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Humana mente – Programa XIII

Cortina nº 1 www.youtube.com/watch?v=YofUPSyCrwo – A. Mozart – Pequeña Serenata Nocturna

Presentación: quien les habla, Ricardo Vicente López, los saluda y les da la bienvenida al programa nº 13. Comienzo con la Editorial:
1.- He mencionado en el programa nº III el salto evolutivo que significó la Revolución industrial inglesa dentro de la historia de la cultura occidental moderna. Puede ser considerada como una verdadera bisagra que marcó un antes y un después. Alteró el ritmo de las lentas trasformaciones que el despertar de los siglos X y XI habían impreso a las nacientes aldeas de la Europa occidental. El tiempo que transcurrió en los siglos posteriores hasta el XVI fue construyendo un modo de vida comunitario, desconocido hasta entonces, salvo si nos remitimos al comienzo de la Revolución neolítica, unos diez mil años antes, como ya vimos. Pero eso ya estaba totalmente olvidado para la época que voy a analizar.
Entonces, ese período de más de cinco siglos, fue el escenario de unas experiencia humana, que dio lugar a un modelo de vida que los siglos XVII y XVIII enterraron en el olvido. No digo que eso fue una acción deliberada. El tema es mucho más complejo, pero el resultado fue ese. Así se puede comprobar en la publicitación historiográfica de los tiempos posteriores. La historia posterior fue pensada contra el espejo de un pasado calificado como oscurantista, según contaron los hombres de la Enciclopedia francesa, conocidos como los enciclopedistas. Dice wikipedia:
El término enciclopedista se usa normalmente para nombrar a un grupo de filósofos franceses que colaboraron en el siglo XVIII en su producción bajo la dirección de Denis Diderot (1713-1784). La ambición totalizadora de ellos representaba un esfuerzo de documentación y de síntesis que no podían ser dominados por unos cuantos individuos aislados. En ella colaboraron todo un conjunto de alrededor de unas 160 personas. Todas ellas de las más variadas ocupaciones: literatos, científicos, artistas, magistrados, teólogos, nobles y artesanos que fueron conocidos como “los enciclopedistas”. Diderot, en el artículo introductorio los describe de la siguiente forma: ocupado cada cual de su parte y unidos solamente por el interés general del género humano y por un sentimiento de recíproca benevolencia.
El tono de la descripción habla de una época que vivía una especie de borrachera espiritual orgullosa de su filosofía de la Ilustración. La Ilustración fue un movimiento cultural e intelectual europeo (especialmente en Francia, Reino Unido y Alemania) que comenzó con la Revolución Gloriosa inglesa (1688), y se desarrolló hasta la Revolución francesa (1789), teniendo este hecho como fenómeno simbólico.
Se denominó Ilustración por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón. También se habló de iluminismo, en el sentido más amplio de un pensamiento en continuo progreso. Éste perseguía el objetivo de quitar el miedo a los hombres y de convertirlos en amos. Se proponía, mediante la ciencia, disolver los mitos. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces y del asentamiento de la fe en el progreso. (475)

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2.- Volvamos a la Enciclopedia. Fue un esfuerzo intelectual que comenzó en Paris, en 1751 y se publicó en 1772. Se trata de un diccionario de las ciencias, las artes y los oficios. Es un conjunto de 17 volúmenes cuyas redacciones fueron revisadas por Denis Diderot y Jean Le Rond d´Alembert (1717-1783). La Enciclopedia fue presentada como un sistema de todos los conocimientos humanos y que busca una manera de ofrecerlos en síntesis. Por ello divide los temas según las facultades intelectuales: la memoria, la razón y la imaginación.
La intención de detenernos en estos aspectos de la cultura europea de ese tiempo, es poder comprender lo que se puede calificar como un espíritu de época. Las burguesías ascendentes vivían exaltadas por el clima de triunfo de sus ideas, ante la declinación del orden medieval. Esto se puede percibir en el modo cómo se plantea el tiempo histórico: una batalla de los iluminados e ilustrados contra el oscurantismo y el dogmatismo. Se vivía una época que heredaba los aportes del humanismo del Renacimiento. Fue un movimiento intelectual, filosófico y cultural europeo cuyo origen se sitúa en la Italia del siglo XV (especialmente en Florencia, Roma y Venecia), con precursores como Dante Alighieri (1265-1321), Francesco Petrarca (1304-1374) y Giovanni Boccaccio (1313-1375).
Van a buscar en la Antigüedad Clásica los modelos de los cuales poder retomar el antiguo humanismo greco-romano que, para ese entonces, estaba ya muy influido por la tradición judeocristiana. Esta confluencia de corrientes del pensamiento fue un aporte muy importante que enriqueció el debate ideológico de los siglos XVII y XVIII. Lo cual le aportó a la revolución burguesa un sustento ideológico para enfrentar y derrotar los resabios de la edad Media. Es decir, lo que calificaban como la Noche de la Historia. El juego de palabras contraponía la oscuridad medieval con la Luces de la Razón. Es un relato de esos siglos que necesitó de las exageraciones, distorsiones y ocultamientos para tomar distancia de ese pasado.
El filósofo alemán Oswald Spengler (1880-1936) escribió su gran obra La decadencia de occidente (1918), en la que denuncia este menosprecio de los intelectuales modernos por el Medioevo, con estas palabras:
Sin declararlo, se pensaba que, pasadas la Edad Antigua y la Edad Media, empezaba algo definitivo, un tercer reino, en que algo había de cumplirse, un punto supremo, un fin. Y esta intuición del curso de las cosas resultaba comodísima y siempre muy halagüeña para esos ideólogos. Sencillamente consistía en identificar el espíritu de Occidente con el sentido del universo. De una necesidad espiritual hicieron luego, algunos grandes pensadores, una verdad metafísica. Convirtieron, sin una crítica previa, el esquema consagrado por el consenso en base de una filosofía, y cargando a Dios la paternidad de su propio “plan universal”… Por lo visto, la soberbia de los europeos occidentales exige que se considere su propia aparición como una especie de final. (468)

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3.- Por ello Spengler acusa de soberbios a esos intelectuales europeos, que no son pocos, herederos de la tesis de George Hegel que postulaba el “fin de la Historia”. Este tema fue recogido luego por el neoconservador estadounidense, Fancis Fukuyama en su libro El fin d la Historia y el último hombre (1992). Denuncia Spengler lo que le falta a estos pensadores occidentales: la comprensión de que sus conclusiones tienen un carácter histórico-relativo, de que no son sino la expresión de un modo de ser singular y sólo de ellos. Dice que sus “verdades inconmovibles” y sus “verdades eternas”, sólo son válidas para ellos.
Según Spengler, este esquema de las fases de la historia, tuvo como base una muy vieja dicotomía oriental entre un pasado y un presente, siendo éste el cumplimiento de lo preparado en tiempos míticos. Esta imagen se reproduce en los tiempos modernos, para los europeos occidentales, como la contraposición entre Edad Antigua y Edad Moderna. Esa dicotomía no tomaba en cuenta los siglos transcurridos entre una y otra, que correspondían a un tiempo desvalorizado: la Edad Media. Denominada así por ser precisamente eso, la que está en el medio. No era posible desconocer diez siglos de historia como si nada hubiera ocurrido.
Es interesante, cuando nos detenemos a reflexionar sobre los modos de asignar “nombres” a las etapas de la historia. Meditar lo que dicen esos nombres nos hace reconocer la transparencia de sus significados. La Edad Media hace referencia a eso, a que está en el medio; la Moderna habla de lo que es actual, se convirtió en sinónimo de lo eternamente presente. Hoy todavía se dice “moderno” a todo lo que aparece y tiene validez en este tiempo. Pero, por el nombre que recibe se convierte en un tiempo sin final, como un tiempo que no termina, es, por lo tanto, perpetuo. Esto convalida la historia, con un final que se prolonga indefinidamente: la sociedad capitalista.
Por último, para dar una mayor confirmación de un tiempo indefinido, se habla de la actual como la Edad Contemporánea. De esta palabra dice el diccionario: «Contemporáneo es lo que existe al mismo tiempo que otra cosa, que pertenece a la misma época que ella» Coincide con la definición de coetáneo: «Que existe al mismo tiempo que otra cosa, o que pertenece a la misma época que ella». Equivale a decir que el tiempo contemporáneo existirá mientras existan personas que vivan en ese tiempo. Con un poco de ironía y tono tétrico, se podría concluir que lo contemporáneo termina con la muerte final de la humanidad. (428)

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4.- Propongo estas reflexiones como un tema de debate para analizar cómo y por qué el período ya mencionado, el que abarca desde el siglo X hasta el XV, quedó sumergido, olvidado, desechado, por todo ello prácticamente ignorado. El tema más atrayente que ofrece esa época, en mi opinión, es la consolidación de un nuevo perfil humano. Este es hombre que se va a erigir en el sujeto de ese tiempo histórico. Pero en él podemos comenzar a ver el hombre de estos tiempos. Este personaje presentará diversos perfiles: uno el comunitario, desde el siglo X hasta la revolución industrial capitalista del siglo XVIII. En una segunda versión el competitivo que llega hasta nuestros días.
Podemos estudiar ese largo periodo como una especie de preparación de la historia moderna y la contemporánea. En ese recorrido deberemos subrayar dos momentos que transformaron los años posteriores. El primero en el siglo XV en el que se produce el encuentro de las Nuevas tierras, como se la anunció entonces. Y un segundo, como consecuencia de la conquista y colonización, la Revolución industrial inglesa del siglo XVIII. Allí se puede ubicar el comienzo de la etapa que estamos viviendo. La expansión capitalista industrial y, una etapa posterior con la aparición de un capitalismo financiero deshumanizado.
Vamos a analizar la primera etapa en la que se perfila un hombre comunitario, dentro de una organización social caracterizada por el apoyo mutuo y la solidaridad. Tal vez al presentarlo de este modo despierte la desconfianza o la extrañeza de Ud. amigo oyente. ¡Sí fue así! Por ello es necesario revisarlo con bastante detalle, para que podamos anoticiarnos de los porqués de tanto ocultamiento. En ese recorrido el sujeto histórico central será el burgués, una persona que rompe con la aceptación pasiva de un tiempo lento, el medieval. Su paulatino despertar irá acelerando los tiempos de cambio y aportará una dosis importante de creatividad a las nuevas formaciones sociales. Fue un tiempo que requería volver a pensarlo todo y a innovar en lo social e institucional.
Los aportes realizados por algunos investigadores a comienzos del siglo XX nos abren una nueva perspectiva para comprender ese tiempo. El espíritu investigativo de ese comienzo de siglo dio origen a una nueva corriente de la historiografía: el medievalismo. Se denominó así no solo a la cualidad o carácter de medieval, sino al interés por el estudio de una época que había sido dejada de lado por la investigación histórica anterior al siglo XX. Los medievalistas son los que se especializaron y se concentraron en el rescate de esa etapa histórica. (429)

