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Mirando al mundo LIV– De qué se trata la posverdad – columna Nº 104 – 19-4-17

Los textos a los que he recurrido en la columna anterior nos han permitido desenmascarar la gran mentira respecto de la libertad de prensa y del funcionamiento de la democracia en los EEUU. Para ampliar la mirada sobre el tema, no debemos ignorar que lo que podríamos llamar el esquema institucional estadounidense es el modelo que la globalización impuso a partir de la posguerra. Con mayor intensidad en los comienzos de los ’90 con la implosión de la Unión soviética, fenómeno político que posibilitó la transformación de la vida de los países de Occidente mediante el Consenso de Washington.

¡Qué ironía de la Historia que el resultado de todo ello haya sido conocido como el mundo libre! Tal vez, debiéramos tomar conciencia de la capacidad de marketing que mostró el proyecto político estadounidense para imponerse como el país soñado y deseado por tanta gente del resto de ese “mundo libre”. Sin embargo, dado el dominio internacional de los medios de comunicación, en sus tres modalidades: escrita, radial y televisiva, nada de esto aparece como parte de la información pública.

Entonces, al abordar este tipo de problemas no podemos ignorar que estamos remando contra la corriente y que ésta es muy poderosa: ha invadido la conciencia colectiva con un poder muy difícil de enfrentar. Ello nos obliga a redoblar esfuerzos y a buscar y publicar opiniones y estudios de muchos investigadores, profesores y analistas, que no se amedrentan con los riesgos que supone hacerlo. Es el caso de quien voy a citar.

El Doctor Mickey Huff,  Profesor asociado de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Diablo Valley (California- EEUU), también Director adjunto de la Fundación de la Libertad de los Medios, ha escrito un informe que llevó por título Emergencia por la verdad y reforma de los medios. En él analiza el estado de la información en su país:

En EEUU alcanzó hoy un extremo de la grieta abierta entre la realidad y la información. No sólo hay un simple hueco de credibilidad, sino una necesidad real por conocer la verdad. Los estadounidenses no pueden tener acceso a la verdad sobre los problemas que más afectan a sus vidas por confiar en los grandes medios corporativos. La exigencia de la verdad que comienza a manifestarse es la culminación de los fracasos del cuarto poder, aunque esta denominación ya no sea correcta, para actuar verdaderamente como prensa libre. Esta exigencia por la verdad existe no sólo como resultado de elecciones fraudulentas, pseudo investigaciones de los atentados del 11 de septiembre, guerras preventivas ilegales, campos de tortura e inteligencia médica, sino también alrededor de los problemas más íntimos que a diario afectan a los estadounidenses.

La descripción que hace el Doctor Huff no puede menos que dejarnos estupefactos. Está describiendo el cuadro político en el que se encuentra la información en el seno de lo que se ha publicitado como la tierra de los Padres fundadores de la democracia en América. Continúa resaltando esta descripción, de los aspectos más ocultados:

Pese a su gravedad, estos problemas raramente se publican en los medios de comunicación corporativos, donde la gran mayoría de la gente norteamericana continúa buscando noticias e información. Considerando que la mayoría de los trabajadores de EEUU viene sufriendo en los últimos treinta y cinco años disminuciones en sus salarios reales, en contraste con una pequeña porción que disfruta una riqueza incomparable en la distribución de la riqueza. Esto ha creado una brecha sumamente dispar y en crecimiento.

Para muchas personas todo esto puede resultar inadmisible, no están en condiciones de ver algo que es negado por la verdad instalada. Sigamos leyendo lo que afirma aunque cueste creerlo:

Además, EEUU tiene la tasa de mortalidad infantil más alta entre las naciones industrializadas; cayó por debajo de Europa y Asia en investigación científica y educación; enfrenta el cierre de fábricas y escuelas, con miles de profesores despedidos; un índice de desempleo real del 15%; deudas nacionales estratosféricas por más de una decena de billones de dólares; una infraestructura despedazada; graves deficiencias en la calidad de atención de salud. De hecho, más de 50 millones de americanos hoy carecen de cobertura de atención en salud, dando por resultado la muerte de 18.000 personas al año. Alguien debe advertir el ocultamiento de los medios.

Una imagen patética que ha sido ocultada, como prueba de lo que dice el Profesor se puede ver aquí: www.youtube.com/watch?v=Hg_Tq3YppXg

XIX.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 18-4-17

En un trabajo mío, publicado y disponible en la página: www.ricardoviecentelopez.com.ar, que lleva por título: Los orígenes del capitalismo moderno, en su Parte I se puede encontrar un estudio más detallado de este proceso histórico. Lo utilizaré para estas columnas. Allí escribí:

Volver los ojos al pasado, y sobre toda hacia un pasado que siempre está totalmente presente, porque en ese pasado se comenzó a configurar el mundo en que estamos viviendo: el Occidente Moderno Capitalista, con su modelo burgués de vida, es un ejercicio intelectual que nos abre la cabeza, nos oxigena el pensamiento, nos aligera de la dura carga de prejuicios. Éstos maniatan nuestras ideas y nos abisman en lo que de misterioso tiene todo futuro: el hecho de todavía no ser y, al mismo tiempo, ya estar siendo. El futuro como tal es un tiempo que está cargado de promesas o amenazas: lo que todavía no sucedió contiene las potencialidades de lo que ya está sucediendo. Por esa misma razón, entonces, lo futuro está presente hoy.

