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Mirando al mundo LIX– De qué se trata la posverdad – columna nº 109 – 24-5-17

En la columna anterior cité al Doctor Javier Garcés Prieto, licenciado en Psicología y Derecho, experto en Psicología del Consumo y sus adicciones, es decir especializado en el tratamiento de adicciones, es además Presidente de la Asociación Nacional de Estudios Psicológicos y Sociales y dirige el Programa de Prevención y Tratamiento de la Adicción al Consumo. En una entrevista publicada en la página web del  Consejo General de la Psicología de España: www.infocop.es (22-12-2005) desarrolla algunos conceptos muy interesantes para nuestro tema: la manipulación del comprador-consumidor. Ofrece algunas consideraciones que permiten aclarar temas y conceptos:

En cuanto a la sociedad de consumo, no creo que se pueda decir que sea negativa en sí misma. Lo es en sus excesos. Es verdad que el desarrollo económico de nuestro actual modelo de sociedad nos ha proporcionado inmensos progresos técnicos y ha mejorado en muchos aspectos nuestra calidad de vida. Pero en el lado negativo, ha generado importantísimos problemas que hay que afrontar: El gran problema del consumo excesivo es que algunos de los modos de vida que ha impuesto, suponen un grave peligro para la salud física, para el equilibrio psíquico y para el bienestar personal o familiar.

En los últimos veinticinco años se ha producido un impresionante aumento de los problemas relacionados como la adicción al consumo, la compra impulsiva, la falta de autocontrol en el gasto, el sobreendeudamiento, etc. Continúa el especialista:

Es evidente la relación que se puede observar entre la difusión de determinados mensajes publicitarios con el incremento de los valores consumistas, el crecimiento de problemas como la anorexia, el alcoholismo, la extensión de hábitos alimenticios no saludables, etc. Cada día resulta más evidente que hay una relación inversa entre materialismo y felicidad. En los países más ricos, y por lo tanto más consumistas, está apareciendo lo que se denomina “la insatisfacción del consumo”, es decir, la cultura únicamente basada en valores materialistas y consumistas, lo que genera un alto nivel de infelicidad personal, a pesar del incremento del nivel de vida.

Esto no es realmente una novedad, ya sea habían publicado varias investigaciones que sostenían la misma relación. Esta insatisfacción viene acompañada por un alto consumo de sedantes, que provoca serias perturbaciones orgánicas; leamos en Wikipedia:

Sedante: sustancia química que deprime el sistema nervioso central (SNC), que provoca efectos potenciadores o contradictorios entre: calma, relajación, reducción de la ansiedad, adormecimiento, reducción de la respiración, habla trabada, euforia, disminución del juicio crítico, y retardo de ciertos reflejos. Un sedante suele denominarse tranquilizante, antidepresivo, ansiolítico, soporífico, pastillas para dormir, relajante, o sedante-hipnótico. La cantidad de contraindicaciones y de efectos supresores o potenciadores obliga a extremar la ayuda terapéutica profesional. A altas dosis o en condiciones de abuso, estas drogas causan inconsciencia o muerte.

Es decir, el consumo compulsivo, como toda adicción acarrea consecuencias muy graves. Es por ello que Garcés Prieto agrega el siguiente comentario:

En cualquier caso, con sus aspectos positivos y negativos, lo cierto es que la sociedad de consumo no sólo ha cambiado el sistema económico y nuestros modos de vida, sino que también ha cambiado radicalmente nuestra forma de pensar y entender el mundo. Ya no se puede comprender la psicología del ciudadano, ni explicar su comportamiento y dificultades, sin estar atentos a cómo le influyen los valores típicos del consumismo, como pueden ser el materialismo o el hedonismo, y nadie puede considerarse totalmente inmune a la influencia de estos valores.

Lo que deseo subrayar es una especie de mutación que han padecido los ciudadanos de la sociedad moderna: una mutación por la cual se ha transformado a una persona que consume, porque es un ser viviente y eso le exige la vida, no hay vida sin consumo de alimentos, en enfermos que hacen del consumo una razón de vida. Lo más grave es que esa especie de mutación social no se debe a causas naturales, y convierte al ciudadano en un ser manipulable. Lo que estoy planteando en ésta, y en la columna anterior, es la generalización del deseo de compras, recuérdese lo dicho en la cita: “nadie puede considerarse totalmente inmune a la influencia de estos valores”. El clima cultural creado por la publicidad comercial afecta a la mayor parte de los ciudadanos y los prepara para otras manipulaciones.

XXI.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3– 23-5-17

La ciudad, como tal, es un fenómeno social que sólo puede subsistir “importando” productos alimenticios para el mantenimiento de sus habitantes. Por tal razón el comercio es un modo consubstancial de vida, sin el cual su existencia no sería posible. Sin embargo no es una causa que nos lleve a afirmar que el comercio, a través de la formación de mercados, pueda señalarse como el punto de inicio del fenómeno que tuvo nacimiento en la baja Edad Media.

Toda ciudad, si entendemos por tal un centro administrativo con una iglesia y alguna forma elemental de gobierno, ha presentado estas características. No hay ninguna ciudad así entendida que no haya contado con mercados semanales o quincenales. Pero ello se mantuvo a lo largo de toda la Edad Media, sin que significara ninguna modificación al status que había adquirido durante los cinco siglos anteriores. El desmembramiento del Imperio había reducido la actividad de muchas de esas ciudades, algunas de las cuales habían prácticamente desaparecido, pero esa reducida actividad de intercambio con la zona rural que la circundaba se mantuvo durante todo ese período, y llegó hasta la Revolución Industrial.