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5.- Medievalistas fueron los historiadores que abrieron esos estudios, entre ellos se destacan el belga Henri Pirenne (1862-1935), profesor de Historia en la Universidad de Gante; o los franceses Marc Bloch (1886-1944), Profesor de la Universidad de Estrasburgo y de la Sorbona, y Jacques Le Goff (1924-2014), Profesor de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París.
En la argentina hemos tenido al Doctor José Luis Romero (1909-1977) Profesor de la Universidad de Buenos Aires, donde introdujo el estudio de la baja Edad Media. Publicó un hermoso libro que tituló La revolución burguesa en el mundo feudal (1967), que utilizaré, en parte, para abordar el período ya anunciado, siglo X al XVI. Comencemos. Leamos como el Profesor Romero describe al modelo de hombre de aquella época, al que le asigna mucha importancia:
Cuando nos preguntamos ¿quién es el burgués?, nos estamos preguntando qué realidad histórica encubre este concepto. Y nos lo preguntamos, seguros de que esa realidad es de la mayor importancia para entender la peculiaridad de la cultura occidental y los caracteres de su curso histórico.
Está resaltando la importancia de este personaje y su papel decisivo en la historia moderna. Este burgués va a modificar su perfil según la etapa que le tocó vivir. La primera expresión aparece en el mundo político-comunal y representa el mejor antecedente de un humanismo práctico. Será la base del liberalismo de los siglos XVII y XVIII. Por lo tanto, la herencia histórica de esas ideas y de esas prácticas, permiten comprender mejor los antecedentes filosóficos de los pensadores de los siglos posteriores. Sigue diciendo el Profesor Romero:
Me atrevería a decir que esta averiguación acerca de quién es el burgués constituye uno de los problemas fundamentales de la historia de la cultura occidental. Constituye uno de los tipos más importantes que la cultura occidental ha creado… Desde muy temprano, en plena Edad Media, el burgués había desarrollado no sólo una economía distinta de la economía feudal, sino que había creado otras muchas cosas. Pero hay algo que es en él permanente: la firme decisión de apresar la realidad inmediata y la convicción profunda de que esa realidad constituye el “sumo bien”. De esa actitud nace una posición frente a la naturaleza que conduce a la técnica, a la actividad económica, al conocimiento empírico de los siglos posteriores.
El descrédito de la Edad Media fue una constante durante la Edad Moderna, en la que Humanismo, Renacimiento, Racionalismo, Clasicismo e Ilustración se afirman como reacciones contra ella. O, en realidad, contra lo que entendieron que significaba. O contra aquellos aspectos de su propio presente, que consideran pervivencias medievales y que intentaron descalificar. Sin embargo, ese prejuicio contra todo lo medieval los obliga a negar modos y valores muy valiosos.
Lo que caracteriza a la nueva ciudad medieval, cuna de un “nuevo hombre”, el burgués, es el dinamismo que imprime a toda la actividad comercial y el carácter que ésta adquiere en el juego político interno. Dice Henri Pirenne: “… jamás hubo en el pasado un tipo de hombre tan específico y claramente urbano como el que compuso la burguesía medieval”. El origen de essas ciudades está intensamente ligado a la reactivación del comercio y a la importancia que éste adquirió en el nuevo ordenamiento económico-social que se estaba gestando. Italia y los Países Bajos son los territorios en los que puede observarse este crecimiento urbano con las nuevas modalidades que producen. (519)

Corte y Tanda
Audio: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto
https://www.youtube.com/watch?v=YT_63UntRJE (Minuto 5 en adelante)

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6.- Jacques Le Goff advierte un cambio respecto de las ciudades que sobrevivieron a la caída del Imperio romano:
En estas nuevas ciudades, en sus nuevos barrios, se manifiesta un llamativo espíritu urbanístico. El plano regular, circular o, más corrientemente, en damero, expresa una madurez del genio urbano, un esfuerzo de “racionalización” que deja adivinar mutaciones mentales… La construcción de nuevas murallas materializa a través de toda la cristiandad el crecimiento de las ciudades más antiguas… Aproximadamente entre 1100 y 1230 la ciudad de Viena conoce cuatro murallas sucesivas que enmarcan a un perímetro que se amplía sin cesar… Las ciudades inspiran imágenes urbanas estilizadas. Los escudos de las ciudades se cuentan entre los primeros testimonios de esta mentalidad urbana.
Otra característica destacable de ese crecimiento es que va a ser sostenido e imparable, a diferencia de lo que ocurrió en otros centros urbanos de mucha mayor antigüedad, que se mantuvieron como pequeñas villas, o poblados sin importancia. El historiador belga Pirenne describe el proceso con estas palabras, con las cuales llama la atención la contradicción de climas culturales dentro de una misma ciudad. Los viejos barrios apegados al pasado y el dinamismo de los nuevos:
Las aglomeraciones comerciales se caracterizan, a partir del siglo X, por su crecimiento ininterrumpido. Por esta misma razón presentan un gran contraste con la inmovilidad en la que persisten las zonas anteriores de las ciudades, en cuya base se han asentado. Atraen continuamente a nuevos habitantes. Se dilatan con un constante movimiento cubriendo un espacio cada vez mayor de forma que, a comienzos del siglo XII, en un buen número de lugares, rodean ya por todas partes a la primitiva fortaleza en torno a la cual construyen sus casas. Desde comienzos del siglo XI, se hizo indispensable crear nuevas iglesias y repartir la población en nuevas parroquias… El modelo original es generalmente muy sencillo. Un mercado junto al río que atraviesa la localidad o bien en su centro, es el punto de intersección de sus calles que, partiendo de allí, se dirigen hacia las puertas que dan acceso al campo; porque el suburbio comercial, y es importante destacar este hecho con especial atención, se rodea en seguida de construcciones defensivas. (366)

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7.- Vamos a retomar el muy importante aporte que el Profesor Romero ha hecho en un tema que no ha sido tan estudiado como lo ha realizado él. La incorporación del tema de las mentalidades ha sido muy útil, porque coloca la mirada en un aspecto que tiende a resaltar lo humano en la historia. Ya quedó dicho que este modo de revisar la historia, que aporta el profesor, enriquece el análisis al rescatar el papel de los sujetos históricos que no son sólo los “grandes hombres”. Tampoco colocar todo el acento en los aspectos estructurales, con el predominio de lo económico. El concepto de mentalidad apunta a prestar atención sobre lo que se podría denominar como “climas culturales”, de no tan fácil detección.
El estudio de las épocas pasadas, a partir de la incorporación del concepto mentalidad, para referirse a una dimensión de lo histórico ha profundizado la investigación y, si se permite decirlo así, la ha humanizado. El Doctor Rolando Mellafe Rojas, del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile, publicó un artículo con el título de Historia de las mentalidades: una nueva alternativa. En él propone una reflexión sobre el tema:
Podríamos definir la historia de las mentalidades simplemente como la historia del acto de pensar, siempre que entendamos por pensar la manera que la persona tiene de percibir, crear y reaccionar frente al mundo circundante. No es pues la historia del pensamiento, ni de la cultura, por lo menos como se han entendido hasta hoy. Las palabras “mente” y “mentalidad” provienen del latín, pero han tenido que esperar hasta llegar a ser aceptadas, usadas y comprendidas por los investigadores de la historia. Actualmente ha ganado su lugar aceptando la definición del Diccionario de la Lengua Española: “Capacidad, actividad mental. Cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, a un pueblo, a una generación, etc.”.
Tal vez, aquellos que no están habituados a este tipo de planteos no le atraiga mucho este tema. Por ello, debo subrayar la importancia que tiene en la comprensión de los complejos procesos del cambio histórico. La regla, por lo general, ha sido hablar de la historia a partir de fechas, cantidades, precisión de datos y documentación probatoria. Es decir, una historia tradicional de corte clásico o positivista, con un cierto cansancio de la rutina de las cantidades o de las fechas. (394)

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8.- Lo que aporta esta nueva corriente, aunque no tan nueva, que se apoya en la historia de las mentalidades es como un refrescante remanso. También, dentro de esta línea de comprensión de la historia, el Profesor Le Goff agrega lo siguiente:
“Pero la historia de las mentalidades no se define solamente por el contacto con las otras ciencias humanas y por la emergencia de un dominio rechazado por la historia tradicional. Ella es también un lugar de encuentro de exigencias opuestas, que la propia dinámica de la investigación histórica actual fuerza a dialogar. Ella se sitúa en el punto de conjunción de lo individual y de lo colectivo, del tiempo largo y del tiempo cotidiano, de lo inconsciente y de lo intencional, de lo estructural y de lo coyuntural, de lo marginal y de lo general”.
Por ello es necesario que nos detengamos en estos por menores, aparentemente irrelevantes. Amigo oyente, mi intención es mostrar también estos aspectos, un poco más técnicos pero que desnudan lo que en la historia tradicional no aparece: la importancia de los ciudadanos de a pie también en la historia. Definir lo que ellos han pensado, sentido, aportado, a partir de los hechos cotidianos. Rescatar su presencia en historias pasadas nos impulsan a pensarlos en estos tiempos tan deshumanizados.
José Luis Romero ha introducido esta línea investigativa en la enseñanza de la historia, siendo el primero en hablar de la Historia Social a partir de un concepto como la mentalidad, en este caso la burguesa:
En cada uno de los aspectos que se analice la mentalidad burguesa – las actitudes frente al problema del hombre, la sociedad, la naturaleza y otros- se advierte la confluencia de una actitud básica inicial: la racionalización de esas actitudes y al mismo tiempo nociones o ideas que tienen un origen mucho más antiguo y adquieren una nueva significación.
Prestemos atención a cómo presenta este tipo de análisis. Sigamos leyendo:
¿Hasta qué punto se forma con todo esto un sistema coherente? La coherencia de una forma de mentalidad está dada, en principio, por un conjunto de criterios básicos, un cuadro en el cual se ordenan los contenidos. Así, en el proceso que estamos estudiando se incorporan a esa mentalidad un conjunto de grandes nociones y de ideas provenientes de la tradición cristiana y de la clásica, que se encuadran formando un sistema con otro conjunto de ideas; y se integran coherentemente. Este proceso es gradual y el nuevo contexto sólo logra la coherencia progresivamente. (415)