Esto puede parecer un juego de palabras, pero no lo es, por ello me detendré en aclarar un poco lo afirmado. Tal vez la analogía con nuestras vidas nos permita entender mejor: Por ejemplo, en nuestra adolescencia comienzan a manifestarse lo que estamos en condiciones de desarrollar; no es obligatorio que suceda algo definido, puesto que tenemos una libertad condicionada, pero libertad al fin, de elegir caminos posibles. Lo mismo sucede en la historia de los pueblos. Por tal razón, cuando nos dirigimos al pasado histórico cabe preguntarse si el camino por donde transitó esa historia era el único posible o se habían presentados otros. Esto nos empuja a preguntar, entonces, ¿por qué se eligió el que la historia nos muestra? ¿qué impidió tomar otros que podían haber mejorado el resultado? Intentemos una investigación. Vuelvo a mi trabajo para comenzar este análisis:

Entre los siglos X y XVI en Europa occidental estuvo en marcha una experiencia distinta de capitalismo, con un rostro más humano, más fraternal, con instituciones que avalaban y controlaban las prácticas industriales y comerciales sometidas a una ética comunitaria. Por qué ese capitalismo naufragó para dar paso al que hoy conocemos, individualista, competitivo, depredador, explotador, que coloca el lucro como único motor de la actividad económica. Revisar esos siglos de historia europea creo que nos permitirá avizorar formas y conductas sociales, plasmadas institucionalmente que prefiguraban un mundo diferente del que finalmente se consolidó.

Puede parecer a quien me está siguiendo en este recorrido que hay algo de ciencia ficción en mi propuesta. En algún sentido sí. Pero sólo como un modo de investigar si realmente pudo haber elegido otra posibilidad de haber continuado por formas diferentes más promisorias. Veamos de dónde veníamos y que ocultó la historia académica respecto de esas posibilidades. Ellas están guardadas en posibilidades que, tal vez, nos enseñen todavía posibilidades de recuperar para la construcción de un mundo mejor:

Que haya sucedido de este modo y no de otro no impide repensar una particular formación social, la comuna aldeana, que ofrecía para su tiempo soluciones a problemas sociales que todavía hoy tenemos, cuya problemática se nos presenta ahora como imposible de ser resuelta. Dicho de otro modo, muchos de los que hoy se nos presentan como sueños irrealizables, que podrían ser la solución de nuestros problemas, eran conductas cotidianas hace más de cinco siglos.

Para avanzar con esta propuesta debemos pensar que hubo en la Europa occidental un primer capitalismo urbano de tono más ético, entre los siglos X y XV, y un segundo capitalismo con vocación expansionista que aparece, aproximadamente a comienzos del siglo XVI y que llega hasta avanzado el siglo XX. Respecto de la primera experiencia capitalista (la de los siglos X al XVI), debemos tomar en cuenta que estuvo poblada por un hombre burgués (burgo=fortaleza-ciudad) anterior al burgués de los siglos XIX en adelante. Dice Henri Pirenne (1862-1935), profesor belga de las universidades de Gante y Bruselas:

 “Jamás hubo en el pasado un tipo de hombre tan específico y claramente urbano como el que compuso la burguesía medieval”. El origen de estas ciudades está intensamente ligado a la reactivación del comercio y a la importancia que ésta adquirió en el nuevo ordenamiento económico-social que se estaba gestando.

Estamos comenzando a detectar la base social del desarrollo de un capitalismo de base comunitaria, como paso previo al capitalismo industrial.

Mirando al mundo LIII– De qué se trata la posverdad – columna Nº 103 – 12-4-17

Hemos ya analizado el ocultamiento como un modo de mentir y, aunque esto pueda sorprender y es comprensible que así sea, voy a dar un paso más para dar más pruebas de lo afirmado. Una investigación de dos profesores de la Universidad Sonoma State de California (EEUU), Andrew Hobbs, Diplomado en periodismo, Psicología y Filosofía por la Universidad de Oxford; Master y PhD en Historia por la Universidad de Lancashire (Reino Unido), y Peter Phillips – Sociólogo estadounidense, Profesor y Director de Project Censored, también de la Universidad Sonoma State de California (EEUU), publicaron un artículo que llevó por título Cómo la prensa en EEUU lava el cerebro a la opinión pública (27-9-2010).

Comienza con un comentario sorprendente para los EEUU:

La desinformación y la propaganda del mejor estilo que pudo haber imaginado Joseph Goebbels (1897-1945) — ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich– existe hoy en día en los Estados Unidos y es utilizada masivamente por los grandes conglomerados de la prensa comercial corporativa que dominan y controlan la mayor parte de la información en este país que, —paradoja de los tiempos— es considerado aun hoy como un modelo de libertad de expresión y de democracia. Nuestros colegas investigadores de la Universidad de Sonoma (California) analizan el fenómeno de la hiper-realidad.

El periodista y político italiano Giulietto Chiesa (1940) nos ofrece una definición respecto a qué debe entenderse por ese fenómeno, concepto con el que los investigadores estadounidenses califican la acción de la prensa concentrada de ese país:

Una comunicación indecente (es decir, desprovista de valor intelectual, de decencia, de cultura) y manipulada (es decir, engañosa, bajo las múltiples formas que pueden inducir a error a aquellos que la reciben) priva a la población de medios intelectuales para defenderse. Un país no se puede considerar una democracia si una gran mayoría de su población está sometida a una comunicación manipulada y a una información fundamentalmente falsa.