No es, entonces, la existencia de mercados locales, como algunos historiadores han sostenido, la razón del origen del fenómeno de la aparición del nuevo tipo de ciudad que se puede detectar a partir del siglo X. Lo que caracteriza a la nueva ciudad medieval, cuna de un “nuevo hombre”, el burgués, es el dinamismo que imprime a toda la actividad comercial y el carácter que esta adquiere en el juego político interno.

Dice Henri Pirenne (1862-1935), profesor de las universidades de Gante y Bruselas:

Jamás hubo en el pasado un tipo de hombre tan específico y claramente urbano como el que compuso la burguesía medieval. El origen de estas ciudades está intensamente ligado a la reactivación del comercio y a la importancia que éste adquirió en el nuevo ordenamiento económico-social que se estaba gestando. En Italia y en los Países Bajos, como ya había quedado expresado, son los territorios en los que puede observarse este crecimiento urbano con las nuevas modalidades que producen.

El historiador medievalista Jacques Le Goff (1924-2014) especializado en los siglos XII y XIII, advierte un cambio respecto de las ciudades que sobrevivieron a la caída del Imperio:

En estas nuevas ciudades, en estos nuevos barrios, se manifiesta un nuevo espíritu urbanístico. El plano regular, circular o, más corrientemente, en damero, expresa una madurez del genio urbano, un esfuerzo de “racionalización” que deja adivinar mutaciones mentales… La construcción de nuevas murallas materializa a través de toda la cristiandad el crecimiento de las ciudades más antiguas… (como ejemplo) Aproximadamente entre 1100 y 1230 Viena conoce cuatro murallas sucesivas que enmarcan a un perímetro que se amplía sin cesar… Las ciudades… inspiran imágenes urbanas estilizadas. Los escudos de las ciudades… se cuentan entre los primeros testimonios de esta mentalidad urbana.

Otra característica destacable de ese crecimiento es que va a ser sostenido e imparable, a diferencia de lo que ocurrió en otros centros urbanos de mucha mayor antigüedad, que se mantuvieron como pequeñas villas, o poblados sin importancia. El historiador belga Henri Pirenne (1862-1935) describe el proceso con estas palabras:

Las aglomeraciones comerciales se caracterizan, a partir del siglo X, por su crecimiento ininterrumpido. Por esta misma razón presentan un gran contraste con la inmovilidad en la que persisten las ciudades y los burgos en cuya base se han asentado. Atraen continuamente a nuevos habitantes. Se dilatan con un constante movimiento cubriendo un espacio cada vez mayor de forma que, a comienzos del siglo XII, en un buen número de lugares, rodean ya por todas partes a la primitiva fortaleza en torno a la cual construyen sus casas. Desde comienzos del siglo XI, se hizo indispensable crear nuevas iglesias y repartir la población en nuevas parroquias… El modelo original es generalmente muy sencillo. Un mercado junto al río que atraviesa la localidad o bien en su centro, es el punto de intersección de sus calles que, partiendo de allí, se dirigen hacia las puertas que dan acceso al campo; porque el suburbio comercial, y es importante destacar este hecho con especial atención, se rodea en seguida de construcciones defensivas.

Mirando al mundo LVIII– De qué se trata la posverdad columna Nº 108 – 17-5-17  

Vamos a partir de la afirmación de la escritora Luisa Valenzuela, citada en la columna anterior, que ha expuesto un análisis de la palabra posverdad dentro de la misma línea interpretativa que vine siguiendo desde hace un tiempo, para profundizar la investigación que estoy desarrollando sobre ese concepto. Ella lo definió con estas palabras:

Esa una “mentira emotiva” nacida para modelar la opinión públicaes especial para construir discursos engañosos, que llegan a convencer porque resultan atractivos, tranquilizadores, o quizá convenientes.

Debemos ahora bucear en la cantidad de métodos creados para esos logros. La fuente de todo esto se halla, desde hace muchas décadas, en la publicidad comercial. Para ello se ha desarrollado una cantidad muy importante de experimentaciones e investigaciones. La importancia en detenernos en estos aspectos del marketing es porque nos anticipa lo que se comenzó a utilizar, tiempo después, en el marketing político. Dentro de esa especialidad apreció una novedad bajo el título de neuromarketing.

El Doctor Javier Garcés Prieto, español, licenciado en Psicología y Derecho; es experto en Psicología del Consumo y sus adicciones. Publicó hace muy poco un artículo que lleva por título: Neuromarketing, estrategias de manipulación disfrazadas de cientificismo (3-5-2017). En él hace una denuncia respecto de una aparente ciencia nueva, como lo indica su título:

El término “neuromarketing” se ha ido extendiendo en los últimos años, hasta convertirse en una disciplina “de moda”, alternativa al marketing tradicional. Con el gran avance de las técnicas de neuroimagen, ya parece posible “ver” los pensamientos, las reacciones y las emociones de los consumidores. Y a las empresas les atrae utilizar esta posibilidad para aumentar sus beneficios. Si se analizan los contenidos de las publicaciones sobre neuromarketing se comprueba que se refieren a temas como la percepción, la toma de decisiones, la atención, la influencia de todos los sentidos en la compra, etc. La finalidad de esta disciplina es utilizar estas técnicas para aumentar la  demanda de los consumidores, presentados como emotivos, irracionales e impulsivos, y dirigirla hacia determinados productos o servicios.