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8.- El aporte del Profesor Romero nos ayuda a pensar el tema de la cultura burguesa, con sus variaciones y contradicciones a lo largo de los siglos. Lo cual nos permite abrir un abanico de reflexiones que se pueden hacer extensivas para el mundo occidental de hoy. Lo que debemos recuperar, dentro de las ambivalencias de ese proceso, es que durante varios siglos se fueron desarrollando modos de actuar y pensar en los que anidaban viejas herencias que debemos reconocer en sus variaciones culturales. Dentro de ellas podemos diferenciar dos corrientes internas de la Modernidad que se plasmaron en dos historias diferentes: la humanista, de raíces judeocristianas (algunos historiadores hablan de una primera Modernidad), y la mercantil, de cuño anglosajón marcada por el peso del capitalismo (sería una segunda). Es un tema sobre el que voy a tener que volver más adelante.
El profesor Henri Pirenne, estudioso profundo de esta etapa, afirma sobre las características primeras del hombre burgués:
Basta con echar una ojeada sobre sus principales reivindicaciones para convencerse de que no van más allá de lo estrictamente necesario. Se trata, antes que nada, de la libertad personal, que garantizará al mercader o al artesano la posibilidad de ir y venir, residir donde quiera y poner a punto su persona, así como la de sus hijos, al abrigo del poder de los señores feudales. Inmediatamente después reclama la concesión de un tribunal especial, gracias al cual el burgués podrá eludir el complicado sistema judicial. Los inconvenientes que el antiguo derecho le impone y traba la actividad social y económica. Se pretende además el establecimiento en la ciudad de una paz, es decir, una legislación penal que garantice la seguridad; la abolición de las prestaciones que resultan incompatibles con la práctica del comercio y de la industria, y con la posesión y la adquisición del suelo; finalmente, un grado más o menos extenso de autonomía política y de autogobierno local.
Afirma más adelante el Profesor:
Por otra parte, las corporaciones de artesanos defendían sus instituciones urbanas, muy diferentes de las que se conocían en la etapa anterior de la edad media. El producto del trabajo tenía una estrecha relación con el productor, no era una mera mercancía; existía el orgullo de la producción artesanal, lindante con lo artístico. Se puede entrever en esta síntesis el proceso de autonomía tibia con que comienza lo que llegará a ser una sólida entronización del poder burgués. Desde comienzos del siglo X, entonces, podemos observar este proceso de conquistas paulatinas que, a mediados del siglo XII, conseguirá las primeras formas de autonomía comunal. (429)

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9.- Las nuevas instituciones de la comuna urbana se van consolidando. Una costumbre que hoy escandalizaría fueron los juramentos de lealtad que se le rendía a esas comunidades. Esto debe entenderse dentro del marco de la inseguridad de la época, La lucha contra las desigualdades feudales consolidó la conciencia de la igualdad que defendían obstinadamente. De allí que la ley sostuviera que el nuevo orden jurídico castigaría “tanto a aquel muy poderoso como aquel que no lo sea”. Debe entenderse que el “que no lo sea” no incluía a las clases más bajas, o la chusma de la comuna urbana, como se decía entonces.
El panorama de la época mostraba comunas aldeanas fuertes y prósperas, en las que las organizaciones políticas marcaron un nuevo derrotero para la cultura occidental. Fueron colocando piedras fundacionales que siglos después, con algunas modificaciones, dieron lugar a las modernas democracias que se establecieron en los siglos XIX y XX. Puede pensarse en una especie de laboratorio de experimentación de una democracia que tardaría todavía algunos siglos en institucionalizarse.
Pirenne subraya la capacidad de iniciativa y la creatividad en el diseño de nueva vida comunitaria:
Es necesario que la propia burguesía se encargue de estas reformas, porque no puede contar con que las lleven a cabo las viejas autoridades, ni los monasterios o los señores feudales de la zona. Pero además hace falta que, en el seno de la población tan heterogénea del mercado, un grupo de hombres se imponga a la masa y tenga la fuerza y el prestigio suficientes para tomar el mando. Los mercaderes, desde la primera mitad del siglo XI, asumen resueltamente este papel. No solamente constituyen en cada ciudad el elemento más rico, más activo de cambios, sino que además poseen la fuerza de la unión. Los jefes libremente elegidos eran los guardianes de una disciplina aceptada por todos. Una caja, que se llenaba con los contribuciones de los mercaderes, servía a las necesidades de la sociedad y un hogar social se utilizaba como local para sus reuniones. La prosperidad del comercio estaba directamente vinculada a la buena organización de las ciudades.
Una nueva actividad y un nuevo sujeto de derecho se hacen presentes dentro de los muros de la ciudad. Está naciendo la nueva sociedad. El suelo urbano terminó teniendo un código de legislación totalmente diferente al que regía fuera de esos muros. Sigamos con Pirenne:
Se transforma la misma base del derecho, como lo hicieron la condición de las personas, el régimen de la tierra y el sistema fiscal. El procedimiento complicado y formalista no tardó en adaptarse a las nuevas condiciones del medio urbano. Los antiguos contratos formales, introducidos por la costumbre, desaparecen a medida que la vida económica se hace más complicada y activa. El principio de territorialidad del derecho se impone al de la personalidad. Los burgueses, al estar sometidos al mismo derecho penal, acabarán participando, tarde o temprano, del mismo derecho civil. La costumbre urbana se circunscribe a los límites de la paz. La ciudad constituye, dentro del recinto de murallas, una comunidad de derecho. (510)
Lo que estamos viendo debe ser contrapuesto al estado de la vida social de nuestro tiempo. Tanto lo económica, lo cultural, la moral, la política actual. El juego comparativo será muy útil para, a partir de él, repensar nuestro presente. Seguimos en el próximo encuentro, hasta entonces.

Cortina nº 1 www.youtube.com/watch?v=YofUPSyCrwo – A. Mozart – Pequeña Serenata Nocturna

Humana mente – Programa II

Humana mente – Programa II
Apertura
Cortina nº 1 www.youtube.com/watch?v=YofUPSyCrwo – A. Mozart – Pequeña Serenata Nocturna
A los 30’’se baja el volumen y se le sobrepone el título del programa: Humana … mente…
Operación técnica: Stefano Sotelo Berra y Gabriel Cena
Contacto: radio@uns.edu.ar – Facebook: AM 1240 Radio Universidad
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Cortina nº 2- www.youtube.com/watch?v=TkODJ_GAJh0 – Juegos prohibidos (minuto 0.00 hasta 1,401)

Presentación: quien les habla, Ricardo Vicente López, los saluda y les da la bienvenida al programa nº 2.
1.- El primer programa ha sido una especie de propuesta que describe el itinerario de temas que abordaré. También ha sido una pintura del cuadro de situación dentro del cual nos encontramos. Esto no debe ser olvidado para poder movernos con los pies bien pegados a la tierra. Esta metáfora hace referencia a la necesidad de comunicarle al oyente que el espectro radial es un campo de batalla, si lo que queremos hacer realmente es buscar la verdad y compartirla. Es probable que la expresión pueda parecer muy dura, intentaré demostrarlo.
Sin olvidar que nuestra idea se vertebra por una opción ineludible: la defensa del hombre, todo el hombre y todos los hombres.
Si bien algo quedó dicho ya, la importancia del tema requiere volver una y otra vez sobre él. Sobre todo porque lo que circula por el espacio radial son mensajes condicionados por los grandes intereses. Tal vez, esto pueda sonar excesivamente repetitivo, pero no es menos importante que esta repetición encuentre un piso de verdad a partir del cual construir una comunicación saludable para la conciencia colectiva. Si se me permite la metáfora, un tanto fuerte, es una especie de desinfección o esterilización del espacio radial. También se podría decir desideologización, pero esto es más complicado. Esto es necesario para no contaminarnos con ciertas formas y modos de la comunicación que intenta adormecer la conciencia ciudadana.
Esto no debe entenderse como una propuesta radial en soledad, una especie de gran caballero en lucha contra los malvados. ¡No! No son pocos los programas radiales que están en esa línea… pero no son tantos como es necesario. Lo que anuncio, con estas palabras, es que nos sumamos a esa tarea. Sugiero que, quien nos sintonice por vez primera, repase el programa anterior en el que he analizado este problema.
También allí hablé de una encrucijada que se nos plantea a quienes nos definimos por una tarea al servicio de una comunicación más limpia, liberadora. La encrucijada nos obliga a definirnos por un camino frente al modelo estadounidense de comunicación, que se va extendiendo por el espacio global. Éste está programado para imponer una mirada superficial de la realidad, ocultadora de todo aquello que puede empañar esa imagen.
Nuestra definición opta por la idea de una comunicación liberadora, que no es nueva. Desde la década de los sesenta se viene debatiendo en América Latina esta problemática. El filósofo mexicano, Doctor Fernando Buen Abad, autor del libro Filosofía de la Comunicación, ha realizado aportes muy importantes sobre este tema, sostiene allí:
La Comunicación liberadora tiene como base la verdad, la veracidad y la transparencia. Además asume el aspecto educativo, superando el “entretenimiento” banal y absurdo que por años hemos recibido por los medios comerciales de comunicación. Cuando comunicamos y a la vez educamos, estamos contribuyendo a la preparación de una sociedad crítica, altamente humanista. Ello nos convierte en educadores que centran sus esfuerzos en liberar conciencias y espíritus.
Quiero subrayar el concepto que une comunicación y educación, puesto que esa es la clave de una comunicación educadora, como la que debe asumir una radio universitaria. No se puede olvidar que fue a partir de los pensamientos y las acciones del educador brasileño Paulo Freire (1921-1997) experto en temas de educación. Él abrió la investigación sobre esta línea pedagógica. Ha sido considerado el padre de la educación popular. Dice él:
“La escuela es el lugar donde se hacen amigos, no se trata sólo de edificios, aulas, salas, pizarras, programas, horarios, conceptos… escuela es sobre todo, gente, gente que trabaja, que estudia, que se alegra, se conoce, se estima… Y la escuela será cada vez mejor, en la medida en que cada uno se comporte como compañero, amigo, hermano… es también crear lazos de amistad, es crear un ambiente de camaradería, es convivir, es unirse. Ahora bien, es lógico… que en una escuela así sea fácil estudiar, trabajar, crecer, hacer amigos, educarse, ser feliz”.
Si bien esta definición no incluye a la comunicación radial, no debería estar lejos de lo que debe ser también una universidad y un programa educativo en una radio universitaria. Una educación liberadora parte de la definición, que el sistema educativo no percibió críticamente, que quienes han pasado por esas aulas han sido convertidos en receptores y espectadores dentro del aula. Por tal razón es necesaria una renovación que debe incorporar las reflexiones de Paulo Freire. Si bien su experiencia se centró en la alfabetización como escalón imprescindible a superar. Una vez dado ese paso los niveles superiores del sistema deberían incorporar la participación del alumno en el aula: pasar de espectador-receptor a participante activo del proceso educativo. Dice wikipedia:
La Educación Popular se contrapone a la educación formal. Esta última entiende a los participantes del proceso educativo como recipientes que pueden ser llenados de conocimientos. Se caracteriza por ser una práctica autoritaria sin reflexión ni crítica. La Educación Popular o liberadora, en cambio, se caracteriza por ser un espacio de diálogo, encuentro y reflexión. A través de la superación de la contradicción educador – educando, cuya práctica genera conocimiento popular y colectivo.
Cómo se realiza esto en un sistema virtual como lo es la radio. No es sencillo pero no podemos ignorar esta dificultad y pensar formas tendientes a ello. (875)

