocada en el contexto de esta\nnarraci\u00f3n, sin la cual se pierde la profundidad de su contenido. Pero, y ac\u00e1\naparece el otro lado de esta historia. El continuo examen que les hac\u00eda a las\npersonas que se cre\u00edan sabios le trajo, como consecuencia directa, una enorme <em>lista de enemigos<\/em>. Estos, al quedar en\nevidencia su ignorancia, se sent\u00edan humillados por S\u00f3crates.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello, debe ser tomado\nen cuenta por lo siguiente: <em>muchos de esos\nenemigos formaron parte del tribunal que juzg\u00f3 al Maestro<\/em>. <em>El odio acumulado fue superior a los\nargumentos acusadores, que \u00e9l supo demoler uno por uno<\/em>. Sin embargo, de\ntodos modos, convinieron en acusar a S\u00f3crates de <em>desconocer a los dioses del Estado<\/em> y de <em>corromper a la juventud<\/em>. El final es doloroso y una buena y\nterrible ense\u00f1anza: <em>el juicio lo perdi\u00f3,\naunque no hubiera pruebas que acreditaran su culpabilidad<\/em>. (Cualquier\nsemejanza con la vida actual es mera coincidencia).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, se desprende una\nconsecuencia directa de la condici\u00f3n del fil\u00f3sofo para acceder a la sabidur\u00eda.\n\u00c9sta podr\u00eda expresarse como <em>la capacidad\nde saber, a pesar de todo lo que se puede creer saber\u2026 queda muy lejos de lo mucho\nque se sigue ignorando<\/em>. M\u00e1s a\u00fan, es necesario <em>asumir que alcanzar la totalidad del conocimiento es una pretensi\u00f3n de\nser Dios<\/em>. Solo un soberbio puede pensarlo (aunque no son pocos los que as\u00ed\nlo creen).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los m\u00e1s sabios son\naquellos que son conscientes de sus limitaciones. \u00bfQu\u00e9 estar\u00e1 sucediendo en la humanidad\nactual en la que abunda este tipo de <em>necios\nignorantes<\/em>?&nbsp; &nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El or\u00e1culo de Delfos, en el Santuario de Delfos, fue un lugar de\nconsulta a los dioses, en el templo sagrado dedicado principalmente al dios\nApolo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez Creo conveniente continuar con las reflexiones de la nota anterior, \u201cEn tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas\u2026 yo aprend\u00ed filosof\u00eda\u2026\u201d, a partir de la convicci\u00f3n de que debemos madurar en nuestra forma de pensar y comprender la necesidad de reflexionar. 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