El ciudadano de a pie debe tomar conciencia de hasta dónde ha llegado la posibilidad de manipular las conductas del consumidor aplicando los resultados de estas investigaciones. La capacidad de técnicas que han desarrollado para ese logro asusta. Lo más grave es el espacio que han logrado en el nivel académico, lo cual le otorga la aureola de conocimiento científico y, al mismo tiempo, el prestigio de algunos de sus especialistas. Muchas de las más importantes universidades de los EEUU, en sus carreras de lo que allá se denomina el Business Administration. La especialidad de posgrado es casi obligatoria para quienes deseen hacer carrera en el alto nivel empresarial. Dice wikipedia:

Una Maestría en Administración de Negocios o Máster en Administración y Dirección de Empresas (Master of Business Administration en inglés, abreviado MBA) es un título académico de maestría (o máster), y por lo tanto de postgrado, en negocios. En general, el primer año de un MBA está orientado a entrenar en el conocimiento del contexto empresarial y las funciones operativas de la empresa. El segundo año, es más especializado y busca capacitar en temas económicos y administrativos.

En esas carreras universitarias se dicta la materia Marketing en la cual se desarrolla la capacitación que denuncia el Doctor Javier Garcés Prieto. Un ejemplo de ello lo demuestra el Doctor Roberto Álvarez de Blanco, una de las principales autoridades internacionales en marketing: Profesor del IE Business de la Universidad de California, de la New York University y de la Rockefeller University, en Nueva York. Ha sido reconocido en doce ocasiones por su excelencia académica y ha sido galardonado con tres Premios internacionales por su contribución a la investigación y difusión de la disciplina científica de marketing. En uno de sus libros, Neuromarketing: Fusión Perfecta (2011), sostiene:

Para que el marketing del siglo XXI resulte efectivo debe responder a las necesidades, aspiraciones, frustraciones, impulsos y emociones del consumidor-actor que suele tomar decisiones de forma irracional, inconsciente e impulsiva… Frente a este consumidor la estrategia fundamental es manipular su emotividad.

Las consideraciones que analiza en este libro se sostienen en su definición del consumidor concentrándose en los aspectos emocionales y despreciando su racionalidad; define al consumidor desde esa perspectiva:

Desde el siglo pasado se ha desarrollado investigaciones sobre los aspectos irracionales, que son esenciales para entender el comportamiento del consumidor. También es verdad que, en muchas ocasiones, es el cerebro primitivo, -más emocional, por lo tanto más impulsivo– el que toma las decisiones de compra, y la racionalidad se limita a justificar las decisiones tomadas. Para las empresas que, en vez de convencer al consumidor de que sus productos son los mejores, quieren controlar su comportamiento, sin que éste se dé cuenta, se esfuerzan en investigar si un cambio de color del envase o el uso de una imagen llamativa en la publicidad puede cambiar una respuesta racional (comprar lo que es de más calidad y más barato) por otra emocional (comprar un producto más caro y peor, debido a su imagen publicitaria o su marca).

Para estas disciplinas que se concentran en su capacidad manipuladora, el objetivo de muchos estudios de neuromarketing, no es tanto conocer cómo funciona el cerebro del consumidor, sino buscar, mediante técnicas neurológicas, estrategias de engaño emocional. Considerar al consumidor como un ser irracional y, por ello manipulable, conduce a diseñar una publicidad no informativa ni racional, sino emocional y basada en las imágenes de marca.

XX.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 16-5-17

El tiempo que corría entre los siglos XI al XV fue el escenario de los cambios sociales, culturales, económicos y jurídicos que anunciaban el nuevo orden burgués. El modelo socio-político de beligerancia militar de la vieja aristocracia feudal entorpecía los requerimientos de la nueva sociedad que nacía en torno al mercado comercial. La vida que estaba construyendo la burguesía artesanal y comercial necesitaba una ciudad estable, con normas claras y precisas, que se hicieran cumplir regularmente. El dinero no se siente cómodo en medio de la inestabilidad. La paz del mercado era la reivindicación más urgente de los burgueses y, acompañando esa paz, una legislación que la sostuviera. Dice José Luis Romero en este sentido:

Un régimen jurídico -que tenía que ser original y adecuado a las nuevas situaciones- y una policía urbana que atendiera tanto a los problemas de interés público, relacionados con la actividad comercial y manufacturera, como a los problemas de la vida cotidiana, fueron los objetivos que persiguieron quienes se encerraron dentro de los muros de las ciudades –los burgos– para desarrollar un nuevo tipo de vida fundado en el trabajo y orientado hacia la tranquilidad y el goce.

Y agrega respecto de cómo se iba construyendo ese nuevo orden burgués, para diferenciarlo de lo que llegó a ser, algunos siglos después, la ciudad industrial de los siglos XVIII en adelante:

Estos centros urbanos se convirtieron en un polo tan fuerte de atracción de población dispersa que pronto desbordaron los límites de los muros. Pero el contacto cotidiano, desconocido en el mundo rural por las distancias que los separaban y lo rudimentario de los caminos, fue creando una red de lazos solidarios y de formas institucionales nuevas que consolidó la organización de la ciudad. Aparecía el gremio artesanal. Esta nueva institucionalización dio fuerzas a las ciudades, aún a las más pequeñas, por lo vigoroso de estas instituciones y por la cohesión de sus miembros.

