Corrupción e información pública

Le gente está tan saturada de oír hablar de la corrupción, es tanto lo que se muestra al respecto, que se oyen quejas porque ya aburre. Esa gente no sabe apreciar el servicio que nos brindan los medios (se llaman así porque se ponen en el medio) poniendo en nuestro conocimiento todo ello. Ya hemos visto que este tema no es nuevo, que tiene larga historia. Pero la diferencia radica en que en aquellos tiempos no había ni diarios, ni radio, ni tele, ni brillantes comunicadores independientes, ni periodistas probos (porque prueban de todo), ni la agudeza que hoy exhiben para comentar el acontecer cotidiano. Aquellos hombres vivían en la ignorancia total. Con decirles que ni sabían leer, salvo “unos pocos elegidos” como dicen Les Luthiers. Por ello, entre su ignorancia y las pocas informaciones que les llegaba de la tradición oral, era muy fácil engañarlos. En cambio nosotros tenemos informaciones en “vivo y directo” de cualquier parte del mundo. Una información instantánea y veraz, descomprometida de cualquier poder que intente ponerla a su servicio, por lo que estamos en conocimiento cierto de todo lo que pasa. Es tal certeza que nos brindan que mucha gente afirma seriamente que “si no pasó por la televisión eso no ocurrió”.
En lo local tenemos un Haddad que ha comprado muchos medios de comunicación en poco tiempo, para evitar que algún poder extraño se le adelante e intente engañarnos con sus informaciones. Él se hizo de una gran fortuna en breve plazo, que la puso en ese objetivo, pero no le alcanzaba. Por ello, fue a buscar a unos amigos que tiene en los EE. UU. y les pidió prestado algún dinero para completar el pago. Miren hasta donde es capaz de sacrificarse por brindarnos una buena comunicación. Su disposición para servir a su gente no siempre es reconocida como merecería. En el nivel internacional una de las figuras señeras, en el mundo de la información, puede ser Ted Turner con su creación de la cadena CNN. El esfuerzo informativo que desplegó llegó al extremo de arriesgar a sus hombres al enviarlos al Medio Oriente, cuando nadie quería ir, para traernos en directo la operación Tormenta del Desierto. Y fue tan minucioso en su trabajo que cuando la transmisión del desembarco no quedó como él deseaba exigió a los marines que subieran a los barcos y volvieran a desembarcar. Todo este esfuerzo para brindarnos las mejores imágenes. Otro que puede nombrarse, entre otros muchos, es el australiano Rupert Murdoch (el de Fox News) que compró cadenas de televisión, radios y revistas en todo el mundo para garantizar el flujo limpio de la información.
Gracias a toda esa voluntad, puesta al servicio de la mejor información, estamos al tanto de todos los actos de corrupción que se producen. Aquí radica la fundamental diferencia con otras épocas de la historia. Eso nos permite dudar sobre si hoy has más corruptos que en otra época. En esto, como en muchas otras cosas, lo que ocurre es que estamos más y mejor informados, y por ello tenemos la “sensación informática” que hoy hay más corrupción. Al contrario, porque la conocemos cada vez hay menos. ¿Quién se atrevería hoy a caer en manos de la justicia por cometer un ilícito, al saber que se conocería de inmediato?

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