{"id":36815,"date":"2019-05-28T10:34:34","date_gmt":"2019-05-28T10:34:34","guid":{"rendered":"http:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=36815"},"modified":"2020-04-22T14:39:35","modified_gmt":"2020-04-22T14:39:35","slug":"15-democracia-y-las-campanas-de-manipulacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/?page_id=36815","title":{"rendered":"15- Democracia y las campa\u00f1as de manipulaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Ricardo Vicente L\u00f3pez<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ricardovicentelopez.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/15.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-36833\" width=\"417\" height=\"272\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de los medios, como parte de la cultura\npol\u00edtica, se convirti\u00f3 en un factor fundamental. Las investigaciones respecto\nde la incidencia de ellos en la opini\u00f3n p\u00fablica fueron avanzando desde sus\nprimeros resultados en la d\u00e9cada del veinte. Entonces, un importante\nintelectual del liberalismo, el Doctor Walter Lippmann (1889-1974), despu\u00e9s de\nuna larga investigaci\u00f3n publica sus conclusiones en su trabajo que titul\u00f3 <em>La opini\u00f3n p\u00fablica <\/em>(1922). No debemos\nolvidarnos &nbsp;de esta fecha por las cosas\nque ya se afirmaban en \u00e9l.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El muy conocido Profesor del Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts,\nDoctor Noam Chomsky, public\u00f3 en la p\u00e1gina <a href=\"http:\/\/www.redvoltaire.net\">www.redvoltaire.net<\/a>, el 7-3-2007, un art\u00edculo\nsobre Lippmann&nbsp; cuyo t\u00edtulo es <em>El control de los medios de comunicaci\u00f3n<\/em>.\nLlamo su atenci\u00f3n, amigo lector, sobre la necesidad que sinti\u00f3 el Profesor de\nrescatar a Lippmann, casi desde el fondo de la historia de la comunicaci\u00f3n,\npara demostrar que ya hace un siglo que este tema viene estudi\u00e1ndose. Los\nresultados son las <em>propuestas t\u00e9cnicas\npara controlar la opini\u00f3n p\u00fablica<\/em>. No se sienta demasiado sorprendido. Pero\ns\u00ed tome nota de cosas que se sab\u00edan y se hac\u00edan desde aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Voy a citar algunas partes de las tesis que Lippmann\npublicaba en su libro que muestran descarnadamente a qu\u00e9 conclusiones hab\u00eda\nllegado este investigador: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHay incluso un principio del todo convincente: <strong>la gente es simplemente demasiado est\u00fapida para comprender las cosas.<\/strong> <strong>Por ello, necesitamos algo\nque sirva para domesticar al reba\u00f1o perplejo; algo que viene a ser la nueva\nrevoluci\u00f3n en el arte de la democracia: <em>la\nfabricaci\u00f3n del consenso<\/em><\/strong>. Los medios de comunicaci\u00f3n, las escuelas y\nla cultura popular tienen que estar divididos. La clase pol\u00edtica y los\nresponsables de tomar decisiones tienen que brindar <strong>alg\u00fan sentido tolerable de realidad<\/strong>, aunque tambi\u00e9n deben <strong>inculcar las opiniones adecuadas<\/strong>. Aqu\u00ed\nla premisa no declarada de forma expl\u00edcita tiene que ver con la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo\nse llega a obtener la autoridad para tomar decisiones. <strong>Los individuos capaces de fabricar consenso son los que tienen los\nrecursos y el poder de hacerlo \u2212la comunidad financiera y empresarial\u2212 y para\nellos trabajamos\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Probablemente a Ud. le cause sorpresa lo brutal del\nlenguaje. Perm\u00edtame postergar una posible respuesta. Entre otros investigadores\nde esos tiempos, veamos al destacado te\u00f3logo y cr\u00edtico de