El florecimiento de estas ciudades atrajo pronto a muchos hombres y mujeres que veían en estos centros urbanos posibilidades de emancipación y oportunidades de progreso. De algunos cientos de personas pasaron a tener miles de pobladores, lo que transformó la composición social de las ciudades y agregó una nueva dificultad social. La ciudad medieval no estaba pensada para una cantidad tan grande de habitantes:

El comienzo de la actividad productiva y comercial funcionó como un efecto multiplicador. Esa actividad potenció el crecimiento urbano, éste, a su vez, demandó mayor cantidad de provisiones de la zona rural, el hombre de campo debió concentrar su pensamiento y su tiempo en aumentar la producción agrícola por lo que dejó de producir gran parte de sus enceres y herramientas, todo esto fue provisto por la ciudad. La división del trabajo se acentuaba posibilitando una mejor y mayor producción en cada rubro.

Esta presión de la demanda sobre la zona rural va a resquebrajar el sistema de relaciones feudales, su producción no va a satisfacer solamente la demanda local, ahora va a insertarse en el tráfico mucho más amplio del comercio:

Por otra parte el modo de vida del “burgués” será un punto de referencia para el hombre ligado a la vida rural, en la ciudad comienza a conocer ciertos refinamientos y comodidades de la vida desconocidas para él, pero que comenzarán a ser apetecidas. También muestra una libertad que contrasta con su condición servil. Si ésta era natural para sus antecesores, ahora aparece un personaje que no es noble pero es libre, y su presencia es motivo de inquietud para el hombre atado a servidumbre. Si bien la libertad todavía no es un tema que puede ser entendido como aparecerá siglos después, el mismo burgués no tiene claridad al respecto puesto que no es para él una cuestión política sino sólo una ventaja para comerciar. Se presenta entonces una inquietud que, aunque todavía oscura, va a erosionar la solidez del edificio señorial.

XIX.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado –  LU3 – 2 y 9-5-17

El crecimiento urbano, con las nuevas modalidades que se fueron produciendo, se dio fundamentalmente en los Países Bajos y la Italia del Norte, que es donde comienza el camino hacia la transformación productiva que va a dar origen al capitalismo. Jacques Le Goff (1924-2014) historiador medievalista francés, especializado sobre todo en los siglos XII y XIII, advierte un cambio respecto de las ciudades anteriores:

En estas nuevas ciudades, en estos nuevos barrios, se manifiesta un nuevo espíritu urbanístico. El plano regular, circular o, más corrientemente, en damero, expresa una madurez del genio urbano, un esfuerzo de “racionalización” que deja adivinar mutaciones mentales… Los escudos de las ciudades… se cuentan entre los primeros testimonios de esta mentalidad urbana.

El historiador e investigador belga Henri Pirenne (1862-1935) también subraya los cambios sociales que se van produciendo que anticipan las cualidades de las ciudades posteriores. Describe el proceso con estas palabras:

Las aglomeraciones comerciales se caracterizan, a partir del siglo X, por su crecimiento ininterrumpido. Atraen continuamente a nuevos habitantes. Se dilatan con un constante movimiento cubriendo un espacio cada vez mayor de forma que, a comienzos del siglo XII, en un buen número de lugares, se van extendiendo ocupando los terrenos adyacentes. El modelo original es generalmente muy sencillo. Un mercado junto al río que atraviesa la localidad o bien en su centro, es el punto de intersección de sus calles que, partiendo de allí, se dirigen hacia las puertas que dan acceso al campo; porque el suburbio comercial, y es importante destacar este hecho con especial atención, se rodea en seguida de construcciones defensivas.

Las nuevas ciudades se iban construyendo alrededor de las viejas. En aquellos casos, muy numerosos por cierto, en que se hacía sentir la revolución de las nuevas clases (pequeños artesanos y comerciantes) que alteraban la ciudad antigua. Ésta era víctima de graves tensiones, entre lo viejo y lo nuevo. Sigue más adelante:

El área comercial, desde comienzos del siglo XI, comienzan a ser llamada nuevo burgo y a sus habitantes burgueses. La descripción tiende a apuntar a un perfil definido de personas, que van a confluir por sus intereses en estas ciudades y que constituirán la base de la posterior Revolución Burguesa.

Estas personas son el aporte social necesario para dar forma a una nueva estructuración de las relaciones sociales. Yo me atrevo a denominar esta etapa como: el capitalismo comunal. Para un bosquejo aproximativo, Pirenne dice:

¿Bajo qué apariencia conviene representarse a la burguesía primitiva de las aglomeraciones comerciales? Es evidente que no se componía exclusivamente de mercaderes viajeros… Debía incluir, junto a estos, a un número más o menos considerable de individuos empleados en el desembarco y transporte de mercancías, en el aparejo y aprovisionamiento de barcos, en la confección de vehículos, toneles y cajas, en una palabra, de todos aquellos accesorios indispensables para la práctica de los negocios. Ésta atraía necesariamente hacia la naciente ciudad a las gentes de los alrededores que buscaban trabajo… Para cubrir sus necesidades cotidianas necesitaba no sólo de una cantidad, sino una variedad creciente de gentes con oficios.

La especialización, que la división del trabajo produjo en las ciudades, ofreció una variedad y cantidad de mercancías que competía con muchas ventajas sobre las ya producidas que se intercambiaban con el campo. Esto dio a lugar a un intenso comercio entre la zona rural y la urbana, con beneficio para ambas. Con el correr del tiempo el campo se vio sometido a las características del comercio urbano. Se podría decir, con riesgo cierto de exagerar, que el campesino comienza así su camino de “aburguesamiento”, como también lo iba a comenzar a padecer una parte de la nobleza rural.