La hiper-realidad es simplemente la incapacidad de distinguir entre lo que es real y lo que no lo es. El tema está tan emparentado con la ciencia ficción que se me hace necesario recurrir a otra definiciones que puedan darnos certezas de lo que se está hablando. Wikipedia nos dice:

Hiperrealidad es un concepto trabajado en el campo de la filosofía postmoderna. Generalmente se utiliza para designar la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía, especialmente en las culturas posmodernas tecnológicamente avanzadas. Hiperrealidad es un medio para describir la forma en que la conciencia define lo que es considerado “real” en un mundo donde los medios de comunicación pueden modelar y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un acontecimiento o experiencia.

Para ejemplificar de qué están hablando nuestros investigadores dan el siguiente ejemplo:

La prensa corporativa, dígase Fox News (cadena de TV en los Estados Unidos) en particular, publica noticias que promueven una híper-realidad acerca de temas y problemas de la actualidad internacional. Los telespectadores de estas cadenas corporativas -particularmente aquellas personas cuyos puntos de vista están impregnados únicamente de informaciones de este medio- se encuentran sumidos en un estado de delirio exacerbado por la ignorancia.

Si bien nosotros en la Argentina no estamos tan alejados de todo esto, es muy importante que podamos ver qué está sucediendo en el gran país del Norte, padre de la democracia moderna y modelo que nos muestran para imitar para mirar con más detenimiento el funcionamiento de la prensa concentrada entre nosotros. Agregan los investigadores:

La tendencia a la híper-realidad es tan inherente a los medios modernos hoy en día, que basta que los consumidores de información prendan su televisión para que estén expuestos a su estrategia.

XVIII.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 11-4-17

Hemos desarrollado hasta aquí un análisis basado en las investigaciones que importantes intelectuales han realizado sobre la sociedad capitalista. Será necesario continuar más adelante sobre ello. Ahora considero que deberemos detenernos para revisar las condiciones históricas que dieron lugar a su aparición. Esto nos aportará algunas ideas que pueden dar respuestas posibles a las siguientes preguntas: ¿La sociedad capitalista fue una superación de las formas tradicionales que las precedieron? De ser así ¿fue el paso necesario y superador? Si lo fue ¿en qué sentido debe entenderse esa superación? O, por el contrario, cabe preguntar: ¿no había posibilidades diferentes de aprovechar las instituciones existentes para avanzar por otro camino?

Aún, a riesgo de pecar por plantear situaciones que sólo corresponderían a un pensamiento violador de las leyes de la historia, si éstas existieran, y caer, por ello, en consideraciones de política-ficción, ¿sería posible investigar la existencia histórica de otros caminos posibles entonces y mejores? En este caso ¿en qué podrían haber mejorado el curso de la historia posterior? Para ofrecer un marco de referencia que permita buscar respuestas posibles a esos interrogantes revisemos la historia social de los siglos XI a XVI de la Europa occidental, que fueron los antecedentes de la Revolución industrial del siglo XVIII en Inglaterra.

Quiero proponer el análisis de una definición de manual para que tomemos conciencia respecto del peso que ha tenido la Revolución industrial, en las evaluaciones de la aparición de su forma capitalista y en la descripción de ese período de la historia:

A esta etapa los investigadores la denominaron la sociedad preindustrial o la sociedad tradicional. Ella responde a específicas características sociales, y formas de organización política y cultural que prevalecían antes de la modernización propia de la Revolución Industrial y el triunfo del capitalismo, que tuvo como consecuencia la instauración de una sociedad industrial. Por otro lado, la sociedad preindustrial se entiende como una sociedad compleja (civilización) propia de un estado de evolución cultural superior a la denominada sociedad primitiva.

Al definir la sociedad como pre-industrial queda claro que los elementos en juego que se utilizan corresponden a una persona que la mira desde un tiempo posterior, que se lo considera superior o, por lo menos algo mejor. Debemos preguntar entonces ¿superior en qué sentido y por qué tipo de aportes que hayan mejorado el estado existente? El uso del concepto modernización, que conlleva un prejuicio en tanto no define qué es lo moderno y con respecto a qué; por otra parte, dado que este vocablo ha adquirido un significado de superioridad sobre todo lo que le ha precedido. Hoy todavía decimos en nuestro lenguaje coloquial moderno con respecto de algo anterior que es considerado antiguo, vetusto, anticuado, etc. Recurramos al Diccionario de la Academia:

Antiguo: Que existe desde hace mucho tiempo; Que existió o sucedió en tiempo remoto;  Pasado de moda.

Moderno: Perteneciente o relativo al tiempo de quien habla o a una época reciente; Contrapuesto a lo antiguo o a lo clásico y establecido.

Modernidad: Cualidad de moderno; Conjunto de ideas, costumbres o usos que se consideran modernos o avanzados.

La contraposición de estos conceptos trasmite una dicotomía que deja explícito, sin más explicaciones, que lo moderno es lo deseable y que lo anterior es lo menospreciable. En una ponencia que lleva por título Premodernidad, modernidad y postmodernidad el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia (Colombia), Doctor José Joaquín García García, comienza con una afirmación aplicable a gran parte de los académicos especializados, como resultado de una concepción del conocimiento que sobre-califica la especialización:

Es común encontrar cómo los profesores en servicio activo, no se interesan por reconocer los imperativos filosóficos que pueden gobernar la concepción que ellos posean de sí mismos, del ser humano y del mundo que los rodea. Este olvido puede estar originado en una concepción de especialista frente al conocimiento, que descarta las múltiples interrelaciones que se pueden establecer entre sus áreas específicas, y que rehúye el enfoque globalizador para abordar la realidad.