pol\u00edtica\ninternacional estadounidense, Reinold Niebuhr (1892-1971), quien afirmaba que\nla racionalidad es una t\u00e9cnica, una habilidad, al alcance de muy pocos: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSolo algunos la poseen, mientras que la mayor\u00eda de la gente se gu\u00eda por\nlas emociones y los impulsos. Aquellos que poseen la capacidad l\u00f3gica tienen\nque crear ilusiones necesarias y simplificaciones acentuadas desde el punto de\nvista emocional, <strong>con el objeto de que\nlos bobalicones ingenuos vayan m\u00e1s o menos tirando. Este principio se ha\nconvertido en un elemento sustancial de la ciencia pol\u00edtica contempor\u00e1nea<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los a\u00f1os veinte y principios de los treinta, Harold\nLasswell (1902-1978), pionero de la Ciencia pol\u00edtica y de las Teor\u00edas de la Comunicaci\u00f3n.\nAdvert\u00eda que: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo deber\u00edamos sucumbir a ciertos dogmatismos democr\u00e1ticos que dicen que\nlos hombres son los mejores jueces de sus intereses particulares. \u00bfPor qu\u00e9? Porque\nno lo son. Somos nosotros los mejores jueces de los intereses y asuntos\np\u00fablicos, por lo que, <strong>precisamente a\npartir de la inteligencia m\u00e1s imple, es evidente que somos nosotros los que\ntenemos que asegurarnos de que ellos no vayan a gozar de esa oportunidad<\/strong>.\nEn lo que conocemos como estado totalitario, o estado militar, aplicar el\ngarrote resulta f\u00e1cil. Pero, porque la sociedad ha acabado siendo m\u00e1s libre y\ndemocr\u00e1tica, se ha perdido aquella capacidad. <strong>Esta es la raz\u00f3n por la que hay que dirigir nuestra atenci\u00f3n hacia las\nt\u00e9cnicas de propaganda<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto nos permite comprender mejor porque se dedicaron\na estudiar <em>t\u00e9cnicas de manipulaci\u00f3n de la\nopini\u00f3n p\u00fablica<\/em>. Para poner en marcha ese plan, a partir de la posguerra, sobre\ntodo en la d\u00e9cada de los setenta en adelante, comienza una campa\u00f1a de apropiaci\u00f3n\nde medios. Esto se debe a las conclusiones a las que arribaron: los medios son\nlos instrumentos m\u00e1s efectivos, para incidir en las ideas de un p\u00fablico masificado.\nDe all\u00ed que el investigador alem\u00e1n, Hans Magnus Enzensberg (1929), citado en la\nnota anterior, avance en sus afirmaciones de car\u00e1cter te\u00f3rico, pero de\ntremendas consecuencias pr\u00e1cticas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEtimol\u00f3gicamente, el t\u00e9rmino<em>\nmanipulaci\u00f3n <\/em>viene a significar una consciente intervenci\u00f3n t\u00e9cnica en el\nmaterial dado. Si esta intervenci\u00f3n es de una importancia social inmediata, la\nmanipulaci\u00f3n constituye un acto pol\u00edtico. <strong>Este\nes el caso de la industria de la conciencia<\/strong>. As\u00ed pues, toda utilizaci\u00f3n de\nlos medios presupone una manipulaci\u00f3n. <strong>Los\nm\u00e1s elementales procesos de la producci\u00f3n, desde la elecci\u00f3n del medio mismo,\npasando por la grabaci\u00f3n, el corte, la sincronizaci\u00f3n y la mezcla, hasta llegar\na la distribuci\u00f3n, no son m\u00e1s que intervenciones en el material existente<\/strong>.