En esos tiempos comienza a aparecer este nuevo tipo social que compone el mercader libre. Cabe dejar asentado acá que la revolución que va produciendo la burguesía es la consecuencia de la defensa de sus intereses comerciales y de las ventajas obtenidas. La Revolución en esta primera etapa se concretará alrededor de la obtención de ventajas y privilegios para sus necesidades industriales y comerciales. Sólo después adquirirá el carácter político que los siglos XVII y XVIII van a mostrar.

Pirenne, conocedor profundo de esta etapa, afirma sobre el tema:

Las principales reivindicaciones no van más allá de lo estrictamente necesario. Se trata, antes que nada, de la libertad personal, que garantizará al mercader o al artesano la posibilidad de ir y venir, residir donde quiera y las mejores para sí como la de sus hijos. Se pretende además el establecimiento en la ciudad de una paz, es decir, una legislación penal que garantice la seguridad; la abolición de las trabas que resultan incompatibles con la práctica del comercio y de la industria, y con la posesión y la adquisición del suelo; finalmente, un grado más o menos extenso de autonomía política y de autogobierno local.

Lo que vamos viendo es que comienza a perfilarse una sociedad que se apoya en la libertad de sus ciudadanos, garantiza la paz y la seguridad, y se inicia un camino hacia una liberalidad en sus relaciones comerciales.

Mirando al mundo LVII– De qué se trata la posverdad – columna Nº 107-  10-5-17

Una breve referencia a sus antecedentes nos ayudará a formarnos una imagen de Luisa Valenzuela, escritora y periodista argentina: obtuvo en 1969 la Beca Fulbright para la Universidad de Iowa; fue becaria del Fondo Nacional de las Artes. Por problemas con el llamado Proceso de Reorganización Nacional en 1979 se trasladó a los Estados Unidos, donde permaneció 10 años. Recibió la beca Escritora en Residencia del Center for Interamerican Relations, como también en las universidades de Nueva York y Columbia, donde dictó seminarios y talleres de escritura. En 1989 volvió definitivamente a Buenos Aires.

Esto queda dicho porque voy a comentar algunos pasajes de su discurso de apertura 43ª de la Feria del Libro. En él hace mención al concepto de posverdad, que ha sido tema de esta columna desde febrero de este año. La importancia de su significado, y mucho más aún de lo que oculta y sus consecuencias, motivó a esta escritora a incluir algunas reflexiones sobre el tema:

La necesidad de plantarnos firmes para que el viento de la historia no nos arroje fuera del mapa. Pero ¿de qué mapa estamos hablando cuando impera la posverdad, esa “mentira emotiva” nacida para modelar la opinión pública desdeñando los hechos fehacientes y los datos verificables; esa lengua de madera (a decir de los franceses) especial para construir discursos engañosos, que llegan a convencer porque resultan atractivos, tranquilizadores, o quizá convenientes?

Define la posverdad como una mentira emotiva, es decir una palabra que convoca por su contenido conmovedor al apelar a las fibras más íntimas de ciudadanos no preparados para afrontar los mecanismos discursivos de personas perversas o ignorantes. Son modos del uso de la palabra que se desentienden de responsabilidades éticas. Es, entonces, como ella lo define, un discurso engañoso cuyo objetivo es tranquilizar mintiendo, seduciendo con palabras edulcoradas, en síntesis: manipulando impiadosamente.

Respondiendo, varios años antes, a otras variantes de este tipo de operaciones mediáticas, la  escritora española Irene Lozano, en una nota que cité tiempo atrás, nos ofrece una descripción del mapa al que hace referencia Luisa Valenzuela. Lo hace así:

Si las noticias se han convertido en un magma sin significado, esto sólo puede querer decir que los medios están haciendo un trabajo perverso. Así, cuando la lluvia de imágenes se disuelve, el ciudadano de a pie se queda sin un criterio cierto para comprender la realidad, invadido por un malestar difuso, una incertidumbre que constituye el campo abonado para la superstición y la mentira. Lo realmente alarmante es que muchos periodistas, científicos, académicos, parecen haber abandonado la idea de que exista una realidad que es posible contar o conocer.

El mapa que está en cuestión es el de la conciencia ciudadana de la sociedad de posguerra, cuyos trazados está en pocas manos concentradas. Son ellas las que utilizan los medios informativos para crear una niebla que oculte la dura verdad el mundo globalizado, cuyos horrores se ocultan con noticias falsas, distorsionadas. Ese es el mapa de la posverdad. Vuelve sobre el tema nuestra escritora:

La era de la posverdad. ¡Qué tremenda definición para los tiempos actuales! Tiempos de un ubicuo monstruo bíblico con panza de fuego que traga a los nuevos desamparados y los multiplica: trabajadores desplazados, estudiantes, docentes, investigadores, inmigrantes, hasta mujeres porque nos están convirtiendo en una población de riesgo. El fuego en el seno de este monstruo tiene destellos de un oro que ya no cumple su función tranquilizadora, ya no respalda las monedas del mundo concentradas cada vez en menos manos. Este monstruo de hoy muestra una avidez insaciable que desatiende el patrimonio esencial de las naciones: su cultura.

Ante este cuadro de la sociedad global hace un llamado, una convocatoria, para salir de la actitud pasiva y enfrentar al monstruo:

Recuperemos lo antes posible nuestra función de intelectuales, tanto hombres como mujeres, no necesariamente formadores de opinión sino cuestionadores de las opiniones formadas, rígidas. Parafraseando a Chéjov podemos afirmar que el intelectual no es quien se propone resolver el problema sino quien puede ayudar a plantearlo correctamente. Intelectuales son quienes ponen un signo de pregunta ante las certidumbres de los poderosos.