Cortina nº 2 – www.youtube.com/watch?v=TkODJ_GAJh0 – Juegos prohibidos (0.00 minuto hasta 1,40)

2.- Cuando hablé del cuadro de situación social, que es también económico, político, cultural, etc., fue para comenzar a meternos en un análisis que nos demandará bastante tiempo. Pero es necesario hacerlo puesto que de lo que aprendamos de él dependerá, en gran parte, el logro de las propuestas que iré haciendo.
Debemos, entonces, pararnos frente al panorama que nos presenta nuestra sociedad global. Mirar para atrás para detectar sus comienzos, las causas de la transformación que produjo, y las consecuencias que se derivaron de todo ello. Esta etapa fue denominada por los investigadores la Modernidad, cuyo punto de inicio tiene diversos modos de señalarlo: unos definen ese momento por el descubrimiento de un nuevo continente a fines del siglo XV; otros, dentro de ese mismo tiempo, hablan de la caída del Imperio romano de oriente. Tantos unos como otros concuerdan en que a partir del siglo XVI comienza un proceso de transformaciones estructurales que configuraron un nuevo modelo socio-político.
Este nuevo modelo puede ser analizado priorizando los cambios materiales (economía, instituciones, jurídicos, etc.), otros rescatan las modificaciones culturales, entendido esto como la constitución de un nuevo tipo de hombre. En el primer caso se habla de la sociedad capitalista, con los diversos matices que cada autor subraya; en el segundo se define la aparición de una revolución de la conciencia ciudadana. Lo que es relevante señalar es que, cualquiera sea la línea que se asuma, lo que es evidente es que se produjo una revolución que ha sido definida como burguesa.
El profesor argentino José Luis Romero (1909-1977) dice:
Puedo afirmar que lo que se ha llamado el espíritu moderno, tal como parecía constituirse en el llamado Renacimiento, no es sino la mentalidad burguesa, conformada a partir del momento en que la burguesía aparece como un grupo social que asume actitudes radicales… Sólo remontando el curso de la formación de la mentalidad burguesa puede comprenderse la íntima coherencia que anima la vida histórica durante los últimos diez siglos.
Agrega el Profesor británico Arnold J. Toynbee (1889-1975):
En el curso de dos siglos (XVI y XVII) la civilización occidental sufrió una revolución mental y espiritual más profunda de todas cuantas experimentara esta sociedad en cualquier fecha anterior… Ahora los pensadores occidentales se negaban a aceptar la herencia de sus predecesores sin someterla a examen. Decidieron que en adelante someterían a prueba las doctrinas heredadas examinando independientemente los fenómenos y resolvieron pensar por su cuenta.
Con estas dos citas de dos personalidades académicas, complementarias entre ellas, quiero mostrar un panorama de los inicios de la etapa denominada Modernidad. Es un paso necesario para comprender, como afirma el Doctor Romero, los siglos posteriores hasta nuestro presente.
Dentro ese proceso, que fue complejo, pero que quiero mostrar en una aproximación sencilla, que nos permita reflexionar sobre la etapa en la que estamos viviendo, dentro de la cual iré mostrando el mundo en el que nos encontramos. En ese marco apareció el capitalismo.
Para comenzar escuchemos una síntesis muy sencilla expresada en definiciones que pueden ayudar a analizar del sistema capitalista:

Audio: www.youtube.com/watch?v=gWnCgndLEjA (desde el 0,00 hasta 2,03)
Las tomo como un muy sencillo punto de partida para describir un sistema económico de producción y distribución de bienes y servicios que se fundamentan en las condiciones que hemos escuchado. Lo que aporta es una puntualización del contexto que debe estar presente para que podamos hablar de una sociedad capitalista. Si bien son condiciones teóricas, luego veremos las críticas que se le hacen, tienen la utilidad de que estamos hablando en un lenguaje que la mayor parte de todos nosotros ha escuchado. (800)

Cortina nº 2: www.youtube.com/watch?v=TkODJ_GAJh0 – Juegos prohibidos (0.00 minuto hasta 1,40)

3.- El sistema capitalista ha recibido una publicidad abrumadora a lo largo de nuestras vidas. El modelo estadounidense ha tenido a Hollywood como una máquina publicitaria de sus bondades. Sobre todo en la etapa de la segunda posguerra se lanzó a la conquista de las conciencias de Occidente como un instrumento para poder frenar el real (o supuesto) avance del comunismo. El éxito ha sido, sin la menor duda, avasallador. Recordemos nuestra imagen de los EEUU de los 50’ hasta fines de los 60’ que nos había entregado el cine y la televisión de ese país. Fue el “sueño americano”, “la sociedad ideal”, “el modo de vida americano”, el mundo de la felicidad sostenido por un consumo que podía satisfacer las necesidades y los deseos de todos.
Vamos a revisar algunas cosas de ese sistema económico, cultural, político, entre otras varias dimensiones. Tiene, además, nada menos que el aval académico de la mayor parte de las universidades de ese país, que se introduce en las nuestras con la forma de ciencia que “sacraliza sus contenidos”. Este trema lo dejamos para más adelante.
Para comenzar a pensar una crítica profunda al capitalismo vamos a hacer una invitación a alguien que puede sorprender por su personalidad y su sapiencia. No es un investigador prestigioso, no es un analista muy conocido, o un profesor y académico de nombre. Es una monja, pero una monja que rompe el molde y que exige que le prestemos mucha atención a cómo argumenta. Veamos antes su historia y su curriculum.

Teresa Forcades (Barcelona – 1966) es médica, teóloga y monja de la Orden de San Benito. Su historia académica nos habla de una Licenciatura en Medicina por la Universidad de Barcelona en 1990. Se trasladó después a Estados Unidos para cursar la especialización en Medicina Interna en la Universidad Estatal de Nueva York; cursó también allí una Maestría en Teología Protestante en la Universidad de Harvard; en 1997, ya de vuelta en Barcelona, a sus treinta años, ingresó en el monasterio benedictino de Montserrat. Su título en teología no fue convalidado por las facultades católicas españolas por haberlo obtenido en una facultad protestante. Entonces cursó la Licenciatura en Teología Fundamental en la Facultad de Teología de Cataluña. Luego cursó el Doctorado en Salud Pública en la Universidad de Barcelona donde se recibió con máximas notas. Realizó luego una Investigación de Posdoctorado en la Universidad Humboldt de Berlín: el tema de su tesis: Profundizar el diálogo entre la noción teológica de persona y las nociones de subjetivación de algunas antropologías contemporáneas, como por ejemplo, Jacques Lacan, Slavoj Žižek.
El 15 de junio de 2015 Teresa salió del convento de las benedictinas, de Sant Benet de Montserrat, con el permiso del Vaticano y del obispo Agustí Cortés, para participar políticamente en las elecciones autonómicas de Cataluña. Cabe aclarar, para evitar interpretaciones erróneas, que al tratarse de una exclaustración, — no una dispensa —, Teresa no deja de ser religiosa, y conservará su condición de monja y podrá regresar al convento cuando finalice su experiencia política. Más adelante volveré sobre ella. Ahora debemos centrarnos en las críticas que desarrolló al sistema capitalista
Podemos decir que es todo un personaje, de una formación superior y de una vocación de servicio de muy difícil comparación, tanto en el ámbito eclesiástico como en el académico. Sus críticas al capitalismo las realiza desde una sencillez sorprendente sostenidas por el sentido común: escuchémosla:
Audio: www.youtube.com/watch?v=gAxp0Na2St4 (desde 0.00 hasta 2,50)

Cortina nº 2: www.youtube.com/watch?v=TkODJ_GAJh0 – Juegos prohibidos (0.00 minuto hasta 1,40) (800)

4.- Deseo comentar lo que está diciendo Teresa: Una de las bases ideológica y dogmática del capitalismo es la total libertad del mercado. Su ejemplo muestra cómo el Estado privilegia la actividad especulativa de las finanzas y, en cambio aplica impuestos a la actividad productiva y comercial. Es una libertad que tiene preferidos y marginados que no trata por igual. Menciona la tasa Tobín que fue una propuesta del economista estadounidense James Tobin, de la Universidad de Princeton en el año 1971. Hace casi cincuenta años, proponía un tipo de tasa sobre las transacciones financieras del 0,5% que podía recaudar una masa de dinero que resolvería el hambre del mundo. Nunca logró que se tratara en ninguno de los niveles políticos del mundo.
Avancemos sobre las argumentaciones de Teresa:

Audio: www.youtube.com/watch?v=gAxp0Na2St4 (desde 2.50 hasta 6,35).

