07- LA MISIÓN DE LOS EE.UU.

ESCUCHÁ AQUÍ EL PROGRAMA

1.- Quien les habla, Ricardo Vicente López, les da la bienvenida a este programa Nº 7. En el  programa anterior terminé con un pedido, respecto de la necesidad de comprender el estado del mundo en el que estamos sumergidos y estancados. Si la definición suena una tanto terminante se debe al ocultamiento sistemático del sistema comunicacional que impide tener una conciencia clara de lo que está sucediendo. Ello obliga a ser contundente para intentar desbaratar el resultado de sus campañas sistemáticas que nos pintan un mundo aceptable, pese a sus miserias. Es decir, nos están inculcando un pesimismo fatalista que se está imponiendo crudamente.

Por tal razón, terminé diciendo: “Pero le pido, amigo oyente, no desesperar, por las dificultades que ofrecen los temas tratados. Creo que es de fundamental importancia para una comprensión profunda de la situación del sistema globalizado y sus consecuencias”. Esto requiere una explicación que le voy a proponer, apoyada en las dos citas siguientes: La primear pertenece al Doctor Federico Mayor (1934), Director General de la UNESCO respecto al tema de la comprensión del mundo actual:

Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez y lo imprevisible que caracterizan nuestro mundo.  

La segunda es del  filósofo y sociólogo francés  Edgar Morin (1921) quien advirtió:

El conocimiento de los problemas clave del mundo de las informaciones, clave concernientes al mundo, por difícil que sea, debe ser tratado so pena de carencia de comprensión. Más aun, cuando el contexto actual de cualquier conocimiento político, económico, antropológico, ecológico… es el mundo mismo. La era planetaria necesita situar todo en el contexto y en la complejidad planetaria. El conocimiento del mundo, en tanto que mundo, se vuelve una necesidad intelectual y vital al mismo tiempo

Tomar conciencia de las dificultades debe funcionar como un incentivo al esfuerzo de formarnos para estar preparados. Ud. estará pensando ¿vale la pena poner tanta energía en esta tarea? La respuesta es sencilla y fatal: la ignorancia a que nos someten los medios de comunicación ya ha logrado, en gran parte, que estemos aceptando este estado de cosas. El desentendimiento de gran parte del público global, que haya tenido la posibilidad de haber recibido una formación mediana, acepta indolente que todo siga como está. Saber esto y no reaccionar:

Por difícil que sea de comprender, el hecho es que las seis personas más ricas de la Tierra ahora poseen más riqueza que la mitad inferior de la población mundial: 3.700 millones de personas. Además, el 1% superior ahora tiene más dinero que el 99% inferior. Mientras tanto, mientras los multimillonarios hacen alarde de su opulencia, casi una de cada siete personas lucha por sobrevivir con menos de $ 1.25 de dólar al día y, horriblemente, unos 29,000 niños mueren a diario por causas completamente evitables como diarrea, malaria y neumonía.

2.- Como una ayuda a la comprensión de estos tipos de problemas le recuerdo la famosa frase, mil veces repetida, de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), que pone en boca del Principito: «He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos». En su simpleza guarda un tesoro no siempre bien comprendido: con la razón se sabe, pero no se comprende. Hace ya mucho tiempo, el científico y filósofo, francés, Blaise Pascal (1623-1662), nos enseñó que: “El corazón tiene razones que la razón ignora”.

Wikipedia ofrece una definición que nos puede ayudar: “La información es un conjunto organizado de datos procesados, que constituye un mensaje, éste cambia el estado de conocimiento del sujeto o sistema que recibe dicho mensaje”. La clave reside en la palabra información: La etimología de la palabra amplía y profundiza el contenido de su significado: in-formar, de origen latino, “-in”, ‘hacia adentro’; “formare”, ‘figura’, ‘imagen’, equivale a “dar forma hacia el interior”. Nos permite releer la definición a partir de plantear las siguientes preguntas: ¿hay un alguien que organiza un conjunto de datos? ¿Quién o quiénes? Él (o ellos) dan forma nueva  –in-forman−, modificando el estado del conocimiento de quien lo recibe.

Puede parecer demasiado exagerado, como si pretendiéramos ver más allá de lo existente. Sin embargo, si repasamos reflexivamente nuestro itinerario educativo se nos cruza la pregunta: ¿no hemos sido nosotros, alumnos de un sistema educativo que procedió exactamente de ese modo, con mecanismos similares? Entonces, somos el resultado de ello, nos hemos formado así: ¿es esto sospechable? Terrible pregunta. Sospechar de nuestra formación es ponernos en el centro de la crítica. ¿No se presenta como necesario de acuerdo a lo que va apareciendo?