Mirando al mundo LVI– De qué se trata la posverdad Nº 106 – 3-5-17

Finalicé la columna anterior afirmando: «Ese programa de dominio global requería una cobertura mediática». La expresión que utilicé es relativamente nueva, no corresponde a la década del ’50. Sin embargo, siendo de uso actual por los analistas e investigadores, es útil para comprender sus orígenes.

En las décadas de los ’60 y ’70 se produjeron muchos debates entre los defensores de lo que llamaron el libre flujo de la información que extravagantemente estaba representado por los grandes medios concentrados, y las investigaciones de universidades y academias de países de la periferia que intentaban desenmascarar sus perversas intenciones: defender el monopolio encubierto.

El Profesor de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central de Quito, Dax Toscano Segovia, en su artículo El derecho a la ¿desinformación? (25-3-2008) concluye con estas palabras:

Esta es, en definitiva, la libertad que defienden la CNN, la SIP, Reporteros sin fronteras, Prisa, El País, Televisa, Teleamazonas, Ecuavisa, Globovisión, El diario Hoy de Ecuador, El Tiempo de Bogotá, Clarín y La Nación de Buenos Aires, etc.: la libertad de empresa y de mercado, cuyo negocio fundamental es la publicidad en la que se gasta anualmente un millón de millones de dólares para fomentar el consumismo. Nada más alejado de la verdad es que las empresas capitalistas de la desinformación sean pluralistas y que través de ellas se puedan expresar la diversidad de concepciones existentes en una sociedad sobre diferentes hechos, sucesos, acontecimientos y problemas sociales.

Como aclaración para una correcta comprensión de su contenido la utilización en el título del concepto desinformación, leemos en el Diccionario de la Academia de la Lengua: «Dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines». La ironía del profesor con las palabras información y desinformación para referirse al tema en debate, requiere por ello la referencia al significado correcto de esas palabras. Esa era su lucha por desnudar lo que se escondía tras la defensa del libre flujo de la información, puesto que era muy importante para que se pudiera colocar la verdadera trama de lo que estaba en juego: la libertad de expresión para todos. Y era precisamente lo que había desaparecido con la maniobra de concentración de medios en manos de las multinacionales.

Escribí tiempo atrás:

Debo aquí dejar ya apuntado que la sociedad de masas y los medios de comunicación de masas son dos modos de hablar de un mismo fenómeno que tiene carácter estructural en la conformación de la sociedad moderna a partir del siglo XX. Dirigirse a un público masificado por el proceso industrial concentrado impuso la necesidad de concentrar también la propiedad de los medios y de trasladar los conceptos y las modalidades de la organización industrial: los medios se transformaron en empresas comerciales y éstas tiene un objetivo fundamental: el lucro. La concentración de los medios fue otra faceta de la concentración empresarial.

Esto nos permite visualizar con mayor claridad que los medios son parte instrumental necesaria del entramado de carácter político, económico y financiero por parte de una minoría: la elite del poder, totalmente a espaldas de las mayorías populares. Allí radica la presencia y el funcionamiento antidemocráticos. Por lo tanto, este modo de ordenar el proceso comunicativo estuvo desde el inicio al servicio de los centros de poder. Para que esto haya sido posible debe entenderse que, antes de ello, la cultura moderna y su expresión económica la economía capitalista habían sentado las bases de esa posibilidad: la masificación del público.

Una industria que se lanza a la producción masiva de mercancías requiere un mercado masificado de demandas, que puede admitir cierta fragmentación sin perder su calidad de tal. Ese mercado debe haber realizado, a lo largo de un tiempo prudencial, una modificación en la psicología y las expectativas públicas a fin de hacerlas aptas para la recepción de esta modalidad. La masividad  de la comunicación ha tenido, como paso previo, la conversión del  receptor en masa.

Repito, una vez más, para seguir avanzando en pos de definir claramente que es la posverdad: es necesario entender todo este proceso para ver mejor el panorama actual.

Mirando al mundo LV– De qué se trata la posverdad – columna Nº 105 -26-4-17

 Para entender la segunda mitad del siglo XX hay que tener en cuenta las condiciones del escenario posterior de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Estados Unidos se instaló ante el mundo como una potencia de primer nivel. Ya había quedado atrás, totalmente superada, la inestabilidad que había producido el estallido de la Bolsa de Nueva York de 1929:

La configuración de la nueva estructura política merecía un estudio nuevo que diera cuenta de las grandes novedades que se habían producido, consolidadas por el triunfo militar sobre Alemania. Si bien el resultado de la Segunda Guerra se debía, en gran parte, a la derrota militar que el Ejército soviético le infligió al alemán en la terrible batalla de Stalingrado (1942/43), el aparato publicitario estadounidense se lo atribuyó a los aliados a partir del desembarco en Normandía de junio de 1944.

Quien llevó adelante esa investigación fue el sociólogo estadounidense Charles Wright Mills (1916–1962) recordado por haber estudiado la estructura de poder de los Estados Unidos en su libro titulado La élite del poder (1956):

En él demostró el papel de los intelectuales en la sociedad posguerra, y aportó importantes precisiones académicas, que no habían salido a la luz hasta entonces. Definió las responsabilidades de lo que denominó el public intelligence apparatus (aparato de inteligencia público). Debe entenderse que en esa definición, bajo la metáfora que hacía referencia a la Central Americana de Inteligencia (CIA) fundada en 1947, englobaba a una importante cantidad de personas pertenecientes al círculo más importante del poder político y económico. Las clasificó en tres élites institucionales del establishment: las de la economía, las de la política y las de los militares.