Teresa avanza en su argumentación sobre la supuesta, pero inexistente en la práctica, libertad del mercado. La famosa mano invisible del economista escocés Adam Smith (1723-1790), aunque fue bastante tergiversada. Según ella el mercado librado a su propia libertad logra el mejor resultado sobre la distribución de bienes. A. Smith había estudiado el mercado londinense de mediados del siglo XVIII, al que concurrían muchos pequeños y medianos productores y muchos compradores-consumidores. Era un mercado muy simple, muy parecido a las viejas ferias callejeras, hoy casi desaparecidas. Lo que observa allí, y lo lleva a las conclusiones que escribe en su libro, mucho más famoso que leído, La riqueza de las naciones, publicado en 1776. Debe tenerse en cuenta que el salto de la Revolución Industrial todavía no se había dado.
De lo dicho, debemos sacar una primera conclusión: las investigaciones realizadas en la primera mitad del siglo XVIII por A. Smith ¿pueden ser tomadas como base de los estudios que se realizan en este siglo XXI? ¿cómo puede ser una referencia teórica respecto del capitalismo cuando la explosión industrial comenzó en el siglo XIX y transformó completamente el sistema? ¿cómo un sistema que comienza a concentrar la producción, la distribución y la financiación puede ser pensado desde una estructura muy simple y totalmente superada? Esto es, en gran parte, lo inexplicable de la ciencia económica.
Teresa se mueve en otro nivel. Ofrece dos ejemplos demoledores: uno, la intermediación de la banca privada entre instituciones estatales o interestatales por la cual se queda con un beneficio por el solo hecho de mediar donde no es necesario; el segundo la creación de la Organización Mundial del Comercio para regular la actividad comercial que, teóricamente debería ser libre. Pero de este modo los poderosos les imponen leyes a los más débiles para quitarles su independencia y manejar el comercio de sus países.
Sigamos analizando los argumentos de Teresa basado en hechos reales del funcionamiento del supuesto mercado libre. Lo importante de sus palabras es que demuele con ejemplos de cómo no funciona esa teórica libertad. En realidad está manejada según el interés de los poderosos en detrimento de los países más débiles. Veamos ahora el funcionamiento de la Organización Mundial de la Salud. Acá la complicidad adquiere dimensiones internacionales y demuestra complicidades criminales entre los grandes laboratorios y organizaciones que son parte de las Naciones Unidas. Ella habla con la autoridad que le da su formación médica, su conocimiento de los medicamentos y de los negocios que se entrelazan alrededor de todo ello. (790)

Cortina nº 3 – www.youtube.com/watch?v=COoQ26MDxhg (Minuto 5 en adelante)

Corte y Tanda
Audio: www.youtube.com/watch?v=COoQ26MDxhg (Minuto 5 en adelante)

5- Volvamos a los argumentos de Teresa. Quiero subrayar en lo que va analizando su capacidad de exponer sus argumentos a partir de bases filosóficas muy amplias. Puede encarar aspectos productivos tendientes a mejorar el lucro individual y puede pasar a una argumentación antropológica. En ésta se afirma en una concepción humanista que defiende los valores del hombre como tal y de su inserción en una comunidad. Es decir, sobrepasa las limitaciones de las especialidades de las ciencias sociales que estrechan la posibilidad de un pensamiento integrador sobre lo humano. Dentro de este tema las fragmentaciones que las disciplinas impiden comprender lo humano, impiden una comprensión profunda y comprometida.

Audio: Audio: www.youtube.com/watch?v=gAxp0Na2St4 (desde 6,35 hasta 9.30).
Teresa sigue criticando a partir de ejemplos claros, con información certera, cuál es el comportamiento de las grandes corporaciones dentro de esa libertad de mercado. Como se ejemplifica muchas veces es la conducta del zorro dentro del gallinero para proteger a las gallinas. El problema para la mayor parte de los ciudadanos de a pie es que oyen por la radio o por la televisión o, los menos, que leen en la prensa, a economistas que hablan del contenido de las teorías y de cómo debieran funcionar, salvo algunas fallas que a veces se producen. Los que saben de economía porque lo estudiaron en las academias, en una cantidad nada despreciable, repiten lo que les enseñaron los teóricos de los países centrales. A ellos podemos dividirlos en dos grupos: los adoctrinados que repiten el catecismo a conciencia, son los crédulos. Una parte minoritaria de los que estudiaron ingresan al juego de las consultoras y venden análisis de mercados para las empresas que se los compran, estos son mercenarios.
A ellos Teresa les contesta con ejemplos del funcionamiento real del mercado.
Audio: www.youtube.com/watch?v=gAxp0Na2St4 (desde 9.30 hasta 11.15).

Cortina: nº 2: www.youtube.com/watch?v=TkODJ_GAJh0 – Juegos prohibidos (0.00 minuto hasta 1,40)

6.- Volvamos a los argumentos de Teresa en los que va a revisar dos conceptos que están en la médula del capitalismo y que una publicidad muy bien estructurada no nos ha permitido pensar sobre las trampas que encierra. Ellos son: la necesidad del máximo beneficio y la obsolescencia programada. Ella pone en paralelo el argumento tecnológico con el argumento de los derechos de los trabajadores. Escuchémoslo y después comentaré.

Audio: www.youtube.com/watch?v=gAxp0Na2St4 (desde 11.15 hasta 15.35).

Es notable lo que puede producir una mente que no ha sido educada en las especialidades como realidades separadas. Que por el contrario ha recibido una formación humanista profunda. Es decir, critica lo que estudia e intenta explicar la economía que se desentiende de las consecuencias ecológicas, al desechar lo viejo para ser reemplazado por nuevas tecnologías. Esto tiene también consecuencias tecnológicas en tanto el diseño de un nuevo producto que debe respetar la necesidad de una duración limitada, para que deba ser cambiado por otro más nuevo y mantener la producción y la venta en marcha.
Al mismo tiempo habla del Directorio de las empresas deben mantener la atención sobre las utilidades necesarias que deben recibir sus accionistas. Un accionista, también llamado un inversor, compra acciones de una empresa con la esperanza de conseguir el máximo lucro posible, con el riesgo para la empresa de que si logra un beneficio mayor en otra puede cambiar sus acciones por otras. De este modo el capital de la empresa se deteriora. El máximo beneficio, como regla de oro del capitalismo financiero, impone una presión sobre el directorio para no perder a ese inversor.
Teresa agrega un argumento más, resultado de la globalización. Si producir en un país determinado, por ejemplo los EEUU, debe pagar cierto nivel de salarios más las cargas sociales correspondientes, su costo de producción quedará enmarcado a parir de ese costo laboral. Si un país del sudeste asiático, para recurrir a algo muy conocido, tiene un nivel mucho más bajo de salarios y de carga impositiva, quien allí se instale competirá con serias ventajas. Esto fue lo que ha ocurrido durante los ’80 y ’90. A este proceso se lo llamó la “deslocalización”: el traslado de un lugar a otro: La Real Academia Española define deslocalizar como la acción de “trasladar una producción industrial de una región a otra o de un país a otro, normalmente buscando menores costes empresariales”. (837)

Cortina: nº 2: www.youtube.com/watch?v=TkODJ_GAJh0 – Juegos prohibidos (0.00 minuto hasta 1,40)

7.- Prestemos atención sobre la versatilidad de Teresa. Pregunto ¿es esperable que una monja benedictina haya leído a Carlos Marx? De haberlo hecho ¿podríamos imaginar que sus lecturas la han llevado a desarrollar una crítica a la sociedad capitalista? Bueno ella no sólo hace eso sino que remite toda esa crítica al deterioro de la dignidad del trabajador en tanto persona convertida en mercancía. Es una crítica ética. Sigamos su argumentación:

Audio: www.youtube.com/watch?v=gAxp0Na2St4 (desde 15.35 hasta 20.00).

Espero que la charla de Teresa Forcades haya podido aclarar algunas de las muchas dudas que aparecen cuando se habla del capitalismo. La cantidad de argumentos a favor y en contra oscurecen el panorama. Pero la crítica ética que ha desarrollado nuestra invitada, puede ser una veta que se abre para comenzar a pensar desde otros supuestos y concepciones.
Me despido con la promesa de un próximo encuentro dentro de una semana. Gracias y hasta entonces.

Cortina nº 1 www.youtube.com/watch?v=YofUPSyCrwo – A. Mozart – Pequeña Serenata Nocturna

Mirando al mundo LXXXIX– De qué se trata la posverdad – 20-12-17

 La investigación y reflexión que propuse en la columna anterior tuvo la intención de avanzar hacia una mirada más profunda sobre el funcionamiento del sistema de medios. Poder desentrañar este complicado proceso nos permitirá tomar conciencia respecto de las dificultades que presenta su entramado. Si afirmo que es un complicado proceso, debo decir también que una de sus particularidades consiste en que todas sus partes están a la vista y fueron extraídas del lenguaje cotidiano del ciudadano de a pie. Es, precisamente, esta facilidad su mayor dificultad. Pido perdón por lo que aparece como un juego de palabras, pero no lo es.

Un ejemplo de lo que digo aparece en La Carta Robada, un cuento policial de Edgar Allan Poe (1809-1849). Su trama está basada en un simple hecho: se sabía quien la había robado y que la había escondido en su casa. La extraña actitud de esta persona consistió en esconderla en un lugar donde no sería buscada ni sospechada por la policía. Era el más simple y a la vista de todos: un tarjetero que estaba sobre el escritorio del estudio del ladrón.

Traslado este argumento al tema que investigamos ¿Por qué el funcionamiento del sistema de medios puede no ser entendido? Porque el proceso de la producción de la noticia se manifiesta en su superficie. No está escondido debajo de ella. Está disponible y a la vista, siempre y cuando seamos capaces de superar la mirada sencilla, ingenua, sin malicia, del habitual consumidor de información. Esto es lo que intenté poner en evidencia en la columna anterior, recurriendo al modo de pensar investigativo de la filosofía. Quiero llamar la atención del consumidor de noticias respecto de la singularidad sorprendente de lo analizado, del mismo modo que en el cuento.

Las palabras, conceptos o ideas, revisadas en el ejercicio anterior son parte del vocabulario coloquial, usadas cotidianamente por cualquier ciudadano de pie: recordémoslas: “fenómeno”, “manifestar”, “percepción”, “noticia”, “comunicación”, “información”. Muy pocas personas necesitarían ir al diccionario para saber sus significados. Lo que yo propuse fue, nada más que, recurrir precisamente al diccionario de la Academia y recuperar los significados establecidos. Ello nos permitió utilizar las mismas palabras pero deteniéndonos a reflexionar sobre esos significados; preguntándonos qué es lo que decimos cuando los utilizamos cotidianamente.

El problema radica en los modos de pensar habituales: no preguntarnos por qué dicen las palabras. ¡Qué es lo que nos propone la filosofía? La curiosidad que nos lleva a preguntar; para ello es imprescindible superar el autoengaño de que ya sabemos, por lo cual no necesitamos más. Esto significa aceptar que es mucho lo que no sabemos. Pero el juego de los medios, fundamentalmente la televisión, es que cualquiera puede hablar de lo que se presente porque tiene el derecho a opinar. Como este derecho es natural y se lo obtiene por el simple hecho de existir, es un derecho que se ejerce con toda impunidad –es decir, que no merece castigo–.

El simple ejercicio del parlotear, «hablar de cosas insustanciales o intrascendentes», para lo cual no se requiere ninguna formación previa, habilita a abordar cualquier tema y despacharse con un discurso. Al analizar lo que hicimos en la columna anterior hemos podido descubrir que la utilización impune del lenguaje habilita, y al mismo tiempo esconde, que las palabras simples tienen diversos significados que deben ser manejados con algún cuidado.