Me detengo en este punto, dejándole, amigo oyente, toda una serie de cuestiones que no pueden no ser revisadas. Este paso nos obliga a reflexionar sobre lo dicho. Equivale a decir hacer uso del pensamiento crítico, preguntando, una y otra vez, sobre los porqués de lo que hemos recibido como educación. ¿Cuánto de ello no fue convirtiéndonos es personas dóciles? ¿cuánto de ello nos fue sumergiendo en una aceptación pasiva de tantas cosas que debieran ser inaceptables? Recordando viejos tiempos: le dejo tareas para el hogar.

3.- Damos vuelta la página y retomamos nuestro camino de investigación sobre el mundo actual. Este mundo que está enfermo, hasta el punto de que las investigaciones ecológicas hablan del riesgo de la desaparición de la vida sobre el planeta. No es simples predicciones agoreras, hay mucho de verdad en ello. Pero, retomando la metáfora medicinal, debemos estudiar una historia clínica para poder diagnosticar este presente. Si me acompaña lo voy a llevar a una vieja historia que comienza en el siglo XVII. Es la fecha en la cual desembarcaron en las costas de América del Norte, no conocida entonces con ese nombre, Los Padres Peregrinos. ¿Quiénes eran estas personas y por qué cruzaron el océano Atlántico? Puede ser el origen de gran parte de nuestros males.  

Amigo oyente, no se espante por lo que sigue. Con un poco de paciencia va a ir encontrando los hilos que atan esa historia con este presente.

Los puritanos que llegaron a estas tierras eran parte de una secta disidente de la Iglesia anglicana. Sus miembros adoptaron formas más radicales de la moral calvinistas, una corriente interna del sisma de la Iglesia católica. La Reforma Protestante  fue un movimiento de carácter religioso, surgido en Alemania en la segunda década del siglo XVI, liderado por Martín Lutero. Sus ideas fueron reformuladas por el francés Juan Calvino (1509-1564). El dogma central de la línea reformista, conocida como el puritanismo, era la autoridad suprema de Dios interviniendo sobre los asuntos de la Tierra. Esa autoridad se expresaba en dos dogmas: el de la Predestinación y en el de la Doctrina de los Elegidos: sostenía que «desde el principio de la Creación Dios había predeterminado el destino de todos los humanos disponiendo quién se salvaría y quién sería condenado»; los primeros eran los elegidos.

Se embarcaron en 1620 en el buque Mayflower (Flor de mayo) que transportó a 102 pasajeros, los llamados Peregrinos, desde Inglaterra hasta tierras que serían luego los Estados Unidos de América. Sostenidos por una sólida fe ciega e inconmovible vivieron demostrando una gran rigidez moral. Esa convicción, fundada en la certeza de que ellos era parte de los elegidos por Dios, y habían sido enviados a las tierras de América para construir una Nueva Jerusalén. Esa nueva ciudad celeste sería el centro de la purificación de la tierra y la construcción de un mundo santo.

4.- Sobre la base de esa creencia los colonos se fueron convenciendo de que su destino era expandirse hacia el Oeste hasta alcanzar el Pacífico. Hollywood narró esa epopeya en muchísimas películas bajo el concepto de la Conquista del Oeste en las que se justificaban las matanzas con que los blancos buenos desalojaron a los indígenas malos. Se fue construyendo paralelamente una ideología justificadora con graves consecuencias históricas.

Entrado el siglo XIX se formuló la Doctrina del Destino manifiesto, que expresaba los fundamentos ideológicos de la misión que los Estados Unidos de América habían recibido del Cielo: expandirse desde las costas del Atlántico hasta las del Pacífico. Esta doctrina justificaba la conquista territorial definiendo la expansión como cumplimiento de la Misión encomendada. No Misión que no sólo era buena sino, fundamentalmente porque estaba destinada (por una fuerza desconocida que obra sobre los hombres y los sucesos), y era manifiesta (descubierta, clara y patente). Este mandato recibió después la justificación del presidente James Monroe en el año 1823, con su definición: «América para los americanos».