Todavía, en esa época el poder mediático, aunque existía, no se había hecho sentir con todo su  potencial.

Esos estudios de Wright Mills llevaron por título Los Nuevos Hombres de Poder, Líderes del Trabajo americano (1948) detallando la dinámica de los líderes entrelazados en una red de  negocios con importantes funcionarios. El señalamiento más trascendental que permite entender el nuevo juego del poder es la conclusión de su investigación:

El obrero ha renunciado de forma efectiva a su rol tradicionalmente opositor y se ha reconciliado con el sistema capitalista. Aplacado por políticas económicas los sindicatos han adoptado un flexible rol subordinado a la nueva estructura de poder estadounidense.

Equivale a decir: la estabilidad de la sociedad estadounidense estaba asegurada por largo  tiempo.

El Doctor Peter Phillips, Profesor de Sociología en la Universidad Sonoma State y Director de la Fundación de la Libertad de los Medios, se apoya en esos estudios para la investigación que publica bajo el título de El grupo de dominación global y el control de la información (2011). Un hilo largo de investigación sociológica documenta la existencia de una clase dirigente dominante en EEUU, que fija políticas y determina las prioridades políticas nacionales, en la misma línea investigativa de Wright Mills:

Demuestra la consolidación de una trinidad de poder por la cual las corporaciones, el aparato militar y el gobierno integran una estructura centralizada que trabaja al unísono a través de los “más altos círculos” de contacto y decisiones. Este poder creció con la Guerra Fría y, después del 11 de septiembre, con la Guerra Global al Terrorismo. Los expansionistas militares prestaron sólidamente su apoyo al incremento del gasto militar a través de las administraciones Reagan, George H.W. Bush, Clinton y G.W. Bush. El modelo de Clinton consistió en apoyar al complejo militar-industrial de EEUU aprobando gastos constantes de Defensa/Guerra y aumentando las ventas de armas al extranjero desde el 16% de las órdenes globales de compra a más del 63% al final de su administración. Después del 11/9, durante la presidencia de George W. Bush, los gastos de defensa y el déficit nacional subieron dramáticamente y la autoridad federal adquirió mayor concentración.

Ese programa de dominio global requería una cobertura mediática que veremos en columnas posteriores.

Mirando al mundo LIV– De qué se trata la posverdad – columna Nº 104 – 19-4-17

Los textos a los que he recurrido en la columna anterior nos han permitido desenmascarar la gran mentira respecto de la libertad de prensa y del funcionamiento de la democracia en los EEUU. Para ampliar la mirada sobre el tema, no debemos ignorar que lo que podríamos llamar el esquema institucional estadounidense es el modelo que la globalización impuso a partir de la posguerra. Con mayor intensidad en los comienzos de los ’90 con la implosión de la Unión soviética, fenómeno político que posibilitó la transformación de la vida de los países de Occidente mediante el Consenso de Washington.

¡Qué ironía de la Historia que el resultado de todo ello haya sido conocido como el mundo libre! Tal vez, debiéramos tomar conciencia de la capacidad de marketing que mostró el proyecto político estadounidense para imponerse como el país soñado y deseado por tanta gente del resto de ese “mundo libre”. Sin embargo, dado el dominio internacional de los medios de comunicación, en sus tres modalidades: escrita, radial y televisiva, nada de esto aparece como parte de la información pública.

Entonces, al abordar este tipo de problemas no podemos ignorar que estamos remando contra la corriente y que ésta es muy poderosa: ha invadido la conciencia colectiva con un poder muy difícil de enfrentar. Ello nos obliga a redoblar esfuerzos y a buscar y publicar opiniones y estudios de muchos investigadores, profesores y analistas, que no se amedrentan con los riesgos que supone hacerlo. Es el caso de quien voy a citar.

El Doctor Mickey Huff,  Profesor asociado de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Diablo Valley (California- EEUU), también Director adjunto de la Fundación de la Libertad de los Medios, ha escrito un informe que llevó por título Emergencia por la verdad y reforma de los medios. En él analiza el estado de la información en su país:

En EEUU alcanzó hoy un extremo de la grieta abierta entre la realidad y la información. No sólo hay un simple hueco de credibilidad, sino una necesidad real por conocer la verdad. Los estadounidenses no pueden tener acceso a la verdad sobre los problemas que más afectan a sus vidas por confiar en los grandes medios corporativos. La exigencia de la verdad que comienza a manifestarse es la culminación de los fracasos del cuarto poder, aunque esta denominación ya no sea correcta, para actuar verdaderamente como prensa libre. Esta exigencia por la verdad existe no sólo como resultado de elecciones fraudulentas, pseudo investigaciones de los atentados del 11 de septiembre, guerras preventivas ilegales, campos de tortura e inteligencia médica, sino también alrededor de los problemas más íntimos que a diario afectan a los estadounidenses.

La descripción que hace el Doctor Huff no puede menos que dejarnos estupefactos. Está describiendo el cuadro político en el que se encuentra la información en el seno de lo que se ha publicitado como la tierra de los Padres fundadores de la democracia en América. Continúa resaltando esta descripción, de los aspectos más ocultados:

Pese a su gravedad, estos problemas raramente se publican en los medios de comunicación corporativos, donde la gran mayoría de la gente norteamericana continúa buscando noticias e información. Considerando que la mayoría de los trabajadores de EEUU viene sufriendo en los últimos treinta y cinco años disminuciones en sus salarios reales, en contraste con una pequeña porción que disfruta una riqueza incomparable en la distribución de la riqueza. Esto ha creado una brecha sumamente dispar y en crecimiento.