Si podemos comprender la cantidad de pre-juicios, en el sentido que indica su etimología: «opinión preconcebida, generalmente negativa, hacia algo o alguien, también un juicio previo sin la debida investigación», estaremos en condiciones de abrir una crítica a la versión de la Historia que nos han enseñado.

Mirando al mundo LII– De qué se trata la posverdad- columna nº 102– 5-4-17

“El ocultamiento de la verdad es una forma de la mentira” dijo George Orwell, autor de la famosa novela 1984, y afirmó además: «En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario». Para denunciar la mentira y el ocultamiento nació en 1976 el Proyecto Censurado, en la Universidad Sonoma State de California, cuando el profesor-investigador Carl Jensen y sus estudiantes sospecharon que los grandes medios estaban ocultando demasiada información sobre el caso Watergate:

El gran escándalo político que tuvo lugar en Estados Unidos en la década de 1970 a raíz de un robo de documentos en el complejo de oficinas Watergate de Washington D. C., sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, y el posterior intento de encubrimiento de la administración Nixon de los responsables.

Hoy están a cargo de ese Proyecto Peter Phillips, Profesor de Sociología en esa Universidad y Mickey Huff Profesor asociado de Historia y de Ciencias Sociales de la Universidad Diablo Valley; ambos son directores adjuntos de la Fundación de la Libertad de los Medios y del Proyecto Censurado. Publica, todos los años, un libro con las denuncias sobre ocultamientos. Entre las informaciones más importantes que los grandes medios de comunicación ocultaron el Proyecto Censurado, publica lo siguiente:

El hecho ocultado de la muerte de más de un millón de personas en Iraq a causa de la invasión y ocupación militar de EEUU. Esta cifra, por supuesto, no incluye el número de muertes de la primera Guerra del Golfo (1990-1991), ni las consecuencias de las sanciones económicas aplicadas a Iraq como nación, que combinadas causaron la muerte de cerca de otros dos millones de iraquíes. En la actual guerra en Iraq, iniciada en marzo de 2003, más de un millón de personas murió violentamente sobre todo por los bombardeos de EEUU y la incursión de patrullas militares en los pueblos. Estas muertes fueron superiores al índice normal de mortalidad civil bajo el gobierno anterior. Los líderes militares y las élites políticas de EEUU abandonaron el recuento de los muertos incluso antes que comenzara la segunda invasión.

El general Tommy Franks, jefe del Comando Central de los Estados Unidos y comandante de la fuerza multinacional que lideró la invasión de Afganistán de 2001 e invasión de Iraq en 2003, en una entrevista con reporteros de guerra, a fines de marzo de 2002, cuando la guerra estaba en sus comienzos, contestaba, con palabras que significaban una confesión: «Ustedes saben que no hacemos recuentos de víctimas».

Afortunadamente, otros hicieron esos recuentos para conocer los costos humanitarios de la guerra del imperio que demostraron las terribles matanzas cometidas en el Medio Oriente. Los resultados de la investigación son estos:

En un informe de enero de 2008, la encuestadora británica Opinion Research Business (ORB) divulgó que su “investigación confirma nuestra estimación anterior de que ha muerto muchos más que 1.000.000 ciudadanos iraquíes como resultado del conflicto que comenzó en marzo de 2003. Ahora estimamos que el número de víctimas mortales entre marzo de 2003 y agosto de 2007 es probable que haya llegado al orden de 1.500.000.

El informe de la ORB coincidió con dos estudios anteriores conducidos por la Universidad Johns Hopkins, que confirmó las cifras de sobre la continuación de muertes masivas en Iraq.

Un estudio hecho por el Dr. Les Roberts, Profesor de Salud poblacional en el Centro Médico de la Universidad de Columbia pudo verificar que entre el 1 de enero de 2002 y el 18 de marzo de 2003 se produjeron 500.000 muertes más de civiles. Un segundo estudio documentaba 650.000 muertes civiles más en Iraq. Estos estudios confirman que el bombardeo aéreo estadounidense sobre población civil causó más de un tercio de estas muertes y más de la mitad de tales crímenes de guerra son atribuibles directamente a las fuerzas de EEUU.

Las conclusiones del informe de Proyecto Censurado no dejan dudas de las atrocidades cometidas que permiten encontrar una explicación a la necesidad de ocultar todos estos hechos criminales:

Es innegable la magnitud de las muertes producidas y la explosión de una extensa crisis de refugiados. La continua ocupación de las fuerzas de EEUU ha garantizado un índice de mortalidad total mensual de varios miles de personas, en una carnicería tan severa y concentrada que se compara con las matanzas más atroces de la historia de mundo. Además, sobre Iraq se han arrojado más toneladas de bombas que en toda la II Guerra Mundial. Las muertes y crímenes de guerra se han conducido en nombre de EEUU de América. Con todo, la mayoría de los norteamericanos no tienen ninguna idea sobre la magnitud de las muertes y tienden a creer que las víctimas son apenas unos pocos miles y, sobre todo, debido a iraquíes que matan a otros iraquíes. Los grandes medios corporativos tienen gran parte de la responsabilidad.