El tema que estoy planteando toma como base el estudio del filósofo, politólogo y sociólogo alemán Max Weber (1864-1920), publicó en 1905 con el título La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo. El libro es un estudio que relaciona el estilo de vida protestante y su influencia en la cultura nórdica, con especial énfasis por su influencia en lo que definió como la constitución del espíritu capitalista. Esta investigación ayuda mucho a la comprensión de este tema nada sencillo.

5.- El historiador estadounidense Frederick Merk (1887-1977), profesor de la Universidad de Harvard confirmó en sus investigaciones que el concepto Destino manifiesto había nacido en la tradición puritana:

Un sentido de la misión de redimir al Viejo Mundo con un alto ejemplo que desarrolla las potencialidades de una nueva tierra para la construcción de un nuevo cielo.

El origen del concepto Destino Manifiesto, señala el profesor, se encuentra sustentado en la tesis de un ministro puritano de nombre John Cotton (1585-1652), quien escribió en 1630:

Ninguna nación tiene el derecho de expulsar a otra, si no es por un designio especial del cielo como el que tuvieron los israelitas, a menos que los nativos obraran injustamente con ella. En este caso tendrán derecho a entablar, legalmente, una guerra con ellos así como a someterlos.

Basado en las palabras del Reverendo Cotton el periodista estadounidense John L. O’Sullivan (1813-1895) intervino en el debate sobre la apropiación territorial afirmando que es necesaria en cumplimiento del Destino manifiesto. Fue publicado en la revista Democratic Review de Nueva York, en julio de 1845, en el cual sostenía:

Todo el continente nos ha sido asignado por la Divina Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino. No es una opción para los norteamericanos, sino un destino al que éstos no pueden renunciar porque estarían rechazando la voluntad de Dios. Los norteamericanos tienen una misión que cumplir: extender la libertad y la democracia, y ayudar a las razas inferiores… La nación americana ha recibido de la Providencia divina el destino manifiesto de apoderarse de todo el continente americano a fin de iniciar y desarrollar la libertad y la democracia. Luego, debe llevar la luz del progreso al resto del mundo y garantizar su liderazgo, dado que es la única nación libre en la Tierra.

En cumplimiento de ese designio invaden Florida en 1818 y compran ese territorio a España. Extienden la expansión por todo el Oeste, desde el Río Bravo hasta Canadá. Ocupan Hawái, intentan invadir Cuba en 1841 y aplican, desde 1823, la propuesta de la Doctrina Monroe, por medio de la cual «ningún territorio del continente americano podía ser ocupado por potencias europeas», aunque en la práctica no se aplicaba a las colonias francesas, inglesas, holandesas o danesas existentes.

6.- Tal vez, amigo oyente, a Ud. le parezca una exageración haberme remontado tantos siglos atrás para encontrar los orígenes del mundo actual. Por ello ha recurrido a textos en los que cuesta trabajo creer que se puedan haber escrito tales palabras. Y lo peor es que se hayan convertido en un dogma de cumplimiento obligatorio. Sólo una conciencia fanática fue capaz de aceptar todo ello como un mandato del cielo que no podía incumplirse. Si Ud. hace un poco de memoria y recuerda las cosas que dijo el presidente George W. Busch, cuando anunciaba la invasión a países del Oriente Medio. Verá que el fanatismo y el fundamentalismo sigue siendo el mismo. Le leeré una síntesis de sus palabras:

Nuestro enemigo es una red radical de terroristas con gobiernos que las respaldan. Pero nuestra responsabilidad ante la historia ya está clara: responder a estos ataques y liberar al mundo del mal. Por ello América ha encabezado una cruzada contra la nación islámica. Es una cruzada en contra del terrorismo” que denota la empresa de una guerra religiosa. Lo cual nos obliga a aplicar una “justicia infinita” en una guerra infinita. Es “una lucha colosal entre el bien y el mal”. “Nuestra responsabilidad ante la historia es clara: responder a estos ataques y quitar el mal del mundo, destruyendo el eje del mal”.

Nuestro duelo se ha convertido en ira y la ira en resolución. Ya sea que llevemos nuestros enemigos a la justicia o la justicia a nuestros enemigos, así lo cumpliremos. Nuestra guerra no terminará hasta que cada grupo terrorista de alcance mundial haya sido encontrado, detenido y vencido. La única manera de derrotar al terrorismo como una amenaza a nuestra forma de vida es detenerlo, eliminarlo y destruirlo donde quiera que crezca.