\nPor lo tanto, el escribir, filmar o emitir sin manipulaci\u00f3n no existe. En\nconsecuencia, <strong>la cuesti\u00f3n no es si los\nmedios son manipulados o no, sino qui\u00e9n manipula los medios\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que queda como conclusi\u00f3n clara es la metamorfosis\noperada en el terreno de lo pol\u00edtico. La desvalorizaci\u00f3n de los contenidos\nestrictamente pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos de los mensajes, condicionados ahora por\nel marketing. Terence Qualter [<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>] (1932-2008) afirma:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl marketing de la pol\u00edtica significa, naturalmente, la reducci\u00f3n de los\npol\u00edticos a im\u00e1genes de mercado. Si la imagen vende autom\u00f3viles, vinos o\nperfumes, parece de sentido com\u00fan que vender\u00e1 tambi\u00e9n candidatos pol\u00edticos. <strong>Las formas de crear una opini\u00f3n pol\u00edtica y\nlas formas de los anuncios comerciales se parecen cada vez m\u00e1s unas a otras<\/strong>&#8230;\ncomo en las ventas, todo es asunto de encontrar lo que la opini\u00f3n p\u00fablica\nquiere y entonces proporcion\u00e1rselo. <strong>Esto\naleja la pol\u00edtica de consideraciones de lo que es \u201ccorrecto\u201d o \u201cnecesario\u201d\nhacia la b\u00fasqueda de estrategias para vencer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos entender sin dificultad que en este sentido es\nl\u00edcito hablar de <em>democracias de mercado<\/em>,\nen las que el valor de las ideas se mide m\u00e1s por el<em> packanging<\/em>, su envoltorio, su presentaci\u00f3n, que por su contenido.\nEl mensaje pol\u00edtico deviene mercanc\u00eda. Este es el juego que hab\u00eda introducido\nla publicidad comercial y el marketing en la posguerra, por la disputa de\nmercados. Se debe responder a lo que el p\u00fablico demande <em>dentro del acondicionamiento que debe haberse logrado<\/em> de \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los investigadores sostienen que la publicidad y el\nmarketing encuentran su fuente de alimentaci\u00f3n en la cultura estadounidense. En\nella se ha definido la conciencia del p\u00fablico masificado como una <em>mentalidad infantil<\/em>.&nbsp; Esta idea ha sido sostenida por el famoso publicista\nnorteamericano David Ogilvy [<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>] (1911-1999) quien, en\nrepetidas oportunidades, la ha defendido como una correcta descripci\u00f3n del\np\u00fablico de aquel pa\u00eds. Esta idea compartida por un gran sector de la publicidad\ndel norte afirma que <em>debe tratarse al\nconsumidor medio como si fuese un ni\u00f1o<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amigo lector, creo que ahora puedo contestar la\npregunta que dej\u00e9 sin respuesta. \u00bfPor qu\u00e9 pueden hablar con tanto desprecio del\np\u00fablico, sin ocultarlo? Porque ellos tiene un gran desprecio por el p\u00fablico. Pero\nsaben que todas estas investigaciones no est\u00e1n al alcance de ellos. Esto le\ndebe recordar expresiones de un consultor presidencial cuando se refiere a ese\nconcepto ambiguo: \u201cla gente\u201d. Ac\u00e1 en la direcci\u00f3n de los grandes medios de\ncomunicaci\u00f3n se piensa del mismo modo, pero no se tiene la desverg\u00fcenza de\ndecirlo. Por la sencilla raz\u00f3n de que el pueblo argentino est\u00e1 lejos del\ninfantilismo del estadounidense. Entonces intentan lo mismo, manipulando,\ntergiversando la informaci\u00f3n, pero lo ocultan, amparados por un monopolio\ncompacto. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Estudi\u00f3 en\nla Universidad de Nueva Zelanda, y se doctor\u00f3 en la London School of Economics.\nEn 1960 se convirti\u00f3 en el primer profesor de Ciencias Pol\u00edticas en la\nUniversidad de Waterloo, fue nombrado Profesor Distinguido Em\u00e9rito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Es uno de\nlos nombres m\u00e1s famosos en la publicidad y uno de los pocos pensadores que\nforjaron este negocio despu\u00e9s de los a\u00f1os veinte. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Vicente L\u00f3pez La presencia de los medios, como parte de la cultura pol\u00edtica, se convirti\u00f3 en un factor fundamental. 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