El modelo de ocultamiento y distorsión, por parte del periodismo estadounidense, replicado por el resto de la prensa internacional, nos muestran la capacidad y voluntad de mentir, desinformando de los grandes medios concentrados.

XVII.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado- LU3 – 4-4-17

El profesor Raimon Aron señala dos temas que se le presentan como factores sostenedores de la Sociedad industrial: 1.- la propiedad individual o apropiación individual, puesto que la riqueza producida socialmente por el sistema es distribuida con desigualdad. Acepta esto como un hecho dado, como una consecuencia natural y necesaria, por ello no se internar en consideraciones históricas en cuanto a su origen y concentración. Se limita a tomar nota de que su existencia; y 2.- la desigualdad entre los hombres que la sociedad industrial produce y reproduce, se manifiesta de dos maneras: a.- como una consecuencia de la desigualdad en las retribuciones que se debe a las diferencias en la remuneración por tareas iguales o diferentes; marcando una anomalía que la describe así: las tareas que demandan mayor esfuerzo físico reciben las peores pagas, y que la escala asciende en relación inversa a ese tipo de esfuerzos, de modo tal que son mucho mejor pagas las que menor esfuerzo físico requieren.

Sin embargo, señala en defensa de estas desigualdades que la economía planificada soviética tampoco solucionó este problema y que, por el contrario, en el sistema soviético, la desigualdad entre el peón y el obrero especializado es más amplia que la misma desigualdad en el sistema norteamericano (afirma esto en pleno esplendor del estado benefactor en los EE.UU).

Por ello confiesa:

He de añadir que la desigualdad de riquezas en la sociedad capitalista entraña ciertas  consecuencias susceptibles de ser condenadas en cuanto tales. Ante todo la concentración de fortunas permite a una pequeña fracción de la población vivir sin trabajar. Es lícito protestar por una desigualdad que aparenta no serlo o que no está fundada sobre el trabajo, y que se acepta como una desigualdad justificada, al menos en apariencia, por las diversas funciones prestadas. En segundo lugar, un sistema de concentración de fortunas implica cierta transmisión de éstas y es justo pensar que la desigualdad a suprimir no es tanto la de los ingresos cuanto la de la desigualdad de punto de partida.

La conclusión a la que arriba Aron es la siguiente:

La conclusión mínima que debe extraerse de estas consideraciones, es que el problema de la desigualdad no se puede zanjar por un sí o por un no, por bueno o por malo. Existe una desigualdad que es propiamente indispensable en todas las sociedades conocidas como incitación a la producción, existe una desigualdad que es, probablemente, necesaria como condición de la cultura a fin de asegurar a una minoría la posibilidad de consagrarse a actividades superiores, lo que no deja de ser cruel para quienes se encuentran del lado malo de la barrera. Finalmente la desigualdad, aunque se trate de la propiedad, cabe ser considerada como la condición de un mínimo de libertad del individuo respecto de la colectividad.

Es evidente que realiza esfuerzos para justificar todo aquello que no es posible calificarlo de positivo en el sistema capitalista, por ello sus argumentos suenan poco convincentes, como, por ejemplo, estos:

Cuando los economistas dicen mecanismo de mercado, entienden por ello que el equilibrio entre la oferta y la demanda se establece espontáneamente entre compradores y vendedores, que la distribución de recursos colectivos se determina por la respuesta de los consumidores a las ofertas de los productos sin planificación de conjunto, puesto que se trata de un mercado de libre concurrencia, y que, por lo tanto, ello puede producir desequilibrios en los mercados parciales e incluso en el global.

Esto sin embargo no oculta, y al profesor no se la escapa que, por sus lecturas de Carlos Marx, no puede ignorar lo siguiente:

Un régimen capitalista entraña lo que Marx llamaba un ejército de reserva industrial. Según Marx, la transformación permanente de los medios de producción obliga continuamente a hacer salir del sistema a cierto número de obreros que, al quedar disponibles, pesaban sobre el mercado y sobre el nivel de los salarios.

La formación humanista que un profesor de la Sorbona de París ha recibido, muy lejos de la frialdad analítica de un científico estadounidense, queda demostrada en el final de esta argumentación:

Toda economía capitalista entraña, en cada momento, un número mínimo de obreros parados, aquellos que pasan de un oficio caído en desuso a otro oficio, o de una empresa en decadencia a otra empresa… Todo el problema reside en saber hasta dónde llega la magnitud del volumen de esa masa de trabajadores en paro forzoso. Si se trata de un gran número de desocupados, entonces el régimen es injustificable; si el capitalismo presentara con carácter permanente una fracción importante de mano de obra no empleada, estaría definitivamente condenado.

 

Mirando al mundo LI– De qué se trata la posverdad columna Nº 101-  29-3-17

Continuamos con el análisis del artículo del analista Vladímir Simonov, cuyo título dice casi todo: Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras el mundo entero, y sobre todo los ejércitos soviéticos y estadounidenses, lucharon encarnizadamente para destruir la barbarie nazi, paralelamente se desarrollaba una trama de negocios por parte de la cúpula bancaria estadounidense haciendo fructíferos y millonarios negociados con los dirigentes nazis. Esta noticia hubiera merecido aparecer en la tapa de los periódicos más importantes del mundo. Una historia verdadera e increíble. Sin embargo, por la índole de lo que relata Simonov, permaneció oculta hasta que este investigador la publicara en www.voltairenet.org el 3-5-2005.