Para muchas personas todo esto puede resultar inadmisible, no están en condiciones de ver algo que es negado por la verdad instalada. Sigamos leyendo lo que afirma aunque cueste creerlo:

Además, EEUU tiene la tasa de mortalidad infantil más alta entre las naciones industrializadas; cayó por debajo de Europa y Asia en investigación científica y educación; enfrenta el cierre de fábricas y escuelas, con miles de profesores despedidos; un índice de desempleo real del 15%; deudas nacionales estratosféricas por más de una decena de billones de dólares; una infraestructura despedazada; graves deficiencias en la calidad de atención de salud. De hecho, más de 50 millones de americanos hoy carecen de cobertura de atención en salud, dando por resultado la muerte de 18.000 personas al año. Alguien debe advertir el ocultamiento de los medios.

Una imagen patética que ha sido ocultada, como prueba de lo que dice el Profesor se puede ver aquí: www.youtube.com/watch?v=Hg_Tq3YppXg

XIX.- Reflexiones sobre la política – La democracia y el mercado – LU3 – 18-4-17

En un trabajo mío, publicado y disponible en la página: www.ricardoviecentelopez.com.ar, que lleva por título: Los orígenes del capitalismo moderno, en su Parte I se puede encontrar un estudio más detallado de este proceso histórico. Lo utilizaré para estas columnas. Allí escribí:

Volver los ojos al pasado, y sobre toda hacia un pasado que siempre está totalmente presente, porque en ese pasado se comenzó a configurar el mundo en que estamos viviendo: el Occidente Moderno Capitalista, con su modelo burgués de vida, es un ejercicio intelectual que nos abre la cabeza, nos oxigena el pensamiento, nos aligera de la dura carga de prejuicios. Éstos maniatan nuestras ideas y nos abisman en lo que de misterioso tiene todo futuro: el hecho de todavía no ser y, al mismo tiempo, ya estar siendo. El futuro como tal es un tiempo que está cargado de promesas o amenazas: lo que todavía no sucedió contiene las potencialidades de lo que ya está sucediendo. Por esa misma razón, entonces, lo futuro está presente hoy.

Esto puede parecer un juego de palabras, pero no lo es, por ello me detendré en aclarar un poco lo afirmado. Tal vez la analogía con nuestras vidas nos permita entender mejor: Por ejemplo, en nuestra adolescencia comienzan a manifestarse lo que estamos en condiciones de desarrollar; no es obligatorio que suceda algo definido, puesto que tenemos una libertad condicionada, pero libertad al fin, de elegir caminos posibles. Lo mismo sucede en la historia de los pueblos. Por tal razón, cuando nos dirigimos al pasado histórico cabe preguntarse si el camino por donde transitó esa historia era el único posible o se habían presentados otros. Esto nos empuja a preguntar, entonces, ¿por qué se eligió el que la historia nos muestra? ¿qué impidió tomar otros que podían haber mejorado el resultado? Intentemos una investigación. Vuelvo a mi trabajo para comenzar este análisis:

Entre los siglos X y XVI en Europa occidental estuvo en marcha una experiencia distinta de capitalismo, con un rostro más humano, más fraternal, con instituciones que avalaban y controlaban las prácticas industriales y comerciales sometidas a una ética comunitaria. Por qué ese capitalismo naufragó para dar paso al que hoy conocemos, individualista, competitivo, depredador, explotador, que coloca el lucro como único motor de la actividad económica. Revisar esos siglos de historia europea creo que nos permitirá avizorar formas y conductas sociales, plasmadas institucionalmente que prefiguraban un mundo diferente del que finalmente se consolidó.

Puede parecer a quien me está siguiendo en este recorrido que hay algo de ciencia ficción en mi propuesta. En algún sentido sí. Pero sólo como un modo de investigar si realmente pudo haber elegido otra posibilidad de haber continuado por formas diferentes más promisorias. Veamos de dónde veníamos y que ocultó la historia académica respecto de esas posibilidades. Ellas están guardadas en posibilidades que, tal vez, nos enseñen todavía posibilidades de recuperar para la construcción de un mundo mejor:

Que haya sucedido de este modo y no de otro no impide repensar una particular formación social, la comuna aldeana, que ofrecía para su tiempo soluciones a problemas sociales que todavía hoy tenemos, cuya problemática se nos presenta ahora como imposible de ser resuelta. Dicho de otro modo, muchos de los que hoy se nos presentan como sueños irrealizables, que podrían ser la solución de nuestros problemas, eran conductas cotidianas hace más de cinco siglos.

Para avanzar con esta propuesta debemos pensar que hubo en la Europa occidental un primer capitalismo urbano de tono más ético, entre los siglos X y XV, y un segundo capitalismo con vocación expansionista que aparece, aproximadamente a comienzos del siglo XVI y que llega hasta avanzado el siglo XX. Respecto de la primera experiencia capitalista (la de los siglos X al XVI), debemos tomar en cuenta que estuvo poblada por un hombre burgués (burgo=fortaleza-ciudad) anterior al burgués de los siglos XIX en adelante. Dice Henri Pirenne (1862-1935), profesor belga de las universidades de Gante y Bruselas:

 “Jamás hubo en el pasado un tipo de hombre tan específico y claramente urbano como el que compuso la burguesía medieval”. El origen de estas ciudades está intensamente ligado a la reactivación del comercio y a la importancia que ésta adquirió en el nuevo ordenamiento económico-social que se estaba gestando.

Estamos comenzando a detectar la base social del desarrollo de un capitalismo de base comunitaria, como paso previo al capitalismo industrial.