El ejercicio nos des-cubrió que se nos estaba diciendo muchas cosas, con palabras sencillas, respecto de las cuales no teníamos conocimiento de lo que querían decir: el ejemplo de las palabras in-formación y des-in-formación fueron un buen ejemplo. Su significado estaba a la vista de todos, — como en el cuento de Poe — en este caso el Diccionario de la Academia de la Lengua.

Creo que ahora puede aparecer el verdadero problema del sistema de información: la aceptación inocente, ingenua, cándida, crédula, con la cual el consumidor de la información acepta todo lo que recibe. Puede, en el mejor de los casos, adoptar una actitud de duda, pero no va más allá de ello. El paso siguiente que nos exige la duda es la posibilidad de preguntar. El público consumidor de noticias ha sido adiestrado en la convicción de que es una persona informada – Diccionario: «Que tiene amplios conocimientos sobre una materia». Sinónimos: «enterado, instruido, sabedor, anoticiado, impuesto». Por lo tanto si sabe no tiene necesidad de preguntar.

Aquí comienza el problema, que no está oculto, sin embargo debemos des-ocultarlo.

Mirando al mundo LXXXVIII– De qué se trata la posverdad  – 13-12-17

Como he repetido varias veces yo no hago periodismo, por tal razón quiero detenerme un momento en esto. Sostengo que el periodismo cumple su misión informativa, qua ha caído en una catarata que borra cada día lo dicho en el anterior: eso es la noticia. Yo quiero proponer un espacio de reflexión que nos abra un camino hacia la posible comprensión del mundo. Para ello propongo un camino.

Un modo de análisis que no debe quedarse en la mera descripción del fenómeno de la información pública. Trabajemos con los significados de estas palabras. Comencemos con la palabra fenómeno, muy utilizada en el lenguaje coloquial, a través de diversos significados. Tomemos uno que nos obliga a pensar  la Academia de la Lengua, lo define como:

«Es toda manifestación que se hace presente a la consciencia de un sujeto [para este caso el periodista] y aparece ante él como objeto de su percepción».

Repasemos y tratemos de comprender mejor que es manifestación:

Lo que se manifiesta se da a conocer de una manera determinada; dado que lo hace ante la conciencia de un sujeto determinado [el periodista] quien lo recibe a través de su percepción. Entonces, el fenómeno periodístico es todo aquello que se manifiesta ante la mirada del periodista y es percibido en tanto es algo que está presente.

El periodismo llama a esto noticia que se puede definir como:

«Comunicación o informe que se da acerca de un hecho o un suceso reciente, en especial si se divulga en un medio de comunicación».

También se puede tratar de una nota periodística:

La nota o comunicado de prensa es la herramienta básica del trabajo de de los medios. Es un escrito, o grabación, que reúne la información fundamental sobre algún tema, persona y/o producto, que los medios de comunicación se encargarán de difundir.

Con estas aclaraciones podemos avanzar partiendo de un comentario del diario El País de España acerca de qué es noticia:

“Una disparatada máxima que suele plantearse en las facultades de periodismo como ejemplo de qué es noticia: «Si un perro muerde a un hombre no es noticia. Ahora bien, si es un hombre el que muerde a un perro, la cosa cambia y se convierte en noticia».

Que este “disparate” se convierta en una fórmula para la “formación de un periodista” algo nos está diciendo. Demos un paso más: todo lo que queda dicho pertenece al mundo de la información. Se lo puede definir así:

La información es un conjunto organizado de datos procesados, que constituyen un mensaje que cambia el estado de conocimiento del sujeto o sistema que recibe dicho mensaje.

Otro modo que agrega algunos matices dice:

La información está constituida por un grupo de datos ya supervisados y ordenados, que sirven para construir un mensaje basado en un cierto fenómeno o ente. La información permite resolver problemas y tomar decisiones, ya que su aprovechamiento racional es la base del conocimiento.

La etimología nos aporta un análisis de la construcción de la palabra:

La palabra “información” se forma a partir de dos vocablos que heredamos del latín: “in” y “formatio”. El prefijo “in” indica dirección hacia dentro. Generar algo adentro, ese algo proviene desde afuera. El concepto “formatio” se refiere a la acción de formar o de dar forma, de generar algo. La construcción de ambos, in-formación, se debe entender, recuperando lo ya dicho, como:

La acción de producir en la conciencia de quien la recibe el mensaje periodístico una alteración que modifica el estado anterior: “que cambia el estado de conocimiento del sujeto o el sistema del que recibe dicho mensaje, ya que éste “está construido por un grupo de datos ya supervisados y ordenados.

Lo cual nos lleva a concluir que es sólo una versión, una construcción, de las interpretaciones posibles, como no puede ser de otro modo, ya que es la comunicación de las percepciones que la persona del periodista recibió, seleccionó, ordenó y supervisó la cantidad de datos que componía esa percepción. Sin olvidar lo que quedó apuntado más arriba: que esa percepción la recibe la conciencia de un sujeto determinado [el periodista] cuya trascripción objetiva es imposible, puesto que la composición de esa percepción es válida sólo para él y cuya comunicación ser verá modificada por la interpretación de quien la reciba.

Debo agregar que la palabra información da lugar a otra que aparece como su contraria: la desinformación. Su definición académica desmiente el uso del lenguaje coloquial. Leamos:

La desinformación,​ también llamada manipulación informativa o manipulación mediática,​ es la acción y efecto de procurar en los sujetos el desconocimiento o ignorancia y evitar la circulación o divulgación del conocimiento de datos, argumentos, noticias o información que no sea favorable a quien desea desinformar. Habitualmente es una de las argucias de la agnotología, que es el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, especialmente a la publicación de datos erróneos o tendenciosos a través de los medios de comunicación.

La gran pregunta: ¿cómo se sabe cuándo es información o desinformación?

Mirando al mundo LXXXVII– De qué se trata la posverdad – 6-12-17

Seguiré avanzando sobre modos de calificar a los medios que proponen diferenciar a unos de otros, los serios de los que no lo son, como vimos en la columna anterior. Para ello se habla de “prensa amarilla”, concepto que el Diccionario de la Academia define muy escuetamente como aquella: «Caracterizada por el cultivo del sensacionalismo».

Pero encontramos una definición más precisa si consultamos las palabras: “amarillismo” y “sensacionalismo”, que aparecen definidas ambas como:

«Tendencia de algunos medios informativos a presentar las noticias destacando sus aspectos más llamativos, aunque sean secundarios, con el fin comercial de provocar asombro o escándalo».

Estas definiciones que agregan los calificativos para un tipo de prensa, la novedad es que no hay ninguna novedad, puesto que ya había aparecido a fines del siglo XIX en los Estados Unidos. Esto nos impone la necesidad de proponer una clara distinción entre el periodismo de investigación y el periodismo amarillista:

El primero, se sumerge en lo más crudo de la realidad para mostrarla en toda su evidencia y para que las grandes maquinaciones periodísticas desde los diversos poderes no logren esconderlos, y para ello respetan los datos y el tono. El segundo, por el contrario, convierte lo anterior en una narración agresiva, espectacular y distorsionada y se olvida de los parámetros éticos que debe respetar el texto.

Tal vez, podría arriesgarse un diagnóstico: la segunda posguerra abrió un cauce para un avance arrollador del amarillismo por sobre lo que se consideraba prensa seria, aunque no tengamos certezas de cuan seria era. El importante ingreso de un medio como la televisión alteró las reglas del juego, con mayor peso a partir de la década de los ochenta, intensificando su presencia en los noventa con la presentación de los “reality shows”. Este tipo de periodismo, si se le puede llamar así, extravagante y agresivo, es el que ha impuesto. El resultado es que la verdad salió maltrecha y los consumidores resultaron conducidos a conclusiones parciales o sencillamente equivocadas de la noticia.

Por estas razones creo necesario apelar al análisis académico para continuar en esta línea investigativa. Para ello voy a presentar, con sus títulos y competencias, para diferenciarlo de tanta palabrería periodística, al Doctor Pablo Boczkowski, Profesor y Director del Programa de Liderazgo para Empresas Creativas de la Northwestern University y Profesor de Estudios de Organización en la Escuela de Administración del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). La página www.revistaanfibia.com, de la Universidad de San Martín, publica una nota de él que lleva este título: La postverdad – Las noticias falsas y el futuro del periodismo.

Comienza con una cita del sociólogo Robert Park, fundador de la Escuela de Sociología de Chicago, publicada en la American Journal of Sociology, revista del Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago. Su título: La noticia como forma de conocimiento: un capítulo de la sociología del conocimiento. El título está advirtiendo algo que los medios ocultan, o ignoran lo que sería peor, que la información periodística forma parte inescindible de los conocimientos de cada ciudadano. Allí dice:

“Cada público tiene su propio universo de discurso y… humanamente hablando, un hecho es solamente un hecho en algún universo de discurso”.

 Creo necesario detenernos un poco en esta sintética afirmación dado que contiene lo que podríamos definir como una denuncia:

Una verdad sólo es tal dentro de la cultura de un pueblo que le dará a ella una interpretación propia por los modos de comprender el mundo que ese pueblo tiene. Dicho con otras palabras: hay cosas que impactan en la conciencia de los habitantes de un lugar y no lo harían en otras personas. Por ejemplo: “El hombre llegó a la luna” afirmación que carece de significado para un pueblo que no tenga la más mínima idea de que son posibles los vuelos espaciales tripulados por personas. Para ellos la luna es una luz en el cielo a la que se le puede atribuir poderes míticos pero no es una parte del cosmos puesto que para ello requiere que entienda qué es el espacio cósmico.

Entonces, las palabras dicen lo que significan dentro de un marco cultural, y sólo lo que allí se comprende. Por ejemplo, otra afirmación: “Fueron encontradas 150 personas muertas en una fosa”. Si esto aparece en una información respecto de la Guerra en Vietnam tendrá un impacto diferente de si este hallazgo se realizó en Campo de Mayo. El contenido de verdad lo da el marco de referencia: el primero tendrá pocas repercusiones entre nosotros, el segundo removerá la memoria colectiva que tenemos de la época del Proceso militar. Equivale a decir el contexto otorga a la verdad diversos significados.

Mirando al mundo LXXXVI– De qué se trata la posverdad- 29-11-17

Hemos hablado, durante bastante tiempo, de la posverdad en el mundo mediático. Creo que, para recuperar la esperanza y volver a pensar el papel que deberían cumplir los medios, como parte del servicio público debemos recordar lo que pensaba Domingo F. Sarmiento de la educación de la ciudadanía:

Educar al soberano es una frase que pertenece a ese educador y político argentino, quien dedicó buena parte de su vida a la tarea de enseñar, entendiendo que la educación es fundamental para el desarrollo de los pueblos y formador de ciudadanía. Esta tarea adquiere mayor importancia en una sociedad democrática, donde el pueblo tiene la responsabilidad de elegir a sus gobernantes. Por lo tanto, la debe hacer con conocimiento y responsabilidad privilegiando valores fundamentales.