Nos cuenta este investigador que, mientras entrevistaba al coronel retirado Albert Kotzebue, el periodista Charles Higham del The New York Times, que más tarde sería reconocido como un importante historiador-investigador estadounidense, preparaba la publicación de un trabajo que le había insumido largos años. Dice Simonov:

Era un estudio que parecía ser herético entonces, y lo parece todavía hoy a algunos de sus  compatriotas, el sensacional libro Transacciones concertadas con el adversario, llevaba un subtítulo, que sería difícilmente aceptable para el público de ese país, «Desenmascaramiento del complot monetario nazi-estadounidense de 1939-1949». Se basaba en hechos, que su autor encontró en documentos del Archivo Nacional de EEUU, después de que se dio libre acceso a ellos, y en otras fuentes, de lo cual surgía un cuadro vergonzoso. Se trataba de la cooperación que mantenían con Hitler durante la guerra los responsables de empresas estadounidenses, tales como «Standar Oil of New Jersey», «Chase Manhattan Bank», «Texas Company», «International Telephone and Telegraph Corporation», «Ford», «Sterling Products» y otros muchos.

El autor publica las pruebas que demuestran que todo ello contaba con la aprobación de la Administración de EEUU en el período de guerra, incluidos el titular de Comercio, Jesse H. Jones; el de Hacienda, Henry Morgenthau, y altos funcionarios del Departamento de Estado.

Miremos a algunas de esas transacciones, inconcebibles para los soldados que combatían en los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Otro tanto se podría decir de los ciudadanos estadounidenses e ingleses que hacían colas en la estaciones de servicio para conseguir un poco del escaso combustible. Sólo la ignorancia de todo esto posibilitó, que el entonces Teniente Albert Kotzebue, como la de todos los combatientes engañados de frente occidental, arriesgaran sus vidas tras ideales huecos. La verdad de esas guerras se encontraba oculta en los directorios de los grandes bancos de Occidente:

La «Standart Oil of New Jersey» enviaba petróleo vía la Suiza neutral para que los carros blindados alemanes llenaran sus tanques. Cuando los soldados de los Ejércitos aliados avanzaban hacia el Elba, contra ellos a menudo abrían fuego en vuelo rasante aviones de la Luftwaffe, provistos de motores que se fabricaban en cadena en las empresas «Ford» ubicadas en la Europa ocupada. Empresas estadounidenses, incluida su potente sucursal instalada cerca de París siguieron fabricando durante toda la guerra motores de aviación, camiones y automóviles para la Alemania nazi. Y con el visto bueno de sus propietarios estadounidenses. Aseguraba el rotativo que se editaba en una empresa «Ford» ubicada en Alemania:

«Al comenzar el año, nos comprometemos a hacer lo máximo para alcanzar la victoria definitiva».

Walter Schellenberg, jefe del Servicio de Contraespionaje de la Gestapo, se desempeñaba al mismo tiempo como uno de los directivos de la estadounidense ITT. El presidente de la ITT, Sosthenes Behn, hacía viajes durante la guerra de Nueva York a Madrid y Berna, con el fin de debatir el tema del perfeccionamiento de los sistemas de comunicaciones del Ejército alemán.

Venimos hablando de las mentiras de los poderosos. Ahora han aparecidos los que lo han hecho sin el menor pudor ni piedad para millones de hombres que murieron en el frente occidental.

XVI.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 28-3-17

Volvamos unas décadas atrás para encontrarnos con las elaboraciones teóricas respecto de qué es el capitalismo, tratado como sociedad industrial. En plena Guerra Fría –período que se extiende desde el fin de la Segunda guerra hasta la caída del Muro de Berlín—se planteaba la comparación entre el capitalismo de libre mercado de Occidente y la Planificación soviética.

No debemos olvidar que la derrota infligida por la URSS al ejército alemán, la maquinaria más poderosa de la historia militar, en Stalingrado (1942), y haberse reconstruido en tan poco tiempo, no permitía otra actitud que reconocerla como una potencia mundial que se presentaba como un competidor peligroso. En las Academias de los grandes países capitalistas, se estudiaba comparativamente ambos sistemas, buscando los aspectos positivos y negativos. La intención, no siempre confesada, era demostrar la superioridad del capitalismo.

El profesor Raymon Aron (1905-1983), fue filósofo, sociólogo y comentarista político francés, profesor de la Facultad de Letras y Ciencias humanas de la Sorbona de París – una de las más importantes de Europa entonces –, y estrecho colaborador del general Charles de Gaulle (1890-1970), presidente éste de la República Francesa (1958-1969). Presentó como tema de sus clases para el año académico 1955-56 en la Sorbona de París, analizar el tema: La sociedad industrial y su relación con el desarrollo. Hablar de sociedad industrial parece un modo de evitar el concepto capitalismo, siguiendo el estilo estadounidense.

Con los apuntes de sus alumnos, se publicó luego un libro que fue titulado Dieciocho clases sobre la sociedad industrial, que tomaré como base de esta columna. Comienza haciendo una referencia un tanto sencilla para definir esa sociedad: “La sociedad industrial es aquella donde la gran industria, es la forma de producción más característica”. Sostiene Aron:

Este modelo económico requiere una acumulación previa de capital de una dimensión desconocida hasta comienzos del siglo XIX. Este capital debe ser manejado mediante el cálculo racional, a fin de obtener el máximo rendimiento sobre la base de los menores costos posibles, lo que dará lugar a la obtención de utilidades. El cálculo económico es el que orienta las inversiones en la búsqueda de la mayor rentabilidad posible. Otra de sus características es la necesidad de mano de obra libre desocupada en cantidades importantes. Ello funcionará como un control del valor de la mano de obra en el mercado.