Esta tarea educadora es llevada adelante, aunque no se exprese así, por los medios dominantes, por lo cual debemos estar atentos a cómo se va formando ese público. Preguntémonos: los medios públicos, con el peso fundamental que hoy tienen sobre la opinión pública: ¿educan a la ciudadanía para estar formados como ciudadanos informados y responsables? Si la respuesta es “no” ¿es un olvido o un plan premeditado? La posverdad ¿jugará un papel en todo ello?

Propongo ahora hacer una ejercicio de investigación con el objeto de encontrar algunas pistas posibles sobre las condiciones previas que posibilitaron este estado de cosas. Quiero superar las simples descripciones del fenómeno e ir hacia una posible explicación del fenómeno, que ha facilitado estas consecuencias. Una primera hipótesis a tomar en cuenta se debe formular así: «La  mentira de los medios no es una práctica nueva, es muy antigua».

Una palabra que denunciaba este fenómeno es “pasquín” para referirse a los medios que hacían de la información falsa o distorsionada una práctica habitual. Para ellos se utilizaba esa palabra que los calificaba. Según el Diccionario de la Academia la define como:

«Pasquín: es una publicación, diario, semanario o revista, con artículos e ilustraciones de mala calidad y de carácter sensacionalista y calumnioso».

Wikipedia dice:

«Pasquín es un término peyorativo empleado para definir un escrito, por lo general anónimo, que se coloca en un lugar público y que generalmente contiene un mensaje crítico y/o satírico contra una persona u organización, tal como la iglesia o el gobierno.​ La palabra, de origen italiano, comenzó a usarse en Roma a principios del siglo XVI. El término pasquín sigue vigente, aunque su uso se ha ampliado para abarcar otro tipo de avisos o panfletos. Sigue conservando su significado peyorativo».

El Doctor Francisco Javier Acuña Arias –Profesor de la Universidad de La Laguna (Tenerife – España) analiza el tema con estas palabras:

Uno dividió toda la vida los periódicos en dos clases: los amarillistas y los demás. Los demás eran los “serios”, es decir, los que uno leía. Pero a raíz del escándalo de Bill Clinton y la cobertura de la muerte aparatosa de Diana de Gales, cabe preguntarse ¿dónde se metieron los periódicos serios? Revistas tan circunspectas como Time y diarios tan reposados como The New York Times se lanzaron a ver quién era más escandaloso.

Sin embargo, comenta, esto tiene una historia más larga:

Hay que remontarse al siglo XIX para comprender el nacimiento del amarillismo en la prensa. Éste surge en la prensa norteamericana, en la sorprendente guerra entre The New York World, propiedad de Joseph Pulitzer (1847-1911), y el The New York Journal, propiedad de William Randolph Hearst (1863-1951). Los mencionados diarios se enfrentaron para instaurar sus imperios de prensa después de la guerra civil americana (1861-1865).

En los años de la segunda posguerra apareció una diferenciación más pronunciada entre los llamados diarios serios. El periodista Javier Errea, integrante del Estudio Errea de Comunicación, escribe en su blog un artículo titulado: Diarios serios, muy serios, tremendamente serios, con una carga irónica que no debe ignorarse:

«Hacer un diario es algo muy serio. Trabajar en un diario es algo muy importante. Antes lo era… Cuando dejé el primer diario donde trabajé, hace muchos años, mi padre casi se desmaya. Estaba muy orgulloso de mí hasta ese día, luego no tanto. No es lo mismo trabajar en un periódico serio que trabajar en “otros”. Un diario es algo muy serio, sí. Aunque ahora pareciera que no tanto como algunos creemos…

Mirando al mundo LXXXV– De qué se trata la posverdad – 22-11-17

Me parece evidente que si le he tenido que dedicar tanto tiempo al tema de la posverdad es porque esto está evidenciando un problema que no es sencillo y, además, es preocupante. Este problema se diluye por el tratamiento mediático que se hace de él, lo cual hace que pase inadvertido para el ciudadano de a pie. Debo definir qué entiendo por tratamiento mediático y lo resumo en pocas palabras: se utiliza el concepto como si estuviera claro su significado y que esto es compartido por el público consumidor de medios.

Esto no es nuevo, es parte de la deshonestidad que evidencia el uso, el abuso, el maltrato de la lengua castellana, sobre todo en la televisión: Ello va generando en ese público una indolencia por un vaciamiento del valor de la palabra cuyo resultado es que todo esto escandaliza a muy pocos. Se llega a decir que es propio del lenguaje televisivo, como si éste fuera una especie de dialecto propio que sólo debe respetar sus propias reglas. Tal vez esto pueda parecer exagerado, o una preocupación academicista.

En esas últimas décadas, para tener derecho de presentarse en la pantalla televisiva, el curriculum exigía una presencia femenina atractiva y los más desenfadada posible, un descaro exhibicionista en el uso de poses y temas que, en lo posible, rocen el escándalo. Los varones deben acompañar esto con sus comentarios vacíos, procaces, desvergonzados y cínicos.

Ante ese triste espectáculo cotidiano propongo modificar la letra de Cambalache de Discépolo:

En la vidriera del cambalache colocar también un ejemplar del Diccionario de la Academia, pero sin abrir, porque parece que se ha prohibido su uso, apoyado en la Biblia, y también herido pero por la lengua desaprensiva de los personajes de la televisión.

Entonces ¿qué es la posverdad? Es la confesión no confesada de que hoy, mucho más que en la década del treinta, tiene plena vigencia la advertencia que le hizo al futuro, hoy nuestro presente. En la letra de otro tango de 1926 ¿Qué vachaché? (¿Qué vas a hacer?) le explica a un idealista:

“¿Pero no ves, gilito embanderado, / que la razón la tiene el de más guita? / ¿Que la honradez la venden al contado / y a la moral la dan por moneditas? / ¿Que no hay ninguna verdad que se resista / frente a dos pesos moneda nacional?”

Y ante la lectura de estas terribles palabras, que se reverdecen ante la confirmación de su verdad actualizada en el mundo de hoy, yo debo confesar que me siento aludido en este final:

Vos resultás, -haciendo el moralista-,/ un disfrazao… sin carnaval… / ¿Qué vachaché? ¡Hoy ya murió el criterio! Vale Jesús lo mismo que el ladrón…

Esta descripción nos coloca ante una interpelación que supone definirse ante las maldades de este mundo. Los medios y en espacial la televisión muestran un escenario desesperante.

Si a todo esto agregamos la utilización de la primicia exclusiva que, en sus apuros, no se permite el tiempo de ser chequeada. Por lo tanto, puede ser reemplazada, casi de inmediato, por un desmentido no confesado, que afirma todo lo contrario de lo ya informado. También, entonces, la pobre verdad cae mortalmente herida de muerte por la desvergüenza de la mentira permanente.

Quiero recordar, a aquellos que tengan años suficientes como para haberlo vivido, el papel pedagógico respecto del idioma que cumplía la radio en las décadas de los cuarenta y cincuenta, y tal vez poco después. Creo que, para recuperar la esperanza y volver a pensar el papel que deberían cumplir los medios, como parte del servicio público recordar lo que pensaba Domingo F. Sarmiento de la educación:

Educar al soberano es una frase que pertenece a ese educador y político argentino, quien dedicó buena parte de su vida a la tarea de enseñar, entendiendo que la educación es fundamental para el desarrollo de los pueblos y formador de ciudadanía. Esta tarea adquiere mayor importancia en una sociedad democrática, donde el pueblo tiene la responsabilidad de elegir a sus gobernantes. Por lo tanto, la debe hacer con conocimiento y responsabilidad privilegiando valores fundamentales.

Que no lo hagan los medios públicos, con el peso fundamental que hoy tienen sobre la opinión pública, me pregunto: ¿es un olvido o un plan premeditado? La posverdad ¿jugará un papel en todo ello?

Mirando al mundo LXXXII– De qué se trata la posverdad – 8-11-17

Volviendo al tema de la posverdad que no parece ser tomado en serio por parte de aquellos que pueden ser considerados sensatos. El problema es que este concepto, la posverdad, apareció en los medios de comunicación como referencia a un fenómeno que ellos parecen denunciar. En esos medios, como es obvio y evidente, no abundan investigadores académicos, pensadores prestigiosos, por el contrario se caracterizan por estar en manos de “gente superficial poco confiable”.

El novedosos concepto es muy poco consistente, evidentemente hipócrita, pero con pretensiones de alta filosofía para lo cual no reúne las condiciones necesarias. La escritora, periodista y política española, Irene Lozano parece haberlo comprendido de ese modo, por el tono de su comentario:

¡Qué concepto tan elegante. Nunca el ocultismo tuvo un nombre tan hermoso. Nunca soñó con ver edulcorada su naturaleza hasta hacerla respetable! Consagrada como palabra del año, sólo nos explica que el mundo se ha vuelto ininteligible.

¿Por qué dice esto? Porque la palabra fue elevada a “estrella” como “La palabra del año”, nada memos que por el Diccionario, que publica la prestigiosa Universidad de Oxford (Gran Bretaña). Acompañó la presentación con comentarios muy interesantes, así como sorprendentes. Respecto de este nuevo vocablo afirmó:

Con el neologismo post-truth se denomina en inglés lo relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal, a la hora de modelar la opinión pública. Esto se verifica en los cambios del lenguaje público que muestran que la palabra pasó de ocupar un lugar periférico, en el uso cotidiano, a ser eje de los comentarios políticos. La importancia fundamental de ella no es lo que dice sino lo que denuncia, respecto de la condición corrompida y corruptora en la que se encuentra la opinión pública. A la vez, asume que la verdad ya no importa por lo que la comunicación, como consecuencia de ello, ha entrado en una era que comienza a definirse por haber dejado atrás el valor de la verdad política.

La traducción de la palabra inglesa por el vocablo castellano posverdad tuvo aceptación entre los especialistas que comentaron:

El prefijo post– forma numerosos derivados en los que no solo añade el significado de ‘detrás’ o ‘después de’, sino que aporta la idea de que lo que queda atrás está, de algún modo, superado o que deja de ser relevante.