La preocupación del profesor se centra en esclarecer los modos mejores que permitan seguir creciendo ese capital. Esto describe el esquema socio-económico que reinaba en Occidente que había mostrado el desarrollo del mundo libre, según sus palabras. Por lo tanto, le interesa poder subrayar cuáles son los aspectos relevantes que permiten explicar cómo funciona:

Puesto que no existe (ni debe existir) ninguna regulación es inevitable que los precios de los productos oscilen dentro del mercado en función de la oferta y la demanda y que, en consecuencia periódicamente, se produzca lo que se denomina crisis de mercado, o, según algunos investigadores: la “anarquía capitalista”. Esta es la consecuencia de un mercado libre que opera ciegamente, dado el desconocimiento previo de las cantidades demandadas. Lo cual arrastra el peligro de caer en severas crisis de superproducción, que han llegado a poner en riesgo la continuidad del funcionamiento del “mercado”.

No hay duda que de que el profesor tiene en su memoria la que se produjo en 1929 con el estallido del mercado de Wall Street, que desestabilizó la economía internacional. Respecto de los autores vistos hasta ahora debo resaltar dos rasgos que Aron destaca en el capitalismo, que no habían salido a la luz hasta ahora. Por otra parte, son dos temas poco tratados todavía hoy con todas sus consecuencias: las crisis y la propiedad privada. Con referencia a la propiedad individual se limita a tomar nota de que la existencia de una apropiación individual tiene como consecuencia la desigualdad entre los hombres:

Ésta se manifiesta de dos maneras, 1.- una tiene como consecuencia la desigualdad en las retribuciones por tareas iguales o diferentes, pudiéndose comprobar que las que mayor esfuerzo físico reclaman son las peores pagas, y 2.- que la escala asciende en relación inversa a ese tipo de esfuerzos, mejores retribuciones a las que menor esfuerzo físico demandan. Esta desigualdad opera como incentivo de la productividad, la responsabilidad, la capacidad, etc.

De lo que se desprende que la remuneración depende totalmente de las capacidades y esfuerzos que muestren los trabajadores. Expone el tema con mucha asepsia, como si hablara de meteorología. Son factores que operan lejos de las posibilidades de ser mejorados y trasformados por la voluntad humana.

Seguiremos analizando las tesis de Raymon Aron, en la próxima columna.

Mirando al mundo L– De qué se trata la posverdad – columna nº  100  – 22-3-17

Para continuar nuestra tarea de esclarecer los orígenes de la mentira estructural y orgánica voy repasar la versión de la historia de guerras del siglo XX, de acuerdo a cómo fue publicada por el relato oficial. Mostrar qué  ocultaba, qué agregaba o cómo presentaba esa versión, de modo tal que aparecieran los “buenos” actores y los “malos” (siguiendo el estilo Hollywood). Su objetivo, como no es tan difícil suponer, fue: convencer al mundo (y, en parte, lo lograron) de quiénes eran los personajes respetables (democráticos liberadores) y quiénes eran los perversos (comunistas y dictadores). Esa versión no dejaba dudas acerca de quiénes eran los que tenían el derecho a regir los destinos de los pueblos y perseguir y asesinar a los que se opusieran a esos propósitos. El ejemplo más claro fue la pedagogía aplicada por los drones artillados.

Vladímir Simonov, historiador y analista político, en un artículo que tituló de un modo que ya anunciaba lo que contenía: Los sucios negocios de banqueros estadounidenses y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra Mundial (16-4-2016). El comienzo de su trabajo se centra en un hecho histórico conmovedor: el encuentro de las tropas aliadas con las del ejército rojo frente al río Elba (25-4-1945). Este encuentro significaba el fin a la terrible Segunda Guerra Mundial. Con el relato de ese momento comienza a desarrollar una historia espeluznante. Ella demuestra qua la información está disponible, que sólo hay que buscarla y tener el coraje de publicarla:

Encontré al coronel retirado Albert Kotzebue en Chicago, a mediados de los años 80, quien fuera en aquel momento, abril de 1945, teniente de infantería del Ejército de los EEUU. Estaba cuando lo entrevisté estudiando Jurisprudencia en la Universidad. Le quedaban solamente dos años de vida, pero entonces sólo Dios lo sabía. Me regaló una copia de imprenta del The Stars and Stripes (Estrellas y barras), periódico del Ejército estadounidense, que contenía el texto histórico que el reportero de guerra Andy Rooney había remitido como crónica de aquel encuentro:

«Los yanquis se encuentran con los rojos – Los ejércitos estadounidense y ruso se encontraron a 75 millas al Sur de Berlín, dividiendo Alemania en dos partes y cubriendo el último espacio que  quedaba entre los Frentes del Este y el Oeste. El encuentro, del que informaron ayer a un mismo tiempo en Washington, Moscú y Londres, se produjo a las 4.40 de la tarde de este miércoles, en Torgau, en el río Elba… La mejor descripción de los soldados rusos es la siguiente: ellos son igualitos que los estadounidenses… Uno se siente invadido del sentimiento de incontenible alegría, puesto que se abre un grandioso mundo nuevo».

Kotzebue fue un actor importante de aquel encuentro que vivió con un sentimiento de alegría. Me relató aquel momento histórico con estas palabras:

Tomé conmigo a 28 hombres y siete jeeps y empezamos a abrirnos paso hacia el río. Realmente se trató de una tarea difícil, porque nos seguía una compacta muchedumbre: refugiados y desertores del Ejército alemán, algunos disfrazados de mujeres. Era imposible ahuyentarlos. Hasta el Elba había unas 20 millas, pero logramos llegar. En la otra orilla del veloz río se veía personas vestidas de color caqui, que llevaban unos gorros de campaña característicos del Ejército Rojo. Lanzamos al aire dos bengalas verdes, lo que significaba: somos aliados, todo está O.K. Solamente después de intercambiar determinadas palabras y contraseñas, los rusos dieron la señal: “pasen a nuestro lado”. Encontramos dos botes y cruzamos. Durante toda la noche nos deleitamos en aquel banquete de los vencedores, escuchando sus ruidosos brindis. Hacia el amanecer aparecieron un acordeón y varias guitarras. Los estadounidenses les enseñaban a los rusos a cantar «Swany-river», y los rusos a los nuestros la «Katiusha»…

Aquel miércoles del 25 de abril de 1945, Kotzebue, junto con el teniente Gordeev (este era el apellido ruso que recordaba el teniente, ahora coronel), escribían la Historia contemporánea en el Elba.

En la próxima columna desarrollaré  la conclusión sorprendente del artículo de Vladímir Simonov.

XV.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 21-3-17

Siguiendo el análisis sobre los dos conceptos que aparecen hermanados en el discurso público: la democracia y el capitalismo, pero que contienen contradicciones profundas e insolubles, voy a presentar opiniones de personajes importantes y significativos del escenario internacional.

El primero es George Soros (Hungría, 1930) es un magnate multimillonario, especulador financiero; presidente del Soros Fund Management y fundador de Quantum Fund. Es conocido por ser «el hombre que provocó la quiebra del Banco de Inglaterra» con una apuesta financiera a la devaluación de la libra esterlina en 1992. Con estos antecedentes no es esperable que se defina de modo tan críticamente clara. En su libro La crisis del capitalismo global (1998) afirma:

Está muy extendida la suposición de que la democracia y el capitalismo van de la mano. Lo cierto es que la relación es mucho más compleja. El capitalismo necesita a la democracia como contrapeso porque el sistema capitalista por sí solo no muestra tendencia alguna al equilibrio. Los duelos del capital intentan maximizar sus beneficios. Si se les dejase a su libre arbitrio, continuarían acumulando capital hasta que la situación quedase desequilibrada… El fundamentalismo del mercado pretende abolir la toma de decisiones colectivas e imponer la supremacía de los valores del mercado sobre los valores políticos y sociales… Lo que necesitamos es un equilibrio correcto entre la política y los mercados, entre la elaboración de las reglas y el acatamiento de las mismas.

Nos encontramos ante una definición cercana a la del Profesor Thurow. Ambos denuncian que el matrimonio: democracia-mercado no existe, o que en todo caso se llevan muy mal. Él demuestra la existencia de una tensión peligrosa que pone en serio riesgo la estabilidad del sistema.

Agrego además el análisis de un académico de mucho prestigio, que presenta sus análisis en esta misma dirección. Me refiero al  sociólogo alemán Ulrich Beck (1944-2015), profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics de Londres; Profesor y Director del Instituto de Sociología de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich. Sostuvo en uno de sus libros, que lleva por título ¿Qué es la globalización? (1998) lo siguiente:

Cuando el capitalismo global de los países más desarrollados destruye el nervio vital de la sociedad del trabajo, se resquebraja también la alianza histórica entre capitalismo, Estado de bienestar y democracia… El trabajo remunerado sostiene y fundamenta constantemente no sólo la existencia privada, sino también la propia política. Y no se trata “sólo” de millones de desocupados, ni tampoco del Estado de bienestar, ni de cómo evitar la pobreza, ni de que reine la justicia. Se trata de todos y cada uno de nosotros. Se trata de la libertad política y de la democracia…

Esta muy seria su advertencia. Denuncia el peligro que está corriendo la sociedad moderna capitalista, puesto que lo que está en juego es el futuro mismo del sistema, de seguir por este camino. Su punto de análisis, muy poco frecuentado por otros investigadores, es la desocupación  creciente. Vuelvo a insistir sobre la fecha de la publicación de este libro: 1998, hace casi veinte años. Los pronósticos y la gravedad de la advertencia han quedado desactualizadas frente al cuadro del mundo global actual. Ellos intuyeron el riesgo, paro no imaginaron la ceguera de los dirigentes políticos y de los dirigentes empresariales que fueron corriendo el límite de la tolerancia de los pueblos hasta el borde del abismo, donde nos encontramos hoy.

Dice José María Mardones (1943-2006), Doctor en Sociología y filósofo vasco, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, Profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco, ofreció en 1991una especie de necrológica sobre el capitalismo:

La realidad -más allá de las debates por las causas- no puede ponerse en duda: se desvaneció la ilusión de una sociedad justa e igualitaria y nos estamos acostumbrando al “realismo” del gris mate de una cotidianidad sin horizonte moral y con un escepticismo producido por el “tráfico de influencia” y la corrupción en la financiación de los partidos, la especulación, etc.

Aparece un señalamiento muy importante respecto de la estabilidad de los gobiernos: el problema de las expectativas, tan importantes para la salud de una sociedad.