Volvamos a la nota de Irene Lozano y a sus ironías:

Se diría que antes éramos Denis Diderot[1] (1713-1784) y ahora nos hemos convertido en Homero Simpson. Sospecho que la cosa es más complicada. La verdad y la mentira en todas sus formas han convivido a lo largo de la historia. Lo que caracteriza nuestro tiempo no es el triunfo de la mentira, sino el fin de la herencia ilustrada, acompañado de un profundo desprecio al logos, a las herramientas de la razón.

Si analizamos el ámbito en el cual este concepto comenzó a ser utilizado, Europa, se puede pensar que es la toma de conciencia de algo que se venía incubando desde hace décadas. Irene Lozano señala como una de las causas un fenómeno cultural de Occidente que surgió en esa región como respuesta a las consecuencias de la segunda posguerra: al desánimo, a las desilusiones, a la pérdida de confianza en la razón, y el desentendimiento del mundo, etc.

Entonces la cuestión no es solamente que la gente haya creído las mentiras del discurso de los medios. De hecho, creímos vivir en una democracia basada en la libertad de la opinión pública, la deliberación y el debate libre de ideas, para beneficio de todos. En esta democracia todo ello fue violado permanentemente. Hoy, por el contrario, la realidad que nos describen los medios se ha convertido en una lluvia de imágenes incoherentes. Esta falta de verdad revela la magnitud de la hipocresía del periodismo que no nos ayuda a entender nuestra época. Esto no es nuevo, pues ya ocurría antes de que se hablara de la posverdad.

Agrega nuestra escritora:

Si las noticias se han convertido en un magma sin significado, esto sólo puede querer decir que los medios están haciendo mal su trabajo. Así, cuando la lluvia de imágenes se disuelve, el ciudadano de a pie se queda sin un criterio ni una comprensión de la realidad, sino con un malestar difuso, una incertidumbre que constituye el campo abonado para la superstición y la mentira. Lo realmente alarmante es que muchos periodistas, científicos, académicos, parecen haber abandonado la idea de que exista una realidad que es posible contar o conocer. Por eso es urgente volcarse en el empeño, también enunciado por Orwell de “restaurar lo obvio”. Esa restauración, para tener éxito, habrá de empezar en el ámbito de la cultura.

[1] Fue una figura decisiva de la Ilustración como escritor, filósofo y enciclopedista francés.

Mirando al mundo LXXXII– De qué se trata la posverdad– 1-11-17

Como una prueba clara de posverdad periodística, retomaré los análisis que había comenzado en una columna anterior, a partir del libro del escritor estadounidense Darrell Huff (1913-2001) quien publicó un libro con un título sorprendente: Cómo mentir con estadísticas (1954). Y revisaré como se refleja lo que se podría definir como enseñanzas-denuncias que el autor desarrolla en sus páginas. Recurro a un artículo que publica el diario Clarín el 22-9-2017 con el título ¿Se compran menos fideos y más televisores? Que puede haber pasado desapercibido por aquel tipo de lectores que calificaré como ingenuos, en el sentido original de la palabra. Coloco aquí ese significado para evitar malas interpretaciones:

Ingenuidad se refiere a los rasgos nobles innatos de una persona; que es sincera, candorosa y sin doblez y actúa sin tener en cuenta la posible maldad de una persona o la complejidad de una situación.

Aclarado esto, debo decir que salvo aquellas personas que tienen algún entrenamiento en la utilización de una lectura crítica, la gran mayoría de los consumidores de información caben en la categoría descripta. El periodista comienza así:

«Empecemos con algunos datos duros de la consultora Kantar. En agosto, el consumo de la canasta de 140 productos, alimentos envasados, lácteos, productos de tocador y de limpieza, retrocedió 2%. ¿se debe esto a un problema de poder adquisitivo? Es difícil responderlo de manera directa… Porque están aumentando otros consumos, como autos, motos, electrodomésticos”, dice el consultor de consumo Guillermo Oliveto. Esta semana, la consultora Ecolatina difundió un estudio que demuestra que las ventas de electrodomésticos, crecieron 3,7% en el primer semestre. También crecen los viajes: 15% en pasajeros que gastan un  35%  más. ¿La gente compra televisores y deja de comprar fideos?».

Se le podría preguntar al señor Oliveto ¿cuál es “la gente” que compra fideos y cuál es “la gente” que compra televisores, viaja y gasta más? ¿No habrá que hacer allí una desagregación de sectores sociales tomando en cuenta sus ingresos, lo cual podría mostrar las posibilidades de compra determinadas por el poder adquisitivo? ¿Ese análisis no permitiría despejar la difícil incógnita planteada en el título? Ayudemos al redactor de la noticia tan desconcertante con esta propuesta: “Hay “gente” cuyos ingresos están cerca del límite de la canasta de pobreza y compra fideos y hay otra “gente” cuyos ingresos pueden estar por encima de los $ 50.000 y consumen lo que parece presentarse como un misterio.

Pero, claro, son modos de ver, se podría decir que hay matrices de pensamiento diversas. Para aportar una aclaración el señor Oliveto le presentó al periodista la explicación siguiente que él anota:

La síntesis del analista es la siguiente: “El consumidor está reacomodando su billetera y se están estableciendo nuevos  paradigmas”. Hubo un primer gran salto el año pasado, que fue la suba de tarifas, que melló la capacidad de compra y planteó nuevas prioridades. Pero en este 2017 hay otro eje nuevo que está moviendo el dial: el crédito hipotecario. “Está haciendo cambiar los plazos en los que se piensa -añade Oliveto-. Se pasa del presente al futuro, se mira más hacia adelante. Como si fuéramos ahora más sajones y menos latinos al comprar”.

Debo decir: ante el aporte epistemológico (parte de la filosofía que estudia los principios, fundamentos, extensión y métodos del conocimiento humano) que parece manejar el señor Oliveto, más el agregado de algunas definiciones de distintos perfiles de las culturas a las que hace referencia: sajones y latinos. Debo reconocer que las críticas que he escrito, más arriba, han sido muy miopes. No he sido capaz de introducir sus modos de análisis ni sus conocimientos de la antropología que él posee, que aportan un nivel de análisis mucho más profundo. Los pobres, por ser latinos, compran pensando en lo que puede comer cada  día: fideos. Los de más altos ingresos, con una mentalidad superior sajona, están pensando en el largo plazo.

Ahora estamos en condiciones de responder a lo que el señor Oliveto declaró como una imposibilidad de explicar por qué ¿Se compran menos fideos y más televisores?

 

 

 

Mirando al mundo LXXXI– De qué se trata la posverdad – 25-10-17

El tema del coaching, como toda palabra o concepto novedoso –la posverdad como ejemplo– que cae en manos de la fauna mediática comienza a utilizarse con una libertad interpretativa, que no es el resultado de la profundidad de los análisis realizados. Por el contrario, es esa liberalidad (o tal vez impunidad) la que parece autorizarlos a decir cualquier cosa, estrujando los conceptos, exprimiéndolos, hasta atribuirles significados de lo más variados. En otras palabras, hasta vaciarlos de todo contenido.  Dice la definición de wikipedia:

El coaching, anglicismo que procede del verbo inglés to coach, «entrenar») es un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas. Si bien el término coach tiene una procedencia directa desde el ámbito deportivo, es en el contexto empresarial y personal donde se conoce por coaching: el proceso interactivo y transparente mediante el cual el coach o entrenador y la persona o grupo implicados en dicho proceso buscan el camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados usando sus propios recursos y habilidades.

Lo que se desprende de esta definición es que se trata de una técnica mediante la cual se ofrece un acompañamiento profesional, una especie de pedagogía, entendida como: «Práctica educativa o método de enseñanza en un terreno determinado». Que puede ir acompañada por una  didáctica que aporta las técnicas y métodos pasibles de ser aplicados en cada caso específico.

Continúa wikipedia definiendo las personas dentro de la empresa que podrían comenzar este entrenamiento:

El entrenador (coach) se compromete con la persona a entrenar en un acuerdo de colaboración, estableciendo unos objetivos concretos y diseñando un plan de acción que les permita alcanzarlos dentro de los plazos establecidos. Este plan fijará una serie de encuentros entre los intervinientes que permitan conseguir la finalidad prevista, acompañado de otro conjunto de actividades destinadas a mejorar aspectos concretos de la persona en entrenamiento. Por lo tanto, para lograr el mejor resultado el entrenador debe tener un conocimiento profundo del puesto de trabajo desarrollado por el entrenado y de la forma en que este puesto se relaciona con los objetivos de la organización.

La página www.integridadpolitica.com avanza en la definición, dada la aplicación al mundo de la política, preguntándose: ¿Qué es el Coaching Político? Prestemos atención a las especificaciones con que precisa su posible aplicación a esta particular circunstancia:

El Coaching político es un entrenamiento personalizado y confidencial llevado a cabo por un asesor especializado (coach). El principal objetivo en este proceso de coaching es avanzar y conseguir aquello a lo que se aspira. Es una relación profesional con otra persona que aceptará sólo lo mejor de ella, le aconsejará, le guiará y estimulará para que vaya más allá de sus limitaciones para desarrollar el 100%  de su potencial.

Podemos ahora avanzar sobre lo que se podría titular: Las posibilidades de la corrupción o la malversación de la profesión del coach.

En la página www.compolitica.com (1-6-17) aparece una nota con un título llamativo y desconcertante: Políticos ¿Desechables? ¿Reutilizables? o ¿Personas? El autor inicia una reflexión sobre el coaching político partiendo de una referencia a una película Expertos en crisis. En ella la protagonista (Sandra Bullock) muestra su capacidad de mostrar su trabajo:

«Hacer ganar a su candidato cueste lo que cueste, a pesar de las dudas acerca de si el hombre para quien trabaja es realmente el mejor para ocupar el cargo».

Cita el autor de la nota una afirmación de la protagonista como ejemplo de:

La verdad es relativa. En política lo que se dice al electorado es la verdad y el que tiene más dinero es el que manda. Se cree, erróneamente, que para ser político el posible candidato debe ser de otra pasta, desarrollar otros valores, habilidades y competencias que hagan el camino más transitable. No es cierto. Cualquiera puede serlo si acepta nuestra conducción en la campaña.

Es una prueba clara de su cinismo. Expresa con claridad hasta dónde puede llegar la distorsión de los objetivos originarios del coaching cuando se interpone “el dinero que manda”.

Reflexión final: el riesgo no está en la herramienta sino en las manos de quien la utiliza. El origen del coaching pretendía ser una técnica reparadora, terapéutica, para ayudar a la realización personal dentro del ámbito empresarial: desarrollar lo que su perfil personal anuncia. Por el contrario, en su utilización política electoral el objetivo es: convertir a un candidato en un producto comercializable, cuyo packaging ofrezca